Parto, ¿Qué es el Parto? Natural, Fecha, Síntomas, Vídeos, Definición, Significado, Concepto

La palabra parto etimológicamente proveniente del latín “partus”, y significa dar a luz. El parto designa tanto al acto de parir, como al fruto de ese nacimiento, que ocurre en los animales vivíparos y seres humanos. Puede producirse luego del período de gestación, con lo cual se denomina parto a término, o antes del mismo; con riesgo para el nuevo ser vivo. El parto que se produce sin intervención humana se denomina parto natural, llamándose trabajo de parto a aquel período que comienza con las contracciones regulares y termina cuando una o más criaturas (en este último caso se habla de parto múltiple) salen al exterior, desde el útero por el canal de parto, siendo expulsado por la vagina; y cesárea cuando ocurre por intervención quirúrgica, consistente en una incisión abdominal, por donde se extrae el nuevo ser vivo.

El profesional médico que atiende el parto se denomina médico obstetra, palabra latina proveniente de “obstare” cuyo significado es “estar en espera”, contando en general con la asistencia de la partera, profesional de salud independiente, que trabaja también en esta etapa del alumbramiento cuando se trata de partos normales, y en la etapa inmediatamente posterior al mismo.

En la antigüedad los partos por cesárea solo ocurrían en caso de muerte de la madre, siendo a principios del siglo XVII la primera cesárea practicada a una mujer viva.

¿Qué es el Parto Natural?

El parto natural es el proceso fisiológico con el que la mujer finaliza su gestación a término (entre las 37 y las 42 semanas cumplidas). Su inicio es espontáneo, se desarrolla y finaliza sin complicaciones, culmina con el nacimiento de un bebé sano y no necesita más intervención que el apoyo integral y respetuoso. Después de dar a luz, tanto la madre como su bebé se encuentran en buenas condiciones.

La evolución del parto está influida no sólo por factores biológicos propios de cada mujer y bebé, sino también por factores psicológicos, culturales y ambientales.

La mayoría de las mujeres sanas, con la atención y apoyo adecuados y con un mínimo de procedimientos médicos pueden dar a luz sin poner en riesgo su seguridad y la de los bebés. Para ello es importante que las mujeres tengan confianza en sus posibilidades de afrontar el parto y que las matronas y obstetras contribuyan a la mejor evolución de este proceso fisiológico.

¿Qué es un Parto Normal?

Parto vaginal, parto natural, parto normal, parto medicalizado… Tenemos multitud de términos para referirnos a conceptos limítrofes y en ocasiones confusos. Vamos a detenernos en la definición de parto normal, según la Organización Mundial de la Salud.

La OMS elaboró un documento titulado “Cuidado en el parto normal: una guía práctica”, un informe presentado por el Grupo Técnico de Trabajo del Departamento de Investigación y Salud Reproductiva. En uno de sus primeros puntos plantea la definición de “parto normal”.

¿Es un parto provocado considerado un parto normal? ¿Y un parto en el que la madre recibe la anestesia epidural? Veamos la definición de la OMS para saber de qué estamos hablando cuando nos referimos a “parto normal”.

Al definirlo, se toman en consideración dos factores: el estado de riesgo del embarazo y el curso del parto y del nacimiento. Aunque puntualizan que predecir el riesgo en el parto es bastante complicado.

Ello implica que una gestante que se supone de bajo riesgo cuando comienza el parto puede en cualquier momento tener un parto complicado, o viceversa: muchas gestantes catalogadas de alto riesgo tienen un parto y alumbramiento exentos de complicaciones.

Dentro de estas dificultades, la definición de “parto normal” es la siguiente:

Definimos Parto Normal como: comienzo espontáneo, bajo riesgo al comienzo del parto manteniéndose como tal hasta el alumbramiento. El niño nace espontáneamente en posición cefálica entre las semanas 37 a 42 completas. Después de dar a luz, tanto la madre como el niño se encuentran en buenas condiciones.

Como vemos, se excluyen lo que conocemos como partos provocados (que no se inician espontáneamente), partos prematuros o cesáreas.

