Virgen de Fátima: Historia, Imágenes, Oración, Aparición, Profecías

Desde el 13 de mayo de 1917 la Sma. Virgen María se apareció por seis veces en Fátima (Portugal) a tres pastorcitos: Lucía, Francisco y Jacinta.

Historia de la Virgen de Fátima

La historia de Fátima comienza realmente en el año de 1916, cuando los trés niñitos, Lucía, una niña de nueve años, Francisco, un niño de ocho y Jacinta, una niñita de seis años; fueron al valle de la Cova de Iria cerca de la aldea de Fátima en Portugal. Este era un día común, cuando los niños llevaban sus obejas a pastar. En este día en particular al principio de la primavera de 1916 empezó a llover, por lo tanto, los niños subieron por un lado de la colina al sur del valle hasta una cueva natural, llamada "Cabeço". Allí terminaron sus juegos, almorzaron, y como era la costumbre en todo Portugal, se arrodillaron a decir el Rosario.

Antes de terminar el Rosario sintieron un viento fuerte y al mirar, notaron una luz extraña a lo lejos sobre el valle. Mientras la observaban, la luz se acercaba más y más hacia el sitio donde ellos estaban arrodillados y finalmente, vino hasta la misma entrada de la cuevita. Ahí la luz tomó la forma de un muchacho joven como de quince años. "No teman" dijo la criatura de la luz, "Yo soy el Ángel de la Paz, recen conmigo." Luego, postrándose con su frente tocando el suelo, le enseñó a los niños la oración que dice lo que está mal en el mundo hoy en día. Esta es la oración que el Ángel de la Paz le dio a los niños de Fátima: "Dios mío, Os creo, Os adoro, Os confo y Os amo. E imploro perdón por los que no Os creen, Os adoran, Os confian y Os aman". Trés veces consecutivas el Ángel repitió la oración, una oración en la cual, el cielo pide que de la tierra suban oraciones de Fe, Esperanza y Amor -- los tesoros que todos recibimos en el bautismo. "Recen así", dijo el Ángel cuando se retiraba. Los corazones de Jesús y María están atentos a vuestras súplicas."

A fines del verano, el Ángel vino a "El Cabeco" donde estaban rezando, esta cueva fué santificada debido a su primera visita. En su mano sostenía un Cáliz y sobre él, una Hostia sangrando. Arrodillándose dijo la conmovedora oración: "O Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Os adoro y ofrezco el preciocísimo cuerpo, sangre, alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en los tabernáculos en el mundo, en reparación por las injurias, sacrilegios é indiferencias por los cuales Él es ofendido. Y por los méritos infinitos de Su Sagrado Corazón y del Inmaculado Corazón de María, Os imploro por la converción de los pobres pecadores." Luego, dando la Hostia a Lucía y el contenido del Cáliz a Francisco y a Jacinta dijo: "Tomad y bebed del Cuerpo y Sangre de Jesucristo, horriblemente ofendido por hombres ingratos. Haced reparación por sus crímenes y consuelen a Dios." Esta fúe la última vez que los niños vieron al Ángel de la Paz.

Nada fuera de lo ordinario sucedió durante los días que siguieron. El verano pasó, el invierno llegó, la primavera con su nueva vida, y durante ese tiempo los niños abrazaron la esperanza de que la criatura de la luz regresaría a ellos.

El trece de Mayo de 1917, cuando fueron a la serra, los niños no sabían la confusión en que el mundo se encontraba. No habían oido la voz del Papa Benedicto XV que se había dirigido a la Madre de la humanidad, pidiéndole a María que mirase al mundo sollozando, que simpatizara con los llantos de los niños inocentes, y los lamentos angustiosos de las Madres y las esposas. Sin embargo, este era el día en que la Madre de Dios había decidido contestar la súplica del Santo Padre.

En Junio Nuestra Señora regresó, esta vez después de repetir el mensaje de la oración, les pidió que añadieran entre cada década la invocación: "O Jesús mío, perdone nuestros pecados, líbrenos del fuego del infierno, lleve al cielo a todas las almas, especialmente aquellas que necesitan más de Su misericordia." Una vez más pidió que hicieran sacrificios diariamente. Entonces, abriendo sus manos que habían estado siempre juntas en oración, les reveló Su Inmaculado Corazón rodeado de espinas, herido y sangrando.

La devoción al Inmaculado Corazón de María está clara en la oración que Ella les pidió que dijesen después de cada sacrificio: "O Jesús mío, es por amor a Vos, para la conversión de los pobres pecadores, en reparación al Inmaculado Corazón de María."

El trece de julio, después de repetirte el mensaje de oración y sacrificio, Nuestra Señora de pronto abrió Sus manos y una gran cantidad de luz pareció salir de ellas y penetró la tierra. La tierra se abrió, revelando a los niños inocentes el terrible abismo del infierno. Lucía nos dijo después, que allí pudieron ver las almas de los condenados, arrojados de un sitio a otro como chispas en un gran fuego, llorando de pena y de eterno remordimiento, y pudo distinguir a los demonios por las formas nauseabundas que habían tomado de animales desconocidos. "Ven el infierno", dijo Nuestra Señora, "Donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlos Dios quiere establecer en el mundo la devoción a Mi inmaculado Corazón". Entonces en un resumen espantoso, Nuestra Señora dijo lo que le sucedería al mundo si los hombres no cesaban de ofender a Dios, y como Dios iba a castigar al mundo por medio de guerras, hambre y persecución de la Iglesia. "Vendré a pedir la consagración de Rusia a Mi Inmaculado Corazón y la comunión de reparación de los Primeros Sábados". Ella dijo como Dios nos mandaría castigos si sus súplicas no eran concedidas, y advirtió a los hombres así: "Si Mi súplicas son concedidas, Rusia se convertirá y habrá paz; sino, Rusia esparcirá sus errores por el mundo, causando guerras y persecusiones a la Iglesia; los buenos serán martirizados y varias naciones serán aniquiladas". Luego añadió: "Al fin Mi Inmaculado Corazón triunfará". Otra vez en agosto Nuestra Señora les mencionó el infierno y les dijo: "Recen grandemente y hagan sacrificios por los pecadores, pues muchas almas van al infierno, mas no tienen a nadie que rece y haga sacrificios por ellos".

En las semanas que siguieron los niños no cesaron de pensar en la terrible visión del infierno. La pequeña Jacinta se sentaba y pensaba horas corridas. "Que triste estoy por las almas que van al infierno ...la gente allí, viva, quemándose como madera en el fuego... Lucía, "Porqué vá la gente al infierno?" y Lucía le explicaba;... "Lucía dile a Nuestra Señora que le enseñe el infierno a todo el mundo, entonces nadie pecaría más".

