Sedevacantismo, Sedevacantista y Sede Vacante Definición, Explicado, ¿Qué es el Sedevacantismo?

Este artículo contiene contenido usado de autores: Hno. Pedro Dimond y Hno. Miguel Dimond de Monasterio de la Sagrada Familia / vaticanocatolico.com

El término sedevacantismo proviene de las palabras sede vacante, en referencia a la sede de San Pedro. Los sedevacantistas afirman que hoy no hay Papa, y la mayoría creen que no lo ha habido desde 1958, cuando fue elegido Juan XXIII. Los argumentos de los sedevacantistas tienen la misma base que los tradicionalistas; es decir, los que nos oponemos a la “nueva orientación” en la Iglesia inaugurada por el Concilio Vaticano II, esencialmente una apertura al mundo, o para usar la palabra de Juan XXIII, un aggiornamento*. Los sedevacantistas, al igual que los tradicionalistas, ven en el Concilio Vaticano II doctrinas nuevas que son incompatibles con la Tradición, y perciben la Nueva Misa como un rito semi-protestante.

El razonamiento sedevacantista procede del silogismo siguiente:

La Iglesia Católica no puede errar en la enseñanza infalible de la fe y la moral en su magisterio universal. Esto no se puede negar.

Ahora bien, el que está sentado en el trono de Pedro, que parece ser pontífice de la Iglesia Católica enseña cosas previamente condenadas por la Iglesia.

Luego, no es un Papa legítimo.

Actualmente cuenta con cientos de religiosos (sacerdotes, obispos, religiosos y religiosas), cientos de miles de "fieles" alrededor del mundo, capillas, iglesias, seminarios, conventos y monasterios, siendo Estados Unidos, Italia, Francia, Alemania, México y Argentina los países con mayor presencia de "sedevacantistas".

*Aggiornamento

Aggiornamento es un término italiano utilizado durante el Concilio Vaticano II y que el Juan XXIII y Pablo VI "popularizaron como expresión del deseo de que la Iglesia Católica saliese actualizada del Concilio Vaticano II". En otras palabras, el aggiornamento es la adaptación o la nueva presentación de los principios "católicos" al mundo actual y moderno, siendo por eso un objetivo fundamental del Concilio Vaticano II.

El documento conciliar Sacrosanctum Concilium resume el espíritu del aggiornamento de la siguiente manera: "fomentar la vida cristiana entre los fieles, adaptar mejor las necesidades de nuestro tiempo a las instituciones susceptibles de cambio, promover todo lo que pueda ayudar a la unión de todos los creyentes en Cristo, y fortalecer lo que puede contribuir para llamar a todos al seno de la Iglesia".

Puntos de reforma

El Concilio Vaticano II al querer "actualizar" la Iglesia trabajó por eso en varios temas distintos, como por ejemplo la reforma de la Liturgia, un nuevo ojear sobre la constitución y la pastoral de la Iglesia Nueva (que pasó a ser fundada en igual dignidad de todos los fieles), la relación entre la Revelación divina y la Tradición humana, la defensa de la libertad religiosa, el favorecimiento y empeño al ecumenismo y la defensa del postulado de los laicos.

¿Qué es el Sedevacantismo?

El "sedevacantismo" es una posición teológica católica que considera la Sede Apostólica de Roma (tanto la diócesis de Roma como el Papado) vacante. Debe su nombre a esta postura.

Los motivos por los cuales se hace dicho planteo refieren a los sucesos acontecidos en la Iglesia Católica Apostólica Romana a raíz del Concilio Vaticano II, llamado abierto por Juan XXIII (Angelo Roncalli) continuado y cerrado por su inmediato sucesor, Pablo VI (G. Battista Montini).

El "sedevacantismo" no acepta la validez, ni la legitimidad de todos los "pontificados" desde Juan XXIII incluido, es decir los de Pablo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II, Benedicto XVI y el de Francisco Iº, por haber realizado el concilio o mantener las posturas del mismo en vigencia, con la consecuente adhesión filosófico-teológica a su doctrina y lineamientos.

La Verdad de lo que Realmente Ocurrió a la Iglesia Católica Después del Vaticano II:

Los sedevacantistas razonan de la siguiente manera: Premisa 1: Francisco I (Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II, Benedicto XVI etc.[1]) ha pronunciado herejías públicamente, y es por tanto un hereje manifiesto. Premisa 2: cuando un católico cae en la herejía se sitúa fuera de la Iglesia. Premisa 3: una persona que está fuera de la Iglesia no puede ser cabeza de la misma. Ergo: Francisco I no puede ser el Papa, pero un antipapa.

En los dos mil años de la historia de la Iglesia católica, ha habido más de 40 antipapas. Un antipapa es un obispo que reclama ser Papa, pero que no fue electo canónicamente como el obispo de Roma (es decir, el supremo pontífice). He aquí la lista de los 42 antipapas que la Iglesia tuvo que combatir antes del Vaticano II.

Sedevacantismo en la luz del Concilio Vaticano II

Dicho concilio estipuló en sus actas la libertad religiosa (véanse las declaraciones Nostra Ætate y Dignitatis Humanæ), reformas eclesiásticas y eclesiológicas (concibiendo que la Iglesia de Cristo subsiste en (subsistit in) la Iglesia Católica Romana y no "es" directamente la misma, ofreciendo así cierta legitimidad a las iglesias cismáticas y consideradas heréticas), se aceptó una concepción de "ecumenismo" y "diálogo interreligioso" condenada por el Magisterio pre-conciliar, promoviendo desde la jerarquía romana un "indiferentismo religioso" repudiado por Pío IX en su famoso "Syllabus" de 1864.

El documento del Vaticano II, Dignitatis humanae # 2: “Este Concilio Vaticano declara que la persona humana tiene derecho a la libertad religiosa. Esta libertad consiste en que todos los hombres han de estar inmunes de coacción, tanto por parte de individuos como de grupos sociales y de cualquier potestad humana, y esto de tal manera que, en materia religiosa, ni se obligue a nadie a obrar contra su conciencia, ni se le impida que actúe conforme a ella en privado y en público, sólo o asociado con otros, dentro de los límites debidos (…) Este derecho de la persona humana a la libertad religiosa ha de ser reconocido en el ordenamiento jurídico de la sociedad, de tal manera que llegue a convertirse en un derecho civil.”

Veamos ahora las tres proposiciones que fueron condenadas por el Papa Pío IX en su autoritario Syllabus de Errores.

El Papa Pío IX, Syllabus de Errores, 8 de diciembre de 1864, #77: “En la época actual no es necesario ya que la religión católica sea considerada como la única religión del Estado, con exclusión de todos los demás cultos.” – Condenado.

El Papa Pío IX, Syllabus de Errores, # 78: “Por esto es de alabar la legislación promulgada en algunas naciones católicas, en virtud de la cual los extranjeros que a ellas emigran pueden ejercer lícitamente el ejercicio público de su propio culto.” – Condenado.

El Papa Pío IX, Syllabus de Errores, 8 de diciembre de 1864, # 55: “La Iglesia debe estar separada del Estado, y el Estado debe estar separado de la Iglesia.” – Condenado.

En Quanta Cura, el Papa Pío IX condena también la idea de que a todo hombre se le debe garantizar el derecho civil a la libertad religiosa.

Papa Pío IX, Quanta cura, (nn. 3-6), 8 de diciembre de 1864, ex cathedra: “Y como consecuencia de esta idea de la gobernación social absolutamente falsa, no dudan en consagrar aquella opinión errónea, en extremo perniciosa a la Iglesia Católica y a la salvación de las almas, llamada por Gregorio XVI, Nuestro Predecesor, de feliz memoria, locura, ESTO ES, QUE «LA LIBERTAD DE CONCIENCIAS Y DE CULTOS ES UN DERECHO PROPIO DE CADA HOMBRE, QUE TODO ESTADO BIEN CONSTITUIDO DEBE PROCLAMAR Y GARANTIZAR COMO LEY FUNDAMENTAL, Y QUE LOS CIUDADANOS TIENEN DERECHO A LA PLENA LIBERTAD DE MANIFESTAR SUS IDEAS CON LA MÁXIMA PUBLICIDAD – YA DE PALABRA, YA POR ESCRITO, YA EN OTRO MODO CUALQUIERA –, sin que autoridad civil ni eclesiástica alguna puedan reprimirla en ninguna forma». Ahora bien: al sostener afirmación tan temeraria no piensan ni consideran que con ello predican la libertad de perdición. (…) En consecuencia, TODAS Y CADA UNA DE LAS PERVERSAS OPINIONES Y DOCTRINAS QUE VAN SEÑALADAS DETALLADAMENTE EN LAS PRESENTES LETRAS, NOS LAS REPROBAMOS CON NUESTRA AUTORIDAD APOSTÓLICA LAS PROSCRIBIMOS LAS CONDENAMOS; Y QUEREMOS Y MANDAMOS QUE TODAS ELLAS SEAN TENIDAS POR LOS HIJOS DE LA IGLESIA COMO REPROBADAS, PROSCRITAS Y CONDENADAS.”

Es un dogma de la Iglesia Católica que los Estados tienen un derecho, y en realidad un deber, de impedir que los miembros de las falsas religiones practiquen y propaguen públicamente sus creencias falsas. Los Estados deben hacer esto para proteger el bien común – el bien de las almas – que se ve perjudicada por la diseminación pública del mal. Esta es la razón de por qué la Iglesia Católica siempre ha enseñado que el catolicismo debe ser la única religión del Estado, y que el Estado debe excluir y prohibir la profesión pública y propagación de cualquier otra.

