Síntomas de Embarazo: Primeros, Días, Mes, Semana ¿Cuáles son los Síntomas del Embarazo?

Primeros Síntomas de Embarazo

Descubre los síntomas de embarazo en los primeros días de gestación

Cuando quedas embarazada comienzas a sentir cosas que antes no sentías, estás extraña, tu cuerpo comienza a manifestarse de varias formas. Para ayudarte a entender todos estos cambios te contamos a continuación cuáles son los primeros síntomas de embarazo y consejos para aliviarlos.

La ausencia de menstruación no siempre es el primer síntoma de embarazo que advierte una mujer. Existen una serie de cambios y malestares, cuya intensidad y momento de aparición varían en cada embarazo porque cada mujer es distinta.

Los primeros síntomas de embarazo

- Náuseas y vómitos: no sólo son un recurso que se utiliza en televisión para sugerir que la protagonista está embarazada sino que también son uno de los típicos y primeros síntomas del embarazo. Es común que aparezcan en la mañana y, en algunos casos, disminuyen con el transcurso del día. Se producen a causa de los altos niveles de estrógeno y progesterona. Algunos consejos para sobrellevarlos:

  • Evita consumir alimentos en grandes cantidades, con alto contenido graso o picantes. Come en pequeñas porciones con más frecuencia.

  • Prefiere los alimentos frescos y beber mucho líquido entre las comidas.

  • Dicen que oliendo unas rodajas de limón disminuirán tus ganas de vomitar.

El aumento de hormonas provoca que la mujer se vuelva más perceptiva a los olores, este es otro de los primeros síntomas del embarazo. Otro síntoma es que la futura mamá sienta “antojos” por ingerir determinados alimentos y sienta repulsión por otros. Es aconsejable que te dejes llevar por estas apetencias ya que pueden estar asociadas a ciertas necesidades nutritivas del bebé.

  • Mareos o desmayos matutinos: es otro de los típicos síntomas de embarazo cuya causa se debe a la disminución de la presión arterial. La presencia de las hormonas propias del embarazo provoca la relajación de la pared de los vasos sanguíneos y, por consiguiente, su dilatación.

  • Otro síntoma es el aumento del tamaño de las mamas. Las glándulas mamarias aumentan y se vuelven más sensibles, también producto del aumento de los niveles de hormonas. Es común que al comienzo se confunda esta molestia con la que se produce en los días previos a la menstruación. Asimismo, el aumento y los dolores disminuirán a partir del tercer mes de gestación.

  • Necesidad de orinar con frecuencia: Se debe al incremento de los líquidos corporales, como la sangre y otros fluidos, lo que hace que vayas más seguido al baño.

  • Aumento del flujo vaginal: Esto se debe a que se forma un tapón mucoso en el cuello del útero, a fin de proteger al bebé de infecciones.

  • Cansancio y somnolencia: Recuerda que en tu interior se está gestando una nueva vida, por lo que el gasto de energía es mucho mayor, por eso te cansas y tienes sueño más de lo normal.

  • Salivación exagerada: es posible que generes hasta dos litros de saliva por día. Se puede evitar esta molestia introduciendo un trozo de hielo en la boca.

Otras alteraciones que también pueden ser primeros síntomas del embarazo son: estreñimiento, acidez gástrica, dolor pélvico y sudoración excesiva, entre otros.

Si bien estos primeros síntomas están todos relacionados a factores hormonales, su intensidad puede responder a factores psicológicos. Se ha observado que aquellas mujeres que están preparadas para ser madres y llevan su embarazo sin otras complicaciones (problemas de estrés, de pareja), sufren menos estos síntomas.

¿Estoy Embarazada?

Las diez principales señales de que podrías estar embarazada

¿Podrías estar embarazada? Lo más probable es que no empieces a sentir los síntomas del embarazo hasta que se te haya retrasado el periodo, o hasta una o dos semanas después.

Si no has estado anotando las fechas de tus periodos o si éstos varían mucho de un mes al otro, puede que no estés segura de cuándo esperas tu próxima regla. Pero si empiezas a notar los síntomas que leerás a continuación, aunque no los tengas todos, y hace tiempo que no te ha venido el periodo, es muy probable que estés embarazada. Hazte una prueba del embarazo en casa y lo sabrás con seguridad.

