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El Vía Crucis o Camino de la Cruz, es una de las formas más expresivas, más sólidas y extendidas de la devoción del pueblo cristiano a la Pasión de Cristo.

Desde los primeros siglos los peregrinos de Jerusalén veneraban los lugares santos, especialmente el Gólgota y el Sepulcro. Según las revelaciones de Dios a Santa Brígida, luego de la muerte de Cristo, el mayor consuelo de su Madre era recorrer los lugares de aquel sagrado camino regados con la sangre de su Hijo. La imposibilidad de ir a Jerusalén o el deseo de recordar con frecuencia en su propia tierra los momentos de la Pasión, hizo nacer en la cristiandad diversas formas de representar aquellos lugares para ser recorridos en una especie de peregrinación espiritual.

Dice San Bernardo: “No hay cosa tan eficaz para curar las llagas de nuestra conciencia y purgar y perfeccionar nuestra alma como la frecuente y continua meditación de las llagas de Cristo y de su Pasión y Muerte”.

Estaciones del Vía Crucis:

1ª: Jesús condenado a muerte.

2ª: Jesús con la cruz a cuestas.

3ª: Jesús cae por primera vez.

4ª: Jesús encuentra a su Madre.

5ª: El Cireneo ayuda a llevar la cruz.

6ª: La Verónica enjuga el rostro del Señor.

7ª: Jesús cae por segunda vez.

8ª: Jesús consuela a las santas mujeres.

9ª: Jesús cae por tercera vez.

10ª: Jesús es despojado de sus vestiduras.

11ª: Jesús es crucificado.

12ª: Jesús muere en la cruz.

13ª: Jesús en los brazos de su Madre.

14ª: Jesús es sepultado.

Vía Crucis

Vía Crucis Meditado por San Alfonso María Ligorio. San Alfonso tuvo una gran devoción a la meditación de la Pasión del Señor. Invita a considerar una escena y ayuda con una oración.

EL CAMINO DE LA CRUZ

Arrodíllate ante el altar, haz un Acto de Contrición, y forma la intención de ganar las indulgencias bien para ti, o para las almas en el Purgatorio.

Oración

SEÑOR mío Jesucristo, Vos anduvisteis con tan grande amor este camino para morir por mí, y yo os he ofendido tantas veces apartándome de Vos por el pecado; mas ahora os amo con todo mi corazón, y porque os amo, me arrepiento sinceramente de todas las ofensas que os he hecho. Perdóname, Señor, y permíteme que os acompañe en este viaje. Vais a morir por mi amor, pues yo también quiero vivir y morir por el vuestro, amado Redentor mío. Si, Jesús mío, quiero vivir siempre y morir unido a Vos.

PRIMERA ESTACIÓN

Jesús sentenciado a muerte

V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Considera cómo Jesús, después de haber sido azotado y coronado de espinos, fue injustamente sentenciado por Pilato a morir crucificado.

(Aquí se hace una pequeña pausa para considerar brevemente el misterio, y lo mismo en las demás estaciones.)

ADORADO Jesús mío: mis pecados fueron más bien que Pilato, los que os sentenciaron a muerte. Por los méritos de este doloroso paso, os suplico me asistáis en el camino que va recorriendo mi alma para la eternidad. Os amo, ¡ oh Jesús mío más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mi como os agrade. Amén.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria

Amado Jesús mío,

Por mí vas a la muerte,

Quiero seguir tu suerte,

Muriendo por tu amor;

Perdón y gracia imploro,

Transido de dolor.

SEGUNDA ESTACIÓN

Jesús es cargado con la cruz

V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Considera cómo Jesús, andando este camino con la cruz a cuestas, iba pensando en ti y ofreciendo a su Padre por tu salvación la muerte que iba a padecer.

AMABILÍSIMO Jesús mío: abrazo todas las tribulaciones que me tenéis destinadas hasta la muerte, y os ruego, por los méritos de la pena que sufristeis llevando vuestra Cruz, me deis fuerza para llevar la mía con perfecta paciencia y resignación. Os amo, ¡ oh Jesús, amor mío!, más que a mi mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Amado Jesús mío,

Por mí vas a la muerte,

Quiero seguir tu suerte,

Muriendo por tu amor;

Perdón y gracia imploro,

Transido de dolor.

TERCERA ESTACIÓN

Jesús cae la primera vez debajo de la cruz

V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Considera esta primera caída de Jesús debajo de la Cruz. Sus carnes estaban despedazadas por los azotes; su cabeza coronada de espinas, y había ya derramado mucha sangre, por lo cual estaba tan débil, que apenas podía caminar; llevaba al mismo tiempo aquel enorme peso sobre sus hombros y los soldados le empujaban; de modo que muchas veces desfalleció y cayó en este camino.

AMADO Jesús mío: más que el peso de la Cruz, son mis pecados los que os hacen sufrir tantas penas. Por los méritos de esta primera caída, libradme de incurrir en pecado mortal. Os amo, ¡ oh Jesús, amor mio !, más que a mi mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Amado Jesús mío,

Por mí vas a la muerte,

Quiero seguir tu suerte,

Muriendo por tu amor;

Perdón y gracia imploro,

Transido de dolor.

CUARTA ESTACIÓN

Jesús encuentra a su afligida madre

V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Considera el encuentro del Hijo con su Madre en este camino. Se miraron mutuamente Jesús y María, y sus miradas fueran otras tantas flechas que traspasaron sus amantes corazones.

AMANTÍSIMO Jesús mío: por la pena que experimentasteis en este encuentro, concededme la gracia de ser verdadero devoto de vuestra Santísima Madre. Y Vos, mi afligida Reina, que fuisteis abrumada de dolor, alcanzadme con vuestra intercesión una continua y amorosa memoria de la Pasión de vuestro Hijo. Os amo, ¡Oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Amado Jesús mío,

Por mí vas a la muerte,

Quiero seguir tu suerte,

Muriendo por tu amor;

Perdón y gracia imploro,

Transido de dolor.

QUINTA ESTACIÓN

Simón ayuda a Jesús a llevar la cruz

V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Considera cómo los judíos, al ver que Jesús iba desfalleciendo cada vez más, temieron que se les muriese en el camino y, como deseaban verle morir de la muerte infame de Cruz, obligaron a Simón el Cirineo a que le ayudase a llevar aquel pesado madero.

