¿Qué es Persona? Cualidades de una Persona, Debilidades, Imágenes, Fortalezas, Virtudes


El término persona proviene del latín persōna. Etimológicamente, el vocablo persona significa máscara de actor.

En la actualidad, el significado más extendido de persona es el de un individuo que pertenece a la especie humana, que suele ser sujeto de Derecho.

En gramática, accidente de las formas verbales que se refieren a los actantes que se implican en las mismas.

Personaje (figurado y/o real), hombre o mujer distinguidos.

Definición de Persona


Se conoce con el término de persona a aquel ente racional consciente de si mismo y que ostenta una identidad propia y única, es decir, persona es lo mismo a decir un ser humano que presenta aspectos físicos y psíquicos concretos, que son los que en definitiva le darán ese carácter de único y singular que mencionaba.

En la persona conviven la sociabilidad, la sensibilidad, la inteligencia y la voluntad, siendo, estos aspectos únicamente observables en ella, solamente la sensibilidad es compartida por personas y animales.

Los orígenes de la palabra los encontramos en la Grecia Antigua, más precisamente en el contexto teatral, ya sea cómico o trágico, en el cual se designaba con esta palabra a la máscara que utilizaban los actores para representar papeles.

En tanto, en un contexto de Derecho, el concepto de persona implica algo más que ese ser racional que es plenamente consciente de si mismo y de los que hace, porque para el Derecho persona es todo ente susceptible de adquirir ciertos derechos y obligaciones para con los otros y el contexto que lo rodea y en el cual está inmerso. Una persona en Derecho puede ser física y ostentar una existencia visible, como es el caso de un ser humano, pero además, existen personas de existencia ideal o jurídica que son las que generalmente entienden y tienen sociedades, corporaciones, fundaciones, el estado, entre otras.

Por ejemplo, cuando comienza una empresa es necesario que la misma esté sujeta y comprenda ciertos requerimientos legales, entre ellos la inscripción en los tributos, entonces, por esta cuestión y otras que atañen a un comercio o empresa es que la misma siempre deberá estar asociada ya sea a una persona física o a una jurídica que son las que en definitiva responderán ante un requerimiento u obligación legal.

Concepto de Persona


En el lenguaje cotidiano, la palabra persona hace referencia a un ser con poder de raciocinio que posee conciencia sobre sí mismo y que cuenta con su propia identidad. El ejemplo excluyente suele ser el hombre, aunque algunos extienden el concepto a otras especies que pueblan este planeta.

Una persona es un ser capaz de vivir en sociedad y que tiene sensibilidad, además de contar con inteligencia y voluntad, aspectos típicos de la humanidad. Para la psicología, una persona es alguien específico (el concepto abarca los aspectos físicos y psíquicos del sujeto que lo definen en función de su condición de singular y único).

En el ámbito del derecho, una persona es todo ente que, por sus características, está habilitado para tener derechos y asumir obligaciones. Por eso se habla de distintos tipos de personas: personas físicas (como se define a los seres humanos) y personas de existencia ideal o jurídica (grupo donde se agrupan las corporaciones, las sociedades, el Estado, las organizaciones sociales, etc.).

Las personas físicas o naturales están contempladas desde un concepto de naturaleza jurídica que fue elaborado por juristas romanos. En la actualidad, las personas físicas cuentan, por el solo hecho de existir, con diversos atributos reconocidos por el derecho.

Las personas jurídicas o morales son aquellos entes que, para llevar a cabo ciertos propósitos de alcance colectivo, están respaldados por normas jurídicas que les reconocen capacidad para ser titulares de derechos y contraer obligaciones.

Por último, cabe destacar que se denomina como persona gramatical al rasgo gramatical básico que reflejan los denominados pronombres personales. Esta propiedad brinda la posibilidad de regular el modo deíctico que se requiere para determinar qué rol ocupan el hablante, los oyentes y el resto de los involucrados en la estructura de la predicación. En el idioma español, existen tres personas gramaticales en singular y otras tres personas en plural.