Otro de los temas más importantes es la promulgación del Missale Romanum con su Novus Ordo Missae: el nuevo rito latino para la liturgia que suplantó al codificado en el Concilio de Trento por el Papa San Pío Vº (Antonio Ghiselieri).

En su famosa bula Quo primum, el Papa San Pío V prohibió cambiar la Misa latina tradicional.

Papa San Pío V, Quo Primum Tempore, 14 de julio de 1570: “Pues bien: a fin de que todos abracen y observen en todas partes lo que les ha sido transmitido por la sacrosanta Iglesia Romana, madre y maestra de las demás Iglesias, en adelante y por la perpetuidad de los tiempos futuros prohibimos que se cante o se recite otras fórmulas que aquellas conformes al Misal editado por Nos. (…) Así pues, que absolutamente a ninguno de los hombres le sea lícito quebrantar ni ir, por temeraria audacia, contra esta página de Nuestro permiso, estatuto, orden, mandato, precepto, concesión, indulto, declaración, voluntad, decreto y prohibición. Más si alguien se atreviere a atacar esto, sabrá que ha incurrido en la indignación de Dios omnipotente y de los bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo.”

La "misa nueva", como se la conoce, es semejante a los ritos litúrgicos protestantes, y la concepción doctrinal con la que fue configurada por Pablo VI (Giovanni Battista Montini) se aleja del dogma católico, tal como lo expresaron los "Cardenales" Alfredo Ottaviani y Antonio Bacci en su famoso "Breve examen crítico del Novus Ordo Missae", de 1969, al decir que la nueva liturgia "se aleja de manera impresionante, en conjunto y en detalle, de la teología católica de la Santa Misa, cual fue formulada en la XXII Sesión del Concilio de Trento".

Cuando apareció la Nueva Misa en 1969, los cardenales Ottaviani, Bacci y algunos otros teólogos le escribieron a Pablo VI al respecto. Tenga en cuenta lo que ellos dicen acerca de lo que concierne a la versión latina de la Nueva Misa, la llamada “más pura” versión de la Nueva Misa. Su estudio es popularmente conocido como La Intervención Ottaviani. Ella afirma lo siguiente:

“El Novus Ordo [el nuevo orden de la Misa] representa, tanto en su conjunto como en sus detalles, una notable desviación de la teología católica de la Misa tal como fue formulada en la sesión 22 del Concilio de Trento.” (The Ottaviani Intervention [La Intervención de Ottaviani], edición inglesa, Rockford, IL: Tan Books.)

Incluso una organización que defiende la Nueva Misa se vio obligada a admitir lo siguiente acerca de la típica Nueva Misa – es decir, la Nueva Misa que se celebra normalmente en las iglesias (incluso sin considerar necesariamente las abominaciones y sacrilegios comunes): “La mayoría de las nuevas Misas a que hemos asistido (…) son fiestas animadas con aplausos, la música es atroz, los sermones son vacíos, y son irreverentes…” (New Oxford Review [La Revista de Nuevo Oxford], Berkeley, CA, noviembre de 2006, “Notas”.)

Consideran heréticos los planteos de todos los anteriores nombrados, y por su condición de herejes, se afirma la "vacancia de la Sede Apostólica", pues "un hereje no es miembro de la Iglesia, luego, no puede ser su Cabeza", conforme a la expresión del teólogo y Doctor de la Iglesia San Roberto Bellarmino.

San Roberto Belarmino, De Romano Pontifice, II, 30: “Este principio es de lo más cierto. El que no es cristiano no puede de ninguna manera ser Papa, como Cayetano lo dijo (ib. c. 26). La razón de esto es que nadie puede ser cabeza de lo que no es miembro. Ahora bien, el que no es cristiano no es miembro de la Iglesia, y el que se manifieste hereje no es un cristiano, como claramente lo enseñan San Cipriano (lib. 4, epíst. 2), San Atanasio (Cont. arria.), San Agustín (lib. De great. Christ.), San Jerónimo (contra Lucifer), entre otros; por lo tanto, el hereje manifiesto [fuero externo, público, etc.] no puede ser Papa”.

San Roberto Belarmino (1542–1621) rechaza como improbable la tesis de que se necesite juzgar al Papa, y afirma que considera mucho más defendible la idea de una excomunión automática: «El que no es cristiano no puede de ninguna manera ser Papa (...) y el que se manifieste hereje no es un cristiano, (...) por lo tanto, el hereje manifiesto no puede ser Papa». Esta opinión es aceptada como verdadera por muchos sedevacantistas.

San Roberto Belarmino, De Romano Pontifice, II, 30: “Porque, en primer lugar, se demuestra con argumentos de autoridad y por la razón de que el hereje manifiesto es depuesto ‘ipso facto’. El argumento de autoridad se basa en San Pablo (Tito 3, 10), que ordena que evitemos al hereje después de dos advertencias, es decir, después de haber mostrado ser manifiestamente obstinado – lo que significa que antes de cualquier excomunión o sentencia judicial. Y esto es lo que escribe San Jerónimo, añadiendo que otros pecadores están excluidos de la Iglesia por la pena de excomunión [ferendae sententiae=proceso formal], pero los herejes, por sus propios actos, se exilian y se separan ellos mismos del cuerpo de Cristo [latae sententiae=excomunión automática]”.

La Bula Cum ex Apostolatus en Pablo IV (1559) afirma:

“Si sucediera que (…) el mismo Pontífice, antes de su promoción y elevación al cardenalato o al soberano pontificado se hubiera apartado de la fe católica cayendo en alguna herejía, su promoción o ascenso, aunque se hubiera llevado a cabo con el consentimiento unánime de todos los Cardenales, será nulo y sin valor. En efecto, ¿cómo puede alguien que no es miembro de la Iglesia católica ser al mismo tiempo su cabeza?” (Extracto adaptado del artículo “de Wikipedia”)

Al declarar el Trono de Pedro vacante, por consiguiente consideran inexistente la jurisdicción episcopal dada a los obispos por el falso "Pontífice Romano".

El sedevacantismo reconoce la doctrina imperante en la jerarquía romana como Modernismo tendencia condenada por el Papa San Pío X (Giuseppe Sarto) como la más "peligrosa y horrenda de todas", en su famosa Encíclica "Pascendi Dominici Gregis", promulgada en el año 1907.

Ver: La Verdad de lo que Realmente Ocurrió a la Iglesia Católica Después del Vaticano II

Ver: Las Respuestas a las Objeciones Más Comunes Contra el Sedevacantismo

La Gran Apostasía y una falsa Iglesia predichas en el Nuevo Testamento y en la profecía católica

Lucas 18, 8: “Pero cuando viniere el Hijo del hombre, ¿os parece que hallará fe sobre la tierra?”

En el Evangelio, nuestro Señor Jesucristo nos profetizó que en los últimos días la verdadera fe se habrá casi extinguido en el mundo. Él nos dice que en el mismo “lugar santo”, justamente ahí, se instalará la “abominación de las desolación” (Mt. 24, 15), y habrá un engaño tan encubierto, que si fuera posible, hasta los escogidos serán engañados (Mt. 24, 24).

Mateo 24, 15: “Cuando viereis, pues, la abominación de la desolación, predicha por el profeta Daniel, en el lugar santo, el que leyere entienda”.

Mateo 24, 24-25: “Porque se levantarán falsos mesías y falsos profetas, y obrarán grandes señales y prodigios para inducir a error, si posible fuera, aun a los mismos elegidos. Mirad que os lo digo de antemano”.

2 Tes. 2, 3-5: “Que nadie en modo alguno os engañe, porque antes ha de venir la apostasía y ha de manifestarse el hombre del pecado, el hijo de la perdición, que se opone y se alza contra todo lo que se dice Dios o es adorado, hasta sentarse en el templo de Dios y proclamarse Dios a sí mismo. ¿No recordáis que estando entre vosotros ya os decía esto?”.

En 1903, el Papa San Pío X pensó que tal vez él ya estaba presenciando los principios del mal que habrá de ocurrir en los últimos días.

Papa San Pío X, E supremi, # 5, 4 de octubre de 1903: “Hay buenas razones para temer que esta gran perversidad puede ser como si fuera un anticipo, y tal vez el comienzo de los males que están reservados para los últimos días; y que ya habita en este mundo el ‘hijo de perdición’ (2 Tes. 2, 3) de quien habla el Apóstol”. (The Papal Encyclicals [Las Encíclicas Papales], edición inglesa, de Claudia Carlen, Raleigh: The Pierian Press, 1990, vol. 3 (1903-1939), p. 6.)

El Nuevo Testamento nos dice que este engaño ocurrirá en el corazón de las estructuras físicas de la Iglesia, en “el templo de Dios” (2 Tes. 2, 4) y “en el lugar santo” (Mt. 24, 15). Así será porque las personas no recibirán el amor a la verdad (2 Tesalonicenses 2, 10).

En 2 Tesalonicenses 2, San Pablo nos dice que los últimos días se caracterizarán por una gran apostasía, que será la peor de la historia – peor incluso que la ocurrida durante la crisis arriana del siglo IV, en la que apenas se podía encontrar un sacerdote auténticamente católico.

P. William Jurgens: “En un momento de la historia de la Iglesia, sólo unos años antes de la predicación de San Gregorio [Nacianceno] (380 d.C.), quizás el número de obispos católicos en posesión de sus sedes, a diferencia de los obispos arrianos, no era mayor entre el 1% y el 3% del total. Si la doctrina hubiera sido determinada por la mayoría, hoy todos seríamos negadores de Cristo y contrarios al Espíritu”. (William Jurgens, The Faith of the Early Fathers [La Fe de los Primeros Padres], edición inglesa, Collegeville, MN: The Liturgical Press, 1970, vol. 2, p. 39.)