DULCÍSIMO Jesús mío: no quiero rehusar la Cruz, como lo hizo el Cirineo, antes bien la acepto y la abrazo; acepto en particular la muerte que tengáis destinada para mí, con todas las penas que la han de acompañar, la uno a la vuestra, y os la ofrezco. Vos habéis querido morir por mi amor, yo quiero morir por el vuestro y por daros gusto; ayudadme con vuestra gracia. Os amo, ¡ oh Jesús, amor mío! más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Amado Jesús mío,

Por mí vas a la muerte,

Quiero seguir tu suerte,

Muriendo por tu amor;

Perdón y gracia imploro,

Transido de dolor.

SEXTA ESTACIÓN

La Verónica limpia el rostro de Jesús

V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Considera cómo la devota mujer Verónica, al ver a Jesús tan fatigado y con el rostro bañado en sudor y sangre, le ofreció un lienzo y limpiándose con él nuestro Señor, quedó impreso en éste su santa imagen.

AMADO Jesús mío: en otro tiempo vuestro rostro era hermosísimo; mas en este doloroso viaje, las heridas y la sangre han cambiado en fealdad su hermosura. ¡ Ah Señor mío, también mi alma quedó hermosa a vuestros ojos cuando recibí la gracia del bautismo, mas yo la he desfigurado después con mis pecados. Vos sólo, ¡ oh Redentor mío!, podéis restituirle su belleza pasada: hacedlo por los méritos de vuestra Pasión. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más que a mi mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Amado Jesús mío,

Por mí vas a la muerte,

Quiero seguir tu suerte,

Muriendo por tu amor;

Perdón y gracia imploro,

Transido de dolor.

SEPTIMA ESTACIÓN

Jesús cae la segunda vez con la cruz

V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Considera la segunda caída de Jesús debajo de la Cruz, en la cual se le renueva el dolor de las heridas de su cabeza y de todo su cuerpo al afligido Señor.

OH pacientísimo. Jesús mio. Vos tantas veces me habéis perdonado, y yo he vuelto a caer y a ofenderos. Ayudadme, por los méritos de esta nueva caída, a perseverar en vuestra gracia hasta la muerte. Haced que en todas las tentaciones que me asalten, siempre y prontamente me encomiende a Vos. Os amo, ¡ oh Jesús, amor mío! más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Amado Jesús mío,

Por mí vas a la muerte,

Quiero seguir tu suerte,

Muriendo por tu amor;

Perdón y gracia imploro,

Transido de dolor.

OCTAVA ESTACIÓN

Las mujeres de Jerusalén lloran por Jesús

V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Considera cómo algunas mujeres, viendo a Jesús en tan lastimosa estado, que iba derramando sangre por el camino, lloraban de compasión; mas Jesús les dijo: no lloréis por mí, sino por vosotras mismas y por vuestras hijos.

AFLIGIDO Jesús mío: lloro las ofensas que os he hecho, por los castigos que me han merecido, pero mucho más por el disgusto que os he dado a Vos, que tan ardientemente me habéis amado. No es tanto el Infierno, como vuestro amor, el que me hace llorar mis pecados. Os amo, ¡ oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Amado Jesús mío,

Por mí vas a la muerte,

Quiero seguir tu suerte,

Muriendo por tu amor;

Perdón y gracia imploro,

Transido de dolor.

NOVENA ESTACIÓN

Jesús cae por tercera vez

V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Considera la tercera caída de Jesucristo. Extremada era su debilidad y excesiva la crueldad de los verdugos, que querían hacerle apresurar el paso, cuando apenas le quedaba aliento para moverse.

ATORMENTADO Jesús mío: por los méritos de la debilidad que quisisteis padecer en vuestro camino al Calvario, dadme la fortaleza necesaria para vencer los respetos humanos y todos mis desordenados y perversos apetitos, que me han hecho despreciar vuestra amistad. Os amo, ¡ oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Amado Jesús mío,

Por mí vas a la muerte,

Quiero seguir tu suerte,

Muriendo por tu amor;

Perdón y gracia imploro,

Transido de dolor.

DECIMA ESTACIÓN

Jesús es despojado de sus vestiduras

V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Considera cómo al ser despojado Jesús de sus vestiduras por los verdugos, estando la túnica interior pegada a las carnes desolladas por los azotes, le arrancaran también con ella la piel de su sagrado cuerpo. Compadece a tu Señor y dile:

INOCENTE Jesús mío: por los méritos del dolor que entonces sufristeis, ayudadme a desnudarme de todos los afectos a las cosas terrenas, para, que pueda yo poner todo mi amor en Vos, que tan digno sois de ser amado. Os amo, ¡ oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Amado Jesús mío,

Por mí vas a la muerte,

Quiero seguir tu suerte,

Muriendo por tu amor;

Perdón y gracia imploro,

Transido de dolor.

UNDÉCIMA ESTACIÓN

Jesús es clavado en la cruz

V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Considera cómo Jesús, tendido sobre la Cruz, alarga sus pies y manos y ofrece al Eterno Padre el sacrificio de su vida por nuestra salvación; le enclavan aquellos bárbaros verdugos y después levantan la Cruz en alto, dejándole morir de dolor, sobre aquel patíbulo infame.

OH despreciado Jesús mío. Clavad mi corazón a vuestros pies para que quede siempre ahí amándoos y no os deje más. Os amo, ¡ oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido: no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez: haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Amado Jesús mío,

Por mí vas a la muerte,

Quiero seguir tu suerte,

Muriendo por tu amor;

Perdón y gracia imploro,

Transido de dolor.

DUODÉCIMA ESTACIÓN

Jesús muere en la cruz

V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Considera cómo Jesús, después de tres horas de agonía, consumido de dolores y exhausto de fuerzas su cuerpo, inclina la cabeza y expía en la Cruz.

OH difunto Jesús mío. Beso enternecido esa Cruz en que por mí habéis muerto. Yo, por mis pecados, tenía merecida una mala muerte, mas la vuestra es mi esperanza. Ea, pues Señor, por los méritos de vuestra santísima muerte, concededme la gracia de morir abrazado a vuestros pies y consumido por vuestro amor. En vuestras manos encomiendo mi alma. Os amo, ¡ oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Amado Jesús mío,

Por mí vas a la muerte,

Quiero seguir tu suerte,

Muriendo por tu amor;

Perdón y gracia imploro,

Transido de dolor.

DECIMOTERCERA ESTACIÓN

Jesús es bajado de la cruz

V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Considera cómo, habiendo expirado ya el Señor, le bajaron de la Cruz dos de sus discípulos. José y Nicodemo, y le depositaran en los brazos de su afligida Madre, María, que le recibió con ternura y le estrechó contra su pecho traspasado de dolor.