Definiciones y tradiciones

En la filosofía el concepto de persona ha sido motivo de extensos debates. Entre las teorías que se han elaborado hay tres que son las que han adquirido más aceptación.

Persona es un término latino que tiene su equivalente en el griego y es prósopon, que hace referencia a las máscaras que utilizaban los actores en el teatro clásico. De este modo, de acuerdo a la etimología podríamos decir que persona prósopon significa personaje.

Otra explicación etimológica afirma que persona proviene de persono que viene del infinitivo personare que significa hacer sonar la voz, puede tener conexión con la explicación anterior en tanto y en cuanto los actores realizan esta acción para hacerse oír en el teatro.

La tercera teoría se inclina a encontrar el significado del término en una raíz jurídica, considerando que hace referencia a un sujeto legal, con deberes y obligaciones. Es la teoría es la que ha influido más firmemente en los usos filosófico y teológico.

El intelectual San Agustín afirmaba que un individuo podía ser considerado persona por su capacidad de autorreflexión, es decir que siendo consciente de sus limitaciones y responsabilidades frente a Dios, debe analizar cada uno de sus actos para que ellos no lo delaten y lo alejen del camino de la verdad y la felicidad.

Uno de los autores fundamentales a la hora de definir el concepto de persona es Boecio. Su teoría acerca del concepto es la más aceptada hoy en día. Dice que una persona es naturae rationalis individua substantia. Es decir es de naturaleza racional y es la razón lo que le sirve para demostrar su esencia individual, estoy da a entender que antes de ser un ser sociable, el individuo es persona, libre y con capacidad de razonar y decidir sobre sus actos.

Por su parte, la antropología contemporánea afirma que la persona es un todo estructural que se abre al mundo y a los otros seres vivos. Un sujeto independiente y libre frente a otros objetos y sujetos.

Para terminar podemos decir que existen cinco formas de definir el concepto, teniendo en cuenta la línea ideológica e intereses de quien lo define. Estos son:

*Persona como sustancia: atribución de propiedades particulares tales como independencia y raciocinio (Aristóteles, Boecia y Edad Media).

*Persona como ser pensante: un sujeto epistemológico donde la razón supera a su existencia física (Pensamiento Moderno).

*Persona como ser ético: individuo absolutamente libre, pero sujeto a una obligación moral, respondiendo a un conjunto de leyes divinas antes que a las leyes de su propia naturaleza (Estoicos, Kant y Fichte).

*Persona como ente jurídico: individuo sujeto a leyes intrínsecas de su esencia que están relacionadas con los derechos universales. Dicha característica, está por encima de la esencia ética del ser.

*Persona religiosa: individuos ligados a una fe, cumpliendo mandatos divinos y buscando la verdadera libertad. (Existencialismo y Personalismo, tradición judeo-cristiana, San Agustín, Pascal, Kierkegaard).

Virtudes Humanas


Las virtudes son el patrimonio moral del hombre. Ellas le ayudan a comportarse bien en toda circunstancia, es decir, a hacerle bueno en el sentido más verdadero y completo. Ningún hombre nace bueno o malo, como nadie nace médico o artesano, pero de la naturaleza recibe la capacidad para llegar a serlo. Y el deber de ser virtuosos, es decir, buenos en el sentido auténtico, debe ser un empeño de todos porque todos deben buscar mejorar moralmente. No existe otra posibilidad: o se hace uno mejor o se hace peor. Esto significa o que se adquieren las virtudes o nos abandonamos a los vicios.

El hombre se encuentra frente a una bifurcación: no se puede no elegir. Se elige el bien, mejora; en caso contrario empeora. Por ejemplo, quien elige ser mesurado en la mesa, hoy, mañana, etc., se hace sobrio y libre ante las atracciones de la comida. Por el contrario, quien es desordenado, hoy, mañana, etc., se hace viciosos y esclavo de los impulsos del momento.

