Vida, ¿Qué es la Vida? Significado de la Vida, Definición, Concepto

El concepto de vida puede ser definido desde diversos enfoques. La noción más habitual está vinculada a la biología, que sostiene que la vida es la capacidad de nacer, crecer, reproducirse y morir. En este sentido, la vida es aquello que distingue a hombres, animales y plantas, por ejemplo, de los objetos como una roca o una mesa.

La vida también es el estado de actividad de los seres orgánicos y la fuerza interna que permite obrar a aquel que la posee. Otra forma de interpretar la vida está vinculada a la capacidad de un ser físico de administrar sus recursos internos para adaptarse a los cambios que se producen en su medio.

¿Qué es la Vida?

1) Las cosas se conocen por sus operaciones

Frecuentemente los aspectos espirituales del hombre son rechazados por ignorancia, superficialidad y ceguera ante lo espiritual. Sin embargo valores ye realidades tan fundamentales como las del espíritu, son suficientes accesibles, aunque su profunda investigación exige un estudio serio y penetrante.

Para Rafael Gambra "La vida es corta y el conocimiento sin límites..."

Santo Tomás y Aristóteles señalan: las cosas se conocen por sus operaciones y las operaciones se conocen por sus objetos.

2) Nociones preliminares

La noción de vida es una de las más importantes de la realidad, la cultura y el lenguaje humano .

La palabra vida como nombre designa abstractamente el vivir, el acto o ejercicio efectivo de la vida, el conjunto de actos que realizan los vivientes.

El término vida se entiende en tres sentidos:

estricto.- la vida significa el mismo ser (existencia) del viviente.

amplio.- las operaciones de los vivientes , como sentir, nutrirse, pensar se toma por señal de vida en cada viviente su operación más propia y a ala que más fuerte inclinación tiene.

metafórico.- para designar ciertos caracteres totalmente externos que aparentan vida.

3) Noción empírica de la vida

La experiencia sencilla común entiende que la vida es espontaneidad, es decir, que los vivientes actúan por sí mismos. Se dice que la vida es movimiento. Empíricamente, la vida es la espontaneidad característica de ciertos entes que se mueven por sí mismos.

4) Noción biológica de la vida

La Biología, alcanza sólo a entregarnos una definición descriptiva, pero no esencial de la vida. La definición descriptiva se constituye por la enumeración, no siempre completa, de las propiedades, o mejor, de las operaciones características de la vida que son susceptibles de observación o experimentación precisas.

La estructura experimentable de la vida abarca la ordenación y conjugación de elementos observables.

La unidad vital básica en la Biología es la célula.

Por los límites del método experimental, las ciencias biológicas estudian sólo las actividades vitales que dependen y se manifiestan directamente por el cuerpo.

La vida humana no queda abarcada completamente por la visión biológica experimental, puesto que la vida humana es historia, economía, política, religión arte, etc.

La Biología emplea el significado amplio de la vida, define la vida como un ciclo, llega hasta las operaciones observables, pero no puede dar razón de la esencia, causas y principios últimos o radicales de la vida.

La Psicología Experimental, también es incapaz de penetrar en la esencia de la vida.

5) Noción filosófica de la vida

La Filosofía debe partir de la noción empírica y de la noción científica experimental, que la designan como un movimiento espontáneo. La Filosofía de la naturaleza es la ciencia filosófica que se ocupa del estudio de los entes corpóreos o materiales.

La vida es la forma más alta de movilidad y la filosofía del viviente constituye la parte más compleja, noble, perfecta de la filosofía de la naturaleza.

Para explicar filosóficamente la vida, hay que proceder de los más conocido para nosotros havia lo más recóndito y profundo.

DEFINICIÓN POR LAS OPERACIONES

Las cosas se conocen por sus operaciones, la vida se conoce por las operaciones vitales.

Dondequiera que se descubra cualquier operación vital, ahí habrá un ente vivo.

DEFINICIÓN POR EL CARÁCTER AUTO-MOVIL DEL VIVIENTE

Toda Actividad vital tiene u carácter necesario.