No podemos imaginar que como la noticia de los acontecimientos en Fátima, gradualmente pasaron a los pueblos y aldeas de Portugal, y hasta fueron reportadas en otras partes de Europa, hubo muchos que rehusaron creer que Nuestra Señora se había aparecido en el mundo en un sitio tan olvidado como Fátima. Así que, Nuestra Señora le dijo a los niños en septiembre de 1917: "Díganle que en octubre yo les daré una señal tan grande que todos estarán obligados a creer en Mí".

Y llegó el día, y a pesar de la lluvia y el lodo, todas las carreteras hacia Fátima estaban llenas de tráfico en los días antes del trece de octubre. Todos deseaban ver a Nuestra Señora. Poco antes del mediodía Nuestra Señora vino por última vez. Con sus corazones desbordados de amor, los niños escucharon su último mensaje: "Díganle a la gente que tienen que enmendar sus vidas y pedir perdón por sus pecados. Que no ofendan más a Nuestro Señor, pues está ya demaciado ofendido".

Entonces vieron el gran milagro del sol, durante el cual el sol se puso de color rojo sangre y empezó bailar en el cielo; luego empezó a bajar y acercarse a la multitud de 70,000 personas que observaban horrorizados. Todos pensaron que el fin del mundo había llegado. Todos estaban llorando y gimiendo: "¡Virgen Santísima, no nos lleves en nuestros pecados!" Cuando el sol finalmente regresó a su sitio, supieron que el cielo había bajado a la tierra; y se dirigieron a los niños de Fátima con una pregunta: "Que quiere Nuestra Señora que hagamos?"

Nuestra Señora desea que nos consagremos a Su Inmaculado Corazón, una consagración en la cual nos entregue completamente a nuestra Madre, prometiéndole que vamos a: 1. Decir el Santo Rosario todos los días. 2. Ofrecerle todos los pequeños sacrificios diarios para la converción de los pecadores. 3. Hacer cinco comuniones de Reparación en los primeros sábados de cada més, durante cinco meses consecutivos. En la última aparición, Nuestra Señora apareció como Nuestra Señora del Carmen, sosteniendo el Santo Escapulario, que es el signo de consagración al Inmaculado Corazón de María. Diáriamente nos debe recordar la promesa que le hemos hecho a la Virgen Santísima.

Oración a la Virgen de Fátima

¡Oh santísima Virgen María,

salud de los enfermos

y consoladora de los afligidos!,

que movida por el ruego de los pastorcitos,

obraste ya curaciones

en vuestras apariciones en Fátima,

y habéis convertido este lugar,

santificado por vuestra presencia,

en oficina de vuestras misericordias maternales

en favor de todos los afligidos.

A vuestro Corazón maternal acudimos

llenos de filial confianza,

mostrando las enfermedades de nuestras almas

y las aflicciones y dolencias todas de nuestra vida.

Echad sobre ellas una mirada de compasión

y remediadlas con la ternura de vuestras manos,

para que así podamos serviros

y amaros con todo nuestro corazón

y con todo nuestro ser.

Apariciones de la Virgen en Fátima

Primera Aparición

Domingo, 13 de mayo del año 1917

Estando jugando con Jacinta y Francisco en lo alto, junto a Cova de Iría, haciendo una pared de piedras alrededor de una mata de retamas, de repente vimos una luz como de un relámpago.

–Está relampagueando –dije–. Puede venir una tormenta. Es mejor que nos vayamos a casa.

–¡Oh, sí, está bien! –contestaron mis primos.

Comenzamos a bajar del cerro llevando las ovejas hacia el camino. Cuando llegamos a menos de la mitad de la pendiente, cerca de una encina, que aún existe, vimos otro relámpago, y habiendo dado algunos pasos más vimos sobre la encina una Señora vestida de blanco, más brillante que el sol, esparciendo luz más clara e intensa que un vaso de cristal lleno de agua cristalina atravesado por los rayos más ardientes del sol.

Nos paramos, sorprendidos por la aparición. Estábamos tan cerca que quedamos dentro de la luz que la rodeaba o que Ella irradiaba, tal vez a metro y medio de distancia. Entonces la Señora nos dijo:

–No tengáis miedo. No os hago daño.

Yo la pregunté:

–¿De dónde es usted?

–Soy del cielo.

–¿Qué es lo que usted me quiere?

–He venido para pediros que vengáis aquí seis meses seguidos el día 13 a esta misma hora. Después diré quién soy y lo que quiero. Volveré aquí una séptima vez.

Pregunté entonces:

–¿Yo iré al cielo?

–Sí, irás.

–¿Y Jacinta?

–Irá también.

–¿Y Francisco?

–También irá, pero tiene que rezar antes muchos Rosarios.

Entonces me acordé de preguntar por dos niñas que habían muerto hacía poco. Eran amigas mías y solían venir a casa para aprender a tejer con mi hermana mayor.

–¿Está María de las Nieves en el cielo?

–Sí, está.

Tenía cerca de dieciséis años.

–¿Y Amelia?

–Pues estará en el purgatorio hasta el fin del mundo.

Me parece tenía entre dieciocho y veinte años.

–¿Queréis ofreceros a Dios para soportar todos los sufrimientos que Él quisiera enviaros como reparación de los pecados con que Él es ofendido y de súplica por la conversión de los pecadores?

–Sí, queremos.

–Tendréis, pues, mucho que sufrir, pero la gracia de Dios os fortalecerá.

Diciendo estas palabras, la gracia de Dios, etc., la Virgen abrió sus manos por primera vez, comunicándonos una luz muy intensa que parecía fluir de sus manos y penetraba en lo más íntimo de nuestro pecho y de nuestros corazones, haciéndonos ver a nosotros mismos en Dios, que era esa luz, más claramente de lo que nos vemos en el mejor de los espejos. Entonces, por un impulso interior que nos fue comunicado también, caímos de rodillas, repitiendo humildemente:

–Santísima Trinidad, yo te adoro. Dios mío, Dios mío, yo te amo en el Santísimo Sacramento.

Después de pasados unos momentos Nuestra Señora agregó:

–Rezad el Rosario todos los días para alcanzar la paz del mundo y el fin de la guerra.

Acto seguido comenzó a elevarse serenamente subiendo en dirección al Levante hasta desaparecer en la inmensidad del espacio. La luz que la circundaba parecía abrirle el camino a través de los astros, motivo por el que algunas veces decíamos que vimos abrirse el cielo.

Segunda Aparición

Miércoles, 13 de junio

Después de rezar el rosario con otras personas que estaban presentes (unas cincuenta) vimos de nuevo el reflejo de la luz que se aproximaba, y que llamábamos relámpago, y en seguida a Nuestra Señora sobre la encina, todo como en mayo.

–¿Qué es lo que me quiere? –pregunté.

–Quiero que vengáis aquí el día 13 del mes que viene, que recéis el rosario todos los días y que aprendáis a leer. Después diré lo que quiero además.

Le pedí la curación de una enferma. Nuestra Señora respondió:

–Si se convierte se curará durante el año.

–Quisiera pedirle que nos llevase al cielo.

