Virgen de Guadalupe: Imágenes, Basílica, Oración, Historia, Día, Novena

Conocida como "La Patrona de las Américas". En 1531 la Virgen aparece frente al indio Quauhtlatoatzin (bautizado Juan Diego). Al impacto de esa visitación milagrosa se le atribuye la conversión de 9 millones de indios mexicanos, apenas 10 años luego de caer el imperio Azteca ante las fuerzas armadas del español Cortéz. Se cree que la Virgen aparece ante Juan Diego sobre el monte Tepeyac, donde se identificó como la Madre de Jesús, le encargó que hiciera que el obispo construya un templo en ese lugar y dejó una imagen de sí misma impresa milagrosamente en su tilma, un tejido de cactus de poca calidad que se debió haber deteriorado pero que no muestra señales de corrupción 474 años después.

El origen del nombre Guadalupe posiblemente se refiere a la milagrosa estatua de Nuestra Señora de Guadalupe, otorgada por el papa Gregorio el Grande al Arzobispo de Sevilla, perdida por 600 años y encontrada por Gil Cordero, guiado por una aparición de la misma Virgen cerca del pueblo español de Guadalupe. Pero, debido a la cercanía de la tradición mexicana de la Virgen de Guadalupe, la explicación mas probable es que el nombre es el resultado de la traducción de la lengua azteca (Nahuatl) al español de las palabras usadas por la Virgen durante su aparición a Juan Bernardino, el tío enfermo de Juan Diego. Se cree que Nuestra Señora usó el término azteca de coatlaxopeuh, el cual es pronunciado "quatlasupe" y suena extremadamente parecido a la palabra en español Guadalupe. Coa significando serpiente, tla el artículo "la", mientras xopeuh significa aplastar. Así Nuestra Señora se debió haber referido a ella misma como "la que aplasta la serpiente"'--la serpiente siendo representativa de la supuesta barbarie sangrienta de la antigua religión conquistada Azteca.

Imágenes de la Virgen de Guadalupe

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Oración a La Virgen de Guadalupe

En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espiritu Santo. AMEN

Piadosa Virgen Maria de Guadalupe dale clemencia, amor y

compasión a aquellos que te quieren y vuelan a tu proteccion

que tu interseccion igual que la fragancia dulce de las

rosas, hacienda a tu Divino Hijo Nuestro Senor Jesucristo

que el pueda oir nuestras oraciones secar nuestras

lagrimas y darnos ayuda y asistencia. Oh Santa Madre jamas

se oyo de alguien que te aya implorado si tu auxilio recivir.

Por eso con fe amor y esperanza este favor yo te pido.

(................aqui la peticion...................)

Oh Virgen Maria de Guadalupe, Reyna de los cielos

y de la tierra, luz soberana de la sabiduría a ti te dedico

todo mi ser, que tu pureza me limpie de todo mal

que tu santidad me proteja de todo mal. te alabamos

te adoramos ati, Oh Virgen Maria de Guadalupe

Rosa del cielo, la Rosa mistica del Tepeyac

que tu fragancia bendiga nuestras almas.