El hombre virtuosos es un persona verdaderamente libre. El fumador empedernido esta sometido por el tabaco, el alcoholizado no es una persona libre para elegir en materia de alcohol, el drogadicto es una persona encadenada. Son todos ejemplos de esclavitud.

La adquisición de las virtudes es el único camino para ser verdaderamente libres, maduros, dueños de las propias acciones. Se comprende entonces la importancia vital del mandato de Jesús: "Sed perfectos como es perfecto vuestro Padre que está en los cielos" (Mt 5, 48). Lo que significa: haceros virtuosos, es decir, buenos, haced el bien imitando a vuestro Padre celestial.

I.- Perseverancia.

Al decir perseverancia nos referimos al camino que se tiene que llevar para lograr un objetivo bien fundamentado, sin darnos por vencidos a la mitad del trayecto.

En esta virtud, yo quisiera tan sólo explicar los “extremos” que la delimitan. Yo pienso que está muy simple y fácil de entender, es sólo cuestión de sentido común.

Si nos vamos a la definición, la primera parte nos dice, que es el camino que se tiene que llevar para lograr un objetivo. Lógicamente, si nos proponemos algo y a medio camino nos damos cuenta que ese fin que buscamos no es el correcto, o tal vez el mejor, pues tenemos la obligación de reconocer nuestro error y trabajar hacia donde se debe; y por el otro lado, no es una norma llevarlo a cabo a como dé lugar. “Es de sabios rectificar”. Y por último, quisiera decir, que hay que saber en qué perseverar, hay prioridades, no irnos hacia los extremos en lo que es la educación y formación de la persona. Porque, por un lado podemos tener a un niño que simplemente no persevera en nada, y por el otro a uno que puede obsesionarse con esta virtud, poco común, pero puede pasar. Hay que buscar y encontrar el justo medio.

II.- Orden.

Se puede definir como aquella distribución, no sólo material, sino también espiritual de la persona. Esta virtud, como todas las demás, debe cultivarse, sin llegar a ser obsesivos, cayendo en el otro lado.

Es importantísimo aprender a que se dé por sí sola, sin tener que estar llamándonos la atención para hacer las cosas como deben de ser. Yo pienso que materialmente, también entra la educación, y la educación a final de cuentas es formación, y la formación es un orden. O sea que, de una manera u otra, llegamos a tener un cierto orden, si es que realmente vivimos plenamente.

En lo que concierne a fomentación del orden, y de toda virtud, se debe aprender de los errores, y comunicarlo a los demás para que no vuelva a ocurrir lo mismo. En cuanto a distribución de tiempo hay que tener en cuenta que hay una prioridad o jerarquía en la vida, y a través de educación y formación, ya sea por medio de padres, amigos, etc. hay que aprender a descubrirla, para que no haya un falso orden, y se crea que se está en lo correcto. Todo esto se puede resumir en organización.

III.- Responsabilidad.

Concientización de actos, interviniendo voluntad, asumiendo consecuencias; no sólo hacia con nosotros, sino también hacia con los demás y hacia con Dios, que a fin de cuentas se refiere a nosotros.

La responsabilidad va muy ligada a la libertad, interactuando, midiendo una a la otra y viceversa. Para tener una verdadera responsabilidad, debemos de tener un verdadero concepto de la vida. Porque si no se encuentra ese motivo que nos hace ver la vida de otra manera, nos limitamos a vivir como animales, que piensan y que no utilizan su capacidad cognoscitiva correcta y verdaderamente.

