Valores: ¿Qué son los Valores? Definición de Valores, Concepto de Valores

Valor

El valor es una cualidad que le otorga a las cosas, hechos o personas una estimación ética o estética según corresponderá en cada caso y que podrá ser positiva o negativa.

Al ser una cuestión sumamente importante y ampliamente estudiada dentro del campo de la filosofía es que dentro de esta existe una rama que se ocupa únicamente de su caso y estudio: la axiología. Básicamente esta se ocupará de la naturaleza y la esencia del valor en cuestión.

Respecto entonces a su naturaleza, las corrientes filosóficas del Idealismo y el Materialismo proponen dos cuestiones bien contrapuestas entre sí. Dentro del Idealismo hay dos posturas, por un lado el Idealismo Objetivo cree que el valor se encuentra fuera de las personas o cosas, en tanto, para el Idealismo Subjetivo el valor lo podremos encontrar en la conciencia de las personas.

Y por su lado, el Materialismo, considera que la naturaleza del valor reside y dependerá de la capacidad que tenga cada ser humano para valorar al mundo de manera objetiva.

Por otro lado, los valores también son utilizados para darnos una acabada idea de las características morales que ostentan las personas. Entre los valores más destacados y que la mayoría de las personas buscan alcanzar a modo de meta personal, podemos citar la responsabilidad, humildad, solidaridad y piedad.

Los valores, además, para la sociedad o comunidad en la cual cada ser humano se desarrolla, vive y convive con el resto, suelen ser utilizados para impartir enseñanzas respecto de cuáles serían las acciones o actitudes a seguir y cuales a dejar de lado porque dañan la feliz convivencia dentro de una sociedad o porque son ampliamente dañinas para el desarrollo de nuestro prójimo.

En la casa o en la escuela, muchas veces, los valores se ponen como ejemplos de las relaciones sociales para que los chicos aprendan a actuar siempre con respeto y justicia hacia el otro. Seguramente, cuando alguien obre consecuentemente con alguno de los valores que citamos más arriba, se dirá que esa persona tiene valores. Por esta cuestión de la convención social acerca de los mismos se dice que los valores son también creencias de suma importancia, que una cultura comparte luego que hayan surgido como consecuencia de la convención social.

De esto surgirá la famosa escala de valores que impera en cada sociedad, la cual propondrá los valores yendo de lo más positivo a lo más negativo.

Valores

La concepción de valor es múltiple y puede referir a una diversidad de elementos. En general, el término se utiliza para medir o ponderar las cualidades de un objeto, individuo y/o situación o realidad y determinar si es positivo o negativo. Por otro lado, cuando se habla de "valores"en plural a menudo esta expresión guarda una relación con la ética y la moral de un individuo o grupo de individuos.

De acuerdo con los distintos contextos sociohistóricos, los valores pueden variar, en tanto la ética y la moral de las sociedades también discrepan.

En referencia a los valores humanos más generales, se puede afirmar que son aquellos que fortalecen al hombre en su calidad humana y en su relación con otros hombres, aquellos que constituyen al hombre como un ser ejemplar entre otros seres.

Muchos de ellos tienen que ver con la pertenencia del hombre a un entorno familiar o social y se vinculan al respeto, la tolerancia, la honestidad, la lealtad, el esfuerzo, la responsabilidad, la solidaridad y la dignidad. Más recientemente, se comenzó a considerar a la comunicación en los distintos órdenes de la vida (familiar, laboral, social, recreativo) como relevante en tanto valor de intercambio y relación.

En definitiva, los valores humanos son aquellos que dan grandeza al hombre superando sus propias libertades e intereses individuales, en pos de aquellas ideas y acciones que benefician a la sociedad en general y a su prójimo.

A su vez, los valores están asociados a distintos contextos de pertenencia, en muchos casos las religiones son el entorno que da marco a las prácticas solidarias del hombre, pero también las organizaciones sin fines de lucro en diversas sociedades del mundo buscan fomentar la conservación de los valores y la persecución de visiones y misiones más humanas y significativas, luchando por causas que consideran justas como la paz y el amor.

¿Qué son los Valores?

Durante toda la existencia humana, el hombre ha ido valorando diversas cosas de su vida. Muchas veces, valoramos a la familia. A nuestra esposa o esposo. Una tarde tranquila. En fin, muchas cosas, pueden ser valoradas. Los modelos proponen que existen valores para cada necesidad humana. Por ejemplo los valores alimenticios de los alimentos responden a la necesidad de alimentarse. Valores como la amistad se derivan de nuestra necesidad de sociabilizar y de sentirnos queridos, etc...