OH Madre afligida. Por el amor de este Hijo, admitidme por vuestro siervo y rogadle por mí. Y Vos, Redentor mío, ya que habéis querido morir por mí, recibidme en el número de los que os aman más de veras, pues yo no quiero amar nada fuera de Vos. Os amo, ¡ oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Amado Jesús mío,

Por mí vas a la muerte,

Quiero seguir tu suerte,

Muriendo por tu amor;

Perdón y gracia imploro,

Transido de dolor.

DECIMOCUARTA ESTACIÓN

Jesús es colocado en el sepulcro

V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Considera cómo los discípulos llevaron a enterrar Jesús, acompañándole también su Santísima Madre, que le depositó en el sepulcro con sus propias manos. Después cerraron la puerta del sepulcro y se retiraron.

OH Jesús mío sepultado. Beso esa losa que os encierra. Vos resucitasteis después de tres días; por vuestra resurrección os pido y os suplico me hagáis resucitar glorioso en el día del juicio final para estar eterna-mente con Vos en la Gloria, amándoos y bendiciéndoos. Os amo, ¡ oh Jesús, amor mio!, más que a mí mismo, me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Amado Jesús mío,

Por mí vas a la muerte,

Quiero seguir tu suerte,

Muriendo por tu amor;

Perdón y gracia imploro,

Transido de dolor.

"...Yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo."

Mateo, 28-20

Las estaciones del Vía Crucis

El Vía Crucis o Camino a la Cruz es una de las más antiguas devociones practicadas por los Católicos en todo el mundo. Consiste en acompañar a Jesús en su Pasión y Muerte, en sus horas finales, repasando 14 momentos (las 14 Estaciones del Vía Crucis) desde que fue condenado a muerte hasta su sepultura.

El Vía Crucis se reza de pie, y en algunos momentos de rodillas. Debe hacerse caminando, deteniéndose en cada estación, para recordar el camino de Jesús al Calvario. Es por eso que las imágenes de la representación del Vía Crucis están en la pared. Si se reza en casa, ayuda tener en la mano imágenes de la Pasión y Muerte del Señor, para que puedas recordar e imaginar su dolor.

+ En el nombre del Padre + del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

Señor, que la meditación de tu Pasión y Muerte nos anime y ayude a tomar la cruz de cada día y seguirte, para un día resucitar contigo en la gloria.

Amén.

I ESTACION

JESÚS ES CONDENADO A MUERTE

Guía: Ya el profeta Isaías lo había anunciado:

Lector: « ¿Quién podrá creer esta noticia? No tenía gracia ni belleza para que nos fijáramos en él.

Despreciado y tenido como la basura de los hombres, hombre de dolores y familiarizado con el sufrimiento. Ha sido tratado como culpable a causa de nuestras rebeldías y aplastado por nuestros pecados.

El soportó el castigo que nos trae la paz y por sus llagas hemos sido sanados.

Sin embargo, eran nuestras dolencias las que él llevaba, eran nuestros dolores los que le pesaban. FUE DETENIDO Y ENJUICIADO injustamente y herido de muerte por los crímenes de su pueblo» (Is 53,1-8).

Guía: Nosotros somos aquel pueblo por el que Cristo fue condenado a muerte. Cristo aceptó ser NUESTRO REPRESENTANTE delante del Padre y pagar por nuestros pecados. La condena de Pilato tenía que recaer sobre cada uno de nosotros.

(Reflexión en silencio).

Guía: OREMOS

Señor Jesús, gracias por habernos amado tanto. Ten piedad de nosotros. Ayúdanos a conocer nuestros pecados, que han sido la causa de tu condenación a muerte.

Guía: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos,

Pueblo: que por tu Santa Cruz redimiste al mundo. (Canto).

II ESTACION

JESUS CARGA LA CRUZ Y SE DIRIGE AL CALVARIO

Guía: Después de la condena, le entregan a Cristo una cruz, y empieza su largo y penoso camino hacia el Calvario, lugar donde será crucificado.

Detengámonos y pensemos: Si Cristo hizo tanto por nosotros, ¿es justo que nosotros sigamos diciendo que estamos ocupados y no tenemos tiempo para conocer más a Cristo y seguirlo de veras? ¿Por qué nos espanta tanto el sufrimiento, si nuestro Maestro llegó a dar la vida por nosotros?

Escuchemos su Palabra:

Lector: « Si alguno quiere seguirme, olvídese de sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque si alguno quiere salvar su vida, la perderá; en cambio, si pierde la vida por mi y por el Evangelio, la salvará.

¿De qué sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde su vida? O, ¿qué puede ganar el hombre a cambio de su vida?

Yo les digo: Si alguno se avergüenza de mí y de mis palabras en medio de esta gente adúltera y pecadora, también el Hijo del Hombre se avergonzará de él, cuando venga en la gloria del Padre, rodeado de sus santos ángeles » (Mc 8,34-38).

(Reflexión en silencio).

Guía: OREMOS

Señor Jesús, concédenos llevar nuestra cruz con fidelidad hasta la muerte.

Guía: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos,

Pueblo: que por tu Santa Cruz redimiste al mundo. (Canto).

III ESTACION

JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ

Guía: Cristo no puede seguir adelante, cargando con la cruz por mucho rato. Ya se acabaron sus fuerzas: la agonía en el Getsemaní, la noche pasada entre los insultos de los jefes del pueblo, la flagelación y la coronación de espinas, lo han destruido, y cae agotado.

Los soldados se le acercan y le pegan sin compasión. Jesús reúne todas sus fuerzas, se levanta otra vez y sigue su camino, sin decir una palabra.

Escuchemos al profeta Isaías:

Lector: « He ofrecido mi espalda a los que me golpeaban, y mis mejillas a los que me jalaban la barba, y no oculté mi rostro ante las injurias y los salivazos.

Puse mi cara dura como piedra» (Is 50,6-7).

(Reflexión en silencio).

Guía: OREMOS

Señor Jesús, enséñanos a sufrir. Que no nos desanimemos en la prueba. Danos la fuerza para levantarnos, cuando caemos en el pecado.

Guía: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos,

Pueblo: que por tu Santa Cruz redimiste al mundo. (Canto).

IV ESTACION

JESÚS ENCUENTRA A SU MADRE

Guía: Ya se lo había anunciado el anciano Simeón, cuando María presentó al niño Jesús en el Templo:

Lector: « Simeón lo bendijo, y después dijo a María, su Madre: Mira, este niño debe ser causa tanto de caída como de resurrección para la gente de Israel. Será puesto como una bandera, de modo que a Él lo atacarán y a ti misma una espada te atravesará el corazón» (Lc 2,34-35).

