Patentes y Inventos, ¿Qué es una Patente? Definición, Historia y Significado

Patentes y Inventos

Patente

El término patente es un término de uso común que puede tener varias acepciones. La más abarcativa es aquella que hace referencia a la autoría que una persona, una institución o una entidad puede tener sobre la creación de determinado elemento, producto o idea. Esta acepción de la palabra es la que luego se encuentra en expresiones tales como “patentar” una idea o invento. La segunda acepción más común es la que sirve para señalar a aquellos códigos que especifican algún elemento y lo diferencian de otros iguales, como sucede por ejemplo con las patentes de los autos. Las mismas no son más que códigos de números y letras que permiten identificar al vehículo por sobre los demás.

Cuando hablamos de patente de acuerdo a la primera acepción del concepto, estamos haciendo referencia al sistema que se establece de manera legal y oficialmente en cada territorio para asegurar la autoría de una creación a determinada persona. Mediante esta posibilidad, la persona que patenta su invento o su idea impide que otra persona luego haga uso de la misma para sacar beneficio económico, político o cultural. Así, la patente se relaciona pura y exclusivamente con la idea de propiedad, pudiendo ser la misma tanto propiedad material como intelectual dependiendo del caso.

Además, también se usa la palabra patente para hacer referencia a los códigos que los vehículos motorizados llevan en su superficie. Estos códigos, compuestos normalmente de números y letras, son otorgados en el momento en que la persona quiere hacer uso de su vehículo (ya que no es legal que un vehículo circule sin su patente) y tienen como objetivo la identificación y señalización de cada vehículo de modo que se pueda recurrir a esa identificación en casos necesarios (tales como el robo del vehículo, la aplicación de multas, la existencia de denuncias, etc.).

Invento

Llamamos invento a la acción y resultado de inventar, sabiendo que inventar implica el hallar o descubrir una cosa nueva, no conocida por nadie más. Aunque, no es el único uso del término, también es recurrente que se lo emplee para dar cuenta de aquello inventado, es decir, el resultado de la mencionada acción de inventar. Mientras tanto, al individuo responsable de la acción de inventar se lo conoce popularmente como inventor.

Al invento se puede llegar de dos maneras básicas, por un lado, puede basarse en ideas u objetos que ya existen, es decir, lo que el inventor realiza es la inclusión de algunas modificaciones o innovaciones sobre el invento preexistente que luego derivarán en algo inédito, por ejemplo, una nueva función que se le agrega a un aparato tecnológico que antes no disponía.

Y la otra manera de llegar al invento es a partir de la inventiva propia y singular de la persona. En este caso, el invento en cuestión supondrá un enorme aporte al conocimiento humano, ya que está trayendo al mundo y publicando algo desconocido hasta el momento.

El ser humano se ha dedicado a inventar prácticamente desde que el mundo es mundo, por ejemplo, muchos, consideran que el lenguaje es el primer y gran invento humano y bueno (en realidad, el lenguaje no fue “inventado,” pero dada como un regalo de Dios), como sabemos, luego, siguieron infinidad de inventos.

Generalmente, los inventos surgen a partir de las necesidades que se suscitan y entonces, la cabeza de quien padece la necesidad, o que sabe de tal o cual, empieza a funcionar en orden a buscarle una satisfacción a la misma. También la curiosidad y el afán de lucrar son otras dos motivaciones que han intervenido en la aparición de diversos inventos. Cabe destacar, que lo normal es que las mencionadas motivaciones se combinen.

En términos legales, los inventos pueden ser protegidos a través de la patente; la patente es un recurso legal con el que cuenta el inventor y que implica que la llamada explotación del invento en cuestión le corresponderá exclusivamente al dueño de la patente. Lo más normal es que el propio inventor gestione la obtención de la patente, aunque, también es frecuente que el inventor venda los derechos a una empresa. Una vez que la empresa hace propio el invento de otro a través de la patente podrá explotarlo a piacere.

Definición de Patente y Invento

Patente

Patente es un término que proviene del vocablo latino patens, que significa “manifiesto”. El concepto se utiliza para nombrar a aquello que es visible, perceptible, claro u obvio. Por ejemplo: “Se ha advertido una violación patente de las normas vigentes”, “Los ataques del ejército invasor se hacen patentes en los escombros y las ruinas que aparecen a cada paso”.

PatenteEn Argentina y Uruguay, la patente es la placa o matrícula que llevan los vehículos y que permite su identificación. La patente consiste en una combinación de números y letras que debe ser legible, de forma tal que las autoridades estén en condiciones de detectar a quién pertenece el vehículo en cuestión: “Me chocaron en el autopista y se me cayó la patente”, “Norberto se compró un coche nuevo hace dos meses y todavía no pudo memorizar la patente”.

Una patente es, por otra parte, un conjunto de derechos exclusivos que el Estado concede a un inventor por un cierto periodo de tiempo para la divulgación y explotación de su invención. En términos legales, si alguien desea hacer uso de la tecnología patentada, deberá contar con la autorización de quien es el titular de la patente de acuerdo al registro.