Los valores tienen que ver, con la ética. Aquel estudio filosófico, por el cual, podemos conocer, el cómo debemos actuar en la vida. El tener un actuar recto. Justamente, los valores, tienen que ver con el actuar humano. Pero aquel que posee voluntad y fue realizado de manera libre.

Un valor, tendrá efecto directo, en el actuar del hombre. Y al actuar por medio de un valor, se estará actuando de manera correcta. Ya que los valores, tienen que ver con hacer el bien. Cada vez que pongamos en práctica un valor, estaremos obrando de buena manera. Ya que practicar un valor, es hacer el bien.

Un valor, puede ser la justicia. Por medio de la conciencia, sabemos de manera innata, que hacer lo justo, está bien. Pero con practicar una sola vez la justicia, no hace que la persona, posea el valor de la justicia. Un valor, es un hábito correcto adquirido. O sea, la repetición constante de un acto positivo, nos hará adquirir un hábito, por lo tanto, un valor (como el de la justicia) y por ende, de manera continua, seremos justos.

Un valor, es un bien debido. Un bien debido, es el bien que corresponde a una acción.

Los valores, son verdaderas luces guías, por las cuales, el hombre y la sociedad, deben guiarse. Para lograr el bien común de todos (distinto del bien público). Los valores, suponen un perfeccionamiento del ser humano. Ya que todos somos perfectibles. Por lo mismo, los valores nos ayudan e impulsan, a ser mejores seres humanos. Nos guían para ser más perfectos.

Definición de Valor

El valor es una cualidad que confiere a las cosas, hechos o personas una estimación, ya sea positiva o negativa. La axiología es la rama de la filosofía que se encarga del estudio de la naturaleza y la esencia del valor.

Para el idealismo objetivo, el valor se encuentra fuera de las personas; para el idealismo subjetivo, en cambio, el valor se encuentra en la conciencia (o sea, en la subjetividad de los sujetos que hacen uso del valor). Para la corriente filosófica del materialismo, la naturaleza del valor reside en la capacidad del ser humano para valorar al mundo en forma objetiva.

En otro sentido, los valores son características morales inherentes a la persona, como la humildad, la responsabilidad, la piedad y la solidaridad. En la antigua Grecia, el concepto de valor era tratado como algo general y sin divisiones, pero a partir de la especialización de los estudios, han surgido diferentes tipos de valores y se han relacionado con distintas disciplinas y ciencias.

Los "valores" también son un conjunto de ejemplos que la sociedad propone en las relaciones sociales. Por eso, se dice que alguien "tiene valores" cuando establece relaciones de respeto con el prójimo. Podría decirse que los valores son creencias de mayor rango, compartidas por una cultura y que surgen del consenso social.

La teoría de los valores implica la existencia de una escala, que va de lo positivo a lo negativo. La belleza, lo útil, lo bueno y lo justo son aspectos considerados como valiosos por la sociedad.

Concepto de Valor

1). El término valor tiene varios significados, uno de los cuales corresponde al precio, en cantidad de dinero, que posee una cosa, para poder ser adquirida por la persona que desea tenerla. Por ejemplo: el valor de ese jarrón es de veinte dólares.

Según otro punto de vista, los valores son entes que provocan en el ser humano adhesión o rechazo; una propiedad que los caracteriza es la polaridad, que exige que para cada valor positivo exista un valor negativo; es decir, por ejemplo, que a la justicia se opone la injusticia. Además, se ubican jerárquicamente por su importancia, en una escala, la cual es propia del criterio de cada persona.

Un tercer significado, muy usado en el lenguaje cotidiano, se refiere a la osadía de una persona o un acto; así, cuando alguien nos parece intrépido, audaz, lo calificamos de "valiente".

También valor es una cualidad, que se utiliza para expresar el grado de importancia de algo o alguien, cuando por ejemplo, decimos que una persona es valiosa; o de una frase o palabra. Por ejemplo: las frases de Platón tienen un gran valor, puesto que son reflexivas e inteligentes.

En música, se llama valor al tiempo que dura el sonido emitido por cada nota. Por ejemplo, una redonda vale dos blancas, una blanca vale dos negras, una negra vale dos corcheas, etc.

Los valores, dentro de la economía, son los títulos que representan las acciones de ciertas sociedades comerciales, cotizables en la Bolsa de Comercio, correspondiente al mercado de valores.

