Respeto: ¿Qué es el Respeto? Definición, Significado, Concepto

La palabra respeto proviene del latín respectus y significa “atención” o “consideración”. De acuerdo al diccionario de la Real Academia Española (RAE), el respeto está relacionado con la veneración o el acatamiento que se hace a alguien. El respeto incluye miramiento, consideración y deferencia.

En este caso, partiendo de dicha definición, podemos establecer que un claro ejemplo de ello es cuando tenemos que asistir al funeral o sepelio de alguien conocido. Así, nos acercamos a los familiares del fallecido y les mostramos nuestros respetos por este trágico acontecimiento, le mostramos nuestro apoyo y le damos a conocer nuestra tristeza también.

Asimismo tampoco podemos pasar por alto el hecho de que en otras ocasiones el término respeto es utilizado con distintas acepciones. Así, nos encontramos con que en Alemania lugar se puede emplear como sinónimo de espada.

Por otra parte, mirar a algo o alguien con respeto también puede hacer referencia al temor o al recelo. Por ejemplo: “Al mar hay que tenerle respeto, ya que puede ser peligroso”.


¿Qué es el Respeto?

El Respeto es una de las bases sobre la cual se sustenta la ética y la moral en cualquier campo y en cualquier época. Tratar de explicar que es respeto, es por demás difícil, pero podemos ver donde se encuentra.

Conocer el valor propio y honrar el valor de los demás es la verdadera manera de ganar respeto. Respeto es el reconocimiento de valor inherente y los derechos innatos de los individuos y la sociedad .Estos deben ser reconocidos como el foco central para lograr que las personas se comprometan con un propósito más elevado en la vida.

El respeto exige un trato amable y cortés; el respeto es la esencia de las relaciones humanas, de la vida en comunidad, del trabajo en equipo, de la vida conyugal, de cualquier relación interpersonal. El respeto es garantía absoluta de transparencia.

El respeto consiste en el reconocimiento de los intereses y sentimientos del otro en una relación. Aunque el término se usa comúnmente en el ámbito de las relaciones interpersonales, también aplica a las relaciones entre grupos de personas, entre países y organizaciones de diversa índole.

Pero no solo a las personas se les debe el respeto más profundo sino todo aquello que nos rodea, a las plantas y animales, a la pequeña hormiga y la gran ballena, a los rios, lagos y mares. Todo como parte de la creación se lo merece.

Es aceptar y comprender al humilde, al pobre y al rico, al sabio y al ignorante, es por pequeña o grande que sea, física o intelectualmente situarla en el mismo lugar de comprensión y comprender su forma de ser pues se comprende que ese ser humano se merece toda tu atención, no importando su condición.

El respeto, debe ser nuestra relación con los demás, sería una agradable forma de conducirse por la vida, pero aunque lo parezca, respetar a los demás es relativamente difícil. Por la forma en que se nos ha educado a relacionarnos con los demás, que a veces tritura esta virtud desde sus comienzos, pero trate de cultivar en su corazón el respeto, poco a poco, aliméntelo con el ejercicio constante de la misma, y vera lo bien que se sentirá consigo mismo, a veces tambaleara, y pensara que no lo logra, pero manténgase firme, y al final el cielo sabrá recompensar su esfuerzo, hay tanto en la palabra de respeto y en su ejercicio.

Meta:

  • Descubrir y comprender que toda persona por el hecho de serlo, es merecedora de respeto, independiente de su edad, sexo, educación o cultura, desde el momento de la concepción hasta la muerte.

  • Percibir y vivir el respeto que merecen las personas por sus circunstancias, condiciones y autoridad que ejercen, por ejemplo los padres, jefes, los ancianos, etc.

  • Aceptar que toda persona tiene la misma dignidad y merece el mismo respeto en cualquier momento o circunstancia de su vida; y comprometerse al mismo tiempo en el trabajo de enriquecimiento y ennoblecimiento de la dignidad personal propia y de los demás, viviendo de acuerdo con ella y respetándola en toda circunstancia.

  • Descubrir el propio valor y dignidad como persona y vivir de acuerdo con ello, como medio para respetar a los demás.

  • Distinguir en cada persona su dignidad y verla como criatura única e irrepetible, con capacidad de conocer y amar a Dios, y a pesar de todos su errores y carencias, inmensamente amada por Dios y la cual merece todo mi respeto y comprensión.


¿Por qué debemos fomentar la virtud del respeto?

  • Porque el respeto es la primera condición para la convivencia entre las personas, e implica el reconocimiento de la dignidad de cada una.