AMEN

Historia de la Virgen de Guadalupe

LAS APARICIONES

[Aparición de la Virgen a San Juan Diego]Diez años después de la conquista de México, el día 9 de diciembre de 1531, Juan Diego iba rumbo al Convento de Tlaltelolco para oír misa. Al amanecer llegó al pie del Tepeyac. De repente oyó música que parecía el gorjeo de miles de pájaros. Muy sorprendido se paró, alzó su vista a la cima del cerro y vio que estaba iluminado con una luz extraña. Cesó la música y en seguida oyó una dulce voz procedente de lo alto de la colina, llamándole: "Juanito; querido Juan Dieguito". Juan subió presurosamente y al llegar a la cumbre vio a la Santísima Virgen María en medio de un arco iris, ataviada con esplendor celestial. Su hermosura y mirada bondadosa llenaron su corazón de gozo infinito mientras escuchó las palabras tiernas que ella le dirigió a él. Ella habló en azteca. Le dijo que ella era la Inmaculada Virgen María, Madre del Verdadero Dios. Le reveló cómo era su deseo más vehemente tener un templo allá en el llano donde, como madre piadosa, mostraría todo su amor y misericordia a él y a los suyos y a cuantos solicitaren su amparo. "Y para realizar lo que mi clemencia pretende, irás a la casa del Obispo de México y le dirás que yo te envío a manifestarle lo que mucho deseo; que aquí en el llano me edifique un templo. Le contarás cuanto has visto y admirado, y lo que has oído. Ten por seguro que le agradeceré bien y lo pagaré, porque te haré feliz y merecerás que yo te recompense el trabajo y fatiga con que vas a procurar lo que te encomiendo. Ya has oído mi mandato, hijo mío, el más pequeño: anda y pon todo tu esfuerzo".

Juan se inclinó ante ella y le dijo: "Señora mía: ya voy a cumplir tu mandato; me despido de ti, yo, tu humilde siervo".

Cuando Juan llegó a la casa del Obispo Zumárraga y fue llevado a su presencia, le dijo todo lo que la Madre de Dios le había dicho. Pero el Obispo parecía dudar de sus palabras, pidiéndole volver otro día para escucharle más despacio.

Ese mismo día regresó a la cumbre de la colina y encontró a la Santísima Virgen que le estaba esperando. Con lágrimas de tristeza le contó cómo había fracasado su empresa. Ella le pidió volver a ver al Sr. Obispo el día siguiente. Juan Diego cumplió con el mandato de la Santísima Virgen. Esta vez tuvo mejor éxito; el Sr. Obispo pidió una señal.

Juan regresó a la colina, dio el recado a María Santísima y ella prometió darle una señal al siguiente día en la mañana. Pero Juan Diego no podía cumplir este encargo porque un tío suyo, llamado Juan Bernardino había enfermado gravemente.

Dos días más tarde, el día doce de diciembre, Juan Bernardino estaba moribundo y Juan Diego se apresuró a traerle un sacerdote de Tlaltelolco. Llegó a la ladera del cerro y optó ir por el lado oriente para evitar que la Virgen Santísima le viera pasar. Primero quería atender a su tío. Con grande sorpresa la vio bajar y salir a su encuentro. Juan le dio su disculpa por no haber venido el día anterior. Después de oír las palabras de Juan Diego, ella le respondió: "Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige. No se turbe tu corazón, no temas esa ni ninguna otra enfermedad o angustia. ¿Acaso no estoy aquí yo, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy tu salud? ¿Qué más te falta? No te aflija la enfermedad de tu tío, que no morirá ahora de ella; está seguro de que ya sanó".

Cuando Juan Diego oyó estas palabras se sintió contento. Le rogó que le despachara a ver al Señor Obispo para llevarle alguna señal y prueba a fin de que le creyera. Ella le dijo: "Sube, hijo mío el más pequeño, a la cumbre donde me viste y te di órdenes, hallarás que hay diferentes flores; córtalas, recógelas y en seguida baja y tráelas a mi presencia".

Juan Diego subió y cuando llegó a la cumbre, se asombró mucho de que hubieran brotado tan hermosas flores. En sus corolas fragantes, el rocío de la noche semejaba perlas preciosas. Presto empezó a córtalas, las echó en su regazo y las llevó ante la Virgen. Ella tomó las flores en sus manos, las arregló en la tilma y dijo: "Hijo mío el más pequeño, aquí tienes la señal que debes llevar al Señor Obispo. Le dirás en mi nombre que vea en ella mi voluntad y que él tiene que cumplirla. Tú eres mi embajador muy digno de confianza. Rigurosamente te ordeno que sólo delante del Obispo despliegues tu tilma y descubras lo que llevas".