–Sí, a Jacinta y a Francisco los llevaré en breve, pero tú te quedas aquí algún tiempo más. Jesús quiere servirse de ti para darme a conocer y amar. Quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. A quien le abrazare prometo la salvación y serán queridas sus almas por Dios como flores puestas por mí a adornar su Trono.

–¿Me quedo aquí solita? –pregunté con pena.

–No, hija. ¿Y tú sufres mucho por eso? ¡No te desanimes! Nunca te dejaré. Mi Inmaculado Corazón será tu refugio y el camino que te conducirá a Dios.

En este momento abrió las manos y nos comunicó por segunda vez el reflejo de la luz inmensa que la envolvía. En esta luz nos veíamos como sumergidos en Dios. Jacinta y Francisco parecían estar en la parte de la luz que se eleva hacia el cielo y yo en la que se esparcía sobre la tierra. Delante de la palma de la mano derecha de Nuestra Señora estaba un corazón rodeado de espinas que parecían clavarse en él. Entendimos que era el Corazón Inmaculado de María, ultrajado por los pecados de la humanidad, que quería reparación.

Esto es a lo que nos referíamos al decir que Nuestra Señora nos había contado un secreto en junio. Ella no nos mandó en aquella ocasión guardarlo como secreto, pero nos sentíamos impulsados por Dios a hacerlo así.

Francisco, muy impresionado con lo que había visto, me preguntó después:

–¿Por qué es que la Virgen estaba con un corazón en la mano irradiando sobre el mundo aquella luz tan grande que es Dios? Tú, Lucía, estabas con Ella en la luz que bajaba a la tierra y Jacinta conmigo en la que subía hacia el cielo.

–Es que –le respondí– tú, con Jacinta, iréis en breve al cielo. Yo me quedo con el Corazón Inmaculado de María en la tierra.

Tercera Aparición

Viernes, 13 de julio

El Gran Secreto.

Momentos después de haber llegado a Cova de Iría, junto a la encina, entre numeroso público (unas 4.000 personas) que estaban rezando el rosario, vimos el rayo de luz una vez más y un momento más tarde apareció la Virgen sobre la encina.

–¿Qué es lo que quiere de mí? –pregunté.

–Quiero que vengáis aquí el día 13 del mes que viene, y continuéis rezando el rosario todos los días en honra a Nuestra Señora del Rosario, con el fin de obtener la paz del mundo y el final de la guerra, porque sólo Ella puede conseguirlo.

Dije entonces:

–Quisiera pedirle nos dijera quién es, y que haga un milagro para que todos crean que usted se nos aparece.

–Continuad viniendo aquí todos los meses. En octubre diré quién soy y lo que quiero, y haré un milagro que todos han de ver para que crean.

Aquí hice algunos pedidos que ahora no recuerdo. Lo que recuerdo es que Nuestra Señora dijo que era preciso rezar el rosario para alcanzar las gracias durante el año. Y continuó:

–Sacrificaos por los pecadores y decid muchas veces, y especialmente cuando hagáis un sacrificio: “¡Oh, Jesús, es por tu amor, por la conversión de los pecadores y en reparación de los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María!”. Al decir estas últimas palabras abrió de nuevo las manos como los meses anteriores. El reflejo parecía penetrar en la tierra y vimos como un mar de fuego y sumergidos en este fuego los demonios y las almas como si fuesen brasas transparentes y negras o bronceadas, de forma humana, que fluctuaban en el incendio llevadas por las llamas que de ellas mismas salían, juntamente con nubes de humo, cayendo hacia todo los lados, semejante a la caída de pavesas en grandes incendios, pero sin peso ni equilibrio, entre gritos y lamentos de dolor y desesperación que horrorizaban y hacían estremecer de pavor. (Debía ser a la vista de eso que di un “ay” que dicen haber oído.) Los demonios se distinguían por sus formas horribles y asquerosas de animales espantosos y desconocidos, pero transparentes como negros tizones en brasa. Asustados y como pidiendo socorro levantamos la vista a Nuestra Señora, que nos dijo con bondad y tristeza:

–Habéis visto el infierno, donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si hacen lo que yo os digo se salvarán muchas almas y tendrán paz. La guerra terminará pero si no dejan de ofender a Dios en el reinado de Pío XI comenzará otra peor. Cuando viereis una noche alumbrada por una luz desconocida sabed que es la gran señal que Dios os da de que va a castigar al mundo por sus crímenes por medio de la guerra, del hambre, de la persecución de la Iglesia y del Santo Padre. Para impedir eso vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión reparadora de los primeros sábados. Si atendieran mis deseos, Rusia se convertirá y habrá paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones de la Iglesia: los buenos serán martirizados; el Santo Padre tendrá que sufrir mucho; varias naciones serán aniquiladas. Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre me consagrará Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz. En Portugal el dogma de la fe se conservará siempre, etc. (Aquí comienza la tercer parte del secreto, escrita por Lucía entre el 22 de diciembre de 1943 y el 9 de enero de 1944.) Esto no lo digáis a nadie. A Francisco sí podéis decírselo.

–Cuando recéis el rosario, decid después de cada misterio: “Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno, lleva todas las almas al cielo, especialmente las más necesitadas.”

Seguía un instante en silencio y después pregunté:

–¿Usted no me quiere nada más?

–No, no quiero nada más por hoy.

Y como de costumbre comenzó a elevarse en dirección a Oriente hasta que desapareció en la inmensidad del firmamento.

Cuarta Aparición

Domingo, 19 de agosto, en los Valinhos

(La aparición no se realizó el día 13 de agosto en Cova de Iría porque el Administrador del Concejo apresó y llevó a Vila Nova de Ourem a los pastorcitos con la intención de obligarles a revelar el secreto. Los tuvo presos en la Administración y en el calabozo municipal.

Les ofreció los más valiosos presentes si descubrían el secreto. Los pequeños videntes respondieron:

–No lo decimos ni aunque nos den el mundo entero.

Los encerró en el calabozo. Los presos les aconsejaron:

–Pero decid al Administrador ese secreto. ¿Qué os importa que esa Señora no quiera?

–¡Eso no –respondió Jacinta con vivacidad–, antes quiero morir!

Y los tres niños rezaron con aquellos infelices el rosario, delante de una medalla de Jacinta colgada de la pared.

El Administrador para amedrentarlos, mandó preparar una caldera de aceite hirviendo, en la cual amenazó asar a los pastorcitos si no hacían lo que les mandaban. Ellos, aunque pensaban que la cosa iba en serio, permanecieron firmes sin revelar nada. El día 15, fiesta de la Asunción, los llevó por fin a Fátima.)

Habiendo ya contado lo que sucedió este día, pasaré a hablar de la aparición que, según mi opinión, tuvo lugar el día 15 por la tarde. Como todavía no sabía contar los días del mes, puede ser que me equivoque. Pero tengo la idea de que fue el mismo día en que volvimos de Vila Nova de Ourem.