Pero no se hace referencia a los métodos de alivio del dolor, por lo que, en principio y según esta definición sintética, estarían incluidos dentro de la definición de “parto normal” tanto los partos con epidural como los que emplean otros métodos de alivio del dolor, siempre que éstos no influyan en el resto de puntos para considerar parto normal (que no impliquen riesgos, que madre y bebé estén en buenas condiciones).

Aunque, eso sí, en otro apartado del documento habla de los posibles riesgos de la anestesia epidural y pone en duda que si se aplica este tipo de analgesia en partos de bajo riesgo éstos puedan seguir llamándose “normales”:

No hay duda de que la anestesia epidural es muy útil en un parto complicado. Sin embargo si ésta es aplicada a mujeres de bajo riesgo, habrá que preguntarse si al parto se le podrá seguir considerando “normal”. Naturalmente, la respuesta dependerá de lo que entendamos por normalidad, pero la analgesia epidural es uno de los más claros ejemplos de medicalización de un parto normal, haciendo de un evento fisiológico un procedimiento médico.

Por lo tanto, estaríamos en el terreno de lo limítrofe al tratarse de medicalización, aunque, salvando las distancias, ¿todo parto atendido por personal médico no está ya medicalizado?

Y en definitiva, de acuerdo con la definición ofrecida al principio, ¿cuántos partos pueden considerarse normales? La OMS señala que depende enormemente de las valoraciones de riesgo y los criterios locales. Generalmente, entre un 70 a 80 % de todas las gestantes se pueden considerar como de “bajo riesgo” al comienzo del parto.

Después habría que ver el desarrollo y desenlace del parto para comprobar que todo ha seguido su transcurso “normal”. Un término difícil de delimitar y que conlleva su contrario.

Pero, ¿hay partos anormales? A mí sólo se me ocurren los de mis sueños raros durante el embarazo... ¿Es normal hoy lo que hace unas décadas no lo era? ¿En el futuro serán normales partos que hoy quedan excluidos de esta delimitación?

Como vemos, no es sencillo establecer la definición de lo que es un parto normal, pero creo que la OMS ofrece una aproximación bastante deseable y con fundamento científico en favor del bienestar de la madre y el bebé.

El Parto

Síntomas de parto. Contracciones, dilatación y expulsión

El parto natural o vaginal es un proceso fisiológico que anuncia el nacimiento de un bebé. Su desarrollo tiene un proceso previsible, unas etapas que marcan tiempos que hay que respetar y precisa de unos cuidados necesarios para las futuras mamás. El trabajo de parto es una de las principales preocupaciones de la mujer embarazada, sobre todo, de las primerizas, las no han pasado por esta experiencia todavía.

Ser mamá es un trabajo que se aprende con la práctica y la preparación para el parto es una labor de información que ayuda a estar más tranquila y confiada cuando llegue el momento. Aunque no sepas nada acerca del proceso y de las etapas del parto, los cursos de preparación al parto pueden ayudarte en este sentido. También podrás conocer los métodos de parto alternativos, y hablar con tu médico acerca del parto que te interese o el que, en realidad, necesitarás.

Los síntomas de parto

No esperes más para llamar a tu médico, sea de día o de noche, cuando: - Las contracciones se produzcan a cada 5 o 10 minutos. - Rompas la placenta y salga un líquido de color marrón verdoso oscuro con manchas. - Notes manchas de sangrado vaginal. - No puedas caminar ni hablar durante las contracciones. - Notes algo de dilatación.

Duración del trabajo de parto

El proceso de parto suele durar de 8 a 12 horas, aunque existen excepciones. Todo depende del estado de la mamá y del bebé. El trabajo de parto se inicia con las primeras contracciones provocadas por el borramiento del cuello uterino hasta que desaparece por completo. Las contracciones suelen ocurrir cada 20 o 30 minutos, y tienen una duración aproximada de 15 a 20 segundos cada una. Una vez desaparecido el cuello del útero, las contracciones aumentan debido a la dilatación progresiva del cuello que deberá presentar una apertura máxima de 10 cm para que pueda dar paso al bebé. Hasta que el bebé salga, este proceso suele durar aproximadamente de 6 a 8 horas, dependiendo si es o no el primer parto de la madre.

