Tristeza y Triste: ¿Qué es la Tristeza? Poemas Tristes, Fotos, Frases, Definición

El término tristeza es utilizado para designar a una de las sensaciones o emociones más típicas y básicas del ser humano. La tristeza se caracteriza por generar sentimientos de desazón, angustia, preocupación y pérdida de energía o de voluntad. La tristeza, que puede ser también experimentada en algún sentido por los animales, es generada por diferentes tipos de situaciones y normalmente el modo en que cada individuo se ve afectado por cada situación es muy particular: mientras una situación puede generar gran sentimiento de tristeza en alguien, puede no tener el mismo efecto en otra persona.

La tristeza se expresa normalmente a través de gestos faciales en los que la cara toma una expresión más caída, falta de energía. El llanto es, también, uno de los elementos más característicos de la tristeza ya que surge como una reacción casi instantánea ante una situación de pérdida, dolor o insatisfacción. Otros modos en los que una persona demuestra su tristeza son el desgano, es decir, la falta de iniciativa para enfrentar aquella realidad que lo vuelve triste, la falta de apetito, la preocupación, la angustia, el stress, etc. Si bien la tristeza no tiende a generar sensaciones físicas de aceleración tales como la taquicardia, sí puede hacer que la persona pierda todo interés por lo que pasa alrededor.

¿QUÉ ES LA TRISTEZA?

La tristeza es un sentimiento, es la emoción que sentimos cuando hemos perdido algo importante, cuando nos ha decepcionado algo o cuando ha ocurrido alguna desgracia que nos afecta a nosotros o a otra persona. También, cuando nos sentimos solos, a menudo nos sentimos tristes.

Muchas personas se ven afectadas por la tristeza propia de los meses de invierno. De hecho, algunas de ellas sufren una dolencia denominada desorden afectivo estacional, cuyos síntomas comienzan al final del otoño. Los síntomas más comunes de la melancolía invernal son: falta de energía y letargo; aumento del apetito y aumento de peso (debido a un ansia por consumir hidratos de carbono), y cambios repentinos en el estado de ánimo de la persona, etc. No se conocen las causas, pero es posible que se deba a la reducción de luz natural y las bajas temperaturas propias del invierno.

En el invierno, oscuro la mayor parte del día, el cuerpo produce en mayor cantidad una hormona llamada melatonina, y esto causa adormecimiento. Los centros de control del cerebro, que determinan los cambios de humor y el ritmo diario del organismo, están gobernados en parte por la luz que entra por los ojos. Los niveles del neurotransmisor dopamina aumentan cuando la luz golpea el fondo del ojo. Se piensa que la dopamina mejora la concentración y el estado de alerta, de modo que en los meses oscuros, cuando los niveles de dopamina bajan, se producen el letargo y la falta de energía propios del desorden afectivo estacional. El Desorden Afectivo Estacional afecta a más o menos medio millón de personas cada año en el Reino Unido solamente, entre los meses de septiembre y abril, aunque los meses de sufrimiento más intenso suelen ser diciembre, enero y febrero.

Un estudio realizado en La Laguna (España) muestra que los adolescentes y los adultos perciben la tristeza más frecuentemente que los niños, siendo los adolescentes los que lo sufren con mayor intensidad. Para los adultos, la tristeza suele estar acompañada con problemas familiares, mientras que en los adolescentes se debe a conflictos con los padres o amigos. En los niños, así como en los adolescentes, se asocia casi exclusivamente con la muerte.

Otros de los factores que inciden inversamente en la tristeza es la autoestima, como la percepción y sentimientos de valor que el sujeto mantiene de manera acostumbrada en relación a sí mismo. El sentir que se está marginado también conlleva una sensación de tristeza.

LA TRISTEZA por San Francisco de Sales

“Dice san Pablo: "La tristeza que es según Dios obra la penitencia para la salvación; la tristeza del mundo obra la muerte." Luego la tristeza puede ser buena o mala, según sean los diversos frutos que causa en nosotros. Es cierto que son más los frutos malos que los buenos, porque los buenos sólo son dos: misericordia y penitencia, y los malos, en cambio, son seis: angustia, pereza, indignación, celos, envidia e impaciencia; lo cual hace decir al Sabio: "La tristeza es la muerte de muchos y, en ella no hay provecho alguno", porque por dos buenos riachuelos que manan de la fuente de la tristeza, hay seis que son muy malos.