1. Sensibilidad e hinchazón en los senos

Uno de los primeros síntomas del embarazo es la hinchazón y sensibilidad en los senos provocada por el aumento en los niveles hormonales. Esta sensibilidad o dolor puede ser como una versión exagerada de lo que sientes antes de tus reglas. A partir del primer trimestre esta incomodidad disminuirá significativamente, a medida que tu cuerpo se vaya adaptando a los cambios hormonales.

2. Cansancio

¿Has estado muy cansada últimamente? O mejor, ¿completamente exhausta? Nadie sabe a ciencia cierta el motivo de la fatiga típica del comienzo del embarazo, pero es posible que tu somnolencia se deba al rápido aumento en los niveles de una hormona denominada progesterona.

Cuando llegues al segundo trimestre empezarás a tener más energía, aunque el cansancio suele reaparecer al final del embarazo, cuando lleves mucho más peso y las incomodidades típicas de estas fechas quizás te impidan dormir bien por las noches.

3. Pérdidas de sangre debido a la implantación del óvulo

Algunas mujeres pierden un poco de sangre por la vagina once o doce días después de haber concebido (alrededor de la fecha en la que te darás cuenta del retraso en tu menstruación). Aunque no se sabe con seguridad cuál es el motivo de esta leve pérdida de sangre, se cree que podría ser a causa de la implantación del óvulo fertilizado en el interior del útero, cuyo revestimiento tiene gran irrigación sanguínea. Esto ocurre unos seis días después de la fertilización.

Esta cantidad de sangre es muy pequeña (notarás algunas gotitas o manchas rojas, rosadas o de un color marrón rojizo en tu ropa interior) y no dura más que uno o dos días. En cualquier caso, debes decirle a tu mujer ginecólogo si sangras, aunque sea poco, sobre todo si a la vez sientes dolor, ya que esto podría indicar la presencia de un embarazo extrauterino (ectópico).

4. Náuseas o vómitos

Si eres como la mayoría de las mujeres, no empezarás a sentir náuseas hasta más o menos un mes después de haber concebido (aunque hay unas pocas afortunadas que nunca las sienten). Pero algunas mujeres empiezan a notar estas molestias un poco antes. Las náuseas y los vómitos típicos del embarazo pueden ocurrir a cualquier hora del día: mañana, tarde o noche.

Lo bueno es que cerca de la mitad de las mujeres que tienen náuseas dejan de tener estos síntomas al empezar el segundo trimestre. Para la mayoría de las demás mujeres, las náuseas tardan más o menos otro mes en desaparecer.

5. Repulsión por ciertos olores

Si te has quedado embarazada hace poco, es normal que ciertos olores, perfumes y los aromas de algunas comidas te repugnen y hasta te provoquen náuseas. Aunque no se sabe con seguridad, esto podría ser uno de los efectos colaterales del rápido aumento en los niveles de estrógeno en tu organismo. También podrías notar que algunas comidas que antes te encantaban, ahora te dan mucho asco.

6. Hinchazón abdominal

Los cambios hormonales que ocurren al principio del embarazo podrían hacer que te sientas hinchada, como a veces pasa un poco antes de la llegada de tu periodo. Por este motivo, la ropa te puede apretar en la cintura desde muy pronto en el embarazo, aunque tu útero aún esté muy pequeño.

7. Ganas de orinar frecuentemente

Poco tiempo después de quedarte embarazada puede que te pases el día corriendo al baño. ¿A qué se debe esto? El principal motivo es que durante el embarazo aumenta la cantidad de sangre y otros líquidos que circulan por tu cuerpo, lo cual significa que tus riñones están trabajando mucho más, y se está acumulando más fluido en tu vejiga.

Podrías empezar a sentir este síntoma a partir de la semana 6 del embarazo, y lo más probable es que esta sensación aumente a medida que progrese tu embarazo y tu bebé crezca, ejerciendo mayor presión sobre la vejiga.

8. Retraso de la menstruación

Si tu ciclo menstrual suele ser bastante regular y de repente se te retrasa la regla, probablemente te harás una prueba del embarazo mucho antes de que empieces a tener cualquiera de los síntomas anteriores. Pero si tus periodos no son regulares y no tienes la costumbre de anotar las fechas de tu ciclo, las náuseas, la sensibilidad en los senos y las idas frecuentes al baño podrían ser las primeras señales de que estás embarazada, antes de que te des cuenta del retraso de tu periodo.