Las contracciones de parto

Una vez que se ha iniciado el proceso de dilatación del cuello uterino, generalmente, es normal empezar a sentir contracciones suaves cada 10 o 15 minutos, con una duración media de 20 segundos. En este momento, la abertura de tu útero será de casi dos centímetros. Las contracciones siguen, y se van intensificando. Suelen obedecer al siguiente ritmo:

- Contracciones a cada 5 minutos, con duración entre 30 y 40 segundos, dilatación de casi 5 cm.

- Contracciones a cada 3 o 4 minutos, con duración de 40 a 45 segundos, dilatación de unos 6 cm.

- Contracciones a cada 2 o 3 minutos, con duración de 45 a 50 segundos, dilatación de 8 cm.

- Contracciones a cada 1 o 2 minutos, con duración de aproximadamente 1 minuto, dilatación de casi 10 cm. Cuando llegues a esta etapa, tendrás poco tiempo entre una contracción y otra para recuperarte. Puedes sentir una sensación de calor, estiramiento y ardor en la vagina, acompañado de sudoración alrededor de la boca.

La expulsión del bebé en el parto

Cuando el cuello alcance los 10 cm de dilatación, se inicia el proceso de expulsión del bebé. Las contracciones se alejarán y se presentarán cada 2 o 3 minutos. Seguramente el médico, cuando estés preparada, te pida que hagas pujos para empujar el bebé hacia el exterior. En esta fase, la cabeza del bebé penetra en el canal de parto y va bajando hasta el periné realizando un movimiento de rotación interna.

Cuando el médico o partera consiga ver 3 o 4 cm de la cabeza del recién nacido, te practicará, si necesario, la episiotomía (un corte en la zona del periné a la entrada de la vagina) para facilitar la salida del bebé, y evitar desgarres por el esfuerzo y la presión del bebé. El médico te pedirá que continúes empujando a tu bebé y, una vez que salga un hombro y luego el otro, el resto del cuerpo saldrá sin esfuerzo por sí mismo. Y en este momento sentirás dolores, pero el sentimiento de alivio será intenso y podrás disfrutar de la alegría porque, ¡tu hijo acaba de nacer! El parto se termina con la expulsión de la placenta.

Partos Alternativos

Muchas embarazadas eligen distintas técnicas para dar a luz a sus bebés

Aunque dar a luz en un hospital o en una clínica maternal es la elección más habitual en España, no todas las mujeres optan por el parto convencional como ocurre con la mayoría. Por razones particulares, algunas mujeres prefieren partos alternativos, que les permitan tener a su bebé en una posición distinta, sentada o de cuclillas, y otras eligen dar a luz en casa, con o sin asistencia, o en una bañera especial utilizando el método de parto en el agua. Hoy en día, estas técnicas están más controladas ya que existen cada vez más centros sanitarios y profesionales especializados en su aplicación.

El parto natural

Para resistir al dolor del parto, muchas mujeres recurren al uso de técnicas naturales como la aromaterapia, la acupuntura, y la homeopatía, en lugar de recibir medicamentos que puedan afectar negativamente al recién nacido. Para eso, es necesario que encuentres una matrona que esté preparada para ayudarte a dar a luz de forma natural, sin la intervención médica, y que cuentes con la participación de un marido bien preparado.

El parto casero

Cuando una mujer se decide a parir a su bebé en su casa es que desea vivir una experiencia inolvidable. Es una elección que pide apoyo en la pareja y en otros profesionales preparados para detectar problemas y solucionarlos en la medida que sean necesarios. Pero si existen mujeres que optan por el parto en casa con asistencia, otras van más allá. Eligen a tener a sus bebés en casa, pero sin la asistencia de una matrona o de un médico. En un principio parece una decisión irresponsable, pero si consideramos que la mujer que lo hace se ha preparada para ello durante todo el embarazo, se la puede considerar más prudente. La mujer que decide parir de una forma privada, prefiere que su bebé nazca de una forma más íntima y espiritual. No es lo mismo elegir parir en casa, que tener al bebé en casa por un accidente. Hay diferencias. En cuanto a los riesgos, existen, pero del mismo modo que nunca dejan de existir en cualquier tipo de parto.

