Significado de los Sueños y Interpretación de Sueños

Definición de Sueño

Sueño: 1) Estado de reposo y de desconexión con el medio ambiente que se caracteriza por una disminución de la actividad consciente, metabólica y muscular. Sirve para la recuperación del organismo, se produce de forma periódica por las noches y tiene varias fases. 2) Representación de fantasias mientras se duerme, mediante historias e imágenes más o menos irreales.

Constituye un estado fisiológico por medio del cuál se eliminan o destruyen toxinas acumulativas por la fatiga y el trabajo excesivo de los tejidos nerviosos. Durante éste se observa que el tejido muscular se relaja.

La sensibilidad disminuye notablemente, el ritmo de la circulación y de la respiración son más pausados y las reacciones químicas del organismo son mas débiles.

Significado de los Sueños

Todos los seres humanos sueñan algo todas las noches, no importa si al levantarse uno puede o no recordarlo, lo cierto es que forma parte del ser humano y su fisiología o funcionamiento de la mente hace que durante el periodo nocturno (generalmente), nuestra mente experimente eso que normalmente se reconoce como sueño. Se han tratado de dar varias explicaciones acerca del significado de los sueños ya sea desde el punto de vista psicológico, numerológico, fisiológico, astrológico o otros nueva era o new age prácticas, etc. Si bien cada uno de ellos nos brinda su punto de vista característico, el aspecto numerológico es uno de los mas comúnmente aceptado en la sociedad moderna.

¿Dios Habla a Través de los Sueños?

¿Aún habla Dios a través de los sueños? A través de las Escrituras vemos que Dios ha hablado a la gente muchas veces mediante sueños. Como ejemplos tenemos a José el hijo de Jacob (Génesis 37:5-10), José el esposo de María (Mateo 2:12-22), Salomón (1 Reyes 3:5-15), y muchos otros (Daniel 2:1; 7:1; Mateo 27:19). Hay también una profecía del profeta Joel (Joel 2:28), citada por el apóstol Pedro en Hechos 2:17, que menciona a Dios usando los sueños. Así que la simple respuesta es si, Dios puede y habla a través de los sueños.

Sin embargo, hay una diferencia en cómo aplicamos esa verdad en la actualidad. Una cosa que debemos tener en mente es que la Biblia está completa, habiendo cubierto todo lo que necesitamos saber de ahora hasta la eternidad. Esto no quiere decir que Dios ya no hace milagros o aún habla a través de los sueños hoy en día. La diferencia es que Dios ya ha revelado el camino que ÉL eligió para tratar con el hombre desde ahora hasta la eternidad, - en la Biblia. Cualquier cosa que Dios dice, ya sea en un sueño, visión, “aún una pequeña voz”, etc., tendrá que estar en completo acuerdo con lo que Dios ya ha revelado en Su Palabra. Los sueños no pueden ponerse en un lugar de autoridad sobre las Escrituras. Nuevamente, SI Dios fuera a hablarle a una persona en un sueño, Su mensaje estaría en perfecto acuerdo con Su Palabra. De acuerdo a nuestra creencia en la inspiración, autoridad y suficiencia de la Escritura, encontramos muy difícil que Dios hable regularmente a través de los sueños en la actualidad. Al mismo tiempo, no podemos aceptar negativamente esta posibilidad basada en la Escritura.

Si tienes un sueño y sientes que tal vez Dios te lo dio, examina con mucha devoción la Palabra de Dios y asegúrate que tu sueño esté en total acuerdo con la Escritura y la Iglesia. Si es así, devotamente considera lo que Dios quiere que hagas en respuesta a tu sueño (Santiago 1:5). En la Escritura, siempre que alguien experimenta un sueño de Dios, Dios siempre aclara el significado del sueño, ya sea directamente a la persona, a través de un ángel, o a través de un mensajero (Génesis 40:5-11; Daniel 2:45; 4:19). Cuando Dios nos habla, ÉL se asegura que Su mensaje sea claramente entendido.

