San Rafael Arcángel | Oración A San Rafael Arcángel, Día, Ángeles

Dentro del cristianismo se refiere a un Arcángel, siendo uno de los tres arcángeles conocidos por nombre dentro del cristianismo, dado que la referencia al personaje se da dentro del libro de Tobías o Tobit. Los otros dos arcángeles son Miguel y Gabriel.

El nombre proviene del hebreo: Rafa-El, que significa ‘Dios sana’ o ‘Dios El ha sanado’ o ‘¡sana, El!’ o ‘medicina de Dios’. Actualmente la palabra hebrea equivalente a médico es rofe, conectado con la misma raíz de Rafa-El.

San Rafael Arcángel

El nombre de este arcángel (Raphael = “Medicina de Dios” o “Dios ha obrado la salud”) no aparece en las Escrituras Hebreas ni en la Versión de los Setenta solamente en el Libro de Tobías. Aquí aparece primero disfrazado en forma humana como el viajero acompañante del joven Tobías, llamándose a sí mismo “Azarías el hijo del gran Ananías”. La historia de este aventurero viaje, durante el cual se muestra de diversos modos la influencia protectora del ángel, incluyendo la atadura “en el desierto del alto Egipto” del demonio que previamente había matado a siete esposos de Sara, hija de Ragüel, es pintorescamente relatado en Tobías 5-11, a donde se refiere al lector. Luego del retorno y la curación de la ceguera de Tobías, Azarías se da a conocer como “el ángel Rafael, uno de los siete ángeles que están siempre presentes ante el Señor” (Tob. 12,15. Cf. Apoc. 8,2). De estos siete arcángeles que aparecen en la angelología, solo tres, Gabriel, Miguel y Rafael son mencionados en las Escrituras canónicas.

En cuanto a las funciones atribuidas a Rafael, tenemos un poco más que su declaración a Tobías (Tob. 12) que cuando el último estuvo ocupado en sus obras de misericordia y caridad, él (Rafael) ofreció su oración al Señor, de modo que el Señor lo envió a curarlo de su ceguera y a liberar a Sara. El Nuevo Testamento reconoce la categoría judía de los arcángeles (1 Tes. 4,15; Judas 9), pero solo Gabriel y Miguel son mencionados por su nombre. Sin embargo, muchos comentadores identifican a Rafael con el “ángel del Señor” mencionado en Juan 5. Esta conjetura se basa en la importancia del nombre y en el rol de curación atribuido a Rafael en el Libro de Tobías.

La Iglesia asigna la fiesta de San Rafael al 24 de octubre. Los himnos del Oficio recuerdan el poder de curación del arcángel y su victoria sobre el demonio. Las lecturas del primer Nocturno y de las Antífonas de todo el Oficio se toman del Libro de Tobías, y las lecturas del segundo y tercer Nocturno de las obras de San Agustín, es decir, para el segundo Nocturno un sermón sobre Tobías (sermón I en el décimo quinto domingo), y para el tercero, una homilía sobre el verso de apertura de Juan 5. La Epístola de la Misa es tomada del capítulo 12 de Tobías, y el Evangelio de Juan 5,1-4, que se refiere a la piscina llamada Probática, donde la multitud de enfermos yacía esperando la agitación del agua, ya que el “ángel del Señor bajaba de tiempo en tiempo a la piscina y agitaba el agua; pues el “Porque el Ángel del Señor bajaba de tiempo en tiempo a la piscina y agitaba el agua; y el primero que se metía después de la agitación del agua, quedaba curado de cualquier mal que tuviera”.

Oración a San Rafael Arcángel

Oración al Arcangel San Rafael para pedir curación.

En nombre de Cristo que habita en mi corazón, apelo a ti, querido y bien amado Arcángel San Rafael; rodea y envuélveme con los Angeles de la Divina Cura.

Arcángel Rafael, que la Divina Luz de la verdadera Cura, sea direccionada sobre (mi nombre o nombre de la persona enferma).

Arcángel de la cura Divina, deseo que tu luz me llene de energía, de salud, aquí y ahora, penetrando en cada molécula y célula de mi cuerpo físico, mi cuerpo emocional y mi mente.

Arcángel Rafael, haz que la energía de la Cura Divina, se manifieste en (mí o nombre de la persona enferma), a través de (mí o nombre de la persona enferma) y alrededor de (mí o nombre de la persona enferma).