2). Se denomina valor a la importancia o utilidad, de bienes materiales o espirituales, que sirven para saciar las necesidades humanas. Los valores generalmente se gradúan en orden de importancia, jerárquicamente, siendo los únicos valores totalmente mensurables los monetarios, ya que solo en ellos podemos determinar innegables equivalencias. Por ejemplo un billete de diez pesos vale más que uno de cinco. Oros valores, no cotizables en moneda son difíciles de establecer de manera objetiva en un orden, ya que la subjetividad valorativa juega un importante rol. Aunque pretendamos negarlo, los valores espirituales han descendido en la escala de valores del hombre actual, con respecto a los valores materiales, aunque esto no es lo deseable. Entre los valores encontramos los éticos (tienden a lograr el bien), los estéticos (tienden a realizar la belleza), los técnicos (tratan de lograr utilidades).

No todos los valores son susceptibles de apreciación en dinero. Si deseamos vender nuestra casa, por ejemplo, para determinar su precio, se tomarán en cuenta sus metros cuadrados, su fecha de construcción, su estado general, los detalles de confort, su ubicación, etcétera, pero para nosotros, además de estos detalles puramente materiales, nuestra casa encierra un valor afectivo, por sus recuerdos y vivencias, que no será susceptible de apreciación económica, aunque a nosotros nos "cueste" mucho venderla, pues ese costo es espiritual, y solo vale para nosotros.

También se designa como valor, al coraje demostrado por una persona ante una situación peligrosa. Es un valor dentro de los valores, ya que constituye la virtud del valiente. Para Aristóteles el valor, como toda virtud, era el punto medio entre dos vicios, uno por defecto, que era la cobardía, y otro por exceso, que era la actitud del temerario, que se arriesgaba aún a sabiendas de que su arrojo no podía tener éxito en el fin propuesto. Por ejemplo, para Aristóteles no poseía valor, quien se enfrentaba a alguien que poseyera armas, sin tener ningún medio de defensa, eso era temeridad, y no era una actitud virtuosa. Recordemos que el valor debe tener un sentido. Servir a un fin.

Otra acepción del término valor o título valor, es el asignado a los documentos comerciales que contienen una obligación unilateral de pago (letra de cambio, cheque o pagaré). El estado, otros organismos públicos o autónomos, también emiten títulos valores, como forma de generar ingresos al estado, que se negocian en bolsa de valores, pagando un interés.

¿Qué son los Verdaderos Valores?

Son el motor de nuestra vida!

¿Saben de que hablaremos hoy?

En nuestra sesión de hoy, hablaremos de los tesoros que nos hacen crecer como personas y que nos acercan a Dios. Éstos son los valores. Veremos, también, qué y cuáles son los valores universales. Encontraremos en la familia a la mejor escuela donde aprender a vivirlos; reconoceremos que los antivalores son los que nos alejan de Dios y aprenderemos a distinguirlos de los verdaderos valores.

¿Qué le pasa al mundo?

José Alberto llegó muy pensativo a casa. Su esposa Gloria se sorprendió al ver el rostro tan diferente de su marido. "¿Qué te pasa, Beto, qué te trae tan pensativo? ¿algún problema con tu trabajo?". El joven, sumido en sus pensamientos, volvió de pronto a la realidad. "¡Hola cariño!- respondió el muchacho-. Realmente no puedo creer lo que me ha sucedido hoy en el trabajo. Mi jefe me invita a ganar mucho dinero. Una mansión con todo lo que quieras tener. Tendrás coche, joyas, vestidos, viajaremos....¡La suerte por fin nos ha tocado!"

Ella le preguntó fríamente: "Beto, ¿qué te ha podido tu jefe que hagas? ¿Acaso te ha invitado a un negocio sucio?" La alegría de Beto se transformó en una mirada seria. Nunca esperó tal pregunta de su mujer-. Ella continuó: "Beto, ¿de qué sirve tener todo esto si tu conciencia te lo reclamará siempre? ¿Qué vale más en la vida: los lujos, comodidades y la deshonestidad, o las carencias económicas pero ganadas honradamente, la tranquilidad de conciencia y un matrimonio feliz?."

El joven sonrió agradecidamente a su esposa. La abrazó, y tiernamente le dijo: "¡Gracias, Gloria!. Gracias por ayudarme a ver que lo que más vale en la vida es aquello que me haga ser mejor persona, y no aquello que me haga tener más cosas".

Al día siguiente Beto renunció a su trabajo.

La Iglesia nos enseña

¿Qué es un valor?