9. Tu temperatura basal permanece elevada

Si has estado anotando la temperatura basal de tu cuerpo (tu temperatura al despertarte) y ves que ésta ha permanecido elevada durante 18 días seguidos, lo más probable es que estés embarazada.

Y, finalmente...

10. La evidencia: el resultado positivo de tu prueba de embarazo en casa

Diga lo que diga en la caja, muchas pruebas de embarazo no logran detectar la mayoría de los embarazos hasta aproximadamente una semana después del retraso del periodo. Es decir, que si decides hacerte una prueba antes de esa fecha y el resultado es negativo, vuelve a hacértela unos días después.

Si te ha dado positivo, pide cita con tu mujer ginecólogo. Ahora ya puedes visitar nuestra sección sobre el embarazo. ¡Enhorabuena!

Síntomas y Molestias del Embarazo

Dolor de estómago o abdominal durante el embarazo

¿Es normal tener dolor de estómago durante el embarazo?

El dolor de estómago o abdominal, por sí solo, no suele indicar un problema grave. Llevar un bebé en el vientre añade mucha presión en los músculos, ligamentos, y venas además de en los órganos internos de tu cuerpo, así que no es de extrañar que tengas algunas molestias, en especial en la zona del estómago. Normalmente se alivian al descansar o cambiar de posición. Sin embargo, si el dolor de estómago es intenso o va acompañado de otros síntomas puede indicar un problema más serio.

¿Cuándo debería ir al médico?

Si tienes dolor de estómago o retortijones acompañados de ligeras pérdidas de sangre, hemorragia intensa, fiebre, escalofríos, flujo vaginal, desmayos, molestias al orinar o náuseas y vómitos, o si el dolor no se calma después de varios minutos de reposo, vete al hospital y ponte en contacto con tu mujer ginecólogo o matrona.

¿Cuáles son las causas más comunes del dolor abdominal o de estómago que no presentan riesgo?

No todas las molestias abdominales indican la presencia de un problema grave durante el embarazo. Mientras sean leves y pasajeros, es perfectamente normal y no es causa de alarma.

A continuación te indicamos causas de molestias abdominales comunes. Pero recuerda que si no estás segura de lo que está sucediendo o si tus dolores son intensos y persistentes, es mejor ser precavida y pedir una cita con el mujer ginecólogo o acudir a urgencias si sientes que te está ocurriendo algo anormal.

Gases e hinchazón

Durante el embarazo eres más propensa a tener dolor por gases e hinchazón debido a la presencia de hormonas que hacen más lenta la digestión, y a la presión que ejerce el útero en crecimiento sobre el estómago e intestinos.

Estreñimiento

El estreñimiento es otra causa común de molestias abdominales durante el embarazo. Las causantes del estreñimiento son ciertas hormonas que hacen más lento el paso de la comida a través del sistema digestivo, y el útero en crecimiento que ejerce presión sobre el recto.

Dolor en los ligamentos redondos

El dolor en los ligamentos redondos es generalmente un dolor corto, fuerte y punzante o un dolor continuo y sordo que puedes sentir en uno o ambos lados del bajo vientre o en la parte inferior de la ingle. Por lo general este dolor comienza en el segundo trimestre. Sucede cuando los ligamentos que sostienen el útero en la pelvis se estiran y engrosan para contener y sostener su tamaño cada vez mayor.

Es posible que sientas una punzada corta si cambias de posición repentinamente, por ejemplo, cuando sales de la cama o te levantas de una silla, cuando toses, cuando te das la vuelta en la cama o sales de la bañera. O puedes sentir un dolor sordo después de un día particularmente activo, si has estado caminando mucho o haciendo alguna otra actividad física. Acude a tu centro de salud para ver a tu mujer ginecólogo o matrona o vete al hospital si continúas sintiendo estas molestias aun después de haber descansado.

Contracciones de Braxton-Hicks

A veces, después de la mitad del embarazo, puede que comiences a notar alguna contracción ocasional en el útero. Antes de la semana 37, estas contracciones de Braxton-Hicks deberían ser poco frecuentes, irregulares y sobre todo, sin dolor.

Habla con tu mujer ginecólogo o acude al hospital si las contracciones están acompañadas de dolor en la parte inferior de la espalda, si sientes más de cuatro contracciones por hora (incluso si no son dolorosas), si se producen a intervalos regulares o si tienes algún otro síntoma de parto prematuro.