En la fuerza de la luz que irradias y que invade todo este cuerpo, purificándolo, curándolo y bendiciéndolo declaro:

La luz de la perfección Divina,

y del poder amoroso de Dios

se expresa a través de todo mi ser,

a todo perdonando,

a todo liberando y

a todo curando.

¡Qué así sea¡

¡Qué así sea!

¡Qué así sea!

¡Y así será!

NOVENA A SAN RAFAEL ARCÁNGEL

Por la unión de los matrimonios

ORACIONES PARA CADA DÍA:

+ Por la señal de la santa Cruz...

+ Pésame Dios mío...

Oración a San Rafael Arcángel

San Rafael, poderoso príncipe de la Gloria , llamado “medicina de Dios”; por aquella caridad con que liberaste del demonio a Tobías y a Sara, y les enseñaste a formar un matrimonio santo: Te pedimos que purifiques, protejas y perfecciones nuestro matrimonio y nuestro Hogar; y que viviendo unidos en Cristo en esta vida, al final de nuestros días nos lleves a gozar definitivamente del premio que tú ya posees. Amén.

+ Lectura Bíblica (varía en cada día) (unos momentos de silencio)

+ 7 Padrenuestros, 7 Avemarías, 7 Gloria, en honor a los 7 arcángeles que están ante el trono de Dios.

+ Señor ten piedad

Cristo ten piedad

Señor ten piedad

+ Oración Final:

Te Pedimos Señor que visites nuestro hogar y expulses lejos de él todas las insidias del enemigo, que tus Ángeles habiten en él y nos custodien en paz; y que tu bendición esté siempre sobre nosotros. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

Oración a la Virgen María

Bendita sea tu pureza, y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza; a ti celestial Princesa Virgen sagrada María, yo te ofrezco en este día alma, vida y corazón; mírame con compasión, no me dejes Madre mía morir sin tu bendición. Amén.

Oración a San José

Glorioso patriarca San José, verdadero y virginal esposo de la santísima Virgen María, que fuiste elegido para custodiar al Hijo de Dios durante su infancia terrenal, concede a nuestro matrimonio la unión en el amor de Cristo, la fidelidad y la gloria celestial. Amén.

Oración a la Sagrada Familia

Señor, que en tu bondad nos propones el modelo perfecto de la Sagrada Familia , concédenos que imitándola en sus virtudes domésticas y unidos por el vínculo de la caridad lleguemos a gozar de los premios eternos en el hogar del cielo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

LECTURAS PARA CADA DÍA.

Día primero:

Dios creó el matrimonio en un orden feliz, pero el pecado daña el matrimonio, rompiendo ese orden.

(Génesis 2,18) “Dijo Yahvé Dios: “No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada”. Entonces Yahvé Dios hizo caer un profundo sueño sobre el hombre, el cual se durmió. Y le quitó una de las costillas, rellenando el vacío con carne.

De la costilla que Yahvé Dios había tomado del hombre formó una mujer y la llevó ante el hombre. Entonces éste exclamó: “Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta será llamada mujer, porque del varón ha sido tomada.” Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne.

Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, varón y mujer los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo Dios: “Sed fecundos y multiplicaos y llenad la tierra y sometedla; mandad a los peces del mar y a las aves de los cielos y a todo animal que serpea sobre la tierra.”

Pero... por la envidia del diablo entró el pecado en el mundo: Dios dijo a la mujer: «Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazos: con dolor parirás los hijos. Hacia tu marido irá tu deseo, y él te dominará.

Al hombre le dijo: « Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del que yo te había prohibido comer, maldito sea el suelo por tu causa: con fatiga sacarás de él el alimento todos los días de tu vida. Espinas y abrojos te producirá, y comerás la hierba del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado. Porque eres polvo y al polvo volverás. »

Día segundo:

Cristo restaura el orden del Matrimonio, intercediendo su Madre, por medio de la gracia del Sacramento.

(Juan 2,1-11): “Se celebraba una boda en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús. Fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos.

Y, como faltara vino, porque se había acabado el vino de la boda, le dice a Jesús su madre: « No tienen vino. » Jesús le responde: « ¿Qué tengo yo contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora. » Dice su madre a los sirvientes: «Haced lo que él os diga.»