Parto vertical, sentado, o en cuclillas

Parir en posición vertical, sentada, en cuclillas o semicuclillas, puede facilitar el descenso del bebé por el canal de parto, según algunas mujeres que adoptan esta posición. El cambio de posición es aconsejable cuando se trata de disminuir molestias y mejorar la comodidad de la madre. En algunos casos, ayudan a acelerar las contracciones al principio del trabajo de parto, y así aliviar las tensiones. Para algunas mujeres, permanecer en posición vertical durante el trabajo de parto es el estado más natural. Las posiciones verticales (sentada, en cuclillas o semicuclillas) facilitan la separación de las articulaciones entre los huesos pelvianos, lo cual aumenta el diámetro total de la pelvis. Sin embargo, eso no elimina la posibilidad de que se tenga que realizar una episiotomía o un parto instrumental. Si durante el parto decides cambiar de posición y quieres sentirte más cómoda, habla con tu médico que, seguramente, te apoyará con el fin de facilitar el control del parto. Te ayudará con asistencia, indicaciones y apoyo físico.

Parto en el agua

Para muchas mujeres, el contacto con el agua relaja y disminuye las molestias del trabajo de parto. El nacimiento en el agua es una alternativa que se está volviendo cada vez más común. Es totalmente seguro tanto para la mamá como para el bebé, y está indicado para reducir y facilitar el trabajo de parto. Por eso, se ha denominado "epidural natural".

Muchos hospitales ya ofrecen bañeras especiales para este tipo de parto, y crece el número de centros y de compañías que se dedican a ofrecer piscinas especialmente diseñadas a esta práctica. Lo importante es mantener la temperatura del agua lo más cercana posible a la temperatura del cuerpo de la madre (de 98 ºF a 100 ºF) para evitar posibles fiebres, y entrar en la piscina o bañera antes de que el cuello del útero se haya dilatado por lo menos 5 cm. Normalmente, este servicio no esta cubierto por los servicios sociales públicos de salud, teniendo la madre interesada que recurrir a centros privados y pagar de 900 a 1200 euros por el desarrollo completo de la técnica.

Definición de Parto

Dependiendo del uso que se le de el término, por parto se podrán referir diversas cuestiones.

A cualquier producción física o intelectual, asimismo como a instancias del lenguaje informal o coloquial, para designar un comentario ingenioso o una situación que costo muchísimo conseguirse, se suele usar la palabra parto para referirlas.

Aunque la utilización más difundida del término es la que refiere a la salida del feto del cuerpo materno y que da por finalizada la situación de embarazo de una mujer.

En este sentido, el parto es considerado por muchos como el inicio de la vida de una persona y la edad de una persona se define por este, es decir, será la fecha en la cual se produce el parto la que se tomará como día de nacimiento del individuo.

Se considera que una mujer está dando inicio al parto desde el momento en el que empieza a sentir las primeras contracciones uterinas regulares que aumentan en intensidad y frecuencia y que vienen acompañadas de cambios fisiológicos en el cuello uterino.

El parto como proceso se encuentra compuesto por tres estadios: borramiento y dilatación del cuello uterino, descenso y nacimiento del bebé y el alumbramiento de la placenta.

Si bien en muchas situaciones el parto se encuentra asistido por una serie de medicamentos, lo más seguro es que el mismo evolucione espontáneamente, siendo lo más recomendable no intervenir innecesariamente con los mismos, salvo indicación médica.

Cuando el profesional médico detecta algún riesgo tanto para el bebé como para la madre, se indicará que el parto se lleve a cabo a través del procedimiento denominado como cesárea, el cual consiste en la extracción del bebé a través de una incisión quirúrgica en el abdomen de la madre, en vez del parto natural que se realiza por la vagina.

En la actualidad además de las parteras y del obstetra que son aquellos especialistas que intervienen en el parto, es casi una tradición que la madre esté acompañada por su pareja el cual le brindará un apoyo emocional inconmensurable en ese momento tan determinante que es traer una vida al mundo.

Por extensión se denomina parto a cualquier producción humana, sobre todo si se ha conseguido con esfuerzo.

También designa la lengua, ya extinta, hablada en el antiguo Imperio Parto, etimológicamente del latín “parthi”, ubicado al noreste de Irán, conociéndose a sus habitantes con el nombre de partos.

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