Oración al Espíritu Santo | Oraciones al Espíritu Santo

Oración al Espíritu Santo

"Más la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores, adorarán al Padre en Espíritu y en Verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu y los que le adoran, en Espíritu y en Verdad es necesario que adoren." (Jn. 4.23-24)

SECUENCIA AL ESPÍRITU SANTO


Ven Espíritu Divino, manda tu luz desde el cielo.

Padre amoroso del pobre, Don, en tus dones espléndido.

Luz que penetra las almas, fuente del mayor consuelo.


Ven, Dulce Huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo,

tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego,

gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los adversidades.


Entra hasta el fondo del alma, Divina Luz y enriquécenos.

Mira el vacío del hombre si tú le faltas por dentro.


Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo.

Lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo,

doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero.


Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos.

por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito;

salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno.

Amén. Aleluya.


CONSAGRACIÓN Al ESPÍRITU SANTO


¡OH ESPIRITU SANTO!


Recibe la consagración perfecta y absoluta de todo mi ser. Dígnate ser en adelante, en cada uno de los instantes de mi vida y en cada una de mis acciones: mi Director, mi Luz, mi Guía, mi Fuerza y el Amor de mi corazón.


Yo me abandono sin reserva a tus operaciones divinas y quiero ser siempre dócil a tus inspiraciones.


¡Oh Espíritu Santo! Transfórmame con Cristo Jesús y María, para gloria del Padre y salvación del mundo. Amén.


ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO


¡ESPIRITU SANTO!


Don de Dios y Fuerza de lo Alto, Fuente de agua brotante de vida eterna, desciende y mora en nuestros corazones.


Haznos verdaderos Adoradores del Padre, y Testigos de Jesús para llevar su Nombre hasta los confines de la tierra. Amén.


VENI CREATOR SPIRITUS


Ven Espíritu Creador,

visita las almas de los tuyos.

Llena de gracia divina

los corazones que Tú creaste.

Tú que eres llamado Consolador,

Don del Altísimo Dios,

Fuente Viva, Fuego, Amor

y Unción de nuestro espíritu.


Tú el de los siete dones,

dedo de la Diestra de Padre,

promesa fiel del Padre,

que dotas de palabras las gargantas.

Enciende la luz en nuestros espíritus,

infunde tu amor en nuestros corazones,

confortando con tu Aliento contínuo

la flaqueza de nuestra carne.


Aleja más y más a nuestro enemigo,

y danos pronto la paz,

para que así, guiándonos Tú, evitemos todo mal.

Haz que por Tí conozcamos al Padre,

y que conozcamos al Hijo,

y que creamos siempre en Tí,

¡Oh Espíritu, que procedes de ambos!


¡Gloria al Padre Creador!

¡Gloria al Hijo que resucitó!

¡Gloria al Espíritu Santo Consolador!

Por los siglos de los siglos. Amén.


PRECES AL ESPÍRITU SANTO


Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros.


Padre omnipotente, ten piedad de nosotros

Jesús, Hijo eterno del Padre y Redentor del mundo, sálvanos.

Espíritu del Padre y del Hijo, Amor infinito Uno y Otro, santifícanos.

Trinidad Santísima, óyenos.

Espíritu Santo que procedes del Padre y del Hijo, ven a nosotros.

Promesa del Padre, ven a nosotros.

Don de Dios Altísimo, ven a nosotros.

Luz que vienes del cielo, ven a nosotros.

Fuente de agua viva, ven a nosotros.

Espíritu de amor y de verdad, ven a nosotros.

Fuego abrasador, ven a nosotros.

Autor de todo bien, ven a nosotros.

Unción espiritual, ven a nosotros.

Caridad ardiente, ven a nosotros.

Espíritu de sabiduría y de entendimiento, ven a nosotros.

Espíritu de consejo y de fuerza, ven a nosotros.

Espíritu de ciencia y de piedad, ven a nosotros.

Espíritu de temor del Señor, ven a nosotros.

Espíritu de gracia y de oración, ven a nosotros.

Espíritu de gozo y de alegría, ven a nosotros.

Espíritu de paz y de dulzura, ven a nosotros.

Espíritu de comprensión, ven a nosotros.

Espíritu de fe y de mansedumbre, ven a nosotros.