Estuvimos con las ovejas en un lugar llamado Valinhos, Francisco y su hermano Juan, acompañándome, y sintiendo que algo sobrenatural se aproximaba y nos envolvía, sospechando que Nuestra Señora nos venía a aparecer y teniendo pena de que Jacinta quedaba sin verla, pedimos a su hermano Juan que fuese a llamarla. No quería ir, y le ofrecí dos veintenos y allá se fue corriendo. Entretanto, Francisco y yo vimos el reflejo de la luz que llamábamos relámpago y al instante de llegar Jacinta vimos a la Señora sobre la encina.

–¿Qué es lo que quiere usted?

–Deseo que sigáis yendo a Cova de Iría en los días 13, que sigáis rezando el rosario todos los días. El último mes haré el milagro para que todos crean.

–¿Qué es lo que quiere usted que se haga con el dinero que la gente deja en Cova de Iría?

–Hagan dos andas, una para ti y Jacinta, para llevarlas con dos chicas más vestidas de blanco y otra que la lleve Francisco con tres niños más. El dinero de las andas es para la fiesta de Nuestra Señora del Rosario, y lo que sobre es para ayuda de una capilla que se debe hacer. (Andas usadas en Fátima y otros lugares no son para transportar imágenes, sino para recoger ofertas en dinero y en género.)

–Yo quisiera pedirle la curación de algunos enfermos.

–Sí, a algunos los curaré durante el año.

Y tomando un aspecto muy triste, la Virgen añadió:

–Rezad, rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores, porque muchas almas van al infierno por no tener quién se sacrifique y rece por ellas.

Y la Señora comenzó a subir como de costumbre hacia Oriente.

Quinta Aparición

Jueves, 13 de septiembre

Al aproximarse la hora fui a Cova de Iría con Jacinta y Francisco entre numerosas personas (unas treinta mil) que nos dejaban andar sólo con dificultad. Los caminos estaban apiñados de gente; todos nos querían ver y hablar; allí no había respetos humanos. Mucha gente del pueblo, y hasta señoras y caballeros, consiguiendo romper por entre la muchedumbre que alrededor nuestro se agolpaba, venían a postrarse de hinojos delante de nosotros pidiendo que presentásemos sus necesidades a Nuestra Señora. Otros, no consiguiendo llegar junto a nosotros, clamaban de lejos. Uno de ellos:

–¡Por el amor de Dios, pidan a Nuestra Señora que me cure a mi hijo, que está impedido!

Otro:

–Que me cure el mío, que es ciego.

Otro:

–El mío, que es sordo.

–Que me traiga a mi marido o mi hijo, que están en la guerra; que me convierta un pecador; que me dé salud, que estoy tuberculoso, etcétera.

Allí aparecían todas las miserias de la pobre humanidad y algunos gritaban subidos a los árboles y a las tapias con el fin de vernos pasar. Diciendo a unos que sí, dando la mano a otros para ayudarles a levantarse del polvo de la tierra, allá íbamos andando gracias a algunos caballeros que nos iban abriendo camino entre la muchedumbre. Ahora, cuando leo estas escenas encantadoras del Nuevo Testamento, del paso de Nuestro Señor por Palestina, pienso en nuestros pobres caminos y sendas de Aljustrel, Fátima y Cova de Iría, y doy gracias a Dios ofreciéndole la fe de nuestra buena gente portuguesa. Y pienso si ellos podían humillarse como lo hicieron ante tres pobres niños, sólo porque eran agraciados de hablar a la Madre de Dios, ¿qué no harían si pudieran ver a Nuestro Señor mismo en persona delante de ellos?

Bien, esto no tiene que ver con la materia; era una distracción de mi pluma que me llevaba a parte donde yo no quería, una inútil divagación. No lo arranco para no estropear el cuaderno.

Por fin llegamos a Cova de Iría, y al alcanzar la encina comenzamos a decir el rosario con la gente. Un poco más tarde vimos el reflejo de luz y acto seguido, sobre la encina, a Nuestra Señora, que dijo:

–Continuad rezando el rosario para alcanzar el fin de la guerra. En octubre vendrá también Nuestro Señor, Nuestra Señora de los Dolores y del Carmen, San José con el Niño Jesús para bendecir al mundo. Dios está contento con vuestros sacrificios, pero no quiero que durmáis con la cuerda puesta; llevadla sólo durante el día.

–Me han pedido para suplicarle muchas cosas: la cura de algunos enfermos, de un sordomudo, etc.

–Sí, a algunos curaré, pero a otros no. En octubre haré el milagro para que todos crean.

Y comenzó a elevarse, desapareciendo como de costumbre.

(Los niños tomaron muy a pecho las palabras de la Virgen en agosto, que pedía sacrificios a los pecadores. Uno de los sacrificios más dolorosos era el de la cuerda que cada uno de ellos llevaba atada a la cintura. Tanto les hacía sufrir, que Jacinta a veces hasta lloraba con la violencia del dolor. La Virgen les dijo con solicitud maternal que de noche no usaran la cuerda para poder disfrutar del reposo necesario. Otros sacrificios eran no comer la merienda, que repartían entre los pobres. Dejaban los higos y las uvas. “Teníamos la costumbre de ofrecer de vez en cuando el sacrificio de pasar una novena o un mes sin beber. Hicimos una vez este sacrificio en pleno mes de agosto, en que el calor era sofocante.” Mayores todavía eran los sacrificios que les exigía la misión que la Virgen les encomendara: las vejaciones, la curiosidad y molestias de la gente; sus interminables visitas y preguntas, la persecución y la prisión, y por fin la larga enfermedad de Francisco y, sobre todo, de Jacinta, a la cual varias veces visitó la Virgen, previniéndola que moriría solita, después de sufrir mucho.)

Sexta Aparición

Sábado, 13 de octubre

Salimos de casa bastante pronto, contando con las demoras del camino. Había gente en masa (70.000 personas), bajo una lluvia torrencial. Mi madre, temiendo que fuese aquel el último día de mi vida, con el corazón traspasado por la incertidumbre de lo que podía ocurrir, quiso acompañarme. Por el camino, las escenas del mes pasado, más numerosas y conmovedoras. Ni el barro de los caminos impedía a la gente arrodillarse en actitud humilde y suplicante.

Llegando a Cova de Iría, junto a la encina, llevada de un movimiento interior, pedí al pueblo que cerrasen los paraguas para rezar el rosario. Poco después vimos el reflejo de luz y en seguida a la Virgen sobre la encina.

–¿Qué es lo que usted me quiere?

–Quiero decirte que hagan aquí una capilla en honor mío, que soy la Señora del Rosario, que continúen rezando el Rosario todos los días. La guerra está acabándose y los soldados volverán pronto a sus casas.

–Tenía muchas cosas que pedirle: si curaba a los enfermos, si convertía a unos pecadores, etc.

–Unos, sí; otros, no. Es preciso que se enmienden; que pidan perdón de sus pecados.

Y tomando aspecto más triste dijo:

–Que no ofendan más a Dios Nuestro Señor, que ya está muy ofendido.

