Tolerancia: ¿Qué es la Tolerancia? Definición, Significado, Concepto, Frases

El diccionario de la Real Academia Española (RAE) define la tolerancia como el respeto por los pensamientos y las acciones de terceros cuando resultan opuestos o distintos a los propios.

El concepto se origina en el latín tolerare (“soportar”) y hace referencia al nivel de admisión o aprobación frente a aquello que es contrario a nos. Se trata, en otras palabras, de la actitud que adoptamos cuando nos encontramos con algo que resulta distinto a nuestros valores.

Supongamos que una persona es vegetariana: no ingiere carne. Al encontrarse con un sujeto que come carne todos los días, el vegetariano resultará tolerante si no condena la decisión del carnívoro, pese a que no la comporta.

¿QUÉ ES LA TOLERANCIA?

Definitivamente la tolerancia es una hermosa aspiración que acarrea sus riesgos si uno no sabe distinguir exactamente su lado oscuro. Por ejemplo: si mi hijo de 17 años quiere ir a una fiesta, y él me pide que sea tolerante con él para permitirle regresar a casa a las 5 de la mañana, ¿sería realmente sabio que yo se lo permitiera o se lo conceda sabiendo de los peligros que esto representaría para él? Otro ejemplo: ¿toleraría usted que su hijo tenga un amigo que no tiene los mismos valores que usted le inculcó a él? Si usted le enseñó a su hijo que debe amar a Dios y a sus padres, y éste empieza a juntarse con jóvenes modernos y liberales, ¿lo toleraría usted? Por cierto que no. Y ahora le pregunto: Si Usted ha sido educado en una fe donde se enseña la humildad, la sobriedad, y la santidad, y luego aparece un hombre que le trae un mensaje de “renovación” que propugna la búsqueda de las riquezas materiales, el alcance del éxito en este mundo, la elevación del ego humano, y cosas por el estilo, ¿usted lo tolerará?

Veamos por un instante 2 Corintios 11:4,19. Aquí Pablo increpa a los Corintios por estar TOLERANDO a predicadores necios siendo ellos aparentemente cuerdos: “Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis…porque de buena gana toleráis a los necios, siendo vosotros cuerdos”. Así que aquí vemos un magnífico ejemplo en dónde Pablo es radicalmente intolerante con aquellos hermanos tolerantes que dejaban que falsos maestros les vinieran a predicar a otro Jesús, a otro espíritu y a otro evangelio diferente. Tenemos que ser radicales e intolerantes con los evangelios distintos, los que nada tienen que ver con el predicado por Cristo y sus apóstoles de la Iglesia Católica.

Y finalmente, en Apocalipsis 2:20 leemos: “Y escribe al ángel de la iglesia en Tiatira: El Hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego, y pies semejantes al bronce bruñido, dice esto: Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras. Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos”.

Aquí, en este pasaje, el Hijo de Dios tiene una queja contra el ángel de la iglesia de Tiatira, y ésta es que él TOLERA a esa mujer Jezabel que se dice profetisa que enseña y seduce a los siervos de Dios a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos. Lo que el Señor esperaría de un buen mensajero suyo sería que tomara cartas en el asunto inmediatamente para remover a las personas que vienen haciendo tanto daño a la congregación y no permanecer callado.

FUNDAMENTO DE LA TOLERANCIA

¿Por qué hay que tolerar? Esta interrogante puede ser respondida desde muchos puntos de vista. Todos ellos entrelazados, formando un polifundamento.

Distintos especialistas nos harán descubrir algunos de estos variados aspectos. A mí me corresponde mostrar el fundamento de la tolerancia desde la filosofía. Desde allí observo la multidimensión de dicho fundamento.

Fundamento antropológico

Cada uno de nosotros, siendo personas, somos seres corpóreos y espirituales. O, como enseña San Agustín, y mas recientemente el psiquiatra vienés, Víctor Frankl, somos cuerpo, alma, y espíritu. Resulta obvia la corporeidad , pero difícilmente se toma conciencia que esta corporeidad que somos está íntimamente unida a un espíritu gracias al cual somos capaces de conocer, intuir, reflexionar, tomar decisiones, trascender hacia lo infinito, extasiarnos ante la belleza, somos capaces de orar y entrar en diálogo con Dios, nuestro Padre y Creador.