La patente de invención evita el plagio de las creaciones y permite que el inventor se beneficie con el éxito comercial de su trabajo, lo que promueve la creatividad (se garantiza la propiedad de la invención y la exclusividad en la explotación): “Mi abuelo se hizo rico al registrar la patente de un complejo sistema de refrigeración”, “Hay empresas que amasaron una fortuna al registrar miles de patentes gracias al esfuerzo de sus trabajadores”.

Invento

Del latín inventum, el término invento se refiere a la cosa inventada o a la acción y efecto de inventar (hallar o descubrir algo nuevo o desconocido). La persona que dedica su tiempo a estos descubrimientos se conoce como inventor.

InventoLos inventos pueden basarse en ideas previas u objetos ya existentes. Sin embargo, el proceso de invención puede incluir modificaciones o innovaciones que derivan en algo inédito. Cuando la creación surge a partir de la inventiva de la persona y sin antecedentes concretos, el invento supone un gran aporte al conocimiento humano.

Los inventos pueden ser protegidos a través de una patente. Este recurso legal implica que la explotación del invento sólo está permitida a quien posee la patente. Por lo general, el propio inventor se encarga de tramitar y obtener la patente aunque, en ciertas oportunidades, el inventor vende los derechos a una empresa. Una vez que dispone de la patente, la compañía está en condiciones de explotar comercialmente el invento y producirlo a gran escala.

El hombre se ha dedicado a la invención desde sus orígenes. El desarrollo del lenguaje (un sistema de signos) suele ser considerado como el primer gran invento de la historia. La mayoría de los inventos físicos (con objetos concretos y reales) que datan de la prehistoria fueron realizados en piedra, como las primeras ruedas.

La motivación de un invento puede nacer por la necesidad (de satisfacer algo), el afán de lucro o la simple curiosidad. En la mayoría de los casos, de todas formas, se combinan distintas motivaciones.

¿Qué es una Patente?

Significado y Historia

Para entender que es una patente hay una larga historia que conocer y que trataré de resumir. Cuando la revolución industrial nace los estados se enfrentaron al problema de que varias personas decían ser los inventores de tal o cual máquina, por ello se llega a un consenso: todo invento pertenece al pueblo y como el estado es el representante del pueblo, es el estado el dueño de todo invento. Claro esto no es estrictamente lo que dicen las leyes pero con ciertas diferencias de país en país es lo que ocurre en la práctica. Ahora bien la patente es un así llamado derecho legal que el estado concede al inventor para que pueda disfrutar de los beneficios de su invento por un cierto tiempo de manera que nadie pueda modificar el invento ni distribuirlo sin permiso del inventor; es una forma regulada de lo que se conoce como propiedad intelectual.

También existe la figura del concesionario que si bien no se trata del inventor pero que puede comprar el invento o ha pagado al inventor por su trabajo para inventarlo. Un gran problema que existe en este sistema es que se frena mucho el desarrollo: para contarles, James Watt (matemático e ingeniero escocés; n. Greenock, 19 de enero de 1736 - m. Handsworth, 25 de agosto de 1819) gastó la mitad de su vida persiguiendo a aquellos que modificaban su invento (aunque fuera para mejorarlo) y una gran cantidad de dinero haciendo las respectivas demandas legales. Se cree que esto retrasó la mejora de las máquinas industriales por más de veinte años.

En la actualidad la legislación de patentes se ha tratado de homogeneizar en todos los países para que de manera sencilla todo el mundo respete las patentes de otros países ya que todavía a principios y mediados del siglo XX existían muchos huecos en la legislación internacional. De manera consensual lo que hacen la mayoría de los inventores es buscar la oficina de patentes de su propio país o la de un país con mucho poder económico y político para conseguir su patente, así se asegura de mejor manera el disfrute de las ganancias que el invento pueda dejar.

Un caso interesante es el que tiene que ver con las patentes de software, hay una polémica muy grande ya que al inventarse las primeras computadoras uno podía “patentar” cada elemento físico de la máquina pero no existía legislación que protegiera el software. La legislación actual se basa en el principio de que el software es un “producto o invención implementado por computadoras” por lo tanto esta ligado al hardware para el que fue originalmente diseñado. Hay que recordar además que el software original estaba intrínsecamente ligado al hardware, por ejemplo las famosas tarjetas de lectura que fueron la primera forma de intercambio de información entre hardware y usuario, teniendo en cuenta esto por tanto es una forma del mismo hardware y se puede patentar.

Otro principio a tomar en cuenta es que puede ser considerado como un “producto intelectual” sobre todo cuando se trata de reproducciones artísticas. Muchos consideran que esta práctica es del todo inadmisible ya que impide el progreso de manera similar a lo que ocurre con las patentes de inventos. Un ejemplo de ello son los sistemas operativos propietarios (bajo una patente por lo general muy restrictiva) y los “libres”; la evolución de los sistemas libres ha sido mucho más rápida que la de los propietarios y es claro el porqué, al permitir que cualquier persona con los conocimientos suficientes pueda mejorar el código fuente del software tiene como resultado una sucesión de cambios muy rápidos y como en la evolución natural, los cambios más ventajosos son los que se conservan.

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