Socialismo: ¿Qué es Socialismo Socialistas? Definición y Concepto

El Socialismo es un sistema de organización social y económica que se basa en la propiedad y administración colectiva o estatal de los medios de producción y se propone que progresivamente las clases sociales desaparezcan.

La teoría filosófica y política que promulga el Socialismo fue desarrollada por el alemán Karl Marx a mediados del siglo XIX.

El socialismo, se destaca por promover la regulación de todas las actividades económicas y sociales por parte del estado y la distribución de los bienes. El Socialismo cree que el mejor escenario para que una sociedad progrese es que el control administrativo debe estar en manos de los mismos productores o de los trabajadores y el control democrático de las estructuras políticas y civiles, en manos de los ciudadanos.

El Socialismo es uno de los sistemas políticos que mayores críticas y detractores ha cosechado desde su aparición en escena y esta cuestión ha hecho que las definiciones que se han dado sobre el han sido muy variables a lo largo de estos años. Aunque, mayormente, el socialismo ha estado emparentado y asociado con cuestiones como ser la búsqueda del bien común, la igualdad social, la intervención estatal, entre otras.

HISTORIA DE SOCIALISMO

Antecedentes

No podemos hablar de socialismo sin antes hacer referencia al capitalismo, pues nació como oposición a este sistema económico.

El capitalismo significó el poder del dinero, y su máxima manifestación fue la Revolución Industrial, que generó la existencia de ricos y pobres. Los primeros representados por los dueños de las fábricas, que obtenían las ganancias (diferencia entre el costo de producción y el de venta del producto) y los segundos, por los trabajadores, que vendían su fuerza de trabajo por sumas miserables.

La Revolución Francesa (1789) unió de cierta manera a estos dos sectores para luchar contra el absolutismo monárquico, y contra las prerrogativas basadas en los títulos nobiliarios, pero una vez ganada la causa, la burguesía no realizó ningún tipo de concesiones a los marginados, que siguieron advirtiendo que en la práctica los privilegios no habían desaparecido, ya que seguían siendo explotados por sus ricos patrones, que solo reclamaban mayores derechos para ellos, civiles y políticos.

Ante esta realidad los pensadores se dividieron entre los que sostenían la necesidad del liberalismo, cuyo máximo exponente fue Adam Smith (1723-1790) donde se debían asegurar las libertades individuales, con mínima participación del estado para lograr el progreso, sin preocuparse por las diferencias sociales, que consideraban justas, ya que era bueno que existieran ricos que dieran trabajo a los pobres, que como fruto de su trabajo podrían llegar a ser ricos. David Ricardo, un liberal inglés, que vivió entre los años 1772 y 1823, sostuvo que los salarios debían ser fijados libremente por contrato, sin intervención del parlamento. Según su teoría de “la ley del bronce de los salarios” estos siempre serían bajos, pues si se aumentaran, crecería la población trabajadora, y un aumento de la oferta traería aparejada una rebaja salarial, por la ley de la oferta y la demanda.

El ascenso social en esa época (siglo XIX) podía lograrse a través de la educación, el ejército o los negocios, tres caminos a los cuales accedían solamente los miembros de familias ricas, o sea, que si bien no había restricciones legales para ascender en la escala social, en los hechos, la falta de dinero era una condición limitante, lo que reproducía generacionalmente la jerarquía social: los hijos de ricos serían ricos y los de los pobres, continuarían siendo pobres, al carecer de oportunidades.

Contrariamente al capitalismo y a las ideas liberales, surgió el socialismo, que quería un mejor reparto de las riquezas.

Clases de socialismo

El socialismo utópico, surgido en los albores del siglo XIX, llamado así pues se consideró que en la práctica era irrealizable, quería dar una marcha atrás en el progreso industrial, y retornar al mundo rural y de producción artesanal. Entre sus representantes podemos nombrar a Robert Owen defensor del cooperativismo, que creyó en la bondad innata del hombre, que era un producto social. Si la sociedad le brindaba buenas condiciones de vida, el fruto de su trabajo también tendría calidad. Otro pensador destacado de esta concepción fue Louis Blanc.