También somos afectivos, imaginativos, soñadores. Esta es nuestra vida psíquica que tiene manifestaciones corporales y manifestaciones espirituales. Somos una compleja unidad. Este es el primer fundamento de la tolerancia. Un daño físico (ej. un golpe) puede producir modificaciones físicas (ej. Sangrar, caer, quebradura), modificaciones psíquicas (ej dolor, vergüenza), y una reacción espiritual (ej. odio, compasión por quien golpea, u ofrecimiento del dolor a Dios en unión al sufrimiento de Cristo).

Por experiencia sabemos como se interrelacionan nuestra psiquis, nuestro espíritu, y nuestro cuerpo. Sin embargo, parece que en la reacción espiritual se encuentra la raíz de la actitud de la tolerancia. Porque al reconocer la dimensión espiritual de cada hombre, se reconoce al mismo tiempo la dignidad personal y la unicidad e irrepetibilidad de cada persona. Aquí se fundamenta la verdad ontológica de que la persona es objeto de respeto por parte de sus prójimos.

Si se admite que el ser humano es persona, también se admite que esa persona es sujeto de derechos y de deberes. Cuando se desconoce esta verdad, se manipula a la persona y se la utiliza como simple instrumento de acción. Aquí surgen actos de intolerancia porque a la persona se la utiliza mientras sirve, y si no sirve para lo que pretende, se la descarta.

Fundamento Moral

Centrado principalmente en el derecho de la libertad de conciencia, y en general en los derechos fundamentales de toda persona.

El desconocimiento del verdadero significado de la libertad de conciencia y de cada uno de los derechos fundamentales de la persona, es con frecuencia fuente de actos de intolerancia.

Fundamento psicológico

Es lógico que no demos asentimiento a lo que no vemos como verdadero, o cuando no tenemos la convicción de que el objeto sea tal como se nos presenta. Por este motivo es importante aprender a discernir entre lo verdadero y lo falso, entre lo bueno y lo malo; entre la felicidad verdadera y la aparente.

También es relevante tener conocimiento de sí mismo y de sus propios deseos, afanes y realizaciones, a fin de no confundir lo meramente psicológico con lo real. Con frecuencia se producen malos entendidos fundamentados en lo imaginado o lo pensado por el sujeto; pero se solucionan cuando se confronta con la realidad. La verdadera realidad no siempre coincide con la realidad pensada o imaginada. Las distintas formas de racionalismo y psicologismo ha introducido esta confusión: identificar lo real con lo pensado.

El desconocimiento de este hecho psicológico es otra fuente de intolerancia.

Fundamento de fe

Aquí nos referimos al fundamento basado en la revelación bíblica, en la en la Tradición y el magisterio de la Iglesia Católica.

Por esta enseñanza sabemos que Dios nos creó a su imagen y semejanza. Somos semejantes a Dios. Pero no somos Dios. En esta vida cotidiana nuestra tarea es conocernos en lo que somos (somos criaturas) y a lo que estamos llamados a ser. Dios nos creó para la felicidad eterna. A ella llegamos por el camino del amor verdadero que es fuente de paz y alegría profunda. Quien ama de verdad, vive en paz, vive alegre y es tolerante. Como el Señor que deja crecer el trigo y la cizaña, pero enseña que una cosa es el trigo y otra la cizaña.

Dios hace salir el sol sobre los buenos y los malos. Pero enseña que uno solo es el camino hacia la felicidad plena: cumplir la voluntad de Dios Padre.

FRASES DE TOLERANCIA

El que quiere en esta vida todas las cosas a su gusto, tendrá muchos disgustos en la vida.

El único y verdadero espíritu de tolerancia consiste en tolerar conscientemente la mutua intolerancia.

Hay un límite más allá del cual la tolerancia deja de ser virtud.

La humana sabiduría consiste en tolerar.

La tolerancia es la madre de la paz.

La tolerancia es un crimen cuando lo que se tolera es la maldad.

Nada resulta más atractivo en un hombre que su cortesía, su paciencia y su tolerancia.

Si tuviéramos que tolerar a los demás todo lo que nos permitimos a nosotros mismos, la vida sería intolerable.

Sé flexible como un junco, no tieso como un ciprés.

En nosotros todo lo excusamos; en los prójimos, nada; queremos vender caro y comprar barato.

San Francisco de Sales (1566-1622) Obispo y Doctor de la Iglesia

Puesto que yo soy imperfecto y necesito la tolerancia y la bondad de los demás, también he de tolerar los defectos de los demás.

El hombre debe ser siempre flexible como la caña, pero no rígido como el cedro

Una cosa es el respeto a las ideas ajenas y otra muy diferente la complicidad con criminales

La tolerancia y la paciencia son mucho más profundas y efectivas que la mera indiferencia


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