“He aquí, yo estoy contra los que profetizan sueños mentirosos, dice el SEÑOR y los contaron, e hicieron errar a mi pueblo con sus mentiras y con sus lisonjas, y yo no los envié, ni les mandé; y ningún provecho hicieron a este pueblo, dijo el SEÑOR.” (Jeremías 23:32)

Cómo Interpretar los Sueños y Interpretación de Sueños

Sueños Mentirosos

Revelaciones Celestiales de Santa Brígida de Suecia

Previene el Señor a santa Brígida para que no se fíe supersticiosamente de los sueños, si bien no todos han de menospreciarse.

Libro 4, Capítulo 33

“Por qué, esposa mía, te dejas llevar de sueños? Si son buenos, te alegras; y si son malos, te entristeces. ¿No te he dicho que el diablo es un envidioso, y que sin permiso de Dios no puede hacer más daño que una paja que está en el suelo? También te he dicho que es el padre y el inventor de la mentira, y que, para mejor engañar, mezcla lo verdadero con lo falso. Te aviso, pues, que el demonio nunca duerme, y siempre está dando vueltas a tu alrededor, para encontrar alguna ocasión de hacerte daño. Por consiguiente, debes cuidar mucho de que no te engañe el demonio, el cual por la sutileza de su ciencia, colige lo interior por los impulsos exteriores.

“Y así, unas veces inspira en tu corazón cosas alegres, para que tengas una frívola alegría; otras veces te inspira cosas tristes, para que afligiéndote, omitas algo bueno, que hubieras podido hacer, y para que estés dolorida y miserable antes que te vengan la miseria y trabajos. Otras veces, a un corazón seducido y amigo de agradar al mundo, le inspira el demonio mil falsedades, por medio de las que son engañados muchos, según acontecía con los falsos profetas; y esto les sucede a los que aman alguna cosa más que a Dios.

“Sucede, por tanto, que entre muchas mentiras suelen hallarse algunas verdades, porque el demonio jamás podría engañar, a no ser que con lo falso mezclase lo verdadero, como lo viste en aquel endemoniado, el cual, aunque confesaba que había un solo Dios, no obstante, sus impúdicos gestos y extrañas palabras mostraban que el demonio lo poseía y habitaba en él. Y si me preguntas por qué consiento que mienta el demonio, te respondo que lo he permitido y lo permito por los pecados de los pueblos, que quisieron saber lo que Dios no quiso que supiesen, y deseaban prosperar en lo que Dios veía que no convenía para la salvación de ellos. Así, pues, por causa de los pecados permite Dios muchas cosas que no acontecerían, si el hombre no abusase de la gracia y de la razón. Mas aquellos Profetas que no deseaban otra cosa sino a Dios, ni quisieron hablar palabras de Dios sino por Dios, no eran engañados, porque hablaban y amaban la verdad.

“Sin embargo, así como no todos los sueños han de ser creídos, de la misma manera no todos han de ser menospreciados; porque a veces aun a los malos les inspira Dios en sueños cosas buenas y les avisa su muerte, para que se corrijan de sus pecados; y otras ocasiones inspira también en sueños a los buenos cosas buenas, para que aprovechen más en el servicio de Dios. Y así, cuando se te ofreciere algo de esto que llevo dicho, no inclines tu corazón, sino pésalo bien y consúltalo con varones sabios y espirituales, o échalo de ti como si no hubiera sucedido, porque quien se deleita con sueños, frecuentemente es engañado.

“Sé firme en la fe de la Santa Trinidad, que es lo que importa; ama a Dios de todo corazón; sé obediente tanto en lo próspero como en lo adverso; a nadie te antepongas en tu pensamiento, sino teme aun en lo que hagas bueno; no prefieras tu parecer al de los otros, y entrega toda tu voluntad en manos de Dios, con firme propósito de hacer lo que el Señor quiera; y entonces no tendrás que temer los sueños, y si fueren alegres, no los quieras ni los desees, a no ser que se interese la honra de Dios; y si fueren tristes no te acongojes, sino ponte del todo en manos de Dios. Después le dijo la Virgen: Yo soy la Madre de misericordia, que cuando mi hija duerme, le preparo los vestidos; mientras el se está vistiendo, le aderezo la comida, y cuando está trabajando, le arreglo una corona y todo el bien que puede desear.”