“El enemigo se vale de la tristeza para ocasionar tentaciones a los buenos; porque así como procura que los malos se alegren en sus pecados, así también procura que los buenos se entristezcan en sus buenas obras; y así como no puede inducir al mal si no es haciéndolo agradable, de la misma manera no puede apartar del bien si no es haciéndolo desagradable. El maligno se complace en la tristeza y en la melancolía, porque él está triste y melancólico, y lo estará eternamente; por lo que quiere que todos estén como él.

“La tristeza mala perturba el alma, la inquieta, infunde temores excesivos, hace perder el gusto por la oración, adormece y agota el cerebro, priva al alma del consejo, de la resolución, del juicio, del valor y abate las fuerzas; en una palabra, es como un invierno crudo que priva a la tierra de toda su belleza y acobarda a los animales, porque quita toda suavidad al alma y la paraliza y hace impotente en todas sus facultades.

“Filotea, si alguna vez te acontece que te sientes atacada de esta tristeza, practica los siguientes remedios: "Si alguno está triste -dice Santiago-, que ore": la oración es el más excelente remedio, porque eleva el espíritu a Dios, que es nuestro único gozo y consuelo. Mas, al orar, hemos de excitar afectos y pronunciar palabras, ya interiores ya exteriores, que muevan a la confianza y al amor de Dios, como: "¡Oh Dios de misericordia! ¡Dios mío bondadosísimo! ¡Salvador de bondad! ¡Dios de mi corazón! ¡Mi gozo, mi esperanza, mi amado esposo, bienamado de mi alma!", y otras semejantes.

“Esfuérzate en contrariar vivamente las inclinaciones de la tristeza, y aunque te parezca que en este estado todo lo haces con frialdad, pena y cansancio, no dejes, empero, de hacerlo; porque el enemigo, que pretende hacernos aflojar en nuestras buenas obras mediante la tristeza, al ver que a pesar de ella no dejamos de hacerlas, y que haciéndolas con resistencia tienen más valor, cesa entonces de afligirnos.

“Canta himnos espirituales, porque el maligno ha desistido, a veces, de sus ataques merced a este medio, como lo atestigua el espíritu que asaltaba o se apoderaba de Saúl, cuya vehemencia cedía ante la salmodia.

“Es muy buena cosa ocuparse en obras exteriores, y variarlas cuanto sea posible, para distraer el alma del objeto triste, purificar y enfervorizar el corazón, pues la tristeza es una pasión de suyo fría y árida.

“Haz actos exteriores de fervor, aunque sea sin gusto, como abrazar el crucifijo, estrecharlo contra el pecho, besarle las manos y los pies, levantar los ojos al cielo, elevar la voz hacía Dios con palabras de amor y de confianza, como éstas: "Mi amado para mí y yo para Él. Como manojito de mirra es mi Amado para mí. Él reposará sobre mi pecho. Mis ojos se derriten por Ti, ¡oh Dios mío!, diciendo: ¿Cuándo me consolarás? ¡Oh Jesús! Seas para mí Jesús; viva Jesús, y vivirá mi alma. ¿Quién me separará del amor de mi Dios?", y otras semejantes.

“La disciplina moderada es buen remedio contra la tristeza, porque esta voluntaria aflicción exterior impetra el consuelo interior, y el alma al sentir los dolores de fuera, se distrae de los de dentro. La frecuencia de la Sagrada Comunión es excelente, porque este pan celestial robustece el corazón y regocija el espíritu.

“Descubre todos los sentimientos, afectos y sugestiones que nacen de la tristeza a tu director y a tu confesor, con humildad y fidelidad; busca el trato de personas espirituales, y conversa con ellas, cuanto puedas, durante este tiempo. Y principalmente, resígnate en las manos de Dios, disponiéndote a padecer esta enojosa tristeza con paciencia, como un justo castigo a tus vanas alegrías, y no dudes que Dios, después de haberte probado, te librará de este mal.”