Espíritu de modestia y de inocencia, ven a nosotros.

Espíritu consolador, ven a nosotros.

Espíritu santificador, ven a nosotros.

Espíritu que gobiernas la Iglesia, ven a nosotros.

Espíritu que llenas el universo, ven a nosotros.

Espíritu de adopción de los hijos de Dios, ven a nosotros.


Espíritu Santo, haz que rechacemos al pecado, te rogamos, óyenos.

Espíritu Santo, ven a renovar la faz de la tierra, te rogamos, óyenos.

Espíritu Santo, ilumina nuestra inteligencia, te rogamos, óyenos.

Espíritu Santo, graba tu ley en nuestros corazones, te rogamos, óyenos.

Espíritu Santo, abrásanos en el fuego de tu amor, te rogamos, óyenos.

Espíritu Santo, ábrenos el tesoro de tus gracias, te rogamos, óyenos.

Espíritu Santo, enséñanos a orar como se debe, te rogamos, óyenos.

Espíritu Santo, ilumínanos con tus inspiraciones, te rogamos, óyenos.

Espíritu Santo, danos la única ciencia necesaria, te rogamos, óyenos.

Espíritu Santo, llévanos a la práctica de las virtudes te rogamos, óyenos.

Espíritu Santo, haz que perseveremo en la justicia, te rogamos, óyenos.

Espíritu Santo, sé Tú mismo nuestra recompensa, te rogamos, óyenos.


Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo: Envíanos tu Espíritu Santo.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo: Derrama en nuestras almas los dones del Espíritu Santo.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo: Infúndenos el Espíritu de sabiduría y devoción.


V. Ven ¡oh Espíritu Santo! llena de tus dones los corazones de tus fieles.


R. Y enciende en ellos el fuego de tu amor.



Efectos de la oración

Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá” (Mt 7,7)

Nuestra oración no hace que Dios cambie su voluntad o sus actos a favor nuestro. Simplemente hace efectivo lo que tenía decretado desde la eternidad a causa de nuestra oración. Esto lo puede hacer directamente, sin intervención de una causa secundaria, como acontece cuando nos otorga un don sobrenatural como la gracia actual, o indirectamente, como cuando nos da un don natural. En este último caso su providencia dirige las causas que contribuyen a lograr el efecto deseado. Estas pueden ser agentes libres o morales, como es la persona humana. También puede ser que algunas causas sean morales y otras no, que serían físicas y no libres. O que ninguna sea libre. Finalmente, sin emplear ninguna de las causas dichas, por intervención milagrosa, Él puede producir el efecto por el que se oró.

El uso o el hábito de la oración repercute en beneficio nuestro de varias maneras. Además de obtener las gracias y dones que requerimos, el proceso mismo eleva nuestra mente y nuestro corazón hacia el conocimiento y amor de las cosas divinas, nos da mayor confianza en Dios y nos inculca otros sentimientos valiosos. Tan numerosos y útiles son esos efectos de la oración que ellos mismos nos sirven de compensación aún en el caso de que no se nos conceda lo que pedimos. Frecuentemente incluso ellos son de mayor provecho nuestro que aquello que pedimos. Nada que pudiésemos recibir como respuesta a nuestra plegaria puede superar la conversación familiar con Dios, que es la naturaleza misma de la oración. Además de esos efectos de la oración, podemos (de congruo) obtener de ella méritos para la restauración de la gracia, si es que estamos en estado de pecado, por no mencionar también las nuevas inspiraciones de la gracia, el aumento de la gracia santificante y la satisfacción del castigo temporal debido al pecado.

Con toda la importancia que tales beneficios puedan revestir, son sólo marginales respecto del efecto impetrador propio de la oración, el cual se sustenta en la promesa infalible de Dios: “Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá” (Mt 7,7); “Por eso os digo, todo cuanto pidáis en la oración creed que ya lo habéis recibido y lo obtendréis” (Mc 11, 24. Cfr. también Lc 11, 11; Jn 16, 24 e inumerables afirmaciones en torno a esto en el Antiguo Testamento).



Oraciones al Espíritu Santo

VEN, ESPÍRITU CREADOR


Ven, Espíritu Creador,

visita las almas de tus fieles

y llena de la divina gracia los corazones,

que Tú mismo creaste.