El viviente es causa primordial e intrínseca de sus propias actividades.

Lo que se mueve por sí es lo que se mueve así mismo. Los entes vivos obran y se mueven por sí mismos.

El ente vivo es sustancia y no accidente.

Aristóteles: Tiene la vida aquello que tiene alimentación y crecimiento.

Decimos que no tienen vida los que sólo pueden moverse por causa de un principio exterior.

Movimiento, puede tener 2 significados:

1.- En sentido amplio, designa cualquier modificación o cambio del tipo que sea.

2.- En sentido estricto o propio es el movimiento local o cambio de lugar; peste sentido estricto del movimiento, por su carácter tan definido y concreto, no esa suficiente para explicar la vida, puesto que la vida comprende cambios o modificaciones más ricas y profundas; en consecuencia, el término movimiento que se refiere a lo vital es el que toma en sentido lato o amplio.

En Aristóteles, hay 2 criterios para clasificar los diversos movimientos en sentido amplio.

1.- Desde las categorías el movimiento puede ser:

Sustancial: generación y corrupción

2.- Cualitativo: alteración

3.- Cuantitativo: aumento o disminución

4.- Local: translación.

2.- Por su finalidad, hay 2 clases de movimiento: transeúnte e inmanente; el movimiento transeúnte o transitivo es aquel cuyo fin es el efecto producido: el objeto externo resultante de la acción de un sujeto activo.

El movimiento inmanente es aquel que se origina en el sujeto activo y que termina en él mismo como fin para enriquecerlo o perfeccionarlo.

Los cambios o actividades están involucrados en la vida son: el cambio substancial: generación y corrupción, cuales son el nacimiento y la muerte; el cambio cualitativo como es la nutrición, la sensación y el conocimiento general; el cambio cuantitativo, es el aumento o disminución del crecimiento; el movimiento local o translación es de un lugar a otro.

Donde hay un movimiento inmanente, habrá vida, pero donde sólo haya movimiento transeúnte, no hay vida.

Además de entender el auto-movimiento de los entes corpóreos vivos, se añade que el viviente es substancia y no accidente.

Substancia es la realidad que existe por sí y gracias a ella puede obrar u operar por sí.

Las acciones o actividades son de las substancias que constituyen un todo con sus accidentes y no propiamente de las partes accidentales, pues no se dice, con precisión.

El primer principio, válido para todo ente corporal y móvil, establece todo lo que se mueve es movido por otro.

El ser viviente se mueve por sí mismo. No quiere decirse que el viviente sea el principio absoluto del movimientos.

El movimiento vital esta mantenido por un conjunto de causas.

Las actividades vitales tienen como característica fundamental la inmanencia.

DEFINICIÓN POR LA ESTRUCTURA ENTITATIVA DEL VIVIENTE

"Vivir es ser". Hay varios tipos de actos, para Aristóteles hay tres tipos: 1) como movimiento en sentido estricto, 2) como operación y 3) como "forma"; cada manera designa un tipo de acto más perfecto o superior a la forma: el acto de ser.

Para Santo Tomás de Aquino el ser es la perfección de todas las perfecciones, aquello sin lo cual nada puede ser real.

Vivir se añade a ser, sino que indica una mayor participación en el acto de ser, por lo que vivir se reduce a ser.

6) ORIGEN DE LA VIDA

DOCTRINA DE LA CREACIÓN

Un pilar fundamental del pensamiento Cristiano y de toda la filosofía. La doctrina de la Creación es una verdad que el intelecto humano.

Aristóteles no afirmó ni negó la Creación, porque no la conoció

La Creación no está en contradicción con los principios metafísicos de Aristóteles

La Creación está incluso implícita en los principios metafísicos de Aristóteles, como cierta conclusión que él mismo no sacó porque no llevó a sus últimas consecuencias de doctrina del acto y de la potencia.

Para Fernando Torre la potencia es "el poder para hacer una cosa o producir un efecto"

La Creación es la acción Divina que produce toda la entidad de las cosas, sin ningún factor o elemento precedente.