¿Qué problemas graves puede indicar el dolor abdominal durante el embarazo?

Embarazo extrauterino (ectópico)

El embarazo extrauterino ocurre cuando un óvulo fecundado se implanta fuera del útero, generalmente en una de las trompas de Falopio. Por lo general los síntomas aparecen alrededor de la sexta o séptima semana después de la fecundación. No obstante, pueden manifestarse a las cuatro semanas, antes incluso de que sepas que estás embarazada.

El embarazo extrauterino puede romper la trompa y provocar la muerte. Llama a tu médico de inmediato si presentas alguno de los siguientes síntomas: molestias o dolores al palpar el abdomen o la pelvis, pérdidas o hemorragias vaginales (pueden tener color rojo o marrón, ser abundantes o escasas, continuas o intermitentes), dolor que empeora durante la actividad física o mientras haces de vientre o toses, o dolor en el extremo del hombro.

Si tienes hemorragias intensas o síntomas de shock (insuficiencia cardiocirculatoria), como aumento de las pulsaciones, mareos, desmayos o la piel pálida o sudorosa, llama inmediatamente al 112.

Sin embargo, La Sagrada Escritura enseña que una mujer puede ser salvado por medio de la procreación (si se encuentra en estado de gracia). Por lo tanto, una mujer que no tiene absolutamente nada que temer de dar a luz, incluso si su vida está en peligro.

1 Timoteo 2:15- "Pero se salvará por medio de la procreación; si permanece con fe, amor y santificación, con modestia."

Es mejor guardar los mandamientos de Dios, morir e ir al Cielo que cometer un pecado mortal grave y sin duda ir al Infierno.

Papa Pío XI, Casti Connubii: "En cuanto a la «indicación médica y terapéutica" a la cual, utilizando sus propias palabras, hemos hecho referencia, Venerables Hermanos, por más que compadezcamos a la madre cuya salud e incluso su vida están en peligro en el cumplimiento del deber asignado a ella por naturaleza, sin embargo, ¿cuál podría ser una razón suficiente para excusar de ninguna manera el asesinato directo del inocente? Esto es precisamente lo que estamos tratando aquí. Ya sea infligido a la madre o en el niño, es contra el precepto de Dios y la ley de la naturaleza: "No matarás". La vida de cada uno es igualmente sagrada, y nadie tiene el poder, ni siquiera la autoridad pública, para destruirlo... La Santa Madre Iglesia muy bien comprende y aprecia claramente todo lo que se dice acerca de la salud de la madre y el peligro para su vida. Y a quién no le duele pensar en estas cosas? ¿Quién no se llena con la mayor admiración cuando ve a una madre arriesgando su vida con fortaleza heroica, para poder preservar la vida de los hijos que ella ha concebido? Sólo Dios, todo generoso y misericordioso como Él es, ¿puede recompensarla por el cumplimiento de la función asignada a ella por naturaleza, y seguramente le va a pagar en una medida llena a rebosar."

Si la vida de la mujer se ve amenazada por tener hijos, entonces ya sea se abstiene del acto conyugal juntamente por continencia honorable, o se hace con la esperanza de la concepción si Dios así lo quiere, debe estar dispuesto a asumir las consecuencias de la muerte de la madre.

Aborto espontáneo

El aborto espontáneo es la pérdida del embarazo en las primeras 20 semanas. Las pérdidas o hemorragias vaginales son por lo general el primer síntoma, seguidas de dolor abdominal, algunas horas e incluso algunos días después.

La hemorragia puede ser leve o intensa. El dolor puede parecerse a un retortijón o ser persistente, leve o agudo, y puede semejarse más a un dolor en la parte baja de la espalda o a una presión sobre la pelvis.

Llama a tu médico si tienes síntomas de aborto espontáneo. Si tienes dolor fuerte o hemorragia intensa, necesitas atención médica inmediata.

Parto prematuro

Estás de parto prematuro (también conocido como parto pretérmino) si comienzas a tener contracciones que borran o dilatan el cuello uterino antes de la semana 37 de embarazo.