Fuente: http://www.santos-catolicos.com/santos/santa-brigida-de-suecia/revelaciones-de-santa-brigida-de-suecia-libro-4.php

Interpretación de Sueños en la Biblia

José interpreta dos sueños

José interpreta dos sueños (1:40:1 - 1:40:23)

Aconteció después de estas cosas que el copero y el panadero del rey de Egipto ofendieron a su señor, el rey de Egipto.

El faraón se enfureció contra sus dos funcionarios, el jefe de los coperos y el jefe de los panaderos,

y los puso bajo custodia en la casa del capitán de la guardia, en la cárcel donde José estaba preso.

El capitán de la guardia se los encargó a José, y él les servía. Estuvieron algunos días bajo custodia.

Y en una misma noche ambos, el copero y el panadero del rey de Egipto que estaban presos en la cárcel, tuvieron un sueño; cada uno su propio sueño, y cada sueño con su propia interpretación.

Por la mañana José vino a ellos y los vio, y he aquí que ellos estaban tristes.

Preguntó a los funcionarios del faraón que estaban con él bajo custodia en la casa de su señor, diciendo: —¿Por qué están tristes vuestras caras hoy?

Ellos le dijeron: —Hemos tenido un sueño, y no hay quien nos lo interprete. Entonces José les dijo: —¿Acaso no son de Dios las interpretaciones? Por favor, contádmelo a mí.

Entonces el jefe de los coperos contó su sueño a José, diciendo: —En mi sueño veía delante de mí una vid.

En la vid había tres ramas. Parecía que ella brotaba, florecía y sus racimos de uvas maduraban.

La copa del faraón estaba en mi mano, y yo tomaba las uvas, las exprimía en la copa del faraón y ponía la copa en la mano del faraón.

Y José le respondió: —Esta es su interpretación: Las tres ramas son tres días.

Dentro de tres días el faraón te hará levantar cabeza y te restituirá a tu puesto. Volverás a poner la copa en la mano del faraón, como solías hacerlo anteriormente, cuando eras su copero.

Pero cuando te vaya bien, acuérdate tú de mí. Por favor, actúa con misericordia para conmigo; haz mención de mí al faraón y hazme sacar de esta casa.

Porque yo fui secuestrado de la tierra de los hebreos, y nada he hecho aquí para que me pusieran en la cárcel.

Viendo el jefe de los panaderos que la interpretación había sido favorable, dijo a José: —También yo soñaba que había tres cestas de pan blanco sobre mi cabeza.

En la cesta superior había toda clase de manjares de pastelería para el faraón, pero las aves se los comían de la cesta que estaba sobre mi cabeza.

Entonces José respondió: —Esta es su interpretación: Las tres cestas son tres días.

Dentro de tres días el faraón quitará tu cabeza de encima de ti. Te hará colgar en la horca, y las aves comerán tus carnes.

Y sucedió que al tercer día fue el cumpleaños del faraón, y él dio un banquete a todos sus servidores. Entonces levantó la cabeza del jefe de los coperos y la cabeza del jefe de los panaderos, en medio de sus servidores.

Al jefe de los coperos lo restituyó en su cargo de copero, y éste volvió a poner la copa en la mano del faraón.

Pero hizo ahorcar al jefe de los panaderos, como José les había interpretado.

Sin embargo, el jefe de los coperos no se acordó de José, sino que se olvidó de él.

José interpreta el sueño de Faraón

José interpreta el sueño de Faraón (1:41:1 - 1:41:36)

Aconteció después de dos años completos que el faraón tuvo un sueño: He aquí que él estaba de pie

y del Nilo subían siete vacas de hermoso aspecto y gordas de carne, y pacían entre los juncos.

Pero he aquí que otras siete vacas salían del Nilo, detrás de ellas, de mal aspecto y flacas de carne. Estas se pusieron junto a las otras vacas a la orilla del Nilo.

Entonces las vacas de mal aspecto y flacas de carne devoraron a las siete vacas de hermoso aspecto y gordas. Y el faraón se despertó.

Se durmió de nuevo y soñó por segunda vez; y he aquí que siete espigas subieron de un solo tallo, gruesas y hermosas.

Pero he aquí que detrás de ellas brotaron otras siete espigas delgadas y quemadas por el viento del oriente.