Para aprender a fomentar esta virtud, podemos tomar experiencia de nuestros errores y compartirlos, aprendiendo a tomar decisiones, analizando causas y consecuencias de las mismas. Lógicamente, aquí también hay una clara jerarquía de responsabilidades; primeramente para con el Hacedor, después para con los demás y por último para con nosotros. Es importante analizar perfectamente el significado de esta virtud, porque sino, se puede caer en el error, malinterpretando esa categorización de las responsabilidades del hombre, que son parte de la ley natural. No quisiera hablar de los actos no intencionados, porque pienso que es cuestión de sentido común entender la repercusión de éstos si no hay voluntad.

I.- Sencillez

Para empezar, podemos definir a la sencillez como aquella virtud que nos permite darnos a conocer a los demás como somos realmente, esto es, sin máscaras, siendo nosotros mismos. La sencillez se liga muy estrechamente con la humildad y la sinceridad.

Para lograr ser sencillos, tenemos que dejarnos conocer tal como somos, íntimamente, sin caer fuera del pudor. Sin embargo, para cualquier relación humana que queramos entablar es necesario algo de sencillez para poder lograr una relación de amistad.

A continuación hablaremos un poco de los niños. Ellos innatamente tienen una sencillez espontanea, que los lleva a decir lo que realmente opinan sin ser falsos o dobles, pero así mismo, ellos llegan a una edad en la que sus actos tienen que ser controlados según lo que esté bien.

La educación en el joven no es un proceso artificial que busca una mejora preestablecida en él, pero más bien ésta ejerce una profunda influencia en el desarrollo de la persona desde el principio de su vida, con la cual puede aprender a ser sencillo hasta en los medios sobrenaturales para poder escuchar a Dios, y así, ser mejor hombre, Para ello, tiene que aprender que es valioso y que no, modales, reglas y normas que si bien pueden parecer artificiales, llegan a desarrollar plenamente a la persona. De ahí que la vida joven tiene que estar colmada de valores o de lo contrario se podría caer en la superficialidad.

Durante la adolescencia pueden sobrevenir un sinnúmero de cambios por los cuales la sencillez se puede perder. Por ejemplo, la falta de conocerse a sí mismo, el desarrollase en un ambiente que sea superficial, regirnos según las costumbres y no según nuestra propia creencia, etc.

Finalmente, para conseguir el ser mejores como esposo, padre, hijo, estudiante, y cualquier campo en el que nos desarrollemos, tenemos que ser nosotros mismo, y así siempre seremos sencillos, a imitación de la Sagrada Familia.

II.- Sociabilidad

El hombre es un ser social por naturaleza. Es una necesidad humana el poderse comunicar y relacionarse con sus semejantes para lograr los fines conjuntos e individuales. La sociabilidad es aquella virtud que nos permite relacionarnos con otras personas consiguiendo su interés y compartiendo el nuestro.

La educación en la sociabilidad inicia al poco tiempo de vida, cuando el niño comienza a descubrir que no es el único niño, y que hay otros seres con los cuales se tiene que relacionar para ciertas actividades. Es así mismo muy interesante el saber que la gente usualmente se fija en uno por lo bueno que ha hecho y no por lo negativo.

La comunicación con los demás debe iniciarse en un plano general, tomando en cuenta siempre nuestro conocimiento sobre la otra persona, sus sentimientos y su naturaleza, para siempre ser adecuados y poder entablar una relación. Otro punto muy importante es el saber escuchar, ya que de lo contrario caemos en el error del antisocial que no sabe callar, y que queda excluido por los demás.

La solidaridad está estrechamente relacionada con la sociabilidad. Su importancia reside en las siguientes consideraciones: La solidaridad es la etapa anterior a la sociabilidad, pues es necesario respetar a los demás para poder relacionarse con ellos.

III.- Patriotismo

El patriotismo es aquella virtud apoyada en la piedad (S. Tomás) que nos lleva a tributarle el respeto y honor debido a nuestra Patria, que nos ha dado las oportunidades necesarias para desarrollarnos plenamente. Recordemos que patriotismo no es igual a nacionalismo, y que el patriotismo cristiano es apolítico.