  • Porque todo lo que pensemos, hagamos y digamos debe ir de acuerdo con nuestra fe católica. En esto se manifestará el respeto hacia nosotros mismos. El respeto a nosotros mismos nos permite ser mejores como personas, y nos ayuda a crecer en la virtud, ya que nos conducirá a buscar lo bueno y a descartar lo que nos pueda hacer daño.

  • Porque en nuestra sociedad se piensa erradamente que debemos regirnos por nuestros gustos y caprichos, aún a costa de pasar por encima de los demás. Esta visión y forma de vivir impide establecer relaciones interpersonales positivas y lleva a la soledad y el vacío.

  • Porque en algunos ambientes materialistas de nuestra sociedad, se piensa que vale más y merece más respeto el que más tiene, y no el que más es. Esto lleva a poner los ideales e ilusiones en lo material y elimina el sentido trascendente y la posibilidad de una realización y felicidad más profundas.

Vivir el respeto significa

  • Ver a la otra persona como otro yo. Tratar a las personas como a mí me gusta que me traten.

  • Tratar a los demás, sin distinción, con amabilidad.

  • No hablar mal de nadie, no burlarme, no ignorar a nadie.

  • Saber escuchar y ayudar cuando alguien requiera de mi ayuda.

  • Saber ceder, no querer imponer siempre mi voluntad, respetar la opinión de los demás.

  • Respetar el esfuerzo y cuidar el trabajo de los demás.

  • Desarrollar al máximo mis cualidades para ser cada vez mejor persona. Nunca pensar que valgo por lo que tengo sino por lo que so.

  • Respetar la intimidad y los sentimientos de los demás.

  • Ser alegre, generoso y bondadoso, ya que los demás merecen lo mejor de mí.


Qué facilita la vivencia de esta virtud

  • La comprensión, pues nos ayuda a entender al otro y encontrar en él el valor que tiene como persona, independientemente de sus fallos o errores.

  • La virtud de la caridad manifestada en benedicencia, amabilidad, alegría y bondad.

  • El descubrir nuestra propia dignidad como hijos de Dios y reconocer esta misma dignidad en los demás.

  • La convivencia y el trato con otras personas que ayuda a descubrir lo bueno que tienen y a saber escuchar y ceder.

  • La sensibilidad y delicadeza de espíritu para reconocer abusos y malos tratos a la dignidad de otros.

  • La virtud de la generosidad que nos lleva a pensar en los otros antes que en nosotros mismos.

  • Reconocer mi propia dignidad y cuánto me ama Dios por ser quien soy. Ver que los demás son iguales a mí en esto.

  • Darme cuenta que yo también recibo de los demás un trato respetuoso, y que lo hacen porque reconocen en mí esa dignidad como ser humano.

  • Ser agradecido con los demás.


Qué dificulta la vivencia de esta virtud

  • Una falsa concepción de la persona humana en la cual se le valora por el tener y no por el ser.

  • El egoísmo e individualismo que lleva a buscar la satisfacción de los propios gustos o caprichos, sin atender al respeto de la propia dignidad y de la de los demás.

  • El ambiente materialista y utilitario, que lleva a valorar a las personas por lo que tienen o por lo que puedan ser útiles para mí.

  • Falta de sensibilidad ante las necesidades de los demás.

Para promover la virtud del respeto en el despacho

  1. Dar siempre ejemplo de amabilidad y buen trato con todos, independientemente del grado de amistad o simpatía que se pueda tener hacia las demás personas. Propiciar un ambiente de cordialidad y acogida.

  2. Saber respetar las decisiones y opiniones de los miembros de la firma, siempre y cuando vayan de acuerdo con su dignidad de personas humanas y la fe católica.

  3. No permitir por ningún motivo la burla, actitudes prepotentes o juicios a ninguna persona.

  4. Tener un trato especialmente amable y delicado a las personas que trabajan conmigo o para mí. Pedir las cosas por favor, dar las gracias, ayudar en lo que se pueda aunque no sea nuestra obligación o responsabilidad.

  5. Promover actitudes de sensibilización ante las necesidades de los demás por medio de la ayuda material y la oración.


Para saber amar y respetar a cada persona, Jesús en el Evangelio de San Marcos, nos enseña cómo debemos tratar a todas las personas:

Mas Jesús, llamándolos, les dijo: Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes ejercen sobre ellas potestad. Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos. (Mc 10 42-44).”