Las argumentaciones de la Suma Teológica establece:

La materia prima es creada por Dios

Dios es la Causa Ejemplar de todo

Dios es la causa final Suprema

Crear es hacer algo de la nada

Dios puede crear

Crear es exclusivo de Dios

Con todos los adelantos de la tecnología moderna, no debería quedar duda alguna de que la vida humana empieza con la unión del óvulo y el espermatozoide en el tercio externo de las trompas de Falopio de la madre. Es sólo cuestión de tiempo para que el ser humano crezca y desarrolle todas sus capacidades y potencialidades en los siguientes nueve meses de vida (y el resto de años fuera del útero de la madre). La dignidad humana que Dios le dio el día de la fecundación es única, universal e irrenunciable, y acompañará al ser humano en todas las etapas de su vida.

La dignidad del ser humano es única, universal e irrenunciable. Ésta es la base fundamental de los llamados «derechos humanos» y no una arbitraria definición judicial o legislación humana. Sólo en la medida en que las diferentes legislaciones sean un reflejo de la ley natural que se deriva de este Plan de Dios para nosotros. Todo hombre abierto a la verdad con la luz de la razón y la gracia de Dios puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón (Cf. Rom 2,14-15) el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término.

La Iglesia Católica siempre ha hablado claramente en la promoción y defensa de la vida humana. En el momento de la unión del óvulo materno con el espermatozoide paterno ocurre el proceso de fecundación. La ciencia ha demostrado que desde el momento de la fecundación, el cigoto (célula surgida de esta unión) combina los cromosomas del óvulo y el espermatozoide, creando una realidad completamente nueva. Sólo horas después de surgir, el cigoto comienza una intensa actividad celular de especialización, que permite determinar qué parte de esta microscópica realidad terminará convertida en el cerebro, el corazón, la columna vertebral o los músculos del nuevo ser humano. Sus dimensiones microscópicas no cambian el hecho de que este nuevo ser es un ser humano plenamente nuevo e independiente. Desde ese instante el nuevo ser ya es una unidad en cuerpo y alma, única e irrepetible, tiene toda la información genética necesaria para seguir desarrollándose hasta llegar a ser una persona adulta.

Este embrión humano no es un animal ni un simple conjunto de células. Tiene una dignidad especial: porque Dios lo creó a su imagen y semejanza para ser el administrador de la creación (Gén 2,7).

Las pruebas sobre la existencia de Dios

Introducción

Vivimos en un mundo marcado por la cultura de muerte. Las constantes manifestaciones de rupturas con uno mismo como soledad, tristeza, sin sentido, búsquedas desenfrenadas de falsas seguridades; las rupturas con los demás traducidas en violencia, delincuencia, terrorismo, guerras, entre otras; no tienen otra causa que la ruptura fontal con Aquel que nos creó y nos conoce plenamente, Dios mismo. El anhelo de infinito que cada hombre experimenta en lo más profundo de su corazón se ve traicionado al cerrarle la puerta al Único que puede saciar esa nostalgia de eternidad.

En la historia de la humanidad siempre han estado aquellos que niegan explícitamente a Dios, los denominados ateos; otros que crean dioses a sus medidas trayendo como consecuencia visiones reducidas de Dios, como por ejemplo: los deístas, los panteístas, los idealistas kantianos, etc.

En nuestros días percibimos -por el avance del secularismo- la ausencia de Dios en las estructuras de nuestra sociedad, una sociedad que termina poniendo a Dios "entre paréntesis", regida por un estribillo cada vez más común: "si Dios no está en mi vida práctica y no tengo como probar si existe o no existe, entonces no me interesa".

Ante este panorama, los católicos enfrentamos la urgencia de hacer una opción clara y decidida por anunciar con sólidos argumentos que Dios sí existe y está muy cerca de cada uno de nosotros.

El hombre puede llegar al conocimiento de Dios de muchas maneras. Todas ellas responden tanto a la capacidad natural de la inteligencia humana de conocer la existencia de Dios, como a la Revelación divina que nos ofrece de El un conocimiento sobrenatural.