Había allí seis tinajas de piedra, puestas para las purificaciones de los judíos, de dos o tres medidas cada una. Les dice Jesús: «Llenad las tinajas de agua. » Y las llenaron hasta arriba.

«Sacadlo ahora, les dice, y llevadlo al maestresala. » Ellos lo llevaron.

Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino, como ignoraba de dónde era (los sirvientes, los que habían sacado el agua, sí que lo sabían), llama el maestresala al novio y le dice: « Todos sirven primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el inferior. Pero tú has guardado el vino bueno hasta ahora. »

Así, en Caná de Galilea, hizo Jesús su primer signo. Y manifestó su gloria, y creyeron en él sus discípulos”.

Día tercero:

Este orden jerárquico del Matrimonio es signo del orden amoroso entre Cristo y la Iglesia.

(Efesios 5,22-23) : “Las mujeres deben obedecer a sus maridos, como al Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es Cabeza de la Iglesia , el salvador del Cuerpo. Así como la Iglesia está sujeta a Cristo, así también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo.

Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, purificándola mediante el baño del agua, en virtud de la palabra, y presentársela resplandeciente a sí mismo; sin que tenga mancha ni arruga ni cosa parecida, sino que sea santa e inmaculada.

Así deben amar los maridos a sus mujeres como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer se ama a sí mismo. Porque nadie aborreció jamás su propia carne; antes bien, la alimenta y la cuida con cariño, lo mismo que Cristo a la Iglesia , pues somos miembros de su Cuerpo.

Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne.

Gran misterio es éste, lo digo respecto a Cristo y la Iglesia. En todo caso, en cuanto a vosotros, que cada uno ame a su mujer como a sí mismo; y la mujer, que obedezca al marido.

Día cuarto:

El amor de los esposos debe ser casto.

(Tobías 8,4-10) : “Tobías se levantó del lecho y dijo Sara, su esposa: «Levántate, amada, y oremos y pidamos a nuestro Señor, pues somos hijos de santos, y no podemos unirnos como los paganos que no conocen a Dios». Ella se levantó y empezaron a suplicar y a pedir el poder quedar a salvo. Comenzó él diciendo: ¡Bendito seas tú, Dios de nuestros padres, y bendito sea tu Nombre por todos los siglos de los siglos! Bendíganle los cielos, y tu creación entera, por los siglos todos. Tú creaste a Adán, y para él creaste a Eva, su mujer, para sostén y ayuda, y para que de ambos proviniera la raza de los hombres. Tú mismo dijiste: No es bueno que el hombre se halle solo; hagámosle una ayuda semejante a él. Yo no tomo a esta mi esposa con deseo lujurioso, sino con el deseo de tener hijos, en los que sea bendito tu nombre por los siglos de los siglos. Ten piedad de mí y de ella y podamos llegar juntos a nuestra ancianidad. Y dijeron a coro: « Amén, amén. » Y se acostaron para pasar la noche”.

Día quinto:

El padre debe dar buenos consejos a sus hijos.

(Tobías 4,2-20) : “Llamó Tobías a su hijo y le dijo: Acuérdate, hijo, de que tu madre pasó muchos trabajos por ti cuando te llevaba en su seno. Y cuando ella muera, sepúltala junto a mí, en el mismo sepulcro. Acuérdate, hijo, del Señor todos los días y no quieras pecar ni transgredir sus mandamientos; practica la justicia todos los días de tu vida y no andes por caminos de injusticia, pues si te portas según verdad, tendrás éxito en todas tus cosas, como todos los que practican la justicia.

Haz limosna con tus bienes; y al hacerlo, que tu ojo no tenga rencilla. No vuelvas la cara ante ningún pobre y Dios no apartará de ti su cara. Regula tu limosna según la abundancia de tus bienes. Si tienes poco, da conforme a ese poco, pero nunca temas dar limosna, porque así te atesoras una buena reserva para el día de la necesidad. Porque la limosna libra de la muerte e impide caer en las tinieblas. Don valioso es la limosna para cuantos la practican en presencia del Altísimo.

Guárdate, hijo, de toda fornicación y, sobre todo, toma mujer del linaje de tus padres; no tomes mujer extraña que no pertenezca a la tribu de tu padre, porque somos descendientes de profetas. Recuerda, hijo, que desde siempre nuestros padres Noé, Abraham, Isaac y Jacob tomaron mujeres de entre sus hermanos y fueron bendecidos en sus hijos, de modo que su estirpe poseerá la tierra en herencia.