Un valor es cualquier cosa que me resulta un bien para mi. Por simple que sea ésta, será valiosa para mí si me permite hacer algo que me parezca provechoso.

Por ejemplo, para un papá, el estar el domingo en la mañana con su Dios, esposa y sus hijos, convivir con ellos, dedicar su tiempo a la Dios y familia tiene un valor. Entonces, se esforzará por lograr esa convivencia familiar. Se levantará temprano, preparará todo lo que se necesite para disfrutar sus horas de descanso en compañía de su familia. Para él, el tiempo dedicado a su familia es un valor.

Otro padre de familia tendrá, posiblemente, otro "valor" que le mueva a emplear el mismo tiempo del domingo para otras cosas. Por ejemplo, dedicar la mañana a convivir con sus amigos, ver el fútbol, divertirse sin su esposa y sin sus hijos. Él también se esforzará para lograrlo. Le importa más su propia diversión que la convivencia familiar. Prefiere a sus amigos. Ellos son un valor más importante para él.

En los dos casos, se puede decir que se están viviendo los valores. Para cada uno de ellos las posibilidades que les da la mañana del domingo son diferentes. El primero busca convivir con los suyos. El segundo busca divertirse con sus amigos.

Los valores son el motor de nuestras vidas. Son esos bienes hacia los cuales tendemos.

Sean grandes valores que realmente nos importen, sean mínimos que no tengan importancia o, por el contrario, que en vez de ayudarnos nos destruyan.

Los verdaderos valores siempre producen un crecimiento.

Estos últimos valores que nos hacen mal, que no nos ayudan a crecer como personas, que nos alejan de Dios, los llamaremos antivalores.

¿Qué son valores universales?

Los valores que realmente valen la pena para todas las personas, que nos ayudan a ser mejores y nos acercan a Dios.

Si recuerdas que los seres humanos existimos para ser mejores como personas cada día y servir mejor a los demás y para alcanzar la vida eterna, verás que los valores universales son aquellos que te ayudan a lograrlo.

¿Cuáles son los valores universales?

1. Las virtudes humanas: Son aquellos hábitos que nos ayudan a vivir mejor cada día. que nos ayudan a crecer como personas, como la honestidad, la reponsabilidad, el servicio, la fidelidad, la justicia, la generosidad, la paciencia, la bondad, etc. Tristemente muchas de las virtudes humanas hoy día no se viven, pues el mundo está lleno de injusticias, de irresponsabilidades, de infidelidades, de egoísmo.

2. Los valores absolutos: Son los que nunca han de cambiar. Son parte de nosotros mismos. Algunos de ellos son: la vida, la dignidad de todas y cada una de las personas, la verdad, el bien, etc. Por tanto, el aborto, la mentira, la violencia son antivalores.

3. Los valores cristianos: Son aquellos que Dios ha querido enseñarnos, como la humildad, la abnegación, la caridad fraterna, la santidad, la castidad por amor a Dios, etc. Todos ellos son la corona del cristiano.

¿Cómo distinguir un valor de un antivalor?

Pregúntate con sinceridad: Esto que voy a realizar, ¿me acerca a Dios? ¿Me ayuda realmente a ser mejor persona? ¿A quién amo al realizarlo? Si te ayuda a ser mejor, a acercarte a Dios y a amar más a los demás, entonces es un valor. Si te aleja de Dios, si te hace ser peor, si no te ayuda a amar más y mejor a los demás, es un antivalor.

¿Cuál es la mejor escuela donde aprender a vivir los valores?

Sin lugar a dudas, la familia es la mejor escuela donde se aprenden a vivir los grandes valores. La familia es ese lugar querido por Dios donde aprendemos a ser personas. En el hogar es donde nos ejercitamos y vivimos los valores universales. La familia es la mejor escuela de la formación de las personas.

En la familia se aprende a ser amado, a ser generoso, a ser fiel; ahí mismo aprendemos a amar a la Patria; en ella se aprende a amar a Dios, a ser responsable, a compartir.

¡Qué importante es la familia!

En la Biblia debes leer.

¿Recuerdas aquel episodio donde Jesús se encuentra con Marta y María, dos amigas de Él? María escoge quedarse con el Señor, escuchando su palabra, mientras que Marta se preocupa por los afanes de la casa.(Lucas 10, 38-42).

Jesús nos dice en Mateo 6, 19-21 que nuestros ojos estén puestos en los tesoros del cielo, no en lo que se acaba y corrompe. Donde esté nuestro tesoro, nuestros valores, ahí estará nuestro corazón.