Cuando Juan Diego estuvo ante el Obispo Fray Juan de Zumárraga, y le contó los detalles de la cuarta aparición de la Santísima Virgen, abrió su tilma para mostrarle las flores, las cuales cayeron al suelo. En este instante, ante la inmensa sorpresa del Señor Obispo y sus compañeros, apareció la imagen de la Santísima Virgen María maravillosamente pintada con los más hermosos colores sobre la burda tela de su manto.

LA CURACIÓN DE JUAN BERNARDINO

[Aparición de la Virgen a Juan Bernardino]El mismo día, doce de diciembre, muy temprano, la Santísima Virgen se presentó en la choza de Juan Bernardino para curarle de su mortal enfermedad. Su corazón se llenó de gozo cuando ella le dio el feliz mensaje de que su retrato milagrosamente aparecido en la tilma de Juan Diego, iba a ser el instrumento que aplastara la religión idólatra de sus hermanos por medio de la enseñanza que el divino códice-pintura encerraba.

Te-coa-tla-xope en la lengua Azteca quiere decir "aplastará la serpiente de piedra". Los españoles oyeron la palabra de los labios de Juan Bernardino. Sonó como "de Guadalupe. Sorprendidos se preguntaron el por qué de este nombre español, pero los hijos de América, conocían bien el sentido de la frase en su lengua nativa. Así fue como la imagen y el santuario adquirieron el nombre de Guadalupe, título que ha llevado por cuatro siglos.

Los indios de México le dieron el nombre de Quetzalcoatl, serpiente con plumas. Le tenían mucho temor e hicieron ídolos de piedra, en forma de serpiente emplumada, a los cuales adoraban, ofreciéndoles sacrificios humanos. Después de ver la sagrada imagen y leer lo que les dijo, los indios abandonaron sus falsos dioses y abrazaron la Fe Católica. Ocho millones de indígenas se convirtieron en sólo siete años después de la aparición de la imagen.

LA TILMA DE JUAN DIEGO

[Detalle de la tilma con la imagen]La tilma en la cual la imagen de la Santísima Virgen apareció, está hecha de fibra de maguey. La duración ordinaria de esta tela es de veinte años a lo máximo. Tiene 195 centímetros de largo por 105 de ancho con una sutura en medio que va de arriba a abajo.

Impresa directamente sobre esta tela, se encuentra la hermosa figura de Nuestra Señora. El cuerpo de ella mide 140 centímetros de alto.

Esta imagen de la Santísima Virgen es el único retrato auténtico que tenemos de ella. Su conservación en estado fresco y hermoso por más de cuatro siglos, debe considerarse milagrosa.

LA CORONACIÓN

El doce de octubre de 1895 la bendita imagen de la Santísima Virgen fue coronada por decreto del Santo Padre, León XIII, y el doce de octubre de 1945, cincuentenario de la coronación, su Santidad Pío XII en su célebre radio mensaje a los Mexicanos le aplicó el titulo de Emperatriz de las Américas.


Novena a la Virgen de Guadalupe

POR LA SEÑAL DE LA CRUZ… En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de Contrición: "Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador y Redentor mío, me pesa de todo corazón haberte ofendido. Propongo enmendarme y confesarme a su tiempo, testimoniar de tu misericordia en el sacramento de la reconciliación para que otras personas también tengan el gozo de sentirse perdonados, y confío que me darás la gracia para nunca más pecar. Así lo espero por intercesión de mi Madre, nuestra Señora la Virgen de Guadalupe. Amén. "

Hágase la petición...

Oh Virgen Inmaculada, Madre del verdadero Dios y Madre de la Iglesia! intercede por la Santa Madre Iglesia. Escucha la oración que con filial confianza te dirigimos y preséntala ante tu Hijo Jesús, único redentor y obtennos de El la gracia de conservar nuestra fe, una firme esperanza, la caridad ardiente y la gracia de la perseverancia final

Madre de misericordia, te consagramos en este día todos nuestro ser y todo nuestro amor. Te consagramos también nuestra vida, nuestras familias, nuestros trabajos, todo lo que somos, tenemos y lo ponemos bajo tu cuidado, no nos sueltes de tu mano amorosa.