Guía: Al ver a Jesús cargando la cruz y lleno de sangre, entre los insultos de la gente, María siente en su corazón un profundo dolor y se acuerda de la profecía de Simeón. Conociendo las Escrituras, María sabe que mediante el sufrimiento, Cristo nos va a salvar. Por eso se une íntimamente al sacrificio de su Hijo, sufriendo con Él por nuestra salvación.

(Reflexión en silencio).

Guía: OREMOS

Oh, María, madre de Jesús y madre nuestra, enséñanos a sufrir con Jesús por la salvación del mundo entero.

Guía: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos,

Pueblo: que por tu Santa Cruz redimiste al mundo. (Canto).

V ESTACION

EL CIRINEO AYUDA A JESÚS A LLEVAR LA CRUZ

Guía: Jesús ya no puede seguir con al cruz, está tan acabado. Entonces, los soldados obligan a un hombre de Cirene para que ayude a Jesús a llevar la cruz.

Es un ejemplo para nosotros. También nosotros tenemos que ayudar a Jesús para que su sangre no sea inútil para nuestros hermanos. Todavía hay muchos que no conocen a Cristo; nosotros tenemos que preocuparnos por ellos y hacer algo.

Acordémonos de las palabras de Cristo:

Lector: « La cosecha es abundante, pero los obreros son pocos; por eso rueguen al Dueño de la cosecha que envíe obreros a su cosecha. Vayan, los envío como corderos en medio de lobos» (Lc 10, 2-3).

Guía: Pidamos a Dios continuamente para que envíe más misioneros y catequistas a su Iglesia, que tengan el valor de predicar el mensaje de Cristo con fe y sin miedo, convencidos de que sólo mediante la entrega y el sufrimiento se ayuda a Cristo en su obra de salvación.

(Reflexión en silencio).

Guía: OREMOS

Señor Jesús, perdónanos si muchas veces no te hemos ayudado a llevar la cruz. Ayúdanos a vivir el compromiso que tomamos, de ser soldados tuyos en el mundo

Guía: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos,

Pueblo: que por tu Santa Cruz redimiste al mundo. (Canto).

VI ESTACION

LA VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO DE JESÚS

Guía: Mientras Jesús trata de seguir adelante, una mujer se le acerca y le enjuga el rostro con una toalla, quedando en ella la imagen de su cara.

Cada cristiano tiene que imitar a la Verónica, procurando transformar su misma vida en una imagen de Cristo.

Escuchemos a San Pablo:

Lector: « Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas. Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno,» (Col 3,5-10).

(Reflexión en silencio).

Guía: OREMOS

Señor Jesús, graba en nuestros corazones la imagen de tu rostro. Que nunca nos olvidemos de ti.

Guía: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos,

Pueblo: que por tu Santa Cruz redimiste al mundo. (Canto).

VII ESTACION

JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ

Guía: Nuestras recaídas en el pecado fueron la causa de las numerosas caídas de Jesús en su doloroso camino hacia el Calvario. Es necesario que tomemos en serio nuestro compromiso cristiano, recordando que hemos sido salvados por la sangre de Cristo, el Hijo de Dios.

Lector: « Como hijos obedientes, no vivan más como en el tiempo anterior, cuando todavía ignoraban y se guiaban por sus pasiones. El que los llamó a ustedes, es santo; y también ustedes han de ser santos en toda su conducta, según dice la Escritura: Ustedes serán santos porque yo lo soy.

No olviden que han sido liberados de la vida inútil que llevaban antes, imitando a sus padres, no mediante un rescate material de oro y plata, sino con la sangre preciosa del Cordero sin mancha ni defecto. Aménse unos a otros de todo corazón, ya que nacieron a otra vida que no viene de hombres mortales: ustedes ahora viven por la palabra eterna del Dios que vive y permanece. Esta es la Buena Nueva, que llegó a ustedes» (1 Pe 1,14-16.18-19.22b-23.25).

(Reflexión en silencio).

Guía: OREMOS

Señor Jesús, perdónanos por nuestras recaídas en el pecado. Danos la fuerza de tu Espíritu, para que podamos resistir a los ataques del demonio.

Guía: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos,

Pueblo: que por tu Santa Cruz redimiste al mundo. (Canto).

Octava estación

JESÚS CONSUELA A LAS MUJERES

Por el camino hacia el Calvario estaban unas mujeres, que al ver pasar a Jesús, se pusieron a llorar gritando. Jesús les dijo: "Mujeres, no lloren por Mí, lloren por ustedes y sus hijos."

Oremos: Jesús, maestro bueno, en esta estación Tú me enseñas que primero debo corregir mis defectos, antes que fijarme en los de mis hermanos y compañeros. De hoy en adelante, trataré de respetar a todos, reconociendo lo bueno que tienen; procuraré también corregir mis propias faltas, defectos, errores y egoismos.

Novena estación

JESÚS CAE POR TERCERA VEZ

Jesús no tiene más fuerzas, sus piernas ya no lo sostienen y cae por tercera vez. Pero Él sabe que tiene y quiere llegar hasta el final de su misión. Por eso se levanta y sigue.

Oremos: Jesús, Tú tenías clara tu meta: salvarnos. Y no importaron los sufrimientos, los dolores las dificultades. Ayúdame a que del mismo modo, yo en mi vida tenga clara mi meta: salvarme y que me levante de todos los obstáculos que encuentre.

Dècima estación

JESÙS,DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS

Cuando Jesús llegó al lugar llamado Gólgota donde lo iban a crucificar, los soldados le quitaron su ropa, haciéndole sangrar más las heridas.

después lo clavaron en la cruz y los soldados se rifaron su túnica.

Oremos: Jesús, naciste pobre en un pesebre y ahora terminas tu vida totalmente pobre también porque te dejaron sin ropas. Jesús amigo mío, ayúdame a sufrir con paciencia cuando me falten las cosas que me gustan.

Décimo Primera estación

JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ

Los soldados acostaron a Jesús en la cruz y le clavaron sus manos y sus pies; después lo levantaron... Jesús quedó colgando en la cruz. Y mientras agonizaba oraba por todos los hombres diciendo: "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen".

Oremos: Maestro bueno, mira lo que te hemos hecho los hombres. Perdónanos Señor. Quiero aprender como Tú a perdonar y a amar siempre a los que me hagan daño o me ofendan.