Así pues, hijo, ama a tus hermanos; no tengas con tus hermanos, ni con los hijos y las hijas de tu pueblo, corazón soberbio, en orden a tomar para ti mujer de entre ellos; pues la soberbia acarrea la ruina y prolija inquietud; y la ociosidad, bajeza y extrema penuria; porque la ociosidad es madre de la indigencia.

No retengas el salario de los que trabajan para ti; dáselo al momento. Si sirves a Dios serás recompensado. Pon cuidado, hijo, en todas tus acciones y muéstrate educado en toda tu conducta. No hagas a nadie lo que no quieras que te hagan. No bebas vino hasta emborracharte y no hagas de la embriaguez tu compañera de camino.

Da de tu pan al hambriento y de tus vestidos al desnudo. Haz limosna de todo cuanto te sobra; y no tenga rencilla tu ojo cuando hagas limosna. Pon tu pan y tu vino sobre la tumba de los justos, pero no lo des a los pecadores.

Busca el consejo de los prudentes y no desprecies ningún aviso saludable.

Bendice al Señor Dios en toda circunstancia, pídele que sean rectos todos tus caminos y que lleguen a buen fin todas tus sendas y proyectos. Pues no todas las gentes tienen consejo; es el Señor quien da todos los bienes y, cuando quiere, eleva o humilla hasta lo profundo del abismo. Así, pues, hijo, recuerda estos mandamientos y no permitas que se borren de tu corazón”.

Día sexto:

La mujer virtuosa alegra el hogar.

(I Timoteo 2, 14-15): “No fue engañado Adán, sino que la mujer, seducida [por el demonio], cayó en el pecado, sin embargo se salvará engendrando hijos, si con modestia permanece en la fe y amor y santidad”

(Proverbios 31,10-31): “Una mujer perfecta, ¿quién la encontrará? Es mucho más valiosa que las perlas. En ella confía el corazón de su marido, y no será sin provecho.

Le produce el bien, no el mal, todos los días de su vida. Se busca lana y lino y lo trabaja con manos diligentes.

Es como nave de mercader que de lejos trae su provisión. Se levanta cuando aún es de noche, da de comer a sus domésticos y órdenes a su servidumbre. Hace cálculos sobre un campo y lo compra; con el fruto de sus manos planta una viña. Se ciñe con fuerza sus lomos y vigoriza sus brazos.

Siente que va bien su trabajo, no se apaga por la noche su lámpara. Echa mano a la rueca, sus palmas toman el huso.

Alarga su palma al desvalido, y tiende sus manos al pobre. No teme por su casa a la nieve, pues todos los suyos tienen vestido doble. Para sí se hace mantos, y su vestido es de lino y púrpura. Su marido es considerado en las puertas, cuando se sienta con los ancianos del país. Hace túnicas de lino y las vende, entrega al comerciante ceñidores.

Se viste de fuerza y dignidad, y se ríe del día de mañana.

Abre su boca con sabiduría, lección de amor hay en su lengua. Está atenta a la marcha de su casa, y no come pan de ociosidad.

Se levantan sus hijos y la llaman dichosa; su marido, y hace su elogio: «¡Muchas mujeres hicieron proezas, pero tú las superas a todas! »

Engañosa es la gracia, vana la hermosura, la mujer que teme a Yahvé, ésa será alabada”.

Día séptimo:

Los hijos deben amar y honrar a sus padres.

(Eclesiástico 3,2-10. 14-18): “El Señor glorifica al padre en los hijos, y afirma el derecho de la madre sobre su prole. Quien honra a su padre expía sus pecados; Como el que atesora es quien da gloria a su madre. Quien honra a su padre recibirá contento de sus hijos, y en el día de su oración será escuchado. Quien honra a su padre vivirá largos días, obedece al Señor quien da sosiego a su madre: Como a su Señor sirve a los que le engendraron.

En obra y palabra honra a tu padre, para que te alcance su bendición. Pues la bendición del padre afianza la casa de los hijos, y la maldición de la madre destruye los cimientos.

No te gloríes en la deshonra de tu padre, que la deshonra de tu padre no es gloria para ti.