Y abriendo sus manos las hizo reflejar en el sol, y en cuanto se elevaba continuaba el brillo de su propia luz proyectándose en el sol.

He aquí el motivo por el cual exclamé que mirasen al sol. Mi motivo no era llamar la atención del pueblo, pues ni siquiera me daba cuenta de su presencia. Fui inducida para ello por un impulso interior.

(Se da entonces el milagro del sol, prometido tres meses antes, como prueba de la verdad de las apariciones de Fátima. La lluvia cesa y el sol por tres veces gira sobre sí mismo, lanzando a todos los lados fajas de luz de varios colores, amarillo, lila, anaranjado y rojo. Parece a cierta altura desprenderse del firmamento y caer sobre la muchedumbre. Al cabo de diez minutos de prodigio toma su estado normal. Entretanto, los pastorcitos eran favorecidos por otras visiones.)

Desaparecida Nuestra Señora en la inmensidad del firmamento, vimos al lado del sol a San José con el Niño y a Nuestra Señora vestida de blanco con un manto azul. San José con el Niño parecían bendecir al mundo, pues hacía con las manos unos gestos en forma de cruz.

Poco después, pasada esta Aparición, vi a Nuestro Señor y a Nuestra Señora, que me daba sensación de ser la Virgen de los Dolores. Nuestro Señor parecía bendecir al mundo de la misma forma que San José. Se disipó esta aparición y me parecía ver todavía a Nuestra Señora en forma semejante a Nuestra Señora del Carmen.

He aquí la historia de las Apariciones de Nuestra Señora en Cova de Iría, en 1917.

Profecias de la Virgen de Fátima

El Mensaje de Fátima: una gran señal en el cielo marcando el principio de los últimos tiempos y una predicción de la apostasía de la Iglesia.

Lucia, Francisco y Jacinta de Fatima

Lucia, Francisco y Jacinta de Fátima

El P. Mario Luigi Ciappi, el teólogo papal del Papa Pío XII: “En el Tercer Secreto [de Fátima] se predice, entre otras cosas, que la gran apostasía en la Iglesia comenzará por lo alto.”1

El mensaje y milagro de Nuestra Señora de Fátima en 1917 es uno de los mejores eventos en la historia de la Iglesia Católica. Desde que el milagro en Fátima se predijo que ocurrirá en avance, qué ocurrió el 13 de octubre de 1917, y se realizo en la presencia de casi 100,000 personas, es probablemente, después de la Resurrección, el milagro más grandioso en la historia de la Iglesia. El milagro de Fátima y su mensaje también contiene tremenda significancia a nuestro tema: La Verdad sobre lo que en realidad le paso a la Iglesia Católica después del Vaticano II. Empezó con la Madre de Dios, apareciéndose seis veces a Jacinta (7 años), Francisco (9 años) y Lucia (10 años) en Fátima, Portugal, el 13 de mayo 1917. La Santísima Virgen les dijo a los niños que recen diario el Rosario; les enseño a ellos la visión del Infierno; y también hizo profecías sobre la Segunda Guerra Mundial y la expansión del comunismo («los errores de Rusia»), entre otras cosas.

La visión del Infierno demostrado por Nuestra Señora de Fátima a los niños: “Cuando la Señora hablo sus ultimas palabras, ella abrió sus manos una vez más, como lo había hecho los dos meses anteriores. Los rayos [de luz] aparecían penetrar la tierra, y miramos, como se miraba, un enorme mar de fuego. Sumergido en este fuego, nosotros miramos a los demonios y a las almas [condenadas]. Las almas eran como ascuas transparentes quemándose, todo negro o un quemado bronceado, en formas humanas. Estaban flotando en esa conflagración, levantadas en el aire por las flamas qué traspasaba desde adentro de cada uno, junto con las masivas nubes de humo. Y luego se regresaban hacia todo lado como chispas en una lumbre grande, sin equilibrio o peso, entre chillidos y gemidos de dolor y desesperación, qué nos horrorizo y nos hizo temblar de susto (era en esta escena cuando me causo llorar, como la gente dijo). Los demonios era distintos [de las almas condenadas] por su terrible y repelente parecido a los animales espantosos y desconocidos, negros y transparentes como el carbones encendidos. Esta visión solo duro por un momento, gracias a nuestra Madre del Cielo, quien en la primera aparición nos había prometido llevarnos al Cielo. Sino fuera por esto, yo pienso que hubiéramos muerto de terror y miedo.2

Ustedes han visto el Infierno a donde los pecadores van cuando no se arrepienten. Para salvarlos Dios desea que establezcan en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón,” dijo Nuestra Señora.

Ninos de Fatima Vision del Infierno

Los niños de Fátima un poco después de la visión del Infierno… se puede ver en sus rostros aterrados la verdad de sus palabras: que habrían muerto de miedo en la visión del Infierno, si no se les había prometido el Cielo

El 13 de julio de 1917, Nuestra Señora también les dijo a los niños que en el 13 de octubre de 1917 ella iba a obrar un milagro para que todos puedan creer:

Lucia dijo, « ¡Deseo pedirte que nos digas quien eres, y que realices un milagro para que todos puedan creer que sí te nos has aparecido!»

«Continua a venir aquí cada mes», la Señora respondió. «En octubre yo te diré quién soy y cuál es mi deseo, y voy a realizar un milagro para que todos puedan creer».”(Nuestra Señora de Fátima, 13 de julio de 1917)

Dado a que los niños habían anunciado meses antes del 13 de octubre que la Señora obrara un milagro, el 13 de octubre de aquel año, 70,000 a 100,000 personas fueron a Fátima para presenciar el milagro que se había profetizado. También había muchos incrédulos que vinieron a burlarse cuando la profecía del milagro no ocurriera. Sin embargo, hasta la prensa secular confirmo, que sí ocurrió el Milagro del Sol – como es ahora conocido – así como fue predicho por los niños y por Nuestra Señora de Fátima. Este milagro dejo sin sentido a las multitudes juntadas, se convirtieron duros incrédulos, incluyendo a ateos y francmasones, y confirmo a miles en la fe católica.

Milagro de Fatima

Arriba: dos fotos de la multitud toda sorprendida en Fátima, el 13 de octubre de 1917, dando testigo al milagro predicho por Nuestra Señora de Fátima

¿Qué era el Milagro del Sol que sorprendió y convirtió a la audiencia embelesada de más de 70,000 en Fátima, el 13 de octubre de 1917? Un breve examen del milagro y su importancia, irá una manera larga en la revelación: La Verdad sobre lo que en realidad le paso a la Iglesia Católica después del Vaticano II.