Décimo Segunda estación

JESÚS MUERE EN LA CRUZ

La Virgen Maria estaba al pie de la cruz, y junto a ella el discípulo Juan, a quien Jesús quería mucho. Jesús volvió su mirada amorosa a su Madre y le dijo: "Mujer, ahí tienes a tu hijo", luego dijo a Juan: "Ahí tienes a tu Madre". Al final exclamó: "Todo està cumplido". Y reclinando la cabeza, murió.

Oremos: Gracias Señor, gracias por dar tu vida por nosotros. Gracias por entregarnos también a tu propia Madre, para que sea también madre nuestra. Ayúdame a conocerla, amarla y encomendarme a ella siempre.

Décimo Tercera estación

JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ

Unos amigos de Jesús llamados José de Arimatea y Nicodemo, lo bajaron de la cruz y se lo entregaron a Maria su Madre. Ella lo recibió en sus brazos; lloraba, lo besaba con mucho amor, nadie podìa consolarla... su Hijo estaba muerto.

Oremos: Santa Maria Madre de Dios, siempre confiaste y aceptaste la voluntad de Dios. Ayúdame a aceptar siempre la voluntad de Dios en mi vida aunque a veces no la comprenda.

Décimo Cuarta estación

JESÚS ES COLOCADO EN EL SEPULCRO

Los amigos de Jesús pidieron permiso a Pilato para hacerse cargo del cuerpo de Jesús. "Ellos lo envolvieron en una sábana y lo depositaron en un sepulcro nuevo". Así sucedió y al tercer día Jesús resucitó y muchos lo volvieron a ver.

Oremos: Jesús mío, abriste para nosotros las puertas del paraíso. Gracias a tu muerte y resurrección podremos vivir toda la eternidad en el cielo con Dios. ¡Gracias por tu infinito amor!

CONCLUSIÓN :

Que tu bendición, Señor, descienda con abundancia sobre esta familia tuya que ha conmemorado la muerte de tu Hijo con la esperanza de su santa resurrección. Venga sobre ella tu perdón, tu consuelo, acrecienta su fe y guíala hasta su salvación eterna. Por Cristo nuestro Señor. Amén. Señor este vía crucis es un modo de decirte: Gracias por morir por mí en la cruz para salvarme, te amo y quiero estar cerca de ti en tu sufrimiento.

Via crucis para niños

La vía que ha recorrido Jesús desde Jerusalén hasta el Calvario se llama desde siempre Vía de la Cruz, Vía crucis.

Se ha convertido a lo largo de los siglos, en un peregrinaje y en una oración en la cual somos invitados a acompañar los pasos de Jesús que con su dolor ha dado la vida al mundo.

Queridos niños y adolescentes, vamos a recordar con amor y agradecimiento lo mucho que Jesús sufrió por salvarnos del pecado. Te invitamos a cargar con las pequeñas cruces de cada día, recordando con frecuencia las estaciones o pasos de Jesús hasta su muerte en la Cruz.

- Señal de la Cruz

- Yo confieso ante Dios Todopoderoso...

- Oremos: Señor Jesús, que nos tienes a todos los niños y adolescentes entre tus predilectos, este dia queremos recorrer y meditar sobre tu camino de dolor. Tú te has identificado con nosotros los cristianos. Todos somos víctimas del sufrimiento pero también somos culpables de que muchos sufran. Ayúdanos a reconocer nuestros errores y sembrar amor en nuestro corazón. Amén.

PRIMERA ESTACIÓN:

JESÚS ES CONDENADO A MUERTE.

La historia de la Pasión y muerte de Jesús comienza en el tribunal de Poncio Pilato, que era el Procurador Romano... El pueblo, azuzado por los sacerdotes grita exigiendo la muerte de Cristo, porque había dicho que Él era el Hijo de Dios. Finalmente, Pilato entrega a Jesús para que lo crucifiquen; les dice: “¡He aquí el hombre!”.

MENSAJE PARA MÍ:

Jesús fue condenado injustamente; y yo también muchas veces he sido regañado o castigado injustamente. Pero yo mismo he juzgado y rechazado a los demás también en muchas ocasiones. Pediré perdón a Dios.

PARA REFLEXIONAR:

Jesús siempre dijo la verdad e hizo el bien.

“No juzgueis, para no ser juzgados. Porque con el criterio con que vosotros juzguéis se os juzgará, y la medida con que midáis se usará para vosotros.” (Mateo 7, 1-2)

MI ORACIÓN:

Jesús, Tú aceptaste morir por mí para que yo tenga vida eterna y me haga hijo de Dios. Enséñame a apreciar siempre tu sacrificio.

Padre nuestro, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

SEGUNDA ESTACIÓN:

JESÚS CARGA LA CRUZ SOBRE SUS HOMBROS.

Había la costumbre de dar muerte a los bandidos colgándolos de una cruz; y con esa muerte quisieron los judíos aniquilar a Jesús. Le cargan la cruz sobre los hombros y, entre burlas y golpes, lo hacen dirigirse al monte Calvario.

MENSAJE PARA MÍ:

En la carga de la cruz iban representados todos nuestros pecados. Cristo quiere que yo sea su discípulo, siguiendo paso a paso el camino que Él ha recorrido, o sea, cargando sin debilidad la “cruz” de mis deberes y trabajos.

PARA REFLEXIONAR:

A partir del pecado original el hombre había perdido la amistad de Dios y Cristo vino a devolvérnosla. Con su Pasión y Muerte produjo méritos infinitos, que satisfacen los pecados de la humanidad.

“... pero donde abundó el pecado, sobre abundó la gracia” (Romanos 5,20).

MI ORACIÓN:

Jesús, Tú has escogido una muerte muy triste en la cruz. Has pagado un gran precio por mi redención. Haz que siempre lo recuerde.

Señor, te ofrezco el esfuerzo de mis tareas.

TERCERA ESTACIÓN:

JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ

El peso de la cruz es insoportable para el cuerpo fatigado y herido de Jesús, que cae por primera vez, dando a entender que los pecados de la humanidad, significados en la cruz, eran muy graves.

MENSAJE PARA MÍ:

Como cristiano, debo tomar mis “cruces” de cada día. Pero muchas veces me escapo y dejo mis tareas, mis trabajos. Pediré al Señor su gracia para tomar mi cruz y cuando caiga por haber cometido una falta, levantarme animoso.