Pero a ustedes que me escuchan les digo: amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian, bendigan a los que los maldicen, oren por los que les calumnian. Al que te hiera en una mejilla, ofrécele también la otra; y a quien te quite el manto, no le niegues la túnica. Da a quien te pida, y a quien te quita lo tuyo no le reclames. Traten a los demás como quieran que ellos les traten a ustedes. Si aman a los que les aman, ¿qué mérito tienen? También los pecadores aman a quienes los aman. Si hacen el bien a quien se los hace a ustedes, ¿qué mérito tienen? También los pecadores hacen lo mismo. Y si prestan a aquellos de quienes esperan recibir, ¿qué mérito tienen? También los pecadores se prestan entre ellos para recibir lo equivalente. Ustedes amen a sus enemigos, hagan bien y presten sin esperar nada a cambio; así su recompensa será grande, y serán hijos del Altísimo. Porque Él es bueno para los ingratos y malos. Sean misericordiosos como su Padre es misericordioso.” (Lc 6, 27-36).

No juzguen y Dios no les juzgará; no condenen, y Dios no les condenará; perdonen, y Dios les perdonará. Den y Dios les dará. Les verterán una buena medida, apretada, rellena, rebosante; porque con la medida con que midan, Dios les medirá a ustedes.” (Lc 6, 37-38).


Respeto en la Biblia

Dios es digno de gran respeto. Está en la Biblia, Éxodo 3:5, "Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es".

Debemos respetarnos unos a otros. Está en la Biblia, 1 Pedro 2:17, "Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey".

Se debe mostrar respeto a los ancianos. Está en la Biblia, Levítico 19:32, "Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano, y de tu Dios tendrás temor".

El que maldiga o trate sin respeto a su padre o su madre morirá. (Exodo 21,17)

«Aquí viene el caso del que cometió un pecado de infidelidad a Yavé en la forma siguiente: Defraudó a su prójimo respeto a algún depósito que éste le había confiado, o le quitó una cosa por la fuerza, o lo explotó, (Levítico 5,21)

Ese pueblo cruel no tendrá respeto por el anciano ni compasión del niño. (Deuteronomio 28,50)

El pecado de estos jóvenes era, pues, muy grande a los ojos de Yavé, ya que trataban sin respeto las ofrendas a Yavé. (1 Samuel 2,17)

¿No te da confianza tu respeto al derecho? ¿No te sientes seguro por tu buena conducta?» (Job 4,6)

Los que pasan por el camino la saquean, y sus vecinos le faltan al respeto. (Salmos 89,42)

Por esto, Menelao, a solas con Andrónico, lo incitaba a que acabara con Onías. Andrónico fue donde Onías y se ganó con engaño su confianza, estrechando su mano y dándole la mano con juramento; persuadió a Onías, aunque a éste no le faltaban sospechas, a salir de su refugio, e inmediatamente le dio muerte, sin respeto alguno de la justicia. (2 Macabeos 4,34)

Otros que se habían ocultado en una cueva para celebrar el sábado, fueron denunciados a Filipo y quemados, sin que se defendieran por respeto al sábado. (2 Macabeos 6,11)

El prefirió tomar una noble resolución que correspondía a su ancianidad y a la vida irreprochable que había llevado desde su niñez. Pero, sobre todo por respeto a las santas leyes establecidas por Dios, respondió que mejor lo enviaran al lugar de los muertos. Y añadió: «A nuestra edad sería indigno disimular, (2 Macabeos 6,23)

El, ya casi al morir, dijo, gimiendo: «El Dios Santo, que todo lo ve, sabe que pudiendo librarme de la muerte sufro en mi cuerpo tormentos atroces. Mas en mi alma sufro gustoso por el respeto que le tengo.» (2 Macabeos 6,30)

Los judíos, que por fuerza lo acompañaban, le decían: «No intentes aniquilarlos tan feroz y bárbaremente, ten respeto por el día sábado, pues Aquel que todo lo ve lo distinguió y lo declaró santo.» (2 Macabeos 15,2)


Seamos duros con esos pobres piadosos, y lo mismo con las viudas; ¡nada de respeto con los viejos de cabellos blancos! (Sabiduría 2,10)

La edad que merece el respeto no depende de la duración de la vida, ni se mide por el número de años. (Sabiduría 4,8)

Sólo hay un sabio, muy digno del más alto respeto: ¡El que se sienta en su trono! (Sirácides (Eclesiástico) 1,8)

Porque hay una vergüenza que lleva al pecado y otra que merece elogios y respeto. (Sirácides (Eclesiástico) 4,21)

El jefe merece el respeto de sus hermanos; pero él respeta a los que temen al Señor. (Sirácides (Eclesiástico) 10,20)