P. William Jurgens: “En tiempos del emperador Valente (siglo IV), San Basilio fue prácticamente el único obispo ortodoxo en todo Oriente que tuvo éxito en conservar el cargo de su diócesis… Si ello no tuviere otra importancia para el hombre moderno, un conocimiento de la historia del arrianismo debería mostrarle, por lo menos, que la Iglesia católica no toma en cuenta la popularidad y el número para determinar y conservar la doctrina: de otro modo, ya hubiéramos abandonado a Basilio, Hilario, Atanasio, Liberio y Osio y nos llamaríamos arrianos”. (William Jurgens, The Faith of the Early Fathers, vol. 2, p. 3.)

San Gregorio Nacianceno (+380), Contra los arrianos: “¿Dónde están los que nos insultan por nuestra pobreza y se enorgullecen de sus riquezas? ¿Esos que definen a la Iglesia por los números y desprecian al rebaño pequeño?”. (William Jurgens, The Faith of the Early Fathers, vol. 2, p. 33.)

Si la crisis arriana ― sólo un preludio de la Gran Apostasía ― fue tan extensa, ¿cuánto más extensa será la Gran Apostasía predicha por nuestro Señor y San Pablo?

Profecía de San Nicolás de Flüe (1417-1487): “La Iglesia será castigada porque la mayoría de sus miembros, superiores e inferiores, se pervertirán sobremanera. La Iglesia se hundirá más y más, hasta que ella, finalmente, parecerá haberse extinguido, y la sucesión de Pedro y de los otros Apóstoles expirado. Pero después de esto, ella será exaltada victoriosamente a la vista de todos los incrédulos”. (Yves Dupont, Catholic Prophecy [La Profecía Católica], edición inglesa, Rockford, IL: Tan Books, 1973, p. 30.)

San Pablo nos dice además que en está apostasía un hombre se sentará en el templo de Dios y se “proclamará Dios a sí mismo”. Más adelante en este libro, demostramos que esto es exactamente lo que ha sucedido, un hombre ha tomado posesión de la Basílica de San Pedro proclamando que él y todos los demás son Dios.

El P. Herman Kramer fue un sacerdote católico que pasó treinta años estudiando y escribiendo un libro sobre el Apocalipsis. En su libro, él escribió lo siguiente acerca de la profecía de San Pablo con respecto al Anticristo sentado en el templo de Dios:

“San Pablo dice que el Anticristo ‘se sentará en el templo de Dios’… Este no es el antiguo templo de Jerusalén, ni un templo construido por el Anticristo, como algunos han creído, puesto que sería su templo… este templo tiene que ser de la Iglesia católica, posiblemente una de las iglesias en Jerusalén o la de San Pedro en Roma, que es la iglesia más grande de todo el mundo y es, en su sentido pleno, ‘el templo de Dios’”. (P. Herman Kramer, The Book of Destiny [El Libro del Destino], edición inglesa, Tan Books, 1975, p. 321.)

Nótese que el P. Kramer dice que ‘el templo de Dios’ se refiere probablemente a la Basílica de San Pedro en Roma.

Papa Pío XI, Quinguagesimo ante, # 30, 23 de diciembre de 1929: “… tal fue la cantidad de personas que vinieron a la Basílica de San Pedro para la indulgencia del jubileo que, probable, Nos nunca habíamos visto el gran templo tan lleno de gente”. (The Papal Encyclicals, vol. 3 (1903-1939), p. 351.)

La Enciclopedia Católica, en su artículo acerca del “Anticristo” nos dice que San Bernardo creía que el Anticristo sería un antipapa:

“… San Bernardo habla en el pasaje del antipapa [como la Bestia del Apocalipsis]”. (The Catholic Encyclopedia [La Enciclopedia Católica], edición inglesa, Volumen 1, “Antichrist”, Robert Appleton Co. 1907, p. 561.)

Beato Joaquín (muerte 1202): “Hacia el fin del mundo, el Anticristo derrocará al Papa y usurpará su sede”. (Rev. Culleton, The Reign of Antichrist [El Reinado del Anticristo], edición inglesa, Tan Books, 1974, p. 130.)

Pero créase o no que el Anticristo será un antipapa, lo que definitivamente ha sido profetizado es que las fuerzas del Anticristo gobernarán Roma en los últimos días. El 19 de septiembre de 1846, nuestra Señora de La Salette profetizó que, como resultado de la apostasía de la única verdadera fe católica en los últimos días, Roma perderá la fe y se convertirá en la sede del Anticristo.

Nuestra Señora de La Salette, 19 de septiembre de 1846: “Roma perderá la fe y se convertirá en la sede del Anticristo… la Iglesia será eclipsada”.

Esta alarmante profecía coincide con las profecías de la Sagrada Escritura (Apocalipsis 17 y 18), que nos dice que la ciudad de siete colinas (Roma) se convertirá en una ramera (una falsa Esposa de Cristo), que va a cometer fornicaciones espirituales (idolatría) y se embriagará con la sangre de los santos (falso ecumenismo). La gran ramera profetizada en la Biblia no es la Iglesia católica, sino que ella es una falsa Iglesia católica, una falsa esposa apóstata que aparecerá en los últimos días para engañar a los católicos y eclipsar a la verdadera Iglesia, la cual quedará reducida a un remanente. En este libro presentamos innegable e irrefutable evidencia abrumadora, con bases doctrinales y hechos irreprochables, que la “Iglesia” nacida del Concilio Vaticano Segundo (1962-1965) en realidad no es la Iglesia católica, sino más bien una falsa Iglesia masivamente fraudulenta que niega las enseñanzas fundamentales de la Iglesia católica.

También demostramos que los hombres que impusieron esta nueva religión del Vaticano II y la Nueva Misa en realidad no son católicos, sino herejes manifiestos que predican una nueva religión.

De hecho, cualquier duda sobre la autenticidad del mensaje de nuestra Señora de La Salette es eliminada en este libro por un análisis cuidadoso de la evidencia. Entre otras cosas, este libro documenta que el Vaticano ahora enseña que los judíos son perfectamente libres de no creer en Jesucristo.

Esto puede ser alarmante para algunos, no obstante, es un hecho. Incluso sin que se consideren todas las otras apostasías que son cubiertas en este libro, este hecho prueba que las palabras de nuestra Señora se han hecho realidad: Roma (no la Iglesia católica) ha perdido la fe (dando paso a una falsa secta no católica) y se ha convertido en la sede del Anticristo.

A fines de 2001, la Pontificia Comisión Bíblica publicó un libro titulado El Pueblo Judío y sus Escrituras Sagradas en la Biblia Cristiana. Este libro sostiene que la continua espera de los judíos por el Mesías sigue siendo válida y justificada por el Antiguo Testamento. “La espera mesiánica fue justificada en el Antiguo Testamento”, explicó el portavoz papal Joaquín Navarro-Valls, “y si el Antiguo Testamento mantiene su valor, entonces también mantiene eso como un valor. En él dice que usted no puede decir que todos los judíos están equivocados y nosotros tenemos la razón”. Cuando los periodistas le preguntaron si sus declaraciones podrían dar a entender que el Mesías, de hecho, no pudo haber venido, Navarro-Valls respondió, “Ello significa que sería un error para el católico esperar por el Mesías, pero no para un judío”. Por ende, esto significa que el Vaticano ahora sostiene que los judíos son perfectamente libres de rechazar a Cristo; esta es la enseñanza de los “Papas” del Vaticano II.

Antipapa Francisco, Evangelii Gaudium (# 247), Nov. 24, 2013: “Una mirada muy especial se dirige al pueblo judío, cuya Alianza con Dios jamás ha sido revocada... Los cristianos no podemos considerar al Judaísmo como una religión ajena, ni incluimos a los judíos entre aquellos llamados a dejar los ídolos para convertirse al verdadero Dios [Jesucristo y la Trinidad!]... Creemos junto con ellos en el único Dios que actúa en la historia, y acogemos con ellos la común Palabra revelada.”

En un discurso ante los judíos en Mainz, Alemania Occidental, el 17 de noviembre de 1980, Juan Pablo II dijo que “la Antigua Alianza nunca fue revocada por Dios…” (L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 9 de diciembre de 1980, p. 6.)

Papa Benedicto XIV, Ex quo primum, # 59, 1 de marzo de 1756: “Sin embargo, ellos no intentan observar los preceptos de la Antigua Alianza, los cuales, como todo el mundo sabe, fueron revocados con la venida de Cristo”. (The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 1 (1740-1878), p. 98.)

El prefacio de este libro totalmente heretico (El Pueblo Judío y sus Escrituras Sagradas en la Biblia Cristiana) fue escrito por nadie más que José Ratzinger, ahora Benedicto XVI!

Roma ha perdido la fe y se ha convertido en la sede del Anticristo.

1 Juan 2, 22: “¿Quién es el mentiroso sino aquel que niega que Jesús es Cristo? Ese es el Anticristo, el que niega al Padre y al Hijo”.

Pero, ¿cómo pudo esto ocurrir, y qué deben hacer los católicos al respecto? Este libro procura responder detalladamente ambas preguntas.

La Iglesia católica enseña que un hereje dejaría de ser el Papa, y que un hereje no puede ser elegido válidamente como un Papa

La Enciclopedia Católica, “Herejía”, 1914, vol. 7, p. 261: “El mismo Papa, si fuere notoriamente culpable de herejía, dejaría de ser el Papa porque dejaría de ser miembro de la Iglesia”. (The Catholic Encyclopedia, “Heresy,” New York: Robert Appleton Co., 1914, Vol. 7, p. 261.)