El sentimiento patriótico es el amor por las costumbres, tradiciones y oportunidades que nuestra patria nos ha brindado, y es necesario iniciar el trato de ésta virtud desde la infancia, iniciando con ejemplos simples y concluyendo con la misma defensa de la Patria, si es necesario.

Son necesarias cuatro condiciones para vivir un verdadero patriotismo: el cumplimiento del propio deber; el cumplimiento de las leyes; la participación dentro de la misma sociedad y la búsqueda y mantenimiento de la paz siempre.

I.- Obediencia.

Es el actuar de acuerdo al recto orden, como subordinado, siempre y cuando la acción sea buena; llevándolo a cabo con responsabilidad, orden,etc.

El libro menciona una cosa muy interesante, yo comparto su opinión; dice que la justicia está de moda y en cambio la obediencia no. ¿A qué se debe esto?, yo pienso que es simplemente por soberbia, el no querer recibir “órdenes” de otras personas por orgullo, por pensar ¿ como YO voy a hacerle caso a él? O ¿porqué tengo que hacer eso?

La clave para fomentar una virtud como esta, es hacer con gusto las cosas que se nos piden, ya sea de nuestros padres, amigos,etc. siempre y cuando sean cosas que nos hagan mejores personas a los involucrados, y no afecten a alguna tercera persona.

Pero, ¿cómo alimentar una virtud como esta en una sociedad tan comodina?, es importante saber desprenderse de las cosas, no dejarse vencer por factores materiales que tuercen a la voluntad, si ésta pudiera ser torcida. Para esto, siempre debemos buscar lo mejor para nuestro prójimo, mejorar su calidad espiritual y después, como consecuencia, la material.

Yo pienso que el problema es que, si no somos obedientes para con Dios, para con los demás y para con nosotros, finalmente llegamos a un cierto antropocentrismo, y dejamos a Dios en segundo plano. Y adquirimos una postura de hacer lo que nos place, dejándonos llevar por el sentimentalismo. Por último quisiera decir, es importante que a partir de cierta edad, la obediencia sea entendida, porque si no lo es, nunca será entendido el verdadero sentido y profundidad de la misma.

II.- Prudencia.

Es el analizar las consecuencias posibles de nuestros actos, actuando con responsabilidad sobre los mismos. Esta virtud viene de la mano de las virtudes teologales, principalmente de la caridad. Yo digo: ¿cuántos errores se eliminarían si la gente pensará bien antes de actuar?, es decir, pensar porqué, para qué, etc. buscando, no sólo el fin próximo, sino también el fin último. La imprudencia, vicio contradictorio de esta virtud, es igual a precipitación, y esta precipitación se puede eliminar pensando en consecuencias, tomando como base la formación de la persona.

Como hijos de Dios, tenemos la obligación de ayudar a actuar correctamente a los demás, orientándolos hacia el bien, porque muchas veces, la limitante o el problema es la falta de conocimiento de la persona para poder actuar, y su acto se vuelve inmoral. Para esto, hay que querer conocer la realidad, sino, el acto sería amoral y se caería en vínculos psicológicos negativos como la soberbia, explicada anteriormente.

III.- Audacia.

La audacia es el llevar una cosa a cabo, buscando un bien, que parece inalcanzable, o es difícil de llegar a él.

Un error por malentendimiento de esta virtud es causado por las pasiones, que muchas veces ciega a la razón, y no permite ver lo que realmente es. Yo pienso que la raíz del error por la malinterpretación de cualquier virtud, se remonta a la relación realidad personal-realidad universal, esto hace que busquemos bienes que no son los que nos convienen. “El hombre siempre escoge algo bueno, pero no siempre escoge bien”.