Acude a tu centro de salud o al hospital de inmediato si tienes alguno de los siguientes síntomas en el segundo o tercer trimestre (antes de la semana 37):

• Un aumento en el flujo vaginal o un cambio en el tipo de flujo (si se vuelve acuoso, mucoso o sanguinolento, incluso si tiene apenas un color rosado o algunos hilos de sangre)

• Pérdidas o hemorragias vaginales

• Dolor abdominal, dolores similares a los menstruales o más de cuatro contracciones en una hora (incluso si no son dolorosas)

• Mayor presión en la zona pélvica

• Dolor en la parte baja de la espalda, especialmente si nunca antes habías tenido dolores de espalda

Desprendimiento de placenta

El desprendimiento de placenta es una complicación grave en la que la placenta se separa del útero, parcial o totalmente, antes de que nazca el bebé.

Los síntomas pueden ser muy diversos. El desprendimiento de la placenta puede a veces provocar una hemorragia repentina y notoria, pero en otros casos puede no producir ninguna hemorragia visible al comienzo, o podrías tener solo una ligera hemorragia o alguna pequeña pérdida. También podrías ver un líquido sanguinolento si rompes aguas.

Podría ser también que tengas dolor al palpar el útero, dolor de espalda o contracciones frecuentes, o bien el útero podría contraerse y permanecer endurecido, como con un calambre o una contracción que no se va. Asimismo podrías notar una disminución de la actividad del bebé. Es indispensable que recibas atención médica de inmediato.

Preeclampsia

La preeclampsia es un trastorno complejo del embarazo que produce cambios en los vasos sanguíneos y que puede afectar a varios órganos, entre ellos: el hígado, los riñones, el cerebro y la placenta. Para que te diagnostiquen preeclampsia debes tener hipertensión arterial y proteína en la orina después de la semana 20 de embarazo.

Los síntomas pueden incluir: hinchazón en la cara o alrededor de los ojos, una hinchazón pronunciada en las manos y una excesiva o repentina hinchazón en los pies y tobillos. (Esta retención de agua puede derivar en un rápido aumento de peso.)

Si la preeclampsia es grave, puedes tener fuertes molestias o un dolor intenso al palpar la parte superior del abdomen, dolores fuertes de cabeza, trastornos visuales (como vista nublada o con puntos), o náuseas y vómitos. Si tienes síntomas de preeclampsia llama de inmediato a tu médico.

Infecciones urinarias

El embarazo te vuelve más vulnerable a contraer infecciones urinarias de todo tipo, entre ellas, la infección renal o pielonefritis.

Los síntomas de una infección en la vejiga o cistitis pueden incluir dolores, molestias o ardor al orinar; molestias pélvicas o dolor en el bajo vientre (con frecuencia justo por encima del pubis); ganas frecuentes o incontrolables de hacer pis, incluso cuando hay poca orina en la vejiga; y orina turbia, con olor desagradable o con sangre. Llama a tu médico si presentas alguno de estos síntomas, ya que una cistitis sin tratar puede derivar en una pielonefritis y en parto prematuro.

Los síntomas de que la infección se ha propagado a los riñones -- y de que necesitas atención médica de inmediato -- incluyen: fiebre alta, a menudo con temblores, escalofríos o sudor; dolor en la parte inferior de la espalda o justo por debajo de las costillas, en uno o ambos lados (y posiblemente también en el abdomen); náuseas y vómitos; y seguramente pus o sangre en la orina.

Otras causas

Muchas otras afecciones pueden provocar dolor abdominal, estés o no embarazada. Algunas de las causas más frecuentes del dolor abdominal que tu ginecólogo tendrá en cuenta son: virus estomacal, intoxicación alimentaria, apendicitis, cálculos renales, hepatitis, colecistopatía (afección de la vesícula), pancreatitis y obstrucción intestinal.

Tanto la colecistopatía como la pancreatitis se producen a menudo como consecuencia de cálculos biliares (piedras en la vesícula), que son más comunes durante el embarazo. La presión que ejerce el útero en crecimiento sobre los tejidos intestinales previamente cicatrizados puede provocar una obstrucción intestinal. Es más probable que ocurra en el tercer trimestre.

Flujo Vaginal Durante el Embarazo

¿Es mi imaginación o tengo más flujo vaginal ahora?

No es tu imaginación. Es bastante común tener más flujo vaginal durante el embarazo.