La herejía es un rechazo o duda obstinada de un dogma de la fe divina y católica, hecho por una persona bautizada. En otras palabras, una persona bautizada que niega deliberadamente una enseñanza dogmática de la Iglesia Católica es un hereje.

Martín Lutero, quizás uno de los herejes más notorios en la historia de la Iglesia, enseñó la herejía de la justificación solo por la fe, entre otras cosas
Martín Lutero, quizás uno de los herejes más notorios en la historia de la Iglesia, enseñó la herejía de la justificación solo por la fe, entre otras cosas

Además de los antipapas que reinaron en Roma debido a las elecciones no canónicas, la Iglesia Católica enseña que si un Papa se convierte en un hereje él perdería automáticamente su cargo u oficio y dejaría de ser el Papa. Esta es la enseñanza de todos los doctores y padres de la Iglesia que han hablado sobre este tema:

San Roberto Belarmino, Cardenal y Doctor de la Iglesia, De Romano Pontifice, II, 30: “Un Papa que se manifieste hereje, por ese mismo hecho (per se) cesa de ser Papa y cabeza, así como por lo mismo deja de ser un cristiano y miembro de la Iglesia. Por tanto, él puede ser juzgado y castigado por la Iglesia. Esta es la enseñanza de todos los Padres antiguos, que enseñaban que los herejes manifiestos pierden inmediatamente toda jurisdicción”.

San Roberto Belarmino, De Romano Pontifice, II, 30: “Este principio es de lo más cierto. El que no es cristiano no puede de ninguna manera ser Papa, como Cayetano lo dijo (ib. c. 26). La razón por esto es que no puede ser cabeza de lo que no es miembro; ahora quien no es cristiano no es miembro de la Iglesia, y quien se manifieste hereje no es un cristiano, como claramente se enseña por San Cipriano (lib. 4, epíst. 2), San Atanasio (Cont. arria.), San Agustín (lib. De great. Christ.), San Jerónimo (contra Lucifer), entre otros; por lo tanto, el hereje manifiesto no puede ser Papa”.

San Francisco de Sales (siglo XVII), Doctor de la Iglesia, «The Catholic Controversy» (La Controversia Católica), edición inglesa, pp. 305-306: “Ahora, cuando él [el Papa] es explícitamente hereje, cae ipso facto de su dignidad y fuera de la Iglesia...”.

San Antonino (1459): “En el caso en que el Papa se convirtiera en un hereje, se encontraría, por ese solo hecho y sin ninguna otra sentencia, separado de la Iglesia. Una cabeza separada de un cuerpo no puede, siempre y cuando se mantenga separado, ser cabeza de la misma entidad de la que fue cortada. Por lo tanto, un Papa que se separara de la Iglesia por la herejía por ese mismo hecho en sí dejaría de ser la cabeza de la Iglesia. No puede ser un hereje y permanecer siendo Papa, porque, desde que está fuera de la Iglesia, no puede poseer las llaves de la Iglesia”. (Summa Theologica, citado en Actes de Vatican I. V. Frond pub.)

De que un hereje no puede ser Papa tiene sus raíces en el dogma de que los herejes no son miembros de la Iglesia Católica

Cabe señalar que la enseñanza de los santos y doctores de la Iglesia, citada anteriormente – que un Papa que se convierte en un hereje automáticamente dejaría de ser el Papa – tiene sus raíces en el dogma infalible de que un hereje no es miembro de la Iglesia Católica.

Papa Eugenio IV, El Concilio de Florencia, “Cantate Domino”, 1441: “La Santa Iglesia Romana cree firmemente, profesa y enseña que aquéllos que no están en el seno de la Iglesia Católica, no solamente los paganos, sino también los judíos o herejes y cismáticos, jamás compartirán la vida eterna, e irán irremediablemente al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles, a no ser que se hayan unido a la Iglesia antes de morir…”. (Decrees of the Ecumenical Councils [Los Decretos de los Concilios Ecuménicos], Sheed & Ward and Georgetown University Press, 1990, Vol. 1, p. 578; Denzinger, The Sources of Catholic Dogma [El Magisterio de la Iglesia], B. Herder Book. Co., Thirtieth Edition, 1957, no. 714.)

Papa Pío XII, Mystici Corporis Christi (# 23), 29 de junio de 1943: “Puesto que no todos los pecados, aunque graves, separan por su misma naturaleza al hombre del cuerpo de la Iglesia, como lo hacen el cisma, la herejía o la apostasía”. (The Papal Encyclicals [Las Encíclicas Papales], by Claudia Carlen, Raleigh: The Pierian Press, 1990, Vol. 4 (1939-1958), p. 41.)

Podemos ver que es enseñanza de la Iglesia católica que un hombre se separa de la Iglesia por la herejía, el cisma, o la apostasía.

Papa León XIII, Satis Cognitum (# 9), 29 de junio de 1896: “Tal ha sido constantemente la costumbre de la Iglesia, apoyada por el juicio unánime de los Santos Padres, que siempre han mirado como excluido de la comunión católica y fuera de la iglesia a cualquiera que se separe en lo más mínimo de la doctrina enseñada por el magisterio auténtico”. (The Papal Encyclicals, Vol. 2 (1878-1903), p. 393.)

Papa León XIII, Satis Cognitum (# 9): “De que alguno diga que no cree en esos errores (esto es, las herejías que acaba de enumerar), no se sigue que deba creerse y decirse cristiano católico. Pues puede haber y pueden surgir otras herejías que no están mencionadas en esta obra, y cualquiera que abrazase una sola de ellas cesaría de ser cristiano católico”. (The Papal Encyclicals, Vol. 2 (1878-1903), p. 393.)

Papa Inocencio III, Eius ejemplo, 18 de diciembre de 1208: “De corazón creemos y con la boca confesamos una sola Iglesia, no de herejes, sino la Santa, Romana, Católica y Apostólica, fuera de la cual creemos que nadie se salva”. (Denzinger 423)

Así, no es meramente una opinión de ciertos santos y doctores de la Iglesia que un hereje dejaría de ser un Papa; es un hecho inextricablemente unido con la enseñanza dogmática. Una verdad inextricablemente unida con un dogma se le llama un hecho dogmático. Por lo tanto, es un hecho dogmático de que un hereje no puede ser el Papa. Un hereje no puede ser el Papa, ya que uno quien está fuera no puede ser cabeza de lo que él no es miembro.

Así, no es meramente una opinión de ciertos santos y doctores de la Iglesia que un hereje dejaría de ser un Papa; es un hecho inextricablemente unido con la enseñanza dogmática. Una verdad inextricablemente unida con un dogma se le llama un hecho dogmático. Por lo tanto, es un hecho dogmático de que un hereje no puede ser el Papa. Un hereje no puede ser el Papa, ya que uno que está fuera no puede ser cabeza de lo que él no es miembro.

Papa León XIII, Satis Cognitum (#15), 29 de junio de 1896: “Nadie, pues, puede tener parte en la autoridad si no está unido a Pedro, pues sería absurdo pretender que un hombre excluido de la Iglesia tuviese autoridad en la Iglesia”. (The Papal Encyclicals, Vol. 2 (1878-1903), p. 401.)

El Papa Pablo IV publicó una bula papal declarando solemnemente que la elección de un hereje como Papa es nula e inválida

En 1559, el Papa Pablo IV publicó toda una Bula Papal tratando con el tema y la posibilidad de un hereje que podría ser elegido como Papa.

Papa Pablo IV
(Papa Pablo IV)

En el tiempo que Pablo IV público la Bula (citada abajo), había rumores de que uno de los cardenales era un protestante en secreto. Para poder evitar una elección de tal hereje al Papado, el Papa Pablo IV declaró solemnemente que un hereje no podría ser elegido válidamente Papa. Abajo están los fragmentos pertinentes de la Bula.

Papa Pablo IV, de la Bula Cum ex Apostolatus Officio, 15 de febrero de 1559: “1… dado que donde surge un peligro mayor, allí más decidida debe ser la providencia para impedir que falsos profetas y otros personajes que detentan jurisdicciones seculares no tiendan lamentables lazos a las almas simples y arrastren consigo hasta la perdición innumerables pueblos confiados a su cuidado y a su gobierno en las cosas espirituales o en las temporales; y para que no acontezca algún día que veamos en el lugar Santo la abominación de la desolación, predicha por el profeta Daniel; con la ayuda de Dios para Nuestro empeño pastoral, no sea que parezcamos perros mudos, ni mercenarios, o dañados los malos vinicultores, anhelamos capturar las zorras que tientan desolar la Viña del Señor y rechazar los lobos lejos del rebaño…

6. Agregamos, [por esta Nuestra Constitución, que debe seguir siendo válida en perpetuidad, Nos promulgamos, determinamos, decretamos y definimos:] que si en algún tiempo aconteciese que un obispo, incluso en función de arzobispo, o de patriarca, o primado; o un cardenal, incluso en función de legado, o electo Pontífice Romano que antes de su promoción al cardenalato o asunción al Pontificado, se hubiese desviado de la fe católica, o hubiese caído en herejía:

(i) o lo hubiese suscitado o cometido, la promoción o la asunción, incluso si ésta hubiera ocurrido con el acuerdo unánime de todos los cardenales, es nula, inválida y sin ningún efecto;

(ii) y de ningún modo puede considerarse que tal asunción haya adquirido validez, por aceptación del cargo y por su consagración, o por la subsiguiente posesión o cuasi posesión de gobierno y administración, o por la misma entronización o adoración del Pontífice Romano, o por la obediencia que todos le hayan prestado, cualquiera sea el tiempo transcurrido después de los supuestos antedichos.