POEMAS TRISTES

CUANDO PIENSO QUE TODO CUANTO CRECE...

Cuando pienso que todo cuanto crece

dura en un breve instante,

como de la mañana el sol radiante

que, al avanzar la tarde, se oscurece;

cuando miro que todo se envejece

como flor mañanera y rozagante

que pronto se deshoja, agonizante,

y al morir el crepúsculo perece;

se aflige mi alma y por tu suerte llora;

mas todo cuanto pierdes en frescura,

con sus matices el ensueño dora,

y a medida que el tiempo tu hermosura

con implacable saña decolora,

con desquite, mi amor te transfigura.

ESTÁN POR TODOS LADOS

Los oledores de tragedias están

por todos lados

se levantan a la mañana

y empiezan a encontrar las cosas

mal.

Y se sumergen

en la rabia,

una rabia que dura hasta

que se van a la cama,

e incluso ahí

se retuercen en su

insomnio,

incapaces de quitar

de sus mentes

los pequeños obstáculos

que han hallado.

Se sienten en contra,

es un complot.

Y por estar constantemente

furiosos sienten que

siempre tienen

razón.

Los ves en el tráfico

tocando bocina como salvajes

ante la más leve infracción,

desparramando sus

insultos.

Los sentís

en las colas

de los bancos,

de los supermercados,

de los cines

presionan

en tu espalda

te pisan los talones

están impacientes por

una furia.

Están por todos lados

y en

todas las cosas,

esas almas

violentamente

infelices.

En realidad están asustados,

como siempre quieren

tener razón

sin cesar...

es un mal

una enfermedad de

esa raza.

El primero de ellos

que vi fue

mi padre

y desde entonces

he visto mil

malgastando sus vidas

en el odio,

arrojando sus vidas

al pozo ciego

y gritando

enloquecidos.

FIESTA Y TRISTEZA.

Hoy día amaneció con un aire fresco,

Un sol brillando en el cielo.

Y una canción romántica de fondo,

Anunciado un día de fiesta.

Las flores llegan en ramos

Aquellas llamadas largas,

Expresando amor en palabras.

Aquellas serenatas

En las puertas, en las calles,

En las ventanas.

Los regalos, los peluches

Las tarjetas, los poemas,

Las canciones, las cenas,

Las copas llenas…

Han inundado de alegría las almas.

Las largas conversaciones,

Los prolongados abrazos.

Es el amor de esta gente floreciendo,

Festejando su día,

Que yo no lo tengo.

ES EL DIA DEL AMOR…

Y la tristeza me hizo bajar la cabeza,

La soledad me hizo sentirme solo,

La necesidad de tener a alguien

Me hizo sentirme incompleto.

Y lloré, no por amor.

Pero, ¿sólo un día durará esta fiesta?

Mientras que míos son todos los demás días

De amor y fiesta.

Alba

Mi corazón oprimido

Siente junto a la alborada

El dolor de sus amores

Y el sueño de las distancias.

La luz de la aurora lleva

Semilleros de nostalgias

Y la tristeza sin ojos

De la médula del alma.

La gran tumba de la noche

Su negro velo levanta

Para ocultar con el día

La inmensa cumbre estrellada.

¡Qué haré yo sobre estos campos

Cogiendo nidos y ramas

Rodeado de la aurora

Y llena de noche el alma!

¡Qué haré si tienes tus ojos

Muertos a las luces claras

El calor de tus miradas!

¿Por qué te perdí por siempre

En aquella tarde clara?

Hoy mi pecho está reseco

Como una estrella apagada.

Currículum

El cuento es muy sencillo

usted nace

contempla atribulado

el rojo azul del cielo

el pájaro que emigra

el torpe escarabajo

que su zapato aplastará

valiente

usted sufre

reclama por comida

y por costumbre

por obligación

llora limpio de culpas

extenuado

hasta que el sueño lo descalifica

usted aprende

y usa lo aprendido

para volverse lentamente sabio

para saber que al fin el mundo es esto

en su mejor momento una nostalgia

en su peor momento un desamparo

y siempre siempre

un lío

entonces

usted muere.

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