PARA REFLEXIONAR:

Jesús nos salvó haciéndose obediente hasta la muerte de cruz y resucitando de entre los muertos. Quiso padecer y morir por amor a nosotros, para reconciliarnos con Dios y llevarnos al cielo.

Con nuestras mentiras, desobediencias, malas palabras y otros pecados con los que ofendemos a Dios, hacemos más pesada su Cruz. Pidamos perdón por ello.

MI ORACIÓN:

Jesús, tu dolorosa caída bajo la cruz y el rápido levantamiento, me enseñan a arrepentirme y levantarme lo más pronto posible. Hazme fuerte para vencer mis malas inclinaciones.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo. ¡Ten piedad de nosotros!

CUARTA ESTACIÓN:

JESÚS SE ENCUENTRA CON SU SANTÍSIMA MADRE.

Entre los gritos furiosos de la turba y los gemidos de las mujeres, Jesús puede sentir los suspiros de su Madre, la Virgen María, que es testigo de los tormentos de su Hijo.

MENSAJE PARA MÍ:

La Virgen María quería mucho a su Hijo muchísimo. Por eso sigue a Jesús en la Pasión. Ella quiere cooperar en la salvación de todos los hombres. Me pone el ejemplo para tener buen corazón con las personas necesitadas: los pobres, los tristes y los enfermos.

PARA REFLEXIONAR:

La Virgen María tiene un lugar muy importante en la Iglesia, Ella es Modelo, Madre, Maestra, y Reina de la humanidad. Ella es el mejor camino que nos lleva a Jesús. Después de Dios, Ella es quien más merece nuestro amor.

A Jesús por María.

MI ORACIÓN:

Jesús, tu afligida Madre se resignó a tu Pasión porque es también mi Madre, y desea ver que me porte como hijo de Dios. Jesús, quiero amar mucho a tu Santísima Madre.

Virgen María, Madre de Jesús, santifícame.

QUINTA ESTACIÓN:

JESÚS ES AYUDADO A CARGAR LA CRUZ

Viendo a Jesús malherido, los soldados comienzan a temer que se muera antes de llegar al monte Calvario. Obligan, pues, a un hombre de Cirene, llamado Simeón, a que le ayude con la cruz.

MENSAJE PARA MÍ:

Cuando ayudo a los afligidos, a los enfermos, a los pobres y necesitados, es a Jesús a quien ayudo a llevar su cruz.

PARA REFLEXIONAR:

Jesús es nuestro hermano porque Él es el Hijo de Dios y nosotros por el Bautismo también somos hijos de Dios. Cristo derramó su sangre por todos. Debemos amar a nuestros semejantes, porque son nuestros hermanos.

MI ORACIÓN:

Jesús, Simón te ayudó a llevar la cruz. Por eso hazme comprender el valor de mis trabajos para que me acerquen más a ti.

Te alabo, Señor, con mis hermanos de la iglesia.

SEXTA ESTACIÓN:

LA VERÓNICA LIMPIA EL ROSTRO DE JESÚS.

Una mujer, llamada Verónica, tiene compasión de Jesús, viendo su aspecto desfallecido y maltratado, lleno de sangre y sudor. Quiere aliviarlo un poco enjugándole la cara con un paño limpio; en el paño queda impreso el rostro de Jesús.

MENSAJE PARA MÍ:

Jesús le agradece a la Verónica su caridad. Cuántas personas me ayudan, como mis papás; no seré ingrato y orgulloso con ellos, sino agradecido.

PARA REFLEXIONAR:

La Verónica fue una mujer buena que limpió el rostro herido de Jesús. Él le dio como premio la imagen de su rostro estampada en aquella tela.

Al igual que la Verónica, también yo debo poner atención a las necesidades de los demás.

“Haz con el prójimo lo que quieras que él haga contigo” (Mateo 7,12)

MI ORACIÓN:

Jesús, cuán generosamente recompensaste a esta mujer. Cuando yo lucho contra el pecado y ayudo a los más necesitados, Tú me recompensas viniendo a mi corazón.

Jesús, enséñame a amar a los demás y que se cumpla lo que Tú has dicho: “Cualquier cosa que hagas con uno de esos pobres, conmigo lo haces” (Mateo 25, 40).

SÉPTIMA ESTACIÓN:

JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ.

El camino hacia el Calvario parece inacabable. Jesús se agota cada vez más y cae de nuevo, bajo el enorme peso de la cruz.

MENSAJE PARA MÍ:

Una y otra vez puedo caer, por egoísmo, soberbia o debilidad, no soy fuerte. Pediré al Señor que me ayude para vencer las dificultades y no caer.

PARA REFLEXIONAR:

Jesús me da ejemplo de levantarme lo más pronto posible. Se necesita reparar el mal hecho y confesar su pecado.

MI ORACIÓN:

Jesús, hago muchos propósitos y caigo, pero Tú me ayudas a levantarme para seguirte. Ayúdame, Jesús, robustece mi voluntad para procurar siempre el bien y evitar el mal.

OCTAVA ESTACIÓN:

LAS MUJERES LLORAN AL VER A JESÚS.

Al pasar por un sitio conocido como “Calle de la Amargura”, Jesús escucha las lamentaciones de un grupo de mujeres, que lloran por Él. Sacando fuerzas de entre su debilidad, Jesús les dice: “No lloreis por mí, sino por vosotros, y por vuestros hijos”.

MENSAJE PARA MÍ:

Como Jesús, debo tener tristeza por los pecados de todo el mundo; yo mismo procuraré hacer sufrir menos a Jesús evitando el mal.

PARA REFLEXIONAR:

Jesús no tenía pecados, murió por nosotros, por eso les dijo a las mujeres que no sólo lloraran por Él, sino por la gente del mundo, que vivía apartada de Dios.

MI ORACIÓN:

Jesús, Tú enseñaste a estas mujeres a llorar más bien por los pecados que por el dolor físico. Aumenta la fe en mi salvación, quiero ayudar a todos con alegría.

NOVENA ESTACIÓN:

JESÚS CAE POR TERCERA VEZ.

Cualquier piedra y hoyo en el camino es un obstáculo para Jesús, que camina terriblemente herido, chorreando sangre, con la vista nublada. De esta forma, cae por tercera vez, insistiendo en que pesan mucho nuestros pecados.

MENSAJE PARA MÍ:

Cristo ha caído, está en tierra, tirado por tanto dolor. ¿Hay alguien que le quiera ayudar? Todos lo han abandonado. Se levanta por sí solo y prosigue otra vez el camino del Calvario. Hoy Jesús sigue tirado en los enfermos, en los pobres, en los huérfanos y ancianos abandonados.