Pero el pueblo de Israel se rebeló contra mí en el desierto. No siguieron mis mandamientos, menospreciaron mis leyes, las que debe el hombre practicar para vivir, no tuvieron respeto alguno por mis sábados. Entonces pensé descargar mi cólera contra ellos y hacerlos desaparecer en el desierto. (Ezequiel 20,13)

Pero los hijos se rebelaron contra mí, no siguieron mis mandamientos, no observaron mis leyes (esas leyes que el hombre debe poner en práctica para vivir) y no tuvieron respeto alguno por mis sábados. Pensé desencadenar mi cólera contra ellos, derramar mi furor sobre ellos en el desierto, (Ezequiel 20,21)

Después volverán los hijos de Israel, buscarán a Yavé, su Dios, y a David, su rey. Cuando llegue el momento acudirán llenos de respeto a Yavé para recibir sus beneficios. (Oseas 3,5)

pisotean a los pobres en el suelo y les impiden a los humildes conseguir lo que desean. Padre e hijo, faltándole al respeto a mi santo Nombre, tienen relaciones con la misma mujer; (Amós 2,7)

Aquellos hombres temieron a Yavé y con gran respeto le ofrecieron un sacrificio y le hicieron votos. (Jonás 1,16)

Ahora bien, Zorobabel, hijo de Sealtiel, Josué, hijo de Josadac, sumo sacerdote, y todo el pueblo, escucharon estas palabras de Yavé su Dios que les hablaba por medio del profeta Ageo, pues hablaba por encargo de Yavé, su Dios. Y el pueblo se llenó de respeto a Dios. (Ageo 1,12)

Ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios, guardándonos mutuamente fidelidad y respeto. (Zacarías 8,8)


El hijo honra a su padre; el servidor respeta a su patrón. Pero si yo soy padre, ¿dónde está la honra que se me debe? O si yo soy su patrón, ¿dónde el respeto a mi persona? Esto es lo que Yavé de los Ejércitos quiere saber de ustedes, sacerdotes que desprecian su Nombre. Ustedes dirán: «¿En qué hemos menospreciado tu Nombre?» (Malaquías 1,6)

Miren, ustedes presentan sobre mi altar alimentos impuros. Ustedes seguramente replicarán: «¿En qué te hemos profanado?» Lo han hecho cuando han pensado que la mesa de Yavé no merece respeto. (Malaquías 1,7)

En mi alianza con él se hablaba de vida y de paz, y se las concedí; se hablaba también de respeto y él me respetó y reverenció mi Nombre. (Malaquías 2,5)

pues Herodes veía que Juan era un hombre justo y santo, y le tenía respeto. Por eso lo protegía, y lo escuchaba con gusto, aunque quedaba muy perplejo al oírlo. (Evangelio según San Marcos 6,20)

Que entre ustedes el amor fraterno sea verdadero cariño, y adelántense al otro en el respeto mutuo. (Carta a los Romanos 12,10)

Den, pues, a cada uno lo que le corresponde: el impuesto, si se le debe impuesto; las tasas, si se le deben tasas; obediencia, si corresponde obedecer; respeto si se le debe respeto. (Carta a los Romanos 13,7)

En cambio, la mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta falta al respeto a su cabeza; sería igual si se cortase el pelo al rape. (1º Carta a los Corintios 11,5)

y a las que son menos honorables las tratamos con mayor respeto; cubrimos con más cuidado las que son menos presentables, (1º Carta a los Corintios 12,23)

El ahora, al recordar la obediencia de todos y el respeto lleno de humildad con que lo recibieron, siente mucho más cariño por ustedes. (2º Carta a los Corintios 7,15)

Expresen su respeto a Cristo siendo sumisos los unos a los otros. (Carta a los Efesios 5,21)

Siervos, obedezcan a sus patrones de este mundo con respeto y responsabilidad, con corazón sincero, como quien obedece a Cristo. (Carta a los Efesios 6,5)

Que cada uno se comporte con su esposa con santidad y respeto, (1º Carta a los Tesalonicenses 4,4)


Los que tienen amos cristianos no deben perderles el respeto bajo el pretexto de que son hermanos; al contrario, sírvanlos mejor, ya que los que reciben sus servicios son creyentes y hermanos queridos. Esto es lo que debes enseñar e inculcar. (1º Carta a Timoteo 6,2)

los hombres serán egoístas, amantes del dinero, farsantes, orgullosos, chismosos, rebeldes con sus padres, ingratos, sin respeto a la religión; (2º Carta a Timoteo 3,2)

Que los sirvientes obedezcan a sus patrones con todo respeto, no sólo a los que son buenos y comprensivos, sino también a los que son duros. (1º Carta de Pedro 2,18)

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