(iii) Tal asunción no será tenida por legítima en ninguna de sus partes…

(vi) los que así hubiesen sido promovidos y hubiesen asumido sus funciones, por esa misma razón y sin necesidad de hacer ninguna declaración ulterior, están privados de toda dignidad, lugar, honor, título, autoridad, función y poder

10. Por lo tanto, a hombre alguno sea lícito infringir esta página de Nuestra Aprobación, Innovación, Sanción, Estatuto, Derogación, Voluntades, Decretos, o por temeraria osadía, contradecirlos. Pero si alguien pretendiese intentarlo, sepa que habrá de incurrir en la indignación de Dios Omnipotente y en la de sus santos Apóstoles Pedro y Pablo.

Dado en Roma, junto a San Pedro, en el año de la Encarnación del Señor 1559, XV anterior a las calendas de Marzo, año 4º de nuestro Pontificado.

+ Yo, Pablo, Obispo de la Iglesia católica…”

Con la plenitud de su autoridad papal, el Papa Pablo IV declaró que la elección de un hereje es inválida, incluso si hubiera ocurrido con el acuerdo unánime de los cardenales y aceptado por todos.

El Papa Pablo IV también declaró que él estaba haciendo esta declaración con el fin de que no aconteciera algún día la llegada de la abominación de la desolación en el Lugar Santo, predicha por el profeta Daniel. Esto es asombroso, y parece indicar que el mismo Magisterio está conectando la venida eventual de la abominación de la desolación en el Lugar Santo (Mateo 24,15) con un hereje fingiendo ser el Papa – quizás porque el hereje fingiendo ser el Papa nos daría la abominación de la desolación en el Lugar Santo (la Nueva Misa), como nosotros creemos es el caso, o porque el mismo antipapa herético constituiría la abominación de la desolación en el Lugar Santo.

La Enciclopedia Católica repite esta verdad declarada por el Papa Pablo IV, afirmando que la elección de un hereje como Papa, por supuesto, sería completamente nula e inválida.

La Enciclopedia Católica, “Las Elecciones Papales”, 1914, Vol. 11, p. 456: “Desde luego, la elección de un hereje, de un cismático, o de una mujer [como Papa] será nula e inválida. (The Catholic Encyclopedia, “Papal Elections,” 1914, Vol. 11, p. 456.)

En consonancia con la verdad de que un hereje no puede ser el Papa, la Iglesia enseña que a los herejes no se les puede rezar en el canon de la Misa

A un Papa se le reza en la oración Te Igitur del canon de la Misa, pero la Iglesia también enseña que a los herejes no se les puede rezar en el canon de la Misa. Si un hereje puede ser un verdadero Papa, entonces tendríamos un dilema insoluble. Pero en realidad no es un dilema, ya que un hereje no puede ser un Papa válido:

Libellus professionis fidei, 2 de abril de 517, profesión de la fe prescrita bajo del Papa San Hormisdas: “Y por tanto, espero merecer hallarme en una sola comunión con vosotros, la que predica la Sede Apostólica, en la que está la íntegra, verdadera y perfecta solidez de la religión cristiana; prometiendo que en adelante no he de recitar entre los sagrados misterios los nombres de aquellos que están separados de la comunión de la Iglesia católica, es decir, que no sienten con la Sede Apostólica. Y si en algo intentare desviarme de mi profesión, por mi propia sentencia me declaro cómplice de los mismos que he condenado. Y esta mi profesión, yo la he firmado de mi mano y la he dirigido a ti, HORMISDAS, santo y venerable Papa de la ciudad de Roma”. (Denzinger 172)

Papa Benedicto XIV, Ex Quo Primum (# 23), 1 de marzo 1756: “Además los herejes y cismáticos están sujetos a la censura de la mayor excomulgación por la ley del Can. de Ligu. 23, pregunta 5, y de Can. Nulli, 5, dist. 19. Pero los sagrados cánones de la Iglesia prohíben la oración pública por los excomulgados como se puede ver en el capítulo A nobis, 2, y cap. Sacris de la sentencia de excomunión. Aunque esto no prohíbe la oración para su conversión, aun así tales oraciones no pueden tomar forma por proclamar sus nombres en la oración solemne durante el Sacrificio de la Misa”. (The Papal Encyclicals, Vol. 1 (1740-1878), p. 84.)

Papa Pio IX, Quartus Supra # 9, 6 de enero de 1873: “Por esta razón, el obispo de Constantinopla, Juan, declaró solemnemente – y después todo el octavo Concilio Ecuménico hizo lo mismo – ‘que los nombres de los que fueron separados de la comunión con la Iglesia católica, es decir, de aquellos que no quisieron estar de acuerdo con la Sede Apostólica con todo los asuntos, no deben ser nombrados durante los sagrados misterios’”. (The Papal Encyclicals, Vol. 1 (1740-1878), p. 415.)

[1] LAS HEREJÍAS DE LOS ANTIPAPAS DEL VATICANO II SOBRE EL ISLAM

Quizás el más chocante herejía se encuentra en Vatican II se encuentra en Lumen Gentium 16. Aquí nos encontramos con la secta del Vaticano II y sus antipapas enseñando que el dios de los musulmanes (que no es Jesucristo) juzgará a los hombres al fin del mundo. Esto significa que Jesucristo no juzgará a la humanidad en el último día, sino que lo hará el dios de los musulmanes. Esta es una negación de la segunda venida de Jesucristo para juzgar a los vivos y los muertos.

El documento del Vaticano II, Lumen Gentium # 16: “Pero el designio de salvación abarca también a los que reconocen al Creador, entre los cuales están en primer lugar LOS MUSULMANES, que, confesando adherirse a la fe de Abraham, ADORAN CON NOSOTROS A UN DIOS ÚNICO, MISERICORDIOSO, QUE JUZGARÁ A LOS HOMBRES EN EL DÍA POSTRERO.”

Antipapa Pablo VI, Discurso, 2 de diciembre de 1977: “… los musulmanes, que profesan la fe de Abraham, y adoran con nosotros al único Dios misericordioso, que juzgará a los hombres en el día postrero, como declaró solemnemente el Concilio Vaticano II.”

Antipapa Juan Pablo II, Nuevo Catecismo, párrafo 841: “… los musulmanes, que profesan tener la fe de Abraham y adoran con nosotros al Dios único y misericordioso que juzgará a los hombres al fin del mundo.”

Antipapa Benedicto XVI, Discurso, 25 Sept. 2006: “Quiero reiterar hoy toda la estima y el profundo respeto que tengo por creyentes Musulmanes, trayendo a la memoria las palabras del Segundo Concilio Vaticano que por la Iglesia Católica son la Carta Magna de diálogo Musulmán-Católico: ‘La Iglesia considera Musulmanes con respeto. Adoran al único Dios vivo y subsistente, [‘misericordioso y todo poderoso, Creador del cielo y de la tierra, que habló a los hombres, a cuyos ocultos designios procuran someterse con toda el alma como se sometió a Dios Abraham, a quien la fe islámica mira con complacencia. Veneran a Jesús como profeta, aunque no lo reconocen como Dios.’ El documento del Vaticano II, Nostra aetate, # 3] (…) En este tiempo cuando por Musulmanes la viaje espiritual del mes de Ramadán está empezando, me dirijo a todos ellos, mis buenos deseos cordiales…”

Antipapa Francisco, Evangelii Gaudium (# 252), Nov. 24, 2013: “Islam... ellos, «confesando adherirse a la fe de Abraham, adoran con nosotros a un Dios único, misericordioso, que juzgará a los hombres en el día final».”

¡Esta es una blasfemia increíble! Los católicos adoran a Jesucristo y a la Santísima Trinidad; ¡los musulmanes no!

Papa San Dámaso, Concilio de Roma, 382, can. 15: “Si alguno no dijere que Él [Cristo]… ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos, es hereje.”

Hasta un niño entiende que no tenemos al mismo Dios.

El Papa Gregorio XVI, Summo Iugiter Studio (# 6), 27 de mayo de 1832: “Por lo tanto, deben instruirlos en la verdadera adoración de Dios, que es única para la religión católica.”

El Papa San Gregorio Magno: “La sacrosanta Iglesia universal enseña que no es posible adorar a Dios verdaderamente excepto en ella…”

Algunos intentan defender esta horrible herejía del Vaticano II y sus antipapas afirmando que los musulmanes reconocen y adoran a un único Dios todopoderoso. Ellos argumentan de la siguiente manera: Hay un solo Dios. Y puesto que los musulmanes adoran al único Dios todopoderoso – no a muchas deidades, como los politeístas – ellos adoran al mismo Dios todopoderoso que los católicos.

Si fuera cierto que los musulmanes adoran al mismo Dios, porque ellos adoran al mismo único Dios todopoderoso que los católicos, entonces todo aquel que profese adorar a un único Dios todopoderoso, adora al único verdadero Dios junto con los católicos. Y sean se acabó. Eso significaría que aquellos que adoran a Lucifer como el único verdadero Dios todopoderoso, ¡adoran al mismo Dios que los católicos! Pero esto es claramente absurdo. Esto bastaría para demostrar a cualquiera que el Vaticano II es herético. ¡Los que rechazan a la Santísima Trinidad no adoran al mismo Dios que los que adoran a la Santísima Trinidad!