PARA REFLEXIONAR:

En nuestras penas y desalientos Cristo nos dice que se las encomendemos a Él y Él nos animará.

“Venid a mí todos los que estais afligidos y agobiados, y yo los aliviaré.” (Mateo 11,28)

“Estad prevenidos y orad para no caer en tentación, porque el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil.” (Mateo 26,41)

MI ORACIÓN:

Jesús, yo te veo inclinado hasta la tierra sufriendo por mí. Perdóname, Jesús, por las muchas veces que te he ofendido. Levántame por tu gran misericordia. Agradezco, Señor, tus obras.

DÉCIMA ESTACIÓN:

JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS.

Por fin llega Jesús al monte Calvario. Descansa su hombro, pero la turba comienza a maltratarlo de nuevo, rasgándole la ropa, hasta despojarlo de sus vestiduras. Los soldados se sortean la túnica.

MENSAJE PARA MÍ:

Cuántas veces yo mismo he maltratado a Jesús con mi comportamiento, empujando o golpeando a mis hermanos, compañeros o amigos... Intentaré mejorar.

PARA REFLEXIONAR:

No fue fácil para Jesús, como hombre, también sintió angustia y dolor. En la Oración del Huerto, cuando sudó sangre le pidió al Padre celestial que, de ser posible, lo salvara de esos tormentos, sin embargo, se sometió totalmente a Su voluntad.

MI ORACIÓN:

Jesús, te despojan de tus vestidos. Haz que yo me despoje de todo lo que es malo, para poder seguirte generosamente. Perdón, Señor, porque he pecado contra Ti.

UNDÉCIMA ESTACIÓN:

JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ.

Antes del mediodía, los soldados comienzan a clavar en la cruz a Jesús, traspasándole las manos y los pies. La gente, mientras tanto, está ansiosa por verlo morir.

MENSAJE PARA MÍ:

Sí puedo hacer mucho por mis hermanos, por mis compañeros y vecinos. Nunca tendré deseos de venganza; siempre amaré a los demás, pues así lo quiere Dios.

PARA REFLEXIONAR:

La Cruz para el cristiano significa salvación, amor de Dios, victoria sobre el pecado y sobre la muerte. En la Cruz de Cristo se cumplieron las promesas de Dios, que nos daría un Redentor, para la salvación de nuestras almas.

MI ORACIÓN:

Jesús, te clavan en la cruz por mí. ¿Cómo puedo quejarme de tus mandatos que son para mí la salvación? Jesús, quiero estar contigo en la cruz.

Gracias, Padre, por darnos a tan gran Redentor. Gracias Jesús por reconciliarnos con Dios.

DUODÉCIMA ESTACIÓN:

JESÚS MUERE EN LA CRUZ.

Una vez clavado en la cruz, Jesús es elevado, para agonizar penosamente y morir a eso de las tres de la tarde. Sus últimas palabras: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!”, hacen vibrar la tierra, mientras la gente se llena de miedo y las cortinas del templo se rasgan de arriba hacia abajo. ¡Ha muerto el Hijo de Dios!

MENSAJE PARA MÍ:

Jesús muere. Así cumple la voluntad del Padre eterno: darnos a todos la salvación y la vida eterna. La muerte de Jesús es el camino de la Resurrección, y es el camino que yo debo recorrer: muerte al pecado para resucitar un día en el Cielo.

PARA REFLEXIONAR:

Jesús muere por nosotros porque es el Buen Pastor que da la vida para salvar a sus ovejas “Yo soy el buen Pastor. El buen Pastor da su vida por las ovejas.” (Juan 10,11). Jesús vence a la muerte resucitando glorioso, al tercer día, para nunca más morir.

MI ORACIÓN:

Jesús, has muerto en la cruz, y me enseñas el amor y el perdón. Por tu cruz y resurrección nos has salvado, Señor.

DECIMOTERCERA ESTACIÓN:

LA VIRGEN MARÍA RECIBE EL CUERPO DE SU HIJO.

Al atardecer, José de Arimatea y Nicodemo bajan el cuerpo de Jesús y lo entregan a la Virgen María, que sufre inconsolable.

MENSAJE PARA MÍ:

También la Virgen María sufre por mis faltas, pues cuando me porto mal vuelvo a renovar la muerte de su Hijo Jesús.

PARA REFLEXIONAR:

“Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien el amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo. Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre». Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa.” (Juan 19, 26-27)

Jesús, en la persona del apóstol San Juan, nos dejó a María como Madre de todos los hombres.

MI ORACIÓN:

Jesús, una espada de dolor atravesó el corazón de tu Santísima Madre cuando fuiste puesto sin vida en sus brazos. Ayúdame a ser hijo leal de María, mi Madre.

Madre llena de dolores, haz Tú que cuando expiremos, entreguemos nuestras almas por tus manos al Señor.

DECIMOCUARTA ESTACIÓN:

JESÚS ES SEPULTADO.

Cerca del lugar donde crucificaron a Jesús hay un huerto con un sepulcro nuevo. Ahí colocan a Jesús. La Virgen María y los Discípulos esperan que finalmente resucite, para vencer a la muerte y al pecado, como Él había dicho.

MENSAJE PARA MÍ:

Pienso en mi bautismo, que es una muerte al pecado. He sido sepultado con Cristo, para resucitar a una nueva vida con Él.

PARA REFLEXIONAR:

Participamos en la muerte y resurrección de Jesucristo, apartándonos del pecado y viviendo en gracia para poder un día resucitar con Él.

Para fomentar más mi fe de cristiano debo creer en la Resurrección y practicar la vida que Jesús nos puso como ejemplo en sus obras y palabras.

MI ORACIÓN:

Jesús, tus enemigos han triunfado al sellar tu tumba. Pero tu triunfo eterno comenzó la mañana de Pascua con tu Resurrección. Ayúdame, Jesús, a confiar en la Resurrección de mi alma.

Si morimos contigo, creemos que resucitaremos contigo. Tú eres nuestra salvación y nuestra gloria para siempre.