Entonces las espigas delgadas devoraron a las siete espigas gruesas y llenas. El faraón se despertó, y he aquí que había sido un sueño.

Sucedió que por la mañana su espíritu estaba perturbado, por lo que mandó llamar a todos los magos de Egipto y a todos sus sabios. El faraón les contó sus sueños, pero no había quien se los interpretase al faraón.

Entonces el jefe de los coperos habló al faraón diciendo: —Ahora haré mención de una falta mía.

El faraón se enojó contra sus siervos y me echó en la cárcel de la casa del capitán de la guardia, junto con el jefe de los panaderos.

En una misma noche él y yo tuvimos un sueño, y cada sueño tenía su propia interpretación.

Y estaba allí con nosotros un joven hebreo, esclavo del capitán de la guardia. Se lo contamos, y él interpretó nuestros sueños; a cada uno le interpretó su propio sueño.

Y aconteció que tal como él nos lo interpretó, así sucedió: A mí el faraón me restableció en mi puesto y al otro lo hizo colgar.

Entonces el faraón mandó llamar a José, y le hicieron salir apresuradamente de la cárcel. Se afeitó, se cambió de ropa y vino al faraón.

Entonces el faraón dijo a José: —He tenido un sueño, y no hay quien me lo interprete. Pero he oído hablar de ti, que escuchas sueños y los interpretas.

José respondió al faraón diciendo: —No está en mí. Dios responderá para el bienestar del faraón.

Entonces el faraón dijo a José: —En mi sueño yo estaba de pie a la orilla del Nilo.

Y he aquí que del Nilo salían siete vacas gordas de carne y de hermoso aspecto, y pacían entre los juncos.

Pero he aquí que otras siete vacas subían detrás de ellas, delgadas, de muy feo aspecto y flacas de carne. Jamás he visto otras tan feas como aquéllas en toda la tierra de Egipto.

Entonces las vacas flacas y feas devoraron a las siete primeras vacas gordas.

Estas entraron en su interior, pero no parecía que hubiesen entrado en ellas, porque su apariencia seguía siendo tan mala como al comienzo. Y me desperté.

Vi también en mi sueño siete espigas que subieron de un solo tallo, llenas y hermosas.

Pero he aquí que detrás de ellas brotaron otras siete espigas, secas, delgadas y quemadas por el viento del oriente.

Entonces las espigas delgadas devoraron a las siete espigas hermosas. Se lo he contado a los magos, pero no hay quien me lo interprete.

Entonces José respondió al faraón: —El sueño del faraón es uno solo. Dios ha mostrado al faraón lo que va a hacer:

Las siete vacas hermosas son siete años; y las siete espigas hermosas también son siete años. Se trata de un mismo sueño.

Las siete vacas flacas y feas que salían detrás de las primeras son siete años, y las siete espigas delgadas y quemadas por el viento del oriente son siete años de hambre.

Como dije al faraón, Dios ha mostrado al faraón lo que va a hacer.

He aquí que vienen siete años de gran abundancia en toda la tierra de Egipto,

pero después de ellos vendrán siete años de hambre. Toda la abundancia anterior será olvidada en la tierra de Egipto. El hambre consumirá la tierra,

y aquella abundancia pasará desapercibida en la tierra, debido al hambre que vendrá después, porque será muy grave.

El hecho de que el sueño del faraón haya sucedido dos veces significa que la cosa está firmemente decidida de parte de Dios, y que Dios se apresura a ejecutarla.

Por tanto, provéase el faraón de un hombre entendido y sabio y póngalo a cargo de la tierra de Egipto.

Haga esto el faraón: Ponga funcionarios a cargo del país que recauden la quinta parte del producto de la tierra de Egipto durante los siete años de abundancia.

Que ellos acumulen todos los alimentos de estos años buenos que vienen, que almacenen el trigo bajo la supervisión del faraón, y que los guarden en las ciudades para sustento.

Sean guardados los alimentos como reserva para el país, para los siete años de hambre que vendrán sobre la tierra de Egipto. Así el país no será arruinado por el hambre.

Daniel interpreta el sueño de Nabucodonosor

Daniel interpreta el sueño de Nabucodonosor (27:2:1 - 27:2:49)

En el segundo año del reinado de Nabucodonosor, éste tuvo un sueño; y su espíritu se perturbó, y no pudo dormir.