El documento del Vaticano II, Nostra aetate, # 3: “La Iglesia mira también con aprecio a los musulmanes que adoran al único Dios, viviente y subsistente, misericordioso y todo poderoso, Creador del cielo y de la tierra, que habló a los hombres, a cuyos ocultos designios procuran someterse con toda el alma como se sometió a Dios Abraham, a quien la fe islámica mira con complacencia. Veneran a Jesús como profeta, aunque no lo reconocen como Dios. (…) Por tanto, aprecian la vida moral, y honran a Dios sobre todo con la oración, las limosnas y el ayuno.”

Aquí nos encontramos que el Vaticano II enseña que los musulmanes adoran al único Dios, el Creador del cielo y de la tierra. Esta es similar a, pero ligeramente diferente de la herejía que ya hemos expuesto en Lumen Gentium. El falso dios de los musulmanes (que no es la Trinidad) no creó el cielo y la tierra. Es la Santísima Trinidad quien creó el cielo y la tierra.

Papa San León IX, Congratulamur vehementer, 13 de abril de 1053: “Creo firmemente que la Santísima Trinidad, Padre e Hijo y Espíritu Santo, es un solo Dios omnipotente y que toda la divinidad en la Trinidad es coesencial y consustancial, coeterna y coomnipotente, y de una sola voluntad, poder y majestad: creador de todas las criaturas, de quien todo, por quien todo y en quien todo, cuanto hay en el cielo y en la tierra, lo visible y lo invisible. Creo también que cada una de las personas en la santa Trinidad son un solo Dios verdadero, pleno y perfecto.”

Claramente es una negación de la Santísima Trinidad afirmar que los musulmanes adoran al Dios verdadero sin adorar a la Trinidad. En segundo lugar, y peor aún cuando se considera con cuidado, está la sorprendente afirmación que los musulmanes ¡adoran al único Dios misericordioso que juzgará a los hombres el último día! Esta es una herejía increíble. Los musulmanes no adoran a Jesucristo, quien es y será el supremo juez de la humanidad en el último día. Por lo tanto, ¡ellos no adoran al Dios que juzgará a la humanidad en el día final! Decir que los musulmanes adoran al Dios que juzgará a la humanidad el día final, como lo hace el Vaticano II en la Lumen Gentium 16, y el antipapas del Vaticano II, y últimamente Francisco en la Evangelii Gaudium 252, es negar que Jesucristo juzgará a la humanidad en el último día.

El Papa San Dámaso I, Concilio de Roma, canon 15: “Si alguno no dijere que ÉL [CRISTO] (…) EL CUAL HA DE VENIR A JUZGAR A LOS VIVOS Y A LOS MUERTOS, ES HEREJE.”

Además de esta asombrosa herejía, en Nostra aetate 3 también dice que la Iglesia Católica mira a los musulmanes con aprecio, que procuran someterse con toda el alma a Dios al igual como lo hizo Abraham. Pero la admiración del Vaticano II por los musulmanes infieles no es compartida por la Iglesia Católica. La Iglesia desea la conversión y la eterna felicidad de todos los musulmanes, pero ella reconoce que el islam, es una religión horrible y falsa. Ella no supone que ellos se someten a Dios. Ella sabe que ellos pertenecen a una falsa religión.

El Papa Eugenio IV, Concilio de Basilea, sesión 19, 7 de septiembre de 1434: “… existe la esperanza de que un gran número de la abominable secta de Mahoma será convertida a la fe católica.”

El Papa Benedicto prohíbe estrictamente a los católicos poner incluso nombres musulmanes a sus hijos bajo pena de condenación.

El Papa Benedicto XIV, Quod Provinciale, 1 de agosto de 1754: “El Concilio provincial de vuestra provincia de Albania (…) decretó de la manera más solemne en su tercer canon, entre otras materias, como sabéis, que no se les debe poner nombres turcos o mahometanos a los hijos o adultos en el bautismo. (…) Esto no debería ser difícil para ninguno de vosotros, venerables hermanos, ya que ninguno de los cismáticos y herejes han cometido la imprudencia de tomar un nombre musulmán, y a menos que vuestra justicia abunde más que la de ellos, no entraréis en el reino de los cielos.”

LAS HEREJÍAS DE FRANCISCO SOBRE EL ATEÍSMO

En la Sagrada Escritura se enseña infaliblemente que toda persona que alcanza la edad de la razón puede conocer con certeza que hay un Dios. Ellos saben esto por las cosas que han sido creadas: los árboles, la hierba, el sol, la luna, las estrellas, etc. Todo aquél que es ateo (que cree que Dios no existe), no tiene excusa. La ley natural lo condena. Esta es una verdad revelada en la Sagrada Escritura.

Romanos 1,19-21: “Puesto que lo que se puede conocer de Dios, les es manifiesto a ellos. Porque Dios se lo manifestó. Porque las cosas de él invisibles, se ven después de la creación del mundo, considerándolas por las obras criadas; aun su virtud eterna, y su divinidad: DE MODO QUE SON INEXCUSABLES.”

San Pablo enseña que los ateos son inexcusables, porque la creación de Dios demuestra su existencia. El Vaticano I definió dogmáticamente el principio establecido en Romanos 1 – el cual contradice directamente la enseñanza del ateísmo y el agnosticismo y el Antipapa Francisco (y la secta del Vaticano II).

El Papa Pío IX, El Primero Concilio Vaticano, sesión 3, Sobre la revelación, canon 1: “Si alguno dijere que Dios, uno y verdadero, nuestro creador y Señor, no puede ser conocido con certeza a partir de las cosas que han sido hechas, con la luz natural de la razón humana: sea anatema.”

El Papa Pío IX, El Primer Concilio Vaticano, sesión 3, Sobre Dios creador de todas las cosas, can. 1: “Si alguno negare al único Dios verdadero, creador y señor de las cosas visibles e invisibles: sea anatema.”

La secta del Vaticano II y Francisco, por el contrario, enseña que se puede ser ateo sin culpa propia y que los ateos pueden ser excusados y sean salvos. Esto nos lleva a preguntar: «¿Cuál Biblia usó el Vaticano II y Francisco?» Debe haber sido la edición satánica revisada.

El documento del Vaticano II, Lumen Gentium # 16: “Y la divina Providencia tampoco niega los auxilios necesarios para la salvación a quienes sin culpa no han llegado todavía a un conocimiento expreso de Dios y se esfuerzan en llevar una vida recta, no sin la gracia de Dios.”

El Vaticano II enseña aquí que hay algunas personas que, SIN CULPA PROPIA, no han llegado todavía a un conocimiento expreso de Dios. En otras palabras, hay personas que, sin culpa propia, no creen en Dios (es decir, son ateos). Esto es herejía.

La declaración del Vaticano II sobre los que no reconocen a Dios no solo es condenada por San Pablo, sino también por el Concilio Vaticano I.

En su carta del 11 de septiembre de 2013, al periódico italiano, La Repubblica, y más tarde confirmado en su Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, Francisco enseña que los que no creen en Dios se pueden salvar.

Francisco, Carta a La Repubblica, 11 de septiembre de 2013: “En primer lugar, me pregunta si el Dios de los cristianos perdona a quien no cree y no busca la fe. Partiendo de que la misericordia de Dios no tiene límites –que es lo más importante– si acudimos a él con corazón sincero y contrito, la cuestión para quien no cree está en obedecer a la propia conciencia. Hay pecado, también para quien no tiene fe, cuando se va contra la conciencia. Escucharla y obedecerla significa, de hecho, decidirse frente a lo que se percibe como bueno o como malo. Y en esta decisión se juega la bondad o la maldad de nuestras acciones[41].

Antipapa Francisco, Evangelii Gaudium (# 254), Nov. 24, 2013: “Los no cristianos [como ateos y paganos], por la gratuita iniciativa divina, y fieles a su conciencia, pueden vivir «justificados… de la gracia santificante...”

¡Esto es apostasía total de la fe católica!

El Concilio de Florencia definió dogmáticamente que toda persona que tenga una posición contraria a la enseñanza de la Iglesia católica sobre Nuestro Señor Jesucristo o la Trinidad, o cualquiera de las verdades acerca de Nuestro Señor o de la Trinidad, es rechazado, condenado y anatematizado por Dios y su Iglesia.

Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, Bula Cantate Domino, 1442, ex cathedra: “La sacrosanta Iglesia Romana, fundada por la palabra del Señor y Salvador nuestro, firmemente cree, profesa y predica a un solo verdadero Dios, omnipotente, inmutable y eterno, Padre, Hijo y Espíritu Santo (…) A cuantos, por consiguiente, sienten de modo diverso y contrario, [la sacrosanta Iglesia Romana] los condena, reprueba y anatematiza, y proclama que son ajenos al cuerpo de Cristo, que es la Iglesia.”

Sin embargo, en el libro Sobre el Cielo y la Tierra, pp. 27-28, Francisco dice que él respeta a los ateos y no trata de convertirlos o hacer proselitismo. También dice que su “vida no es condenado”:

No encaro la relación para hacer proselitismo con un ateo, lo respetono le diría que su vida está condenada porque estoy convencido de que no tengo derecho a hacer un juicio sobre la honestidad de esa persona… todo hombre es imagen de Dios, sea creyente o no. Por esa sola razón cuenta con una serie de virtudes, cualidades, grandezas”[39].

Un ateo entrevistó a Francisco para el periódico italiano, La Repubblica, la cual se publicó el 1 de octubre de 2013. En ella Francisco explícitamente le dijo al ateo que no era su intención de convertirlo. En cuatro distintas ocasiones en la entrevista, Francisco rechazó el proselitismo. Él declaró que:

El proselitismo es una solemne tontería, no tiene sentido[40].

A continuación dice Francisco que cada persona tiene su propia idea del bien y del mal. También anima al individuo a seguir el bien como él lo concibe. ¡Esto es apostasía indignante!