El sol puesto en adelanto en un cenit claro como un gran disco plateado en cual, aunque estaba brillante como cualquier sol que ellos habían visto, pudieron mirarlo directamente sin pestañar los ojos, y con una satisfacción única y encantadora. Esto duro por solo un momento. Mientras miraban, la pelota grande empezó a «danzar» – esa fue la palabra que todos los observadores le aplicaron. Luego empezó a girar rápidamente como una rueda gigante de fuego. Después de que paso esto por algún tiempo, se detuvo. Y luego empezó otra vez a girar, con una rapidez que mareaba y nauseabunda. Finalmente allí apareció en el borde un borde del carmesí, que lanzaba en todo el cielo, como un vértice diabólico, serpentinas de flamas de color rojo sangrienta, reflejándose a la tierra, a los árboles y arbustos, a los rostros mirando hacia arriba y las ropas de toda clase de colores brillantes en sucesión: verde, rojo, anaranjado, azul, violeta, de hecho, todo el espectro. Girando como loco en esta manera tres veces, la orbita alumbrada parecía temblar, a estremecerse, y luego cayendo precipitadamente, en un zigzag poderoso, hacia las multitudes.

Un grito de miedo salió de los labios de miles de personas aterrorizadas, ya que cayeron de rodillas, pensando que el fin del mundo había llegado. Algunos dijeron que el aire se puso más caliente en ese instante; no estarían sorprendidos si todo de ellos se encenderá en llamas, envolvente y consumirlos.”4

De hecho, en todo Portugal, la prensa anticlerical estaba obligada dar testigo del mismo tipo. Hubo un acuerdo en general sobre lo esencial. Como el Dr. Domingos Pinto Coelho escribió en el O Ordem, «El sol, a veces rodeado con llamas de carmesí, en otras veces aureolaba con amarillo y rojo, en otras ocasiones parecía revolver con un movimiento muy rápido de rotaciones, aún más, parecía salirse del cielo, y aproximarse hacia el mundo…»”5

Durante el milagro el sol se fue visto caer a toda velocidad hacia la tierra y la gente pensó que el fin del mundo había llegado. La significación debería ser obvio:Fátima es un signo apocalíptico, que era una señal de que el final estaba cerca, que los acontecimientos que preceden a la culminación del mundo y la segunda venida de Jesucristo empezaran. Los hombres deben enmendar sus vidas antes de que llegue el verdadero fin del mundo.

Sobre la base de algunas de estas consideraciones, muchos han concluido que la Virgen de Fátima es la mujer vestida del sol que se describe en el capítulo 12:1 del Apocalipsis:

una grande señal apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, y la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas.” (Apocalipsis 12:1)

Los videntes de Fátima también reportaron que Nuestra Señora estaba hecha de toda luz – siendo más brillante que el sol. La evidencia es muy fuerte, que Nuestra Señora de Fátima fue la mujer vestida del sol profetizado en el Apocalipsis, capítulo 12. De hecho, hay una impresionante confirmación de que la aparición de Nuestra Señora en Fátima fue el cumplimiento de la profecía del Apocalipsis acerca de la mujer vestida del sol.

El periódico masónico, O Seculo, impresionantemente confirma sin saber que Nuestra Señora fue la mujer vestida del sol del Apocalipsis 12:1

El Milagro del Sol hecho por Nuestra Señora de Fátima fue reportada por periódicos anticatólicos en todo Portugal. El periódico liberal, anticlerical y masónico de Lisboa,O Seculo, tuvo a su editor principal, Avelino de Almeida, por un lado informar sobre el evento. Para su crédito, él reporto honestamente sobre el prodigio solar. Lo que queremos señalar a tu atención es el título de su artículo que fue publicado en O Seculo el 15 de octubre de 1917. Dando cuentas al evento extraordinario en Fátima el 13 de octubre, su artículo en O Seculo del 15 de octubre fue titulado:

Cómo ha danzado el sol en pleno mediodía en Fátima. – Las apariciones de la Virgen. – En qué consiste la señal del cielo. – Varios millares de personas se pronuncian en favor de un milagro. – La guerra y la paz.”6

Por favor noten que el periódico masónico y anticlerical de Lisboa describió un evento en Fátima y que el Milagro del Sol era «la señal del cielo». ¿Te suena familiar?

Apocalipsis 12:1- “En esto apareció un gran señal en el cielo, una mujer vestida del sol, y la luna debajo de sus pies, y en su cabeza una corona de doce estrellas.”

¿Vamos a creer que el periódico masónico de Lisboa tuvo en mente el Apocalipsis 12:1 cuando estaba publicando este artículo poco después del prodigio solar en 1917? ¿Acaso estaban considerando, estos anticlericales, la posibilidad de que la aparición de Nuestra Señora constituía la mujer vestida del sol y la «señal del cielo», descrito en la Biblia? ¡Claro que no! ¡Ni siquiera los católicos en ese momento habían conectado Fátima con la mujer vestida del sol, mucho menos los anticlericales que ni siquiera creen en la Sagrada Escritura o probablemente ni siquiera sabían acerca de la profecía del Apoc. 12:1! ¡Por lo tanto, este titular es una confirmación desconocida, por una fuente publica e anticatólica, que Nuestra Señora de Fátima y su milagro en el 13 de octubre en verdad fue la señal profetizada en Apocalipsis 12:1!

Es casi como si uno fuera a preguntarle a Dios la cuestión: Señor, ¿cómo sabremos qué ocurrirá la gran «señal del cielo», que se predijo en el Apocalipsis 12:1? Y el Señor nos respondiera: basta con leer el titular del periódico masónico, porque para cuando esta señal ocurra será informado hasta en él mismo.

Este hecho sorprendente, no sólo sirve para confirmar que Nuestra Señora de Fátima es la mujer vestida del sol de Apoc. 12:1, pero además confirma la autenticidad de la fe católica y la Sagrada Escritura.

Por lo tanto, para finalmente completar nuestro punto sobre Fátima y su adecuación a lo que ha sucedido a la Iglesia Católica después del Vaticano II, podemos decir: como Fátima fue la señal profetizado en Apoc. 12:1, esto significa que estamos en la era apocalíptica, los últimos días del mundo.

Fátima, la señal del Apoc. 12:1, y el grande dragón bermejo (el comunismo), la señal del Apoc. 12:3, ambos se realizaron en 1917

Prestando un apoyo más a la idea de que Fátima era la «señal» del Apocalipsis 12:1, está el hecho de que el Apocalipsis también habla, sólo dos versos más adelante, del «grande drágon bermejo». La Escritura parece indicar que los dos llegarían a la escena al mismo tiempo.

Apocalipsis 12:3- “Y fué vista otra señal en el cielo: y he aquí un grande dragón bermejo, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas. Y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las echó en tierra…”

Muchos comentaristas consideran el «grande dragón bermejo» ser el comunismo, ya que el comunismo es sin duda asociado con rojo, y fue responsable por el asesinato de más de 20 millones de personas sólo en Rusia. En virtud de Vladimir Lenin, los bolcheviques tomaron a Rusia por el comunismo - obteniendo la victoria significativa que haría el comunismo una potencia mundial – el 7 de nov. de 1917inmediatamente después de las apariciones de Nuestra Señora de Fátima, que había advertido de la propagación de «los errores de Rusia».Hasta hoy día uno habla de China el comunista como «China el Rojo». La revolución comunista en China fue lanzada en un modo festejoso por hombres con «Enormes pantarcas rojas, mas de diez mil banderas rojas, y un montón de globos rojos volando sobre de ellos».La evidencia que el «grande dragón bermejo» describe el imperio comunista es bastantemente fuerte.