Por ello, seguidamente señalaremos los principales postulados que nos permiten afirmar que Dios existe, es real y es cercano.

Empezaremos con las vías que Santo Tomás de Aquino desarrolló hace más de 700 años para demostrar la existencia de Dios, desde un conocimiento a posteriori, es decir una manera de aproximarse a la realidad divina desde la experiencia sensible, que va de lo conocido a lo desconocido, de lo sensible a lo espiritual, de los efectos a la causa suprema.

Primera vía: Se funda en el movimiento

1) Es innegable, y consta a nuestros sentidos, que hay cosas que se mueven, es decir, que cambian. No se trata sólo del movimiento en sentido físico (locomoción), sino en sentido metafísico, es decir, como paso de la potencia al acto (cambios de una condición a otra, de un ser a otro, etcétera).

2) Pues bien, todo lo que se mueve, cambia, muda o transforma es movido por otro, ya que nada se mueve más que cuando está en potencia respecto a aquello para lo que se mueve. En cambio, mover requiere estar en acto, ya que mover no es otra cosa que hacer pasar algo de la potencia al acto, y esto no puede hacerlo más que lo que está en acto. Por ejemplo, el fuego hace que un leño -que está caliente sólo en potencia- pase a estar caliente en acto. Pero no es posible que una misma cosa esté, a la vez, en potencia y en acto respecto a lo mismo, sino en orden a cosas diversas. Es imposible que una misma cosa sea, por lo mismo y de la misma manera, motor y móvil, como también lo es que se mueva a sí misma. Por consiguiente, todo lo que se mueve es movido por otro.

3) Pero, si lo que mueve a otro es, a su vez, movido, es necesario que lo mueva un tercero, y a éste otro. Mas no se puede seguir indefinidamente, porque así no habría un primer motor, y, por consiguiente, no habría motor alguno, pues los motores intermedios no mueven más que en virtud del movimiento que reciben del primero, lo mismo que un bastón nada mueve si no lo impulsa la mano.

Por consiguiente, es necesario llegar a un primer motor que no sea movido por nadie.

4) Este primer motor que no es movido por nadie es el que todos entienden por Dios. Luego Dios existe.

Segunda vía: Se basa en la causalidad eficiente

1) Nos consta por experiencia que hay en el mundo sensible un orden determinado entre las causas eficientes, pues están subordinadas esencialmente entre sí para la producción de un efecto común.

2) Pero no se da, ni es tampoco posible, que una cosa sea causa de sí misma, ni en el orden del ser ni en el de la operación, pues en tal caso habría de ser anterior a sí misma, y esto es imposible.

3) Ahora bien: esa serie de causas eficientes, subordinadas esencialmente entre sí, no se puede prolongar indefinidamente, porque siempre que hay causas eficientes subordinadas, la primera es causa de la intermedia, y ésta causa de la última. Cada una de estas causas actúa por influjo de las causas que la preceden. Y así tenemos que, suprimida una causa se suprime su efecto. Por consiguiente, si no existiese una causa primera, tampoco existiría la intermedia, ni la última. Si, pues, se prolongase indefinidamente la serie de causas eficientes, no habría causa eficiente primera y, por tanto, no habría efecto último, ni causa eficiente intermedia, cosa falsa a todas luces.

Por consiguiente, es necesario que exista una causa eficiente primera.

4) Esta causa eficiente primera, que no es causada por ninguna otra, a la que están subordinadas todas las demás causas; es decir, esta causa eficiente incausada es llamada por todos Dios. Luego Dios existe.

Tercera vía: Se fundamenta en la contingencia de los seres

1) Es evidente que hallamos en la naturaleza seres que pueden existir o no existir, pues vemos seres que vienen a la existencia por generación y seres que se destruyen por corrupción; es decir, seres que no tienen en sí mismos la razón de su existencia, sino que están condicionados por otros seres, y, por tanto, hay posibilidad de que existan y de que no existan. Estos seres reciben el nombre de seres contingentes.