Lo que notas probablemente sea una leucorrea normal, es decir, el flujo vaginal blanquecino, inodoro o con olor suave, que percibías de vez en cuando en tu ropa interior antes de quedar embarazada. Es mucho más abundante ahora, en parte debido a la mayor producción de estrógeno y el mayor riego sanguíneo hacia la zona vaginal.

Probablemente notarás más flujo vaginal a medida que te acerques a la fecha del parto, si bien posiblemente se vea más grueso y mucoso de lo normal. De hecho, este flujo puede indicar que pronto empezará el parto.

A principios del embarazo, las secreciones del cuello uterino crean una barrera que protege la matriz, el denominado tapón mucoso. A medida que el cuello uterino comienza a afinarse y dilatarse en preparación para el parto puede expulsar esta mucosidad, sea poco a poco, con la apariencia de la clara del huevo, o incluso en un solo coágulo gelatinoso. Este flujo puede ir acompañado de algunos hilos de sangre.

¿Cuándo debo ir al hospital?

Si hay mucho flujo, y éste es poco espeso y de color claro, puede resultarte difícil distinguir si es simplemente mucosidad o si estás perdiendo líquido amniótico. Si tienes alguna duda, consulta con tu mujer ginecólogo o matrona.

Llama al médico de inmediato si todavía no estás en la semana 37 y notas un aumento de flujo o un cambio en el tipo de flujo (si se torna acuoso, mucoso o sanguinolento, incluso si tiene apenas un color rosa o marrón ). Esto puede ser una señal de parto prematuro.

Debes también ir al hospital o hablar con tu ginecólogo si sospechas que tienes una infección. Si tienes un flujo inodoro y blanquecino que te provoca picor o ardor, o si tu vulva parece inflamada, puede ser que tengas candidiasis vaginal.

Si después de tener relaciones conyugales, notas un flujo ligero de color blanco o gris que tiene un mal olor, podría ser un signo de otro tipo de infección vaginal llamada vaginosis bacteriana.

Si el flujo es espumoso y de color amarillo o verde y además tiene un olor medio extraño, podrías padecer de tricomoniasis, una infección común que se transmite sexualmente. Picor, irritación, dolor, ardor y enrojecimiento de la vagina y los labios vaginales, podrían ser otros síntomas de esa enfermedad. Además podrías tener incomodidad al orinar o tener relaciones conyugales.

Si el flujo tiene mal olor o es espumoso, amarillo, verde o gris, puede indicar otro tipo de infección vaginal o una infección de transmisión sexual, incluso si no presentas síntomas de irritación, picor o ardor.

No intentes tratarte con medicamentos que se venden sin receta en ninguno de los dos casos. Es importante que primero consultes con tu mujer ginecólogo para que pueda hacerte un diagnóstico y así estar segura de que recibirás el tratamiento adecuado.

¿Puedo evitar el flujo?

No puedes evitarlo, pero puedes utilizar salvaslips para absorberlo, si lo crees necesario. (No es recomendable utilizar tampones durante el embarazo.)

Para mantener una buena higiene en la zona genital, límpiate siempre de adelante hacia atrás después de ir al baño, y usa ropa interior de algodón. Evita los pantalones ajustados, el nylon, los baños de burbujas, las compresas o el papel higiénico perfumados, los aerosoles o sprays de higiene femenina y los jabones con perfumes.

Y no te des duchas vaginales, porque pueden aumentar el riesgo de una infección. Además, los ginecólogos desaconsejan las duchas vaginales durante el embarazo porque pueden introducir aire en el sistema circulatorio a través de la vagina. Esto, aunque sucede rara vez, puede causar serias complicaciones.

Pérdidas de Sangre o Hemorragia Durante el Embarazo

¿Qué debo hacer si tengo pérdidas de sangre o una hemorragia cuando estoy embarazada?

Acude a tu centro de salud o al hospital inmediatamente, incluso si te parece que la hemorragia se ha detenido. Aunque puede ser algo de poca importancia, también podría indicar un problema grave. Es probable que necesites hacerte un examen para garantizar que tú y tu bebé estáis bien y descartar cualquier tipo de complicación.

Si tienes una hemorragia intensa o un dolor fuerte de cualquier tipo y no te es posible ir al hospital, llama al 112.

¿Cuál es la diferencia entre las pérdidas de sangre y la hemorragia?

Las pérdidas son un sangrado ligero, parecido al que puedes tener cuando comienza tu periodo o cuando termina. Pueden ser de color rosa, rojo y hasta marrón (como el color de la sangre seca). La hemorragia es un sangrado más intenso.