Pues el servicio hecho al padre no quedará en olvido, será para ti restauración en lugar de tus pecados. El día de tu tribulación se acordará El de ti; como hielo en buen tiempo, se disolverán tus pecados. Como blasfemo es el que abandona a su padre, maldito del Señor quien irrita a su madre. Haz, hijo, tus obras con dulzura, así serás amado por Dios.

Cuanto más grande seas, más debes humillarte, y ante el Señor hallarás gracia”.

Día octavo:

Educar a los hijos en las virtudes es el deber primero de los padres.

(Eclesiástico 30,1-8. 11-13): “El que ama a su hijo, le corrige sin cesar, para poderse alegrar en su futuro. El que enseña a su hijo, sacará provecho de él, entre sus conocidos de él se gloriará.

El que instruye a su hijo, pondrá celoso a su enemigo, y ante sus amigos se sentirá gozoso.

Murió su padre, y como si no hubiera muerto, pues dejó tras de sí un hombre igual que él.

En su vida le mira con contento, y a su muerte no se siente triste.

Contra sus enemigos deja un vengador, y para los amigos quien les pague sus favores.

El que mima a su hijo, vendará sus heridas, a cada grito se le conmoverán sus entrañas. Caballo no domado, sale indócil, hijo consentido, sale libertino. No le des libertad en su juventud, y no pases por alto sus errores. Doblega su cerviz mientras es joven, castígalo cuando es niño, no sea que, volviéndose indócil, te desobedezca, y sufras por él amargura de alma. Enseña a tu hijo y trabaja en él, para que no tropieces por su desvergüenza.

Día noveno:

Toda la vida de la familia debe estar iluminada por Cristo.

(Colosenses 3,12-17): “Revestios, pues, como elegidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de bondad, humildad, mansedumbre, paciencia, soportándoos unos a otros y perdonándoos mutuamente, si alguno tiene queja contra otro. Como el Señor os perdonó, perdonaos también vosotros. Y por encima de todo esto, revestíos del amor, que es el vínculo de la perfección. Y que la paz de Cristo presida vuestros corazones, pues a ella habéis sido llamados formando un solo Cuerpo. Y sed agradecidos.

La palabra de Cristo habite en vosotros con toda su riqueza; instruíos y amonestaos con toda sabiduría, cantad agradecidos, himnos y cánticos inspirados, y todo cuanto hagáis, de palabra y de boca, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por su medio a Dios Padre.”

Oracion milagrosa a San Rafael Arcángel para angustiosos problemas


Santísimo Príncipe de la Gloria

y poderoso Arcángel San Rafael,

grande en los bienes de la naturaleza,

grande en los dones de la gracia,

grande en el ardor de la caridad,

grande en el resplandor de la sabiduría,

grande en la piedad con los hombres,

grande en el poder contra los demonios,

grande en la dignidad,

grandísimo en la humildad.


Medicina de Dios,

Médico de la salud,

Príncipe de los Médicos,

Prefecto de la curaciones,

Salud de los enfermos,

Luz de los ciegos,

Gozo de los afligidos,

Custodio de los caminantes,

Guía de los peregrinos,

Maestro de los que desean la perfección,

Protector de la virtud,

Celador de la gloria de Dios,

ensalzador de la limosna, del ayuno y de la oración:

te ruego, piadosísimo y poderosísimo Príncipe,

por aquella caridad con que acompañaste a Tobías el mozo guardándolo de muchos peligros,

librándole a él y a Sara su Esposa

de aquel cruel demonio Asmodeo,

sanando al anciano Tobías

de la enfermedad que padecía en sus ojos,

y llenándole su casa y familia de muchos bienes,

me asistas en las enfermedades,

me acompañes en los caminos

y me defiendas del demonio y de los enemigos,

para que viviendo virtuosamente en esta vida,

merezcamos ver la luz de Dios en la eterna,

también os suplico me alcancéis

lo que pido en esta oración

y pronta solución a este angustioso problema:


(hacer la petición),


si es para mayor gloria de Dios y provecho mío.


Amén.


San Rafael Arcángel, ruega por nosotros;

Ángel del amor Divino, ruega por nosotros;

vencedor del enemigo malo, ruega por nosotros;

auxiliador en la gran necesidad, ruega por nosotros;

ángel del dolor y de la curación, ruega por nosotros;

auxilio de médicos, caminantes y viajeros,

ruega por nosotros.