2) Ahora bien: es imposible que los seres contingentes hayan existido siempre, ya que lo que tiene la posibilidad de no ser, hubo un tiempo en que no fue. Es decir, los seres contingentes, que tienen la posibilidad de existir y de no existir, reciben la existencia, no por sí mismos, sino por otro ser que ya existe. Así, pues, los seres contingentes son, por esencia, efecto, seres que piden causa, seres que alguna vez han comenzado a existir causados por otro.

Pero, como ya se demostró antes (segunda vía), es imposible y absurdo que haya una serie infinita de seres contingentes, es decir, de causas subordinadas, ya que es imposible que sólo existan efectos.

Por consiguiente, los seres contingentes exigen la existencia de un ser que no haya comenzado a existir; un ser no causado, que exista por sí mismo; un ser que ha existido siempre. A este ser se le llama ser necesario.

3) Pero el ser necesario, o tiene la existencia por sí mismo, o la ha recibido de otro ser necesario superior. En esta segunda hipótesis, si el ser necesario ha recibido su existencia de otro ser necesario superior, es imposible aceptar una serie indefinida de seres necesarios. Es forzoso, por tanto, admitir la existencia de un ser necesario que exista por sí mismo y que no tenga fuera de sí la causa de su necesidad, sino que sea causa de los demás seres.

4) A este ser necesario, que no tiene la existencia recibida de otro, sino que existe por sí mismo, en virtud de su propia naturaleza, es al que todos llaman Dios. Luego Dios existe.

Cuarta vía: Considera los grados de perfección que hay en los seres

1) Vemos en los seres que unos son más o menos buenos, más o menos verdaderos y nobles que otros; y lo mismo ocurre con las diversas cualidades. Así, por ejemplo, nadie duda que el hombre es más perfecto que el animal; el animal, más perfecto que el vegetal; y éste más perfecto que el mineral. Lo propio se ha de decir de la bondad, de la verdad, de la nobleza y de otras perfecciones semejantes, las cuales están realizadas en todos los seres según una diversidad de grados, en virtud de la cual unos seres son más perfectos que otros.

2) Pero la diversidad de grados que se da en esas perfecciones, es decir, las cosas más o menos buenas, más o menos verdaderas, más o menos bellas, etc., suponen la existencia de lo máximo; están reclamando un ser óptimo, verdaderísimo, bellísimo, etc. En otras palabras, esos grados dc perfección son algo causado por otro, el cual, si posee esas perfecciones en grado limitado, las tendrá, a su vez, causadas por otro.

3) Pero como es imposible admitir una serie infinita de causas limitadas, causadas, en este proceso de ascensión, llegamos a una primera causa en donde todas esas perfecciones se encuentran en grado sumo y en toda su plenitud. Por lo tanto, ha de existir algo que sea verísimo, nobilísimo, bellísimo y óptimo, y por ello ente o ser supremo, pues lo que es verdad máxima es máxima entidad.

Ahora bien: quien tiene una perfección pura en grado máximo, o por esencia, es causa de esta perfección en todos aquellos que la poseen en grado inferior, o por participación. Además, no puede ser más que un único ser, una única perfección subsistente en sí misma, una única perfección en toda su plenitud y totalidad.

4) Por consiguiente, existe algo que es para todas las cosas causa de su ser, de su bondad, de su belleza y de todas sus perfecciones, porque se trata del Ser sumo, de la Verdad suma, de la suma Bondad; y a este ser todos lo llamamos Dios. Luego Dios existe.

Quinta vía: Se toma del gobierno del mundo

1) Vemos que cosas que carecen de conocimiento, como los cuerpos naturales, obran por un fin, como se comprueba observando que siempre, o casi siempre, obran de la misma manera para conseguir lo que más les conviene, es decir, su plena evolución y desarrollo, o la conservación de su especie, o el orden dinámico del cosmos, etc., por lo que se comprende que no van a su fin obrando al azar, sin rumbo ni orientación, sino intencionadamente.