Papa León XIII, Satis cognitum, # 13, 29 de junio de 1896: “Quien no quiera ser hereje ni sentar plaza de tal no trate de satisfacer a éste ni al otro (…) Apresúrese a satisfacer en todo a la Sede de Roma.”

LA ENSEÑANZA HERÉTICA DE FRANCISCO SOBRE EL “MATRIMONIO” GAY Y SOBRE LA HOMOSEXUALIDAD

Hasta ahora se ha documentado y confirmado que Francisco estuvo a favor de las uniones civiles homosexuales cuando vivió en Argentina. Él apenas no quiso que se le llamara matrimonio a una unión civil homosexual. Esto es herejía. Ello significa que Francisco aprobó el comportamiento sexual perverso y abominable condenado en la Escritura y en la enseñanza católica. Su postura no es para nada diferente a apoyar el aborto bajo la condición de que el Estado no le dé al aborto un estatus especial o privilegiado usando para ello fondos fiscales.

CNN Español, 20 marzo 2013: “Activista gay dice que el papa Francisco apoyaba las uniones civiles homosexuales - Buenos Aires (CNN) – Poco menos de una hora después de enviar una carta a los líderes de la Iglesia católica argentina en 2010, donde criticaba cómo estaban manejando el debate sobre los matrimonios entre personas del mismo sexo, sonó el teléfono de Marcelo Márquez. Le sorprendió escuchar la voz al otro lado de la línea. Era Jorge Mario Bergoglio, entonces arzobispo de Buenos Aires, y ahora el papa número 266. Lo que Bergoglio dijo en la reunión que tuvieron poco después lo sorprendió más. … “Me dijo, ‘estoy a favor de los derechos de los homosexuales y en cualquier caso, también apoyo las uniones civiles de los homosexuales, pero creo que Argentina no está lista para el matrimonio legal’”, dijo Márquez, un activista a favor de los derechos homosexuales, y quien se describe como un devoto católico y exprofesor de teología en un seminario católico. Como arzobispo de Buenos Aires, Bergoglio era uno de los líderes de la Iglesia Católica en contra de la legalización del matrimonio homosexual en Argentina. El arzobispo se involucró una notoria guerra de declaraciones con el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, quien apoyaba la medida. … Bergoglio habría hecho eco de su apoyo a las uniones civiles en otros círculos. De acuerdo con una historia publicada por el New York Times este miércoles, Bergoglio también le dijo a obispos reunidos en 2010 que la iglesia debería apoyar las uniones civiles de las parejas homosexuales.”

SanDiegoRed, 5 de Marzo 2014: “Papa Francisco no descarta aceptar uniones civiles para homosexuales - EL VATICANO.- El Papa Francisco de nuevo aparece en las cabeceras de los medios del mundo tras aceptar que hay una necesidad verdadera por parte de parejas del mismo sexo de tener la protección legal y económica del estado, viendo a las uniones civiles como un punto medio que la Iglesia Católica puede aceptar. "Es necesario ver los casos diversos y evaluarlos por su variedad," dijo el Pontífice durante una entrevista al periódico italiano Corriere della Sera. Sobre el matrimonio y las uniones civiles para homosexuales, reafirmó que "el matrimonio es entre un hombre y una mujer", pero da a entender que si un estado quiere "regularizar las diferentes situaciones de personas viviendo juntas" debido a la necesidad de otorgarle seguridad económica, social y legal a otras parejas, acepta que "deberíamos de ver los casos diferentes y evaluarlos."… Francisco, cuando aún era el Cardenal Jorge Mario Bergoglio en su natal Argentina, ya había indicado que las uniones civiles podrían ser una alternativa aceptable para la Iglesia Católica. Esto durante el debate en Argentina sobre si se deberían de legalizar los matrimonios del mismo sexo (algo que terminó sucediendo en el 2010).”

Observe las siguientes declaraciones repugnantes que Francisco hace acerca del “matrimonio” gay y acerca de los homosexuales.

Francisco, Sobre el Cielo y la Tierra, pp. 112-113: “Cuando el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, no apeló el dictamen de una jueza de primera instancia autorizando la boda [entre personas del mismo sexo], sentí que tenía algo para decir, para orientar, me vi en la obligación de manifestar mi opinión. Fue la primera vez en dieciocho años de obispo que señalé a un funcionario. Si analizan las dos declaraciones que formulé, en ningún momento hablé de homosexuales ni hice alguna referencia peyorativa hacia ellos… Macri me dijo que eran sus convicciones; yo se las respeto, pero un jefe de Gobierno no tiene que trasladar sus convicciones personales a la ley. En ningún momento hablé despectivamente de los homosexuales…”[53].

Francisco dice que él respeta aquellos que están a favor de la abominación del “matrimonio” del mismo sexo, y dice que él nunca fue despectivo hacia los sodomitas y pervertidos.

Francisco también menciona cómo él permitió al defensor del “matrimonio” gay, el ex presidente de Argentina, Néstor Kirchner, que presidiera un servicio memorial “católico” para honrar a unos seminaristas y “sacerdotes católicos” fallecidos:

Francisco, Conversaciones, p. 116: “… cuando llegó a la iglesia, le pedí que presidiera la ceremonia…”[54].

Más tarde cuando murió el presidente apóstata, Francisco inmediatamente le ofreció públicamente una “misa de réquiem”[55],[56].

Francisco también permitió en su “misa” de instalación que recibieran la “comunión” los políticos explícitamente defensores del aborto y del “matrimonio” gay.

The Washington Times, 19 de Marzo 2013: “El vicepresidente Joseph R. Biden y la líder demócrata Nancy Pelosi, recibieron ambos la Comunión durante la Misa para celebrar la instalación del Papa Francisco a pesar de su posición pro-elección sobre el aborto. La oficina del vicepresidente confirmó el Martes [19 de Marzo 2013] en la noche que tanto él como la señora Pelosi tomaron la comunión durante la misa en la Plaza de San Pedro en Roma. Algunos católicos sostienen que los políticos cuyas posiciones sobre el aborto y la anticoncepción conflictúen con las enseñanzas de la Iglesia no deben recibir la comunión. “El vicepresidente Biden y Nancy Pelosi ciertamente no deberían recibir la comunión, ni en la instalación papal ni en cualquier otro lugar. La comunión significa ‘unión’, y ellos no están en comunión con la Iglesia en la más fundamental cuestión moral del derecho a la vida”, dijo el reverendo Frank Pavone, fundador de Sacerdotes por la Vida [Priests for Life], una organización católica contra el aborto con sede en Estados Unidos.”

El 19 de agosto de 2013, Francisco fue entrevistado por la revista Razón y Fe, en la página 14 Francisco claramente enseña que los homosexuales activos no son rechazados ni condenados por Dios.

Francisco, Entrevista a la revista Razón y Fe, 19 de agosto de 2013, p. 14: “En Buenos Aires recibía cartas de personas homosexuales que son verdaderos ‘heridos sociales’, porque me dicen que sienten que la Iglesia siempre les ha condenado. Pero la Iglesia no quiere hacer eso [la Iglesia es la Iglesia de Dios (1 Co. 1:2; 10:32;. 11:16)]. Durante el vuelo en que regresaba de Río de Janeiro dije que si una persona homosexual tiene buena voluntad y busca a Dios, yo no soy quién para juzgarla… Una vez una persona, para provocarme, me preguntó si yo aprobaba la homosexualidad. Yo entonces le respondí con otra pregunta: ‘Dime, Dios, cuando mira a una persona homosexual, ¿aprueba su existencia con afecto o la rechaza y la condena?’. Hay que tener siempre en cuenta a la persona. Y aquí entramos en el misterio del ser humano. En esta vida Dios acompaña a las personas y es nuestro deber acompañarlas a partir de su condición”[57].

Sin embargo, la Iglesia basada en la Escritura enseña lo contrario.

Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, Bula Cantate Domino, 1442, ex cathedra: “La sacrosanta Iglesia Romana… firmemente cree, profesa y predica a cuantos, por consiguiente, sienten de modo diverso y contrario, [la sacrosanta Iglesia Romana] los condena, reprueba y anatematiza, y proclama que son ajenos al cuerpo de Cristo, que es la Iglesia.”

Papa San Pío V no vaciló en proponer la pena de muerte como solución al escándalo de homosexualidad y efebofilia entre el clero que en el siglo XVI sacudía la Iglesia.

Papa San Pío V, Horrendum illud scelus, 30 de agosto 1568: “Por lo tanto, el deseo de seguir con mayor rigor que hemos ejercido desde el comienzo de nuestro pontificado, se establece que cualquier sacerdote o miembro del clero, tanto secular como regular, que cometa un crimen tan execrable, por la fuerza de la presente ley sea privado de todo privilegio clerical, de todo puesto, dignidad y beneficio eclesiástico, y habiendo sido degradado por un juez eclesiástico, que sea entregado inmediatamente a la autoridad secular para que sea muerto, según lo dispuesto por la ley como el castigo adecuado para los laicos que están hundidos en ese abismo.”

La Biblia y la naturaleza constantemente nos dicen que la actividad homosexual es un pecado (Génesis 19:1-13; Levítico 18:22; 20:13, Romanos 1:26-27, 1 Corintios 6:9). Romanos 1:26-27 enseña específicamente que la homosexualidad es el resultado de la idolatría y de negar y desobedecer a Dios. Cuando la gente continúa en el pecado y la incredulidad, Dios "los entrega" al pecado más malvado y depravado, a fin de mostrar la futilidad y desesperanza de la vida fuera de Dios. 1 Corintios 6:9 proclama que los homosexuales "ofensores" no heredarán el reino de Dios.