Madre, intercede para que el Señor infunda hambre de santidad en todo el Pueblo de Dios, fuertes en la fe, y celosos dispensadores de los misterios de Dios. Y además intercede por todos los matrimonios y familias para que cada día seamos testigos coherentes de nuestra fe y comprometidos como discípulos misioneros. Virgen de Guadalupe, madre de las vocaciones nacientes acompáñanos para que seamos fieles y perseverantes en orar por el sí a la vida desde el momento de la concepción. Amén

DÍA PRIMERO: Inmaculada Virgen de Guadalupe, Tú te apareciste en el Cerro del Tepeyac para reconciliar a la humanidad con Dios. En este día, suplica e intercede ante Jesús, Tu Hijo, para que se forme un vínculo de Amor Santo entre toda la humanidad y Dios. Nuestra Señora de Guadalupe, ¡Ruega por nosotros!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

DÍA SEGUNDO: Inmaculada Virgen de Guadalupe, dejaste Tu Imagen en la tilma de Juan Diego, usando un humilde vaso para traer Tu Gracia al mundo. Imprime en nuestros corazones la virtud de la humildad, querida Madre, y úsanos para traer a otros a Ti. Nuestra Señora de Guadalupe, ¡Ruega por nosotros!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

DÍA TERCERO: Inmaculada Virgen de Guadalupe, Tu Imagen de Guadalupe fue una narración simbólica para los Aztecas, convirtiéndolos del paganismo al Cristianismo. Ruega por nosotros, querida Madre, para que seamos perseverantes: en nuestra conversión continua, orar por las conversiones de los pecadores, por el pronto regreso de los que se han alejado de la Iglesia. nloidas sean símbolos de Amor Santo, convirtiendo a los que nos rodean. Nuestra Señora de Guadalupe, ¡Ruega por nosotros!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

DÍA CUARTO: Inmaculada Virgen de Guadalupe, Tu Imagen ha permanecido intacta por siglos en la tilma de frágil fibra del ayate, libre de la corrupción de los elementos de mundo. Danos, querida Madre, una fe constante y duradera, una fe que no esté condicionada por el mundo. Nuestra Señora de Guadalupe, ¡Ruega por nosotros!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

DÍA QUINTO: Inmaculada Virgen de Guadalupe, te proclamaste a Ti misma Nuestra Madre y Protectora cuando te apareciste en el Cerro del Tepeyac. Llévanos a Tu Corazón Maternal, querida Madre, y que siempre confiemos en tu maternidad, como confío Juan Diego, cuando le dijiste ¿no soy yo aquí que soy tu madre?

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

DIA SEXTO: Virgen de Guadalupe, Madre de Jesús, condúcenos hacia tu Divino Hijo por el camino del Evangelio, para que nuestra vida sea el cumplimiento generoso de la voluntad de Dios Condúcenos a Jesús, que se nos manifiesta y se nos da en la Palabra revelada y en el Pan de la Eucaristía.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria

DIA SEPTIMO: Virgen de Guadalupe, Emperatriz de América, ruega al Padre para que vivamos en una esperanza sobrenatural, para responder a diario con un sí a la vocación a la santidad.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria

DIA OCTAVO: Virgen de Guadalupe, llena eres de gracia, prepara nuestro corazón con la gracia de la gratitud, para ser agradecidos a Dios, exigentes con nosotros mismos y llenos de amor para con nuestros hermanos.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria

DIA NOVENO: Virgen de Guadalupe, toma mi corazón para ver las cosas que son de Dios; y aprender de ti “sí Señor, hágase en mi tu voluntad” bendícenos con una caridad ardiente y una fidelidad viva a nuestra vocación de bautizados. Amén.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

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