2) Ahora bien: los seres que carecen de conocimiento no pueden tender a sus respectivos fines si no los dirige un ser inteligente que conozca dicho fin, a la manera como el arquero dirige la flecha.

3) Esta inteligencia ordenadora no puede estar ordenada por una serie indefinida de inteligencias, sino que es preciso llegar a un ser inteligente supremo, que consiste en su mismo acto de entender, un entender infinito, subsistente y único; es decir, que es el origen y el fundamento de todas las demás inteligencias que conocen y dirigen las cosas carentes de conocimiento a sus propios fines.

4) Luego existe un Ser inteligente supremo que dirige todas las cosas naturales a sus respectivos fines, y a este Ser lo llamamos Dios. Luego Dios existe.

Somos creados por Dios para ser felices

A mucha gente le parece que seguir a Dios es un camino tortuoso, que pone en peligro la propia realización humana. Intentemos poner al derecho esta imagen desquiciada de Dios.

Todos podemos constatar que nuestro ser nunca se satisface a plenitud. Continuamente está a la búsqueda de algo más. Es que estamos hechos para la totalidad de la vida, de la verdad y del amor. Nuestro corazón no se llena nunca del todo porque todas las cosas y las personas son limitadas y nuestra capacidad ilimitada de amor tiende al amor perfecto y perdurable, que sólo se encuentra en Dios.

El apasionado amor creador de Dios palpita en el núcleo de nuestro ser. Él continúa formando en cada momento lo que nos convierte en seres humanos concretos, en continuo crecimiento. Su amor creador sustenta nuestro ser en todos sus aspectos, pero respetando nuestra libertad, nuestras responsabilidades y nuestro ritmo normal de crecimiento.

Todo lo que existe tiene sentido para Dios, aunque para nosotros parezca no tenerlo. Todos nosotros somos sueños del amor de Dios; sueños, y no pesadillas; sueños muy lindos. Él nos ama como personas reales y concretas, obra de sus manos, con una increíble capacidad de crecimiento. Algo anda mal en nuestra espiritualidad cuando pensamos que si Dios nos amara más nos habría creado distintos, con más cualidades y menos defectos… Él nos quiere así como somos y está dispuesto a hacer maravillas partiendo de nuestra palpitante realidad. Nosotros, como él, tenemos que aceptarnos como somos, con nuestras cualidades, nuestras limitaciones y nuestros defectos, y a partir de ahí, crecer sin medida...

Dios crea "por amor", porque quiere compartir su amor: no sólo tener a quién amar, sino también tener quien lo ame a él. Por eso me ha hecho inteligente y libre: para que pueda llegar a amarlo como él me ama, y pueda también amar a sus otros hijos al estilo de cómo él los ama.

Si me desarrollo hasta llegar a ser la persona que Dios desea que yo sea, daré testimonio del amoroso poder creador de Dios. Una persona plenamente desarrollada es la gloria de Dios. Si sé coherentemente quién es Dios, quién soy yo y quiénes son mis hermanos, y trato de desarrollar las esperanzas de Dios para conmigo, seré de veras feliz.

Lo importante es llegar a convencernos plenamente de que Dios, que es siempre enteramente bueno para con todos, quiere nuestra completa felicidad y para ello tiene hermosos proyectos sobre cada uno de nosotros, que, con su ayuda, son totalmente realizables. Pero a nadie le impone sus proyectos. El respeto de Dios a nuestra libertad creo que es uno de sus misterios más insondables.

Dios tiene hermosos proyectos para con todos nosotros, está siempre dispuesto a ayudarnos, pero jamás se impone a la fuerza. Él puso la marcha de la Historia en manos de la Humanidad.

Nos das un corazón para amar a semejanza tuya, lleno de energías insaciables.

Nos das voz para cantar al amor y a la belleza, a la amistad, a la lucha por la verdad y la justicia…

Vídeos Gratis
www.Santos-Catolicos.com
¡DVDs, Artículos y Libros Gratis!
FREE DVDS & VIDEOS
WATCH & DOWNLOAD ALL THE DVDS & VIDEOS FOR FREE!