También es muy interesante que el grande dragón bermejo arrastrara la tercera parte de las estrellas del cielo:

Apocalipsis 12:3- “Y fué vista otra señal en el cielo: y he aquí un grande dragón bermejo, … Y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las echó en tierra…”

¿Será sólo una coincidencia que el comunismo, en su altura, que se celebró una tercera parte del mundo en sus manos?

Warren H. Carroll, El Ascenso y Caída de la Revolución Comunista, p. 418 [edición inglesa]: “Como José Stalin entró en el valle de la sombra de la muerte, el movimiento comunista internacional, que él dirigió, celebró una tercera parte del mundo en sus manos.”9

La Hermana Lucia de Fátima le dijo al Padre Fuentes en 1957 que estamos en los últimos tiempos

Una de la tres evidentes de Fátima, la Hermana Lucia, le dijo al Padre Fuentes en 1957:

Padre, la Santísima Virgen no me dijo que nos encontramos en los últimos tiempos del mundo, pero me lo dio a demostrar por tres motivos. El primero, porque me dijo que el demonio está librando una batalla decisiva con la Virgen y una batalla decisiva, es una batalla final en donde se va a saber de qué partido es la victoria, de qué partido es la derrota. Así que ahora, o somos de Dios, o somos del demonio; no hay término medio.

Lo segundo, porque me dijo, tanto a mis primos como a mí, que dos eran los últimos remedios que Dios daba al mundo; el Santo Rosario y la devoción al Inmaculado Corazón de María. Y, al ser los últimos remedios, quiere decir que son los últimos, que ya no va a haber otros.

Y tercero, porque siempre en los planos de la Divina Providencia, cuando Dios va a castigar al mundo, agota antes todos los demás medios; y cuando ha visto que el mundo no le ha hecho caso a ninguno de ellos, entonces, como si dijéramos a nuestro modo imperfecto de hablar, nos presenta con cierto temor el último medio de salvación, su Santísima Madre. Si despreciamos y rechazamos este último medio, ya no tendremos perdón del cielo; porque hemos cometido un pecado, que en el Evangelio suele llamarse pecado contra el Espíritu Santo; que consiste en rechazar abiertamente, con todo conocimiento y voluntad, la salvación que se presenta en las manos. Y también porque Nuestro Señor es muy buen hijo... y no permite que ofendamos y despreciemos a su Santísima Madre, teniendo como testimonio patente la historia de varios siglos de la Iglesia que, con ejemplos terribles, nos indica cómo Nuestro Señor siempre ha salido en defensa del honor de su Santísima Madre.”10

Como ya se trató, la característica principal de los últimos tiempos es una apostasía de la fe católica. En «el lugar santo» por sí mismo (Roma) estará «la abominación desoladora» (Mt. 24:15), y una decepción tan profunda que, si fuera posible, hasta los escogidos serán engañados (Mt. 24:24). El Nuevo Testamento nos dice que esta decepción va ocurrir en el corazón de las estructuras físicas de la Iglesia, en «el Templo de Dios» (2 Tes. 2:4). Va a surgir porque la gente no recibió el amor a la verdad (2 Tes. 2:10). Esto es precisamente porque las últimas palabras que Nuestra Señora de Fátima nos dio en el gran secreto el 13 de julio 1917 eran:

En Portugal, el dogma de la fe se conservará siempre, etc.”

Están eran las ultimas palabras dadas antes del tercer secreto de Fátima aun no revelado. A partir de esto, los eruditos de Fátima han concluido que el tercer secreto, sin duda, se refiere a una crisis espiritual masivo y la apostasía de la fe católica entre los que pretenden ocupar puestos de autoridad en la Iglesia.

Como no sabemos la frase completa de las últimas palabras de Nuestra Señora en el mensaje de julio, no podemos decir con certeza lo que significan; pero la frase puede ser: «En Portugal, el dogma de la fe se conservará siempre en un manojo pequeño de fieles» Ó: «En Portugal, el dogma de la fe se conservará siemprehasta la gran apostasía…” Ó: “En Portugal, el dogma de la fe se conservará siempre entre aquellos quienes me hicieron caso a mis avisos…” El tercer secreto, sin duda alguna, está presentemente concorde con la apostasía de la secta del Vaticano II. Documentaremos esta apostasía en gran detalle en este libro.

Como fue citado al principio de esta sección, el «P.» Mario Luigi Ciappi, el teólogo papal del Papa Pío XII, declaro:

En el Tercer Secreto [de Fátima] se predice, entre otras cosas, que la gran apostasía en la Iglesia comenzará por lo alto.”11

Otro «cardenal» de la Iglesia del Vaticano II admitió increíblemente que el Tercer Secreto trata con la apostasía post-Vaticano II.

El «Cardenal» Silvio Oddi: “… el Tercer Secreto [de Fátima]… no trata de una supuesta conversión de Rusia.... pero considera que la «revolución» en la Iglesia Católica.”12

Testimonios que el Cielo pide que el tercer secreto de Fátima sea revelado en 1960 por lo mas tarde13

El Canon Galamba: “Cuando el Obispo rehusó abrir la carta, Lucia le hizo prometer que sería abierta definitivamente y leído al mundo, ya si sea en su muerte o en 1960, lo que llegue primero.” (La Verdad sobre el Secreto de Fátima, P. Joaquín Alonso, pp. 46-47)

John Haffert: “En la casa del Obispo (en Leiria), en la mesa me senté a su derecha, con las cuatro cánones. Durante esa primera cena, canon José Galamba de Oliveira se dirigió hacia mi cuando el Obispo salió del cuarto por un momento y me pregunto: « ¿Por qué no le dices al Obispo que habrá el secreto?» Procurando no enseñar mi ignorancia del asunto de Fátima – de cuan en aquel tiempo ya casi estaba completo – lo mire simplemente sin cualquier expresión. El continuo: «El Obispo puede abrir el secreto. El no necesita que esperar hasta 1960.» (Dear Bishop! «¡Estimado Obispo!» John Haffer, AMI 1981, pp. 3-4)

El Cardenal Carejeira: En febrero 1960 el patriarca de Lisboa reporto las direcciones que el Obispo de Leiria que se «ha pasado a él» sobre el tema del Tercer Secreto: «El Obispo da Silva adjunto (el sobre sellado por Lucia) en otro sobre en la que el indico que la carta tiene que ser abierta en 1960 por el mismo, Obispo José Correia da Silva, si el aun estaba vivo, o si no, por el patriarca cardenal de Lisboa.” (Novidades, 24 de febrero de 1960, citado por La Documentation catholique, 19 de junio de 1960, col. 751)