El rey mandó llamar a los magos, a los encantadores, a los hechiceros y a los caldeos para que le declarasen sus sueños. Vinieron y se presentaron delante del rey.

Y el rey les dijo: —He tenido un sueño, y mi espíritu se ha turbado por entender el sueño.

Entonces los caldeos dijeron al rey en arameo: —¡Oh rey, para siempre vivas! Di el sueño a tus siervos, y te declararemos la interpretación.

El rey respondió y dijo a los caldeos: —De mi parte el asunto está decidido: Si no me dais a conocer el sueño y su interpretación, seréis descuartizados, y vuestras casas serán convertidas en ruinas.

Pero si me declaráis el sueño y su interpretación, recibiréis de mí regalos, favores y grandes honores. Por tanto, declaradme el sueño y su interpretación.

Le respondieron por segunda vez diciendo: —Diga el rey el sueño a sus siervos, y nosotros declararemos su interpretación.

El rey respondió: —Ciertamente yo me doy cuenta de que vosotros ponéis dilaciones, porque veis que de mi parte el asunto está decidido:

Si no me dais a conocer el sueño, habrá una sola sentencia para vosotros. Ciertamente os habéis puesto de acuerdo para dar una respuesta mentirosa y corrupta delante de mí, entre tanto que las circunstancias cambien. Por tanto, decidme el sueño, para que yo sepa que también podéis declarar su interpretación.

Los caldeos respondieron delante del rey: —No hay hombre sobre la tierra que pueda declarar el asunto del rey, porque ningún rey grande y poderoso ha pedido cosa semejante a ningún mago ni encantador ni caldeo.

Además, el asunto que el rey demanda es difícil, y no hay delante del rey quien lo pueda declarar, salvo los dioses, cuya morada no está con los mortales.

Por esto, el rey se enfureció y se airó muchísimo, y mandó que matasen a todos los sabios de Babilonia.

Se promulgó el decreto, para que los sabios fuesen llevados a la muerte. Y buscaron a Daniel y a sus compañeros para que fuesen muertos.

Entonces Daniel se dirigió con prudencia y discreción a Arioc, capitán de la guardia del rey, quien había salido para matar a los sabios de Babilonia.

Habló y dijo a Arioc, oficial del rey: —¿Cual es la causa por la que se ha promulgado este decreto tan severo de parte del rey? Entonces Arioc declaró el asunto a Daniel.

Daniel entró y pidió al rey que le diese tiempo para que le declarase la interpretación.

Luego Daniel fue a su casa y dio a conocer el asunto a Ananías, Misael y Azarías, sus compañeros, a fin de implorar misericordia del Dios de los cielos con respecto a este misterio, para que Daniel y sus compañeros no pereciesen junto con el resto de los sabios de Babilonia.

Entonces el misterio le fue revelado a Daniel en una visión de noche, por lo cual Daniel bendijo al Dios de los cielos.

Daniel habló y dijo: “¡Sea bendito el nombre de Dios desde la eternidad hasta la eternidad! Porque suyos son la sabiduría y el poder.

El cambia los tiempos y las ocasiones; quita reyes y pone reyes. Da sabiduría a los sabios y conocimiento a los entendidos.

El revela las cosas profundas y escondidas; conoce lo que hay en las tinieblas, y con él mora la luz.

A ti, oh Dios de mis padres, te doy gracias y te alabo, porque me has dado sabiduría y poder. Y ahora me has dado a conocer lo que te hemos pedido, pues nos has dado a conocer el asunto del rey.”

Después de esto, Daniel entró a la presencia de Arioc, a quien el rey había comisionado para hacer perecer a los sabios de Babilonia. Fue y le dijo así: —No hagas perecer a los sabios de Babilonia. Llévame a la presencia del rey, y yo declararé al rey la interpretación.

Entonces Arioc llevó apresuradamente a Daniel a la presencia del rey y le dijo así: —He hallado un hombre de los cautivos de Judá, quien dará a conocer al rey la interpretación.

El rey habló y preguntó a Daniel, cuyo nombre era Beltesasar: —¿Podrás tú darme a conocer el sueño que tuve y su interpretación?