En Lucas 12, 13-21 Jesús nos habla del avaro que atesoró en la tierra. Pronto le llegó la muerte: ¿De qué le sirvió tanta riqueza?

Cuida el tesoro de tu fe

Ten mucho cuidado con los valores que te ofrece el mundo. Son verdaderos antivalores, pues te apartan de Dios. Este mundo nos ofrece el placer, el sexo desenfrenado, la comodidad, la envidia, el querer tener más cosas, el despreciar a los demás, el divorcio, la violencia, la pornografía, la infidelidad, el egoísmo.

¿Qué es lo que más importa en la vida? ¿Acaso no es aquello que te lleva a Dios? El mundo quiere que no nos acerquemos a Él. El auténtico y verdadero cristiano tiene su más grande valor, su tesoro, en el cielo. Y cuidará de él con todas sus fuerzas.

¿De qué sirve ganar todo el mundo si perdemos el alma? No te dejes engañar. Preguntáte siempre: esto que voy a hacer, ¿me acerca más a Dios? ¿Me ayuda a ser mejor persona? ¿Ofende mi dignidad o la de los demás? ¿Qué haría Jesucristo en una circunstancia como la que yo tengo ahora?

Los Valores Cristianos y Jesucristo

Todos los valores sobre los que hemos venido hablando han sido elevados y transformados por Jesucristo. Con la llegada de Cristo los valores humanos se insertan, elevándose y transformándose, en el orden de la redención. El cristianismo no suprime ni menosprecia los valores humanos, sino que les da una nueva orientación, un nuevo espíritu, una nueva inspiración. Surgen así los valores cristianos que Cristo nos dejó consignados en su mensaje evangélico.

Quizás su mejor resumen sean las bienaventuranzas que nos presentan una radiografía de lo que debería ser el corazón del hombre evangélico: la pobreza de espíritu, la mansedumbre, la misericordia, la pureza de corazón, la búsqueda de la paz y de la justicia, la paciencia de frente a la persecución.

Junto a las bienaventuranzas, los Evangelios subrayan también la importancia de algunas actitudes que Cristo exige de sus discípulos: la fe, la confianza absoluta en la Providencia, la humildad, la sencillez, la capacidad de llevar la propia cruz, la abnegación, el perdón de los enemigos y, sobre todo, el amor mutuo que es el distintivo que caracterizará a quienes quieran seguirle y que Jesús propone en forma de un «mandamiento nuevo» que sustituye a la multiplicidad de mandamientos de la antigua ley (Jn 13, 34).

La venida de Cristo al mundo ha operado en él la mayor revolución que jamás se haya podido pensar: revolución pacífica del Evangelio que cambia al hombre desde dentro, purificándolo del pecado y abriendo su alma a la acción transformante del amor y de la gracia. Cristo no solamente ha sanado al hombre de la herida del pecado original, sino que ha elevado todo lo humano a un nivel superior. Por eso podemos decir con verdad, siguiendo la gran tradición cristiana, que la gracia no suprime, sino que perfecciona y lleva a su plenitud a la naturaleza.

Creo que el mejor modo de considerar los valores cristianos es verlos reflejados en la persona misma de Jesucristo. La contemplación de su personalidad es fuente de perennes gracias para nuestra vida. El Evangelio nos presenta a Cristo en un acto de continua donación de sí mismo al Padre y a los hombres. Jesucristo vive en perenne actitud de servicio (Mt 20, 28). Lo que le preocupa por encima de todo es realizar siempre el querer supremo del Padre (Jn 4, 34), agradarle en todo (Jn 8, 29). Y por ello no le perturba ni inquieta la opinión de los hombres (Mt 22, 15).

Pero el hecho de vivir siempre pendiente de las cosas del Padre (Lc 2, 49) no le impide apreciar en todo su valor las realidades creadas: la belleza de los pajarillos del cielo, las flores de los campos (Mt 6, 26-28), la majestuosidad de los montes solitarios adonde se dirige para orar (Mc 1, 35; 9. 2), la soledad del desierto donde fue tentado. Es también sumamente sensible ante las realidades que tocan la vida de los hombres. Quiere participar del gozo de los esposos, santificando el matrimonio, con su presencia en las bodas de Caná. Aprecia la amistad que le ofrecen Lázaro y sus hermanas (Lc 10, 38). Se conmueve ante el dolor de la viuda que ha perdido a su hijo (Lc 7, 13), o ante el abandono del hombre que ha caído en manos de ladrones y a quien nadie ayuda (Lc 10, 25-37).