Dios no crea una persona con deseos homosexuales. La Biblia nos dice que las personas se vuelven homosexuales a causa del pecado (Romanos 1:24-27) y más que nada por su propia elección. La homosexualidad es una de las cosas que aparecen en 1 Corintios 6:9-10 que evitarán a una persona entrar al reino de Dios. Según la Biblia, el perdón de Dios esta igual de disponible a un homosexual como lo esta a un adúltero, un adorador de ídolos, un asesino, un ladrón, etc. Dios también promete la fuerza para la victoria sobre el pecado, incluyendo la homosexualidad, a todos crean y confíen en Jesucristo para su salvación y dejen de cometer todos los pecados mortales y cambien su vida (1 Corintios 6:11, 2 Corintios 5:17; Filipenses 4:13). Una persona que tiene una vida de oración fuerte y una verdadera devoción a la Madre de Dios y al Santo Rosario será liberada de la homosexualidad sin ninguna duda.

¿Dios aprueba la homosexualidad? Por supuesto que no. ¿Puede una persona ser salvada y al mismo tiempo participar en actos de homosexualidad? No (1 Corintios 6:9).

Sin embargo, la secta del Vaticano II niega la verdad de que la homosexualidad es el resultado de la idolatría y de negar y desobedecer a Dios.

Antipapa Juan Pablo II, Nuevo Catecismo, #2357: “La homosexualidad (…) Su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado.”

Aquí vemos una afirmación de un documento oficial del Vaticano - la congregación para la doctrina de la fe sobre las uniones homosexuales - que dice que los actos homosexuales son malos, pero que la orientación homosexual no es necesariamente el resultado del pecado mortal (“Cardinal” Joseph Ratzinger (Benedicto XVI) y Juan Pablo II el 28 de marzo de 2003, ha aprobado las presentes Consideraciones):

En la Sagrada Escritura las relaciones homosexuales ‘están condenadas como graves depravaciones, (…) (cf. Rm 1, 24-27; 1 Cor 6, 10; 1 Tim 1, 10). Este juicio de la Escritura por supuesto que no nos permite concluir que todos los que padecen esta anomalía [homosexualidad] son personalmente responsables de ella, sin embargo, atestigua que los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados’. Este mismo juicio moral se encuentra en muchos escritores eclesiásticos de los primeros siglos, y ha sido aceptado unánimemente por la Tradición católica. (…)

El Sumo Pontífice Juan Pablo II, en la audiencia concedida al Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el 28 de marzo de 2003, ha aprobado las presentes Consideraciones, decididas en la Sesión Ordinaria de la misma, y ha ordenado su publicación.

Dado en Roma, en la sede de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el 3 de junio de 2003, memoria de San Carlos Lwanga y Compañeros, mártires.

Joseph Card. Ratzinger
Prefecto
.

Esto es malvado, no caritativo y falso.

Una idea falsa comúnmente llevada a cabo en nuestros días es que Dios crea algunas personas homosexuales (o que la homosexualidad es el resultado de algún tipo de problema "psicológico"). De hecho, es evidente que muchas personas creen que no hay nada malo con la orientación homosexual, sino sólo en los actos homosexuales. La verdad es que Dios no crea a nadie con una orientación homosexual y que todos los que son verdaderos homosexuales (incluso los que no están participando en actos homosexuales) son homosexuales a causa de una posesión demoníaca y por un pecado mortal. Los que se burlan de esta declaración son simplemente liberales infieles que no quieren la verdad y no tienen un concepto del mundo sobrenatural.

Romanos 1: “Debido a que, habiendo conocido a Dios, no le han glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos y su necio corazón fue entenebrecido... quienes cambiaron la verdad de Dios por mentira; honrando y dando culto a la criatura antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos de los siglos. Amén. Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas. Porque sus mujeres cambiaron el uso natural por el uso que es contra la naturaleza. Y, de igual manera, los hombres también, dejando el uso natural de las mujeres, se han quemado en sus concupiscencias uno hacia el otro, los hombres con los hombres haciendo lo que es inmundo y recibiendo en sí mismos la recompensa que se debía a su error... quienes hacen esas cosas son dignos de muerte y no sólo los que las hacen, sino que también los que dan consentimiento a los que las practican.”

Romanos 1 claramente enseña que debido a que estas personas "adoraron y sirvieron a la criatura antes que al Creador" y "cambiaron la verdad de Dios por la mentira" Dios los entregó a la homosexualidad, que se describe como una AFECCION VERGONZOSA. Además, Romanos 1 claramente enseña que la homosexualidad es "contra la naturaleza", lo que significa que esta orientación es ajena a la naturaleza del hombre, es decir, NO ES INCULCADA POR DIOS.

Los hombres y las mujeres se entregan a la homosexualidad por inundarse ellos mismos con pecados de impureza (masturbación, juegos preliminares, pecados sexuales dentro y fuera del matrimonio etc.) - así adorar a la carne en lugar de a Dios - y para ello son poseídos por el demonio de la lujuria, que los controla y corrompe toda su orientación. (Y pueden ser curados de esta.) Las gentes también se vuelven homosexuales mediante la participación en la idolatría o por albergar una perversa fascinación con los seres humanos por encima de Dios - adorar a la criatura antes que al Creador.

La verdad de que todos los homosexuales están espiritualmente poseído por un espíritu demoníaco se ve corroborada por el hecho de que la sociedad ha visto recientemente un increíble aumento en el número de personas que se consideran a sí mismos homosexuales. Esto se explica fácilmente por el hecho de que, con el advenimiento y la explosión de la Internet y otros medios tecnológicos que permiten un acceso a la pornografía y la impureza fácil, más millones de personas están cometiendo pecados de impureza, millones de personas más se están convirtiendo en poseídos y muchísimos más se están volviendo homosexuales. (Y, por supuesto, no todos los que cometen pecados mortales impureza se vuelven homosexuales, pero aquellos que de alguna manera piensan que están bien porque no son homosexuales, a pesar de que están cometiendo pecados de impureza, son engañados y también están en el camino al infierno y a la esclavitud al diablo.)

Pero hoy en día todo lo que escuchamos de "los cristianos" es que los actos homosexuales son erróneos, pero que la orientación homosexual está bien - es decir, no es culpa de ellos que sean homosexuales. Esta es una falsedad que hace avanzar la causa del diablo y el plan homosexual. También no ayuda a los homosexuales mismos. La idea de que no hay nada malo con la orientación homosexual (que contradice Romanos 1) es responsable del hecho de que: 1) Los seminarios del Novus Ordo se están desbordando con homosexuales, 2) Los homosexuales han adquirido tal influencia en la sociedad que sus estilos de vida y "las personas homosexuales "son aceptadas en la televisión convencional, 3) El "matrimonio" homosexual se ha legalizado en ciertos lugares. Si la verdad de que todos los homosexuales están poseídos espiritualmente - y que la homosexualidad es el resultado del pecado grave - no ha sido comprometida por los que profesan ser "católicos" o "cristianos", nada de esto habría sucedido. También debe tenerse en cuenta que las personas que se convierten en homosexuales a una edad muy temprana están simplemente espiritualmente poseídos por un espíritu demoníaco desde temprano en la vida.

Entonces cuando miramos la aceptación y la promoción de la homosexualidad rampante entre los miembros de la secta del Vaticano II, sabed que ellos están aceptando y promoviendo una abominación. Cuando los vemos tolerar y hasta elogiar la orientación homosexual dentro de las personas que no practican actos homosexuales, sabed que ellos están tolerando y celebrando una posesión demoníaca de un alma.

Fuentes:

[41] http://www.vatican.va/holy_father/francesco/letters/2013/documents/papa-francesco_20130911_eugenio-scalfari_sp.html
[42] Jorge Bergoglio y Abraham Skorka, Sobre el cielo y la tierra, p. 92.
[43] Sergio Rubin y Francesca Ambrogetti, El Papa Francisco. Conversaciones con Jorge Bergoglio, pp. 162.
[44] Sergio Rubin y Francesca Ambrogetti, El Papa Francisco. Conversaciones con Jorge Bergoglio, pp. 101-102.
[45] Sergio Rubin y Francesca Ambrogetti, El Papa Francisco. Conversaciones con Jorge Bergoglio, p. 107.
[46] La Repubblica
[47] Jorge Bergoglio y Abraham Skorka, Sobre el cielo y la tierra, p. 126.
[48] Sergio Rubin y Francesca Ambrogetti, El Papa Francisco. Conversaciones con Jorge Bergoglio, p. 50.
[49] Sergio Rubin y Francesca Ambrogetti, El Papa Francisco. Conversaciones con Jorge Bergoglio, p. 89.
[50] Sergio Rubin y Francesca Ambrogetti, El Papa Francisco. Conversaciones con Jorge Bergoglio, p. 94.
[51] Denzinger, El Magisterio de la Iglesia, Editorial Herder, 1963, no. 2214.
[52] Sergio Rubin y Francesca Ambrogetti, El Papa Francisco. Conversaciones con Jorge Bergoglio, p. 100.
[53] Jorge Bergoglio y Abraham Skorka, Sobre el cielo y la tierra, pp. 112-113.
[54] Sergio Rubin y Francesca Ambrogetti, El Papa Francisco. Conversaciones con Jorge Bergoglio, p. 123.
[55] Agencia Informativa Católica Argentina
[56] “C5N MURIÓ NÉSTOR KIRCHNER: MISA DE BERGOGLIO”
[57] http://razonyfe.org/images/stories/Entrevista_al_papa_Francisco.pdf

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