Daniel respondió en presencia del rey diciendo: —El misterio sobre el cual el rey pregunta, ni los sabios, ni los encantadores, ni los magos, ni los adivinos lo pueden declarar al rey.

Pero hay un Dios en los cielos, quien revela los misterios. El ha hecho saber al rey Nabucodonosor lo que ha de acontecer en los postreros días. Tu sueño y las visiones de tu cabeza en tu cama son éstos:

Estando tú, oh rey, en tu cama, tus pensamientos se agitaban por saber lo que había de suceder en el porvenir; y el que revela los misterios te ha hecho saber lo que ha de suceder.

En cuanto a mí, me ha sido revelado este misterio, no porque la sabiduría que hay en mí sea mayor que la de todos los vivientes, sino para que yo dé a conocer al rey la interpretación y para que entiendas los pensamientos de tu corazón.

Tú, oh rey, mirabas, y he aquí una gran estatua. Esta estatua, que era muy grande y cuyo brillo era extraordinario, estaba de pie delante de ti; y su aspecto era temible.

La cabeza de esta estatua era de oro fino; su pecho y sus brazos eran de plata; su vientre y sus muslos eran de bronce;

sus piernas eran de hierro; y sus pies en parte eran de hierro y en parte de barro cocido.

Mientras mirabas, se desprendió una piedra, sin intervención de manos. Ella golpeó la estatua en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó.

Entonces se desmenuzaron también el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro; y se volvieron como el tamo de las eras en verano. El viento se los llevó, y nunca más fue hallado su lugar. Y la piedra que golpeó la estatua se convirtió en una gran montaña que llenó toda la tierra.

Este es el sueño. Y su interpretación también la diremos en presencia del rey:

Tú, oh rey, eres rey de reyes porque el Dios de los cielos te ha dado la realeza, el poder, la fuerza y la majestad.

Todo lugar donde habitan los hijos del hombre, los animales del campo y las aves del cielo, él los ha entregado en tus manos y te ha dado dominio sobre todos ellos. Tú eres aquella cabeza de oro.

Después de ti se levantará otro reino inferior al tuyo, y otro tercer reino de bronce, el cual dominará en toda la tierra.

El cuarto reino será fuerte como el hierro; y como el hierro todo lo desmenuza y pulveriza, y como el hierro despedaza, así demenuzará y despedazará a todos éstos.

Lo que viste de los pies y de los dedos, que en parte eran de barro cocido de alfarero y en parte de hierro, significa que ese reino estará dividido; pero en él habrá algo de la firmeza del hierro, tal como viste que el hierro estaba mezclado con el barro cocido.

Y por ser los dedos de los pies en parte de hierro y en parte de barro cocido, así el reino será en parte fuerte y en parte frágil.

En cuanto a lo que viste, que el hierro estaba mezclado con el barro cocido, se mezclarán por medio de alianzas humanas, pero no se pegarán el uno con el otro, así como el hierro no se mezcla con el barro.

Y en los días de esos reyes, el Dios de los cielos levantará un reino que jamás será destruido, ni será dejado a otro pueblo. Este desmenuzará y acabará con todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre.

De la manera que viste que de la montaña se desprendió una piedra sin intervención de manos, la cual desmenuzó el hierro, el bronce, el barro cocido, la plata y el oro, el gran Dios ha hecho saber al rey lo que ha de acontecer en el porvenir. El sueño es verdadero, y su interpretación es fiel.

Entonces el rey Nabucodonosor se postró sobre su rostro y rindió homenaje a Daniel. Mandó que le ofreciesen ofrendas e incienso.

El rey habló a Daniel y le dijo: —Ciertamente vuestro Dios es Dios de dioses y Señor de reyes. El revela los misterios, pues tú pudiste revelar este misterio.

Entonces el rey engrandeció a Daniel y le dio muchos y grandes regalos. Le dio dominio sobre toda la provincia de Babilonia y le hizo intendente principal de todos los sabios de Babilonia.

Daniel solicitó del rey, y él designó a Sadrac, a Mesac y a Abed-nego sobre la administración de la provincia de Babilonia. Y Daniel permaneció en la corte del rey.

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