Observa la desesperación del paralítico que no tiene a nadie que lo lleve al agua de la piscina de Betesda para ser curado (Jn 5, 6). Le llena de admiración la fe de la madre cananea que desea ardientemente la curación de su hija (Mt 15, 28). Le duele la desorientación de las multitudes que caminan como ovejas sin pastor (Mt 9, 36). Se compadece de la vergüenza de la mujer sorprendida en flagrante adulterio (Jn 8, 1-11). Le llena de gozo el alma el deseo de conversión y de renovación interior de Zaqueo (Lc 19, 1-10). Jesucristo es un apasionado del hombre. Le interesa lo humano porque ha venido a rescatar al hombre del pecado y mostrarle el camino seguro de su salvación. Cristo sabe que no todos los valores son iguales y por ello no teme en exigir la renuncia a algunos de ellos para alcanzar otros superiores. Aprecia el valor de las riquezas, pero sabe que la verdadera riqueza es Dios y por ello pide a sus discípulos la pobreza de corazón. Tiene en mucho el valor del matrimonio, pero sabe que Dios puede llamar a algunos hombres a vivir exclusivamente para el Reino de los cielos y a ellos les propone el carisma de la consagración virginal. Estima en mucho el valor del cuerpo, pero al mismo tiempo asigna al alma un mayor valor: «No tengáis miedo a los que matan el cuerpo y no pueden matar el alma. Temed más bien a quien puede echar el alma y el cuerpo en la gehenna» (Mt 10, 28).

Surgen así las paradojas evangélicas del morir para vivir (Jn 12, 24), de servir para reinar (Mt 20, 27-28), de humillarse para ser el mayor en el Reino de los cielos (Mt 18, 4). Son paradojas que se esclarecen al considerarlas a la luz de los valores supremos: morir a sí para vivir en Dios; servir a los hombres para reinar en el cielo; humillarse en la tierra para ser grande a los ojos de Dios.

Jesucristo sabe que si exige la renuncia a bienes transitorios es para poder obtener los eternos.

Él es el hombre perfecto y nos revela el ideal de la perfección humana. Cuando Pilato, después de haberlo mandado azotar, pronuncia ante la multitud las palabras: Ecce homo!, no sabía que en realidad estaba presentando ante la historia el hombre perfecto, aquél que, como ningún otro, encontró el sentido más profundo de su existencia en la entrega oblativa de su vida al Padre por amor a la humanidad, y en quien todos los valores hallan su plenitud y su consumación. Él es el hombre maduro que lucha por alcanzar su ideal, movido por una conciencia totalmente lúcida del porqué de su existencia. Esta percepción tan honda y tan clara del sentido de su vida hizo que viviera en todo instante en clave de misión. Sabía que había venido a este mundo para realizar la redención y no perdió nunca el sentido de lo esencial. Por ello, cuando dio cumplimiento en la cruz a la obra para la que el Padre lo había enviado, a pesar de que los hombres lo consideraban como un fracaso o un iluso, Cristo se sabe triunfador porque ha cumplido a la perfección su misión, ha vivido con total plenitud el sentido de su existencia.

Esta continua tensión que se percibe en su vida en orden al cumplimiento de su misión, nos presenta a Jesucristo como alguien que no toma la vida a medias, sino que se compromete a fondo. Pasó su vida haciendo el bien (Hch 10, 38) y sirviendo a la verdad (Jn 18, 37), amando al Padre y a los hombres. Él es el hombre por antonomasia en quien todos los valores alcanzan su cima. Basta contemplar la profundidad y clarividencia de su inteligencia, la reciedumbre y fuerza de su carácter, el equilibrio perfecto de su vida pasional, emotiva y afectiva. Él es el hombre de principios, coherente con los mismos, fiel a su palabra, amigo de sus amigos y enemigos, hombre de una sola pieza. Él sabe resistir las dificultades inherentes a la vida humana: no se desespera ante el fracaso, ni se abate ante el sufrimiento; sabe dar sentido al dolor, sobreponerse a la angustia, no se arredra ante la incomprensión, no se deja vencer por la fatiga. Nació por amor, vivió amando y murió sin dejar de amar: «habiendo amado a los suyos, los amó hasta el fin» (Jn 13, 1). No tenemos otro modelo mejor ni más perfecto que el de Jesucristo para dar sentido pleno a la vida, para llenarla de valores, para vivirla en plenitud.

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