Rezar el Credo, Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Día de San Rafael Arcángel

24 de Octubre, Festividad de San Rafael Arcángel

El Arcángel San Rafael, uno de los espíritus celestiales que, gozando de la beatífica y eternal presencia de Dios, se nos han manifestado nominalmente, fue enviado por divina dignación para destacar dos hechos importantes de tal protección: la curación de Sara de la opresión del demonio y la curación de la ceguera de Tobías, juntamente con la protección viandante al joven Tobías.

Fiesta: 24 de octubre.

Es San Rafael uno de les tres santos mílites de la corte celestial que nominalmente venera la Madre Iglesia y destaca como dignos de veneración particular. Su historia está referida en el Libro de Tobías del Antiguo Testamento. Se cuenta en dicho Libro que el santo Patriarca Tobías de la Ley mosaica destacaba por su virtud y temor de Dios, practicando todas las obras de misericordia y caridad. Permitió el Señor, no obstante, que sufriera tribulaciones y trabajos: fue cautivo en Nínive de Salmanasar, perdió sus bienes y hacienda y hasta fue condenado a muerte por el rey Senaquerib, librándose de ella mediante la fuga. Al regreso a su casa, dedicóse nuevamente a obras de misericordia.

Fatigado un día del trabajo de enterrar a los muertos, israelitas como él y víctimas de las iras del rey, quiso descansar junto a una pared, cayéndole entonces en los ojos, mientras dormía, inmundicias de un nido de golondrinas y quedando por ello ciego. Sobrellevó con admirable paciencia y resignación esta prueba del Señor, soportando hasta agravios y ofensas de su mujer y amigos, que se burlaban y hacían mofa del poco provecho que sus penitencias y virtudes le habían traído. “Todo ello le causaba profunda pena, por lo que rogaba fervientemente al Señor auxilio y consuelo. Al mismo tiempo que Tobías insistía en tales fervientes súplicas, una doncella llamada Sara, hija de Raguel, vecina de Rages, ciudad de los medos, rogaba también a Dios la librara de la desgracia que la afligía, con la muerte de sus varios esposos, apenas contraía matrimonio. Oyó el Señor las oraciones de Tobías y de Sara y envió a su Arcángel Rafael para aliviarlos.

Ángeles y Arcángeles

Los arcángeles constituyen uno de los nueve coros de coros de ángeles.

Dios ha encomendado a los arcángeles las misiones mas importantes en relación a los hombres. Son guardianes de personas a quién Dios ha confiado grandes misiones, como del Santo Padre, cardenales, obispos.

Según las Sagradas Escrituras hay siete arcángeles:

"Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que tiene entrada a la gloria del Señor" (Tb 12:15)

"Reciban gracia y paz de Aquel que Es, que era y que viene de parte de los Siete Espíritus que están delante de Su Trono" (Ap 1:4),

Las Sagradas Escritura mencionan el nombre de solo tres: Miguel (Ap 12:7-9), Gabriel (Lc 1:11-20; 26-38) Rafael (Tobit 12:6, 15). Los nombres de los otros cuatro arcángeles (San Uriel, San Barachiel ó Baraquiel, San Jehudiel, Saeltiel) no aparecen en la la Biblia. Se encuentran en libros apócrifos de Enoc, el cuarto libro de Esdras y en la literatura rabínica. La Iglesia reconoce los nombres que se encuentran en las Sagradas Escrituras. Los demás nombres pueden tenerse como referencia pero, no son doctrina de la Iglesia ya que provienen de libros que no son parte del canon de la Sagrada Escritura.

Debemos tener cuidado con otros nombres dados a los ángeles, algunos de los cuales son de origen ocultista o de la Nueva Era.

Se recomienda rezar a los Siete Santos Arcángeles.

A los arcángeles se les llama los siete magníficos:

Miguel: (Ap 12:7-9) "quien como Dios". Venció y expulsó a Satanás del cielo.

Gabriel: (Lc 1:11-20; 26-38) "el que gobierna o mensajero de Dios".

Rafael: (Tobit 12:6, 15) "el que cura o sana". El arcángel cercano a los hombres para aliviarlos en su dolor y sufrimiento.

Los resto no aparecen en la Biblia sino en otras escrituras antiguas de los judíos.

Vídeos Gratis
www.Santos-Catolicos.com
¡DVDs, Artículos y Libros Gratis!
FREE DVDS & VIDEOS
WATCH & DOWNLOAD ALL THE DVDS & VIDEOS FOR FREE!