Via Crucis Meditado

1RA ESTACION: Jesús es condenado a muerte

“Amanecía. Los soldados habían tomado prisionero a Jesús y lo llevaron al tribunal de Poncio Pilato. Este lo interrogó diciendo: ¿Eres tú el Rey de los Judíos? Jesús le respondió: Tú lo dices, Yo soy Rey, para esto he nacido y he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad. El que es de la Verdad, escucha mi voz. Pilato, mirando a la multitud, dijo: ¿Qué haré entonces con Jesús, llamado el Mesías?. Todos contestaron: Que sea crucificado!. Pilato insistió: ¿Qué mal ha hecho?. Pero ellos gritaban cada vez más fuerte: ¡Que sea crucificado!. Pilato hizo traer agua y se lavó las manos delante de la multitud diciendo: Yo no soy responsable de la sangre de este justo. Es asunto de ustedes. Y todo el pueblo respondió: Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos! Entonces, Pilato se los entregó para que lo crucificasen” (Jn 19,14b-16)

2DA ESTACION: Jesús lleva la cruz sobre sus hombros

“Los soldados llevaron a Jesús dentro del palacio, y convocaron a toda la guardia. Lo vistieron con un manto de púrpura, hicieron una corona de espinas y se la colocaron. Y comenzaron a saludarlo ¡Salud, rey de los judíos! Y le golpeaban la cabeza con una caña, le escupían y, doblando la rodilla, le rendían homenaje. Después de haberse burlado de él, le quitaron el manto y le pusieron de nuevo sus vestiduras. Luego lo hicieron salir para crucificarlo. Jesús, cargando sobre sí la cruz, salió de la ciudad para dirigirse al lugar llamado del cráneo, en hebreo: Gólgota” (Mc 15,16-20; Jn 19,17)

3RA ESTACION: Jesús cae por primera vez

Jesús, llamando a la multitud junto con sus discípulos les dijo: “El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá y el que pierda su vida por mí y por la Buena Noticia, la salvará. ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida?” (Mc 8,34-36)

4TA ESTACION: Jesús encuentra a María, su madre

María presurosa a su encuentro. No se dicen palabras, pero con la mirada se entienden. Frente al dolor de su Hijo y la impotencia de no poder hacer nada por El, María siente que su corazón se desgarra, pero acepta su decisión de morir por nosotros, porque sabe que su Hijo no es su propiedad exclusiva, porque “su madre y sus hermanos son todos aquellos que escuchan la Palabra de Dios y la practican”.

5TA ESTACION: El Cireneo ayuda a Jesús a cargar la cruz

“Cuando llevaban a Jesús camino al Calvario, detuvieron a un tal Simón de Cirene, que volvía del campo, y lo cargaron con la cruz, para que la llevara detrás de Jesús” (Lc 23,26)

6TA ESTACION: Una mujer seca el rostro de Jesús

El rostro de Jesús está marcado por el dolor y el cansancio y bañado de sudor y sangre. De entre la multitud, aparece una mujer que se apiada de él, y con un pañuelo le seca el rostro. Tu rostro bendito, Señor, queda para siempre estampado en ese paño que fue como un bálsamo en medio de tu sufrimiento…

7MA ESTACION: Jesús cae por segunda vez

Jesús sigue su camino, pero el peso de la cruz lo agobia, las fuerzas le fallan, y cae por tierra nuevamente. En El se cumplen las palabras del profeta Isaías: “Despreciado, desechado por los hombres, abrumado de dolores y habituado al sufrimiento... Pero El soportaba nuestros sufrimientos y cargaba con nuestras dolencias y nosotros lo considerábamos golpeado, herido por Dios y humillado. El fue traspasado por nuestras iniquidades y por sus heridas fuimos sanados” (Is 53,3-5). Pero a pesar de la nueva caída, Jesús se levanta y continúa su camino...

8VA ESTACION: Jesús consuela a las mujeres

“En el camino hacia el calvario, seguían a Jesús muchos del pueblo y un buen número de mujeres que se golpeaban el pecho y se lamentaban por él. Pero Jesús, volviéndose hacia ellas les dijo: Hijas de Jerusalén! No lloren por mí, lloren más bien por ustedes y por sus hijos” (Lc 23,27-28)

9NA ESTACION: Jesús cae por tercera vez

El camino es largo y difícil y la cruz se vuelve cada vez más pesada. Por tercera vez cae en tierra rendido por el cansancio, y el dolor, la falta de comida y de bebida. Pero no se da por vencido: ya se ha puesto en las manos del Padre y tiene que llegar al final, así que se sobrepone y se pone de pie. Años más tarde, Pedro escribirá en una de sus cartas: “¿Qué gloria habría en soportar el castigo por una falta que se ha cometido? Pero si a pesar de hacer el bien, ustedes soportan el sufrimiento, esto sí es una gracia delante de Dios. A esto han sido llamados, porque también Cristo padeció por ustedes y les dejó un ejemplo a fin de que sigan sus huellas”. (1Pe 2,20-21)

10MA ESTACION: Desnudan a Jesús

“Los soldados tomaron las vestiduras de Jesús y las dividieron en cuatro partes, una para cada uno. Tomaron también la túnica, y como o tenía costura, porque estaba hecha de una sola pieza de arriba a abajo, se dijeron entre sí: No la rompamos. Vamos a sortearla para ver a quién le toca. Así se cumplió la escritura que dice: Se repartieron mis vestiduras y sortearon mi túnica.” (Jn 19,23-24b)

11RA ESTACION: Clavan a Jesús en la cruz

“Cuando llegaron al lugar llamado del Cráneo, lo crucificaron. Jesús, mientras tanto, decía: Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.” (Lc 23,33ª.34ª)

12DA ESTACION: Jesús muere por amor a nosotros

“Era alrededor del mediodía. El sol se eclipsó y la oscuridad cubrió toda la tierra hasta las tres de la tarde. El velo del Templo se rasgó por el medio. Jesús, con un grito, exclamó: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y diciendo esto, expiró. El centurión, y los hombres que custodiaban a Jesús, al ver el terremoto y todo lo que pasaba, se llenaron de miedo y dijeron: Verdaderamente este era el Hijo de Dios” (Lc 23,44-46; Mt 27,54

13RA ESTACION: Bajan a Jesús de la cruz

“Al atardecer, llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también se había hecho discípulo de Jesús y fue a ver a Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús. Pilato ordenó que se lo entregaran. Entonces José, bajó el cuerpo de Jesús de la cruz y lo envolvió en una sábana limpia.” (Mt 27,57-59)

14TA ESTACION: Entierran a Jesús

“Después de bajarlo de la cruz, lo envolvió en una sábana y lo colocó en un sepulcro cavado en la roca, donde nadie había sido sepultado. Era el día de la Preparación y ya comenzaba el sábado. Las mujeres que habían venido de Galilea con Jesús siguieron a José, observaron el sepulcro y vieron cómo había sido sepultado.” (Lc 23,53-55)

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