El socialismo científico, de la segunda mitad del siglo XIX, consideró imposible terminar con el progreso industrial, pero sí halló válida la idea de un cambio o revolución, consistente en apropiarse de los medios de producción por parte de los trabajadores, eliminando así la propiedad privada, y distribuyendo las ganancias acorde a las necesidades.

El pensador más famoso del socialismo científico, fue Carlos Marx (1818-1883) quien escribió con la colaboración de Engels el “Manifisto Comunista” (1848) y “El Capital” (primer tomo publicado en 1867 y los tres restantes, entre los años 1885 y 1894), donde propuso la existencia de la propiedad colectiva, sin clases sociales. Sostuvo que los derechos sociales y políticos obtenidos con la Revolución Francesa solo habían beneficiado a la burguesía. Su plateo dio origen a una nueva forma de socialismo, el comunismo, como una segunda fase del socialismo. En éste los medios de producción quedaban en poder del estado para su posterior redistribución equitativa, en el comunismo, el estado desaparecía para ser los propios trabajadores los que tomaran la propiedad colectiva y dirigieran de la sociedad.

Hacia fines del siglo XIX, los obreros comenzaron a organizarse y a expresar sus reclamos a través de huelgas Surgieron la Primera Internacional y luego la Segunda Internacional, como modo de organización socialista interestatal.

Estas ideas fueron el sustento ideológico de la revolución rusa de 1917 y de los movimientos sindicales, para el reclamo de los derechos de los trabajadores.

¿QUÉ ES SOCIALISMO?

Sistema de organización social y económica que defiende la abolición de la propiedad privada o socialización de los medios de producción. Aunque sus antecedentes son muy anteriores, la palabra socialismo fue acuñada a principios del siglo xix. El término socialismo significa cosas distintas para personas diferentes. Para Karl Marx (1818-1883) y Friedrich Engels (1820-1895), el socialismo es un estadio intermedio de transición entre el capitalismo y el comunismo. El socialismo es concebido por estos autores como un tipo de sociedad que sucederá al capitalismo, del mismo modo que éste sucedió al feudalismo. Según la interpretación mar-xista de la historia, el capitalismo será derrotado y la sociedad socialista instaurada como consecuencia de la lucha de clases y las consiguientes revoluciones proletarias que las contradicciones internas del propio sistema capitalista genera. En las aportaciones de los socialistas utópicos y, sobre todo, en los escritos de Marx y Engels se hallan los antecedentes más inmediatos del moderno socialismo.

Socialismo es un conjunto de teorías socioeconómicas que abarcan un sentido general, desde el socialismo utópico y la social democracia, hasta el comunismo y el anarquismo, y a distintas prácticas políticas que tienen en común el intento de abolir las diferencias y conflictos entre clases sociales.

Está ligado al desarrollo de la industrialización y del movimiento obrero, el socialismo a pretendido conseguir un modelo de sociedad en el que la igualdad económica lograra acabar con los conflictos entre las clases.

Algunos teóricos socialistas apoyaban la idea de que la revolución violenta era el único medio para alcanzar la nueva sociedad, mientras que otros, como los social-demócratas, consideraron que las transformaciones políticas debían realizarse de forma progresiva y dentro del marco de los sistemas democráticos y de la economía capitalista o de mercado.

A mediados del siglo XIX, se separaron dos ramas importantes del tronco ideológico del socialismo: el marxismo o socialismo científico, y el anarquismo(conducta política destructora de la autoridad y subversiva del orden social).

El anarquismo contó con diversos teóricos de diferentes tendencias, y nunca llegó a constituir un cuerpo dogmático. Proudhon atacó en concepto de propiedad, y afirmó que los bienes adquiridos mediante la explotación constituían un robo.

Marx y Friedrich Engels crearon una doctrina, que consideró la sociedad como un todo estructurado en el que los elementos determinantes eran los factores y relaciones de producción y la lucha de clases.

Ellos al igual que otros teóricos, vio en la revolución violenta el único medio para imponer, mediante la dictadura del proletariado, un nuevo orden que habría de conducir a una sociedad, igualitaria y solidaria. El fundador del marxismo denominó a su doctrina socialismo científico.