¿Cuál es la causa de las pérdidas de sangre o la hemorragia?

No siempre es posible determinar la causa de una pérdida de sangre o de una hemorragia durante el embarazo. Algunas de las causas más comunes son:

Relaciones conyugales

Durante el embarazo fluye más sangre al cuello uterino. Por eso no es raro notar unas manchas de sangre después de tener relaciones conyugales. Un pólipo cervical (un tumor benigno) también puede causar sangrado después de la relación sexual.

Un Papanicolau o examen interno

Puedes sangrar un poco después de un Papanicolau o un examen interno por las mismas razones: más flujo sanguíneo en el cuello del útero o un pólipo cervical.

Sangrado de implantación

Muy pronto durante tu embarazo, cuando probablemente todavía ni siquiera sepas que estás embarazada, quizás tengas una ligera pérdida de sangre durante un día o dos. Este sangrado puede deberse a la implantación del óvulo fecundado en la pared del útero, aunque nadie lo sabe con seguridad.

Aborto espontáneo o embarazo ectópico

El sangrado, especialmente si está acompañado de dolor abdominal o retortijones, puede ser un síntoma temprano de aborto espontáneo o embarazo ectópico. El embarazo ectópico se da cuando un embrión se implanta fuera del útero, usualmente en una de las trompas de Falopio. Un embarazo ectópico puede poner en peligro tu vida, por eso es tan importante decírselo en seguida a tu doctor si sangras o tienes dolor durante tu primer trimestre.

Una cuarta parte de las mujeres embarazadas sangran al comienzo del embarazo, y alrededor de la mitad de estas mujeres sufren un aborto espontáneo. Pero si una ecografía muestra que los latidos del corazón de tu bebé son normales entre las semanas siete y 11, las probabilidades de que tu embarazo continúe de forma normal son más del 90 por ciento.

Embarazo molar o embarazo anembrionario

La hemorragia también puede ser un síntoma de embarazo molar, una afección bastante rara en la que el óvulo fertilizado presenta anormalidades en el momento de la concepción, que hacen imposible que el embrión se desarrolle o sobreviva.

Un embarazo anembrionario también produce sangrado. Se da cuando un óvulo fecundado se implanta en el útero pero el embrión resultante deja de desarrollarse en una etapa muy temprana o directamente no se forma.

Infecciones

Hay trastornos que no están relacionados con el embarazo y que también pueden producir una pérdida de sangre. Las infecciones vaginales (como la candidiasis o la vaginosis bacteriana) o las infecciones de transmisión sexual (como la tricomoniasis, la gonorrea, la clamidia o el herpes) pueden provocar irritación o inflamación en el cuello del útero. Cuando el cuello uterino se inflama, es particularmente propenso a sangrar un poco después de una relación sexual o un Papanicolaou.

Problemas de placenta o parto prematuro

En el segundo o tercer trimestre, la hemorragia o las pérdidas pueden ser síntomas de alguna afección grave, como placenta previa, desprendimiento prematuro de la placenta (cuando la placenta se separa del útero), aborto espontáneo tardío (entre la semana 13 y la mitad del embarazo) o parto prematuro (entre la mitad del embarazo y la semana 37).

La hemorragia en los primeros tres meses también puede indicar un problema subyacente en la placenta. Hay estudios que revelan una relación entre una hemorragia en los primeros meses del embarazo y un mayor riesgo de complicaciones posteriores, tales como parto prematuro o desprendimiento prematuro de placenta, especialmente si la hemorragia es intensa.

Se acerca el parto

Si el cuello uterino está comenzando a dilatarse o a abrirse a medida que tu cuerpo se prepara para el parto puedes perder el tapón mucoso. En ese caso, verás una pequeña cantidad de mucosidad acompañada de algunos hilos de sangre.

Si ya has completado la semana 37, perder el tapón mucoso no es motivo de preocupación. Pero si el sangrado es abundante, vete enseguida a urgencias.

Nota: Si tu sangre tiene factor Rh negativo, necesitarás ponerte una inyección de inmunoglobulina Rh si tienes pérdidas de sangre o hemorragia vaginal, a menos que tengas la seguridad de que la sangre del padre del bebé también es Rh negativo, o quede claro que la hemorragia no proviene del útero.

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