Tú eres nuestro Consolador,

don de Dios Altísimo,

fuente viva, fuego, caridad

y espiritual unción.

Tú derramas sobre nosotros los siete dones;

Tu, el dedo de la mano de Dios;

Tú, el prometido del Padre;

Tú, que pones en nuestros labios los tesoros de tu palabra.

Enciende con tu luz nuestros sentidos;

infunde tu amor en nuestros corazones;

y, con tu perpetuo auxilio,

fortalece nuestra débil carne.

Aleja de nosotros al enemigo,

danos pronto la paz,

sé Tú mismo nuestro guía,

y puestos bajo tu dirección, evitaremos todo lo nocivo.


Gloria a Dios Padre,

y al Hijo que resucitó,

y al Espíritu Consolador,

por los siglos infinitos. Amén.


V. Envía tu Espíritu y serán creados.

R. Y renovarás la faz de la tierra.


Oremos.

Oh Dios, que has iluminado los corazones de tus hijos con la luz del Espíritu Santo; haznos dóciles a tu Espíritu para gustar siempre el bien y gozar de su consuelo. Por Jesucristo Nuestro Señor.

R. Amén.

Invocación al Espíritu Santo


Ven, Espíritu Santo

Y envía desde el cielo

Un rayo de tu luz.


Ven, Padre de los pobres.

Ven a darnos tus dones,

Ven a darnos tu luz.


Consolador lleno de bondad,

Dulce huésped del alma,

Suave alivio de los hombres.


Tú eres descanso en el trabajo,

Templanza en las pasiones,

Alegría en nuestro llanto.


Penetra con tu santa luz

En lo más íntimo

Del corazón de tus fieles.


Sin tu ayuda divina

No hay nada en el hombre,

Nada que sea inocente.


Lava nuestras manchas,

Riega nuestra aridez,

Cura nuestras heridas.


Suaviza nuestra dureza,

Elimina con tu calor nuestra frialdad,

Corrige nuestros desvíos.


Concede a tus fieles

Que confían en Ti,

Tus siete sagrados dones.


Premia nuestra virtud,

Salva nuestras almas,

Danos la alegría eterna.

Amén. Aleluia.

Oración

¡Ven, oh Santo Espíritu!: ilumina mi entendimiento, para conocer tus mandatos: fortalece mi corazón contra las insidias del enemigo: inflama mi voluntad... He oído tu voz, y no quiero endurecerme y resistir, diciendo: después..., mañana. Nunc coepi! ¡Ahora!, no vaya a ser que el mañana me falte.

¡Oh Espíritu de verdad y de sabiduría, Espíritu de entendimiento y de consejo, Espíritu de gozo y de paz!: quiero lo que quieras, quiero porque quieres, quiero como quieras, quiero cuando quieras...

Ven, Espíritu Santo


Ven, Espíritu Santo,

Llena los corazones de tus fieles

y enciende en ellos

el fuego de tu amor.

Envía, Señor, tu Espíritu.

Que renueve la faz de la Tierra.


Oración:

Oh Dios,

que llenaste los corazones de tus

fieles con la luz del Espíritu

Santo; concédenos que,

guiados por el mismo Espíritu,

sintamos con rectitud y

gocemos siempre de tu consuelo.

Por Jesucristo Nuestro Señor.

Amén.


ORACIÓN AL ESPIRITU SANTO PARA OBTENER LA SALUD

¡Espíritu Santo divino, creador y renovador de todas las cosas, vida de mi vida! Te adoro, te doy gracias y te amo en unión de María Santísima. Tú que das la vida y vivificas todo el universo, consérvame en buena salud; líbrame de las enfermedades que la amenazan y de todos los males que la acosan.


Con la ayuda de tu gracia, prometo usar siempre mis fuerzas para mayor gloria tuya, para el bien de mi alma y el servicio de mis hermanos.


Te ruego también que ilumines con tus dones de ciencia y de inteligencia a los médicos y a todos los que cuidan a los enfermos, para que conozcan las verdaderas causas de las enfermedades que amenazan a la vida, y puedan descubrir y aplicar los remedios más eficaces para defenderla y sanarla.


¡Virgen Santísima, a ti confío esta mi humilde oración. Dígnate, Madre de Dios y madre nuestra, acompañarla con tu poderosa intercesión.

Amén.

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