Para poder seguir la virtud de la audacia, debemos darnos cuenta de nuestra capacidad, sin menospreciarnos ni idolatrarnos; una vez oí decir a una persona muy sabiamente “la humildad es sinceridad”, no tenemos porqué no reconocer nuestra capacidad. Una manera de promover una virtud como esta a los demás, es exigiendo, exigiendo y exigiendo; cuando se le exige a una persona, tiende a comparar y finalmente se da cuenta que lo mejor es ser estricto consigo mismo, nos perfecciona más.

I.- Humildad.

La humildad es el reconocer, tanto nuestros defectos, como nuestros errores. Esto sin hacer alarde de lo bueno, o hasta malo, que se es. Esta virtud nos ayuda a mantener los pies en la tierra, a no levitar en una falsa realidad, ni tampoco, por el otro lado, sentirnos menos de lo que somos, es el justo medio, como dijo alguna vez, un famoso filósofo griego.

Pero ahora, ¿cómo podemos alcanzar esta virtud?, es cuestión de conocernos bien, de acuerdo al sentido estricto de la palabra, para poder hacer un juicio objetivo de nuestra situación, y si es posible, ayudarnos de alguien de confianza para que nos haga ver , lo que nosotros muchas veces no nos damos cuenta que hacemos. Porque la humildad nos llevará a la autenticidad como personas, y eso es lo que tenemos que buscar.

Es muy importante no caer en el lado opuesto de esta virtud, que es la soberbia, para esto quisiera citar a otro filósofo griego, en este caso, Sócrates: “Yo sólo sé que no sé nada”, esto es una prueba de humildad, podríamos pensar, pero ¿cómo es posible que diga eso una persona sapientísima como lo fue él?, muy simple, se dio cuenta de que sabía mucho, pero hasta ahí, que había un límite en su sabiduría, y esto era lo que lo limitaba.

II.- Amistad.

Es el preocuparse por las personas que ya hemos conocido, y tratarlos de manera más frecuente, interesándose por su desarrollo y crecimiento personal. Es muy importante que exista ese afecto recíproco desinteresado, porque sin éstos, no existiría una verdadera amistad.

Hay gente que dice, “somos medio amigos”, o “es un mal amigo”, yo pienso que no existe tal cosa, simplemente o existe o no existe la amistad, no hay grados de la misma. Podrá haber grados de trato frecuente o no tan frecuente, pero definitivamente no de amistad. No puede haber malos amigos, es como decir “es, pero no lo es”, lo cual es totalmente contradictorio.

La amistad es clara, auténtica, verdadera y desinteresada, porque cualquiera de estos elementos que no existan en una “amistad”, la eliminan. Otra cosa muy importante, que corrobora lo dicho anteriormente es que no cabe amistad si no hay virtud. Son infinidad de virtudes las que forman parte de la amistad, tales como:

1.- Respeto

2.- Lealtad

3.- Comprensión

4.- Generosidad, etc.

y así nos pudiéramos ir nombrando decenas y decenas de virtudes que deben existir en una amistad.

III.- Comprensión.

La comprensión es el reconocer los factores que influyen en una persona, tanto positivos, como negativos. La comprensión es el entender -lo entendible, dentro de lo que cabe- al amigo, al conocido, etc. , ponerse en su lugar, analizar su situación.

Es muy importante que sepamos ser comprensivos con los demás, para, posteriormente, encausar esa comprensión al bien, y así, no dejar que la persona caiga en el error, y se haga todavía más grande su problema. Esta virtud debe ser parte fundamental de la amistad, y de cualquier virtud.

Por último quisiera aclarar una cosa, el comprender es todo lo que se dijo anteriormente, si caemos en el extremo de todo esto, hacia cualquiera de los dos lados, no tiene porqué haber comprensión, esto es, obviamente, de acuerdo al recto orden.

Inmoral: sin moral, acto que no puede ser valorado.

Vídeos Gratis
www.Santos-Catolicos.com
¡DVDs, Artículos y Libros Gratis!
FREE DVDS & VIDEOS
WATCH & DOWNLOAD ALL THE DVDS & VIDEOS FOR FREE!