La Comuna parisiense de 1870, fue el primer intento histórico de implantación de una sociedad socialista, contribuyó al hundimiento de la Internacional.

El socialismo científico

Gracias a Karl Marx y a Friedrich Engels, el socialismo adquirió un soporte teórico y práctico a partir de una concepción materialista de la historia. El marxismo sostenía que el capitalismo era el resultado de un proceso histórico caracterizado por un continuo conflicto entre clases sociales opuestas. Al crear una gran clase de trabajadores sin propiedades, el proletariado, el capitalismo estaba sembrando las semillas de su propia muerte, y, con el tiempo, acabaría siendo sustituido por una sociedad comunista.

Según Marx, todos los sistemas sociales del pasado habían sido un medio para que unos pocos, ricos y poderosos, pudieran vivir a costa del trabajo y la miseria de una mayoría pobre. Por eso, todo sistema está amenazado por un posible conflicto surgido de cada contradicción histórica.

Según esto los socialistas sostenían que las relaciones capitalistas irían eliminando a los pequeños productores hasta que sólo quedasen dos clases antagónicas enfrentadas, los capitalistas y los obreros. Con el tiempo, una grave crisis económica dejaría paso al socialismo y a la propiedad colectiva de los medios de producción.

EVOLUCIÓN DEL SOCIALISMO A NIVEL MUNDIAL

El socialismo llamado científico se inicia con Carlos Marx y Federico Engels, los dos de nacionalidad alemana. Carlos Marx, nacido en el seno de una familia de la clase media, es educado en la filosofia de la izquierda hegeliana, en sus escritos cita los problemas sociales, económicos y políticos derivados de la revolución industrial, desde un punto de vista filosófico, histórico y económico; establece un riguroso análisis crítico de la estructura de la sociedad burguesa y capitalista y propone su supresión por otras soluciones alternativas, en las que el proletariado industrial desempeñaría un papel decisivo.

Iniciada la colaboración con Federico Engels desde los años de exilio en Bruselas en 1845 y continuada durante el resto de su vida, publican conjuntamente, poco antes de la revolución de 1848, el Manifiesto Comunista. La aparición de este Manifiesto señala la línea divisoria entre el socialismo utópico y el llamado científico. Con este último se establece un análisis filosófico-económico e historicista de las fuerzas que operan en la sociedad capitalista y burguesa que en ese momento se estaba viviendo.

Se aclara la idea de que la vía para transformar la organización de la sociedad está ligada a la conquista del poder político. Marx y Engels afirmaban que el proletariado sería la única fuerza revolucionaria capaz de dar vida a un orden social nuevo en sustitución de la sociedad burguesa que, a su vez, había abatido la sociedad feudal; que para la consecución de este objetivo final la lucha proletaria debía producir el mismo carácter internacional que tenía el capitalismo. Lucha que no debía limitarse a la elaboración de programas como lo habían hecho los socialistas utópicos, sino orientarse a la conquista del poder, para lo cual se requería una organización partidista, centralizada y bien cohesionada.

Posteriormente, Carlos Marx se entrega de lleno a la tarea de madurar los fundamentos doctrinales del marxismo: la concepción materialista de la historia y la teoría del valor, que quedan plasmados en su obra fundamental, El Capital, cuyo primer volumen apareció en 1867.

Por otro lado, frente al idealismo de Hegel, Marx contrapone una concepción materialista: el trabajo del hombre, motor de la historia; es decir, las condiciones económicas determinan el curso de la historia y de todas las relaciones sociales, instituciones, costumbres y creencias. Ofrece, pues, una interpretación unilateral de la historia al reducirlo todo a factores económicos. Lo mismo ocurre con su crítica de la sociedad burguesa, a la que reconoce una labor, como renovadora de los sistemas de producción frente al estancamiento de la economía de tipo feudal, pero a la que fustiga duramente y a la que vaticina un próximo final a causa de sus mismas contradicciones internas, que han generado un antagonista, el proletariado, la clase revolucionaria, llamada a crear una sociedad sin clases.

Sus teorías económico-filosóficas y sus programas de acción sirvieron de base a la acción política del socialismo en la segunda mitad del siglo XIX y a la mayoría de los movimientos obreros.

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