El Canon Barthas: Durante la conversación con la Hermana Lucia entre el 17-18 de octubre de 1946, tuvo la oportunidad de preguntarle sobre el Tercer Secreto. El escribe: «¿Cuándo será revelado a nosotros el tercer elemento del Secreto?» Ya en 1946, me contestaron uniformemente, Lucia y el Obispo de Leiria, a esta pregunta, sin duda y sin comentario: «En 1960». Y cuando empuje mi audacia tan lejos como para preguntarse por qué es necesario esperar hasta entonces, la única respuesta que recibí de uno de los dos era: «Porque la Santísima Virgen así lo desea». (Barthas, Fátima, merveille du XXe siecle, p. 83. ediciones de Fátima, 1952)

* Los Armstrongs: En el 14 de mayo de 1953, Lucia recibió una visita de los Armstrongs, que fueron capaces de hacerle preguntas del tercer Secreto. En su publicada cuenta en 1955, ellos confirmaron que el tercer Secreto «deber se abierto y divulgado en 1960». (A. O. Armstrong, Fatima, pilgrimage to peace «Fátima, la peregrinación a la paz», The World’s Work, Kingswood, Surrey, 1955)

* El Cardenal Ottaviani: El 17 de mayo de 1955, el cardenal Ottaviani, el Pro-Prefecto del Santo Oficio, vino a las Carmelitas de Santa Teresa en Coimbra. El interrogo a Lucia sobre del tercer Secreto; y en su conferencia de 1967 el recordó: «El mensaje no debía ser abierto antes de 1960. Yo le pregunte a la Hermana Lucia, “¿Por qué esta fecha?” Ella contesto, “Porque entonces será más claro (mais claro)”.» (La Documentation catholique, 19 de marzo de 1967, col. 542)

* El Padre Joaquín Alonso, archivista oficial de Fátima: “Otros obispos también hablaron – y con autoridad – sobre el año 1960 como la fecha que indicaba el abrir la famosa carta. Así que cuando en aquel entonces el titulado Obispo de Tiava, y el asistente Obispo de Lisboa le preguntaron a Lucia cuando deber abrirse el Secreto, siempre recibía la misma respuesta:en 1960.” (La Verdad sobre el Secreto de Fátima, Padre Joaquín Alonso, edición española, p. 46)

* El Padre Joaquín Alonso: “Cuando Don José, el primer Obispo de Leiria, y la Hermana Lucia se pusieron de acuerdo que la carta debe ser abierta en 1960, obviamente quisieron decir que su contenido debe ser hecho publico para el bien de la Iglesia y del mundo.” (La Verdad sobre el Secreto de Fátima, Padre Joaquín Alonso, p. 54)

* El Obispo Venancio: “Yo pienso que esa carta no va hacer abierta antes de 1960. La Hermana Lucia pidió que no debe ser abierta antes de su muerte, o antes de 1960. Estamos ya en 1959 y la Hermana Lucia está en buena salud.” (La Verdad sobre el Secreto de Fátima, Padre Joaquín Alonso, p. 46)

* El Padre Fuentes: El Padre Fuentes entrevisto a la Hermana Lucia el 26 de diciembre de 1957, quien le dijo: «Padre, la Santísima Virgen está muy triste, porque nadie hace caso a su Mensaje, ni los buenos ni los malos. Los buenos, porque prosiguen su camino de bondad; pero sin hacer caso a este mensaje… No puedo detallar más, ya que es aún secreto que, por voluntad de la Santísima Virgen, solamente pudieran saberlo tanto el Santo Padre como el señor Obispo de Fátima.» «Ambos no han querido saberlo para no influenciarse. Es la tercera parte del Mensaje [el Tercer Secreto] de Nuestra Señora, que aún permanece secreto hasta esa fecha de 1960.» (La Verdad sobre el Secreto de Fátima, Padre Joaquín Alonso, p. 103-104)

* F. Stein: “Los testimonios qué han anunciado la revelación del Secreto para 1960 han sido de tanto peso y muy numeroso que en nuestra opinión, aun si las autoridades eclesiásticas de Fátima [en 1959 los mismos expertos aun no estaban consientes de que más de hace dos años Roma ya había tomado el Secreto del Obispo de Leiria] aun no ha sido resuelto para publicar el Secreto en 1960, ellos ahora miran que estarían forzados de hacerlo dado a ciertas circunstancias.” (Mensagem de Fátima, julio-agosto, 1959)

* El Padre Días Coelho: “… nosotros podemos usar, como un hecho incuestionable, esta aserción del Dr. Galamba de Oliveira (en 1953) enFatima, Altar do Mundo: «La tercera parte del Secreto fue sellada en las manos de Su Excelencia el Obispo de Leiria, y será abierta, o después de la muerte de la evidente, o a más tardar en 1960.’” (L’Homme Nouveau, No. 269, 22 de noviembre de 1959)

Todos estos testimonios y declaraciones nos revela claramente que el Cielo quería que el tercer secreto de Fátima sea revelado a todo el mundo no mas tarde que 1960, porque sería más en aquel entonces.

¿Por qué sería el tercer secreto de Fátima más claro en 1960?

Era en el 25 de enero de 1959 cuando Juan XXIII anunció que tuvo una inspiración especial para anunciar de repente a un nuevo concilio ecuménico. (Por cierto, el 25 de enero fue el mismo día en que la luz desconocida que iluminó al mundo antes de la Segunda Guerra Mundial iluminó los cielos de Europa. Esta luz desconocida que apareció en el 25 de enero de 1938 fue predicha por Nuestra Señora de Fátima como una advertencia de que Dios iba a castigar al mundo con esas cosas que fueron reveladas en la segunda parte del secreto. ¿Sera el hecho de que Juan XXIII convocó el Vaticano II en un 25 de enero como una advertencia sobre el castigo que estuvo por venir, descrito en el tercer secreto?)

Este concilio convocado por Juan XXIII en 1959 llegaría a ser el Vaticano II, los resultados desastrosos que son el objeto de este libro. ¿Será la razón de que Nuestra Santísima Madre pidió el tercer secreto de Fátima de ser revelado en 1960 por esta convocación de este concilio en 1959? ¿Acaso nos estaba avisándonos directamente de la apostasía que iba a resultar de este concilio, que verdaderamente dio luz a una nueva, falsa Iglesia contra católica, como miraremos en este libro? En verdad, la única señal que se ha producido en 1960, en respecta a la apostasía tremenda que estamos viviendo que harían que las cosas sean «más claras», fue que Juan XXIII había anunciado su intención de convocar un nuevo concilio en 1959. En nuestro punto de vista, es bastantemente obvio que el tercer secreto de Fátima trata con la apostasía resultando del un concilio falso; de lo contrario el tercer secreto no tendría mas sentido en 1960, como Nuestra Santísima Madre dijo que si.

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