Moda: ¿Qué es la Moda? Vestidos de Moda, Moda e Modéstia

Palabra que proviene del francés mode, de un uso de gran extensión, que puede referirse a cualquier forma de vida (vestir, hablar, decorar, comer, etc.). Su razón de ser es la novedad.

En indumentaria, la moda es una opción basada en criterios de gusto, cuya característica principal es presentarse como transitoria y experimentar una renovación constante. La gran variedad y continua sucesión de novedades en la indumentaria no existía en las sociedades antiguas.

¿Qué es la Moda?

(Del francés, mode y éste del latín, modus, modo o medida.)

Indica en su significado más amplio un mecanismo regulador de elecciones, realizadas en función de unos criterios de gusto.

Según la RAE, se refiere al Uso, modo o costumbre que está en alza durante algún tiempo, ó en determinado país, con especialidad en los trajes, telas y adornos, sobre todo los recién introducidos.

Moda sería lo actual, o lo que está en vigor e interesa a una mayoría en un momento determinado. Aplicada a la indumentaria es aquel atuendo, estilo, prenda, color o complemento.

¿Cómo surgió la moda? En el siglo XVIII, desde el momento que las clases más altas de Francia se vistieron a la mode, es decir, según el gusto francés, para diferenciarse del austero atuendo de la corte española. A final del siglo XVIII con las nuevas tendencias económico-sociales, la burguesía tuvo la posibilidad de acceder al consumo de géneros de vestir, hasta ahora exclusivos del restringido grupo aristocrático. Al mismo tiempo aparecieron en las primeras revistas los figurines de moda.

La moda expresa el espíritu del tiempo.

Vestidos de Moda

"¡ Los pecados del mundo son demasiado grandes! ¡Los pecados que llevan a la mayoría de las almas al infierno son los pecados de la carne! Surgirán ciertas modas que ofenderán muchísimo a Nuestro Señor. Aquellos que sirven a Dios no deben de seguir estas moda. La Iglesia no tiene modas; Nuestro Señor siempre es el mismo. Muchos de los matrimonios no son buenos; no complacen a Nuestro Señor y no son de Dios.” (Nuestra Señora de Fátima)

"El adorno de las cuales no ha de ser por de fuera con los rizos del cabello, ni con dijes de oro, ni gala de vestidos. La persona interior escondida en el corazón es la que debe adornar con el atavío incorruptible de un espíritu de dulzura y de paz, lo cual es un precioso adorno a los ojos de Dios. Porque así también se ataviaban antiguamente aquellas santas mujeres [y hombres] que esperaban en Dios, viviendo sujetas a sus maridos. Al modo que Sara era obediente a Abrahán, a quien llamaba su señor: de ella sois hijas vosotras, si vivís bien y sin amedrentaros por ningún temor." (1 Pedro 3:3-6)

La autoridad divina de la palabra de Dios exige que siempre se vistan humildemente, no usando vestimenta apretada que muestran sus senos ni su trasero ni mostrando demasiada piel que lleva a la tentación y que también se abstengan de usar cualquier clase maquillaje, joyas y accesorios (excepto Rosarios o Escapularios Marrones y cosas parecidas, lo que es una manera muy buena de protegerse contra el demonio) para no dar un mal ejemplo o tentar a su prójimo en lujuria carnal y pecado. Porque a cada una de las personas que han tentado con su apariencia inmodesta exigirá que Dios ejecute su venganza justa sobre ustedes ¡ya que la tentaron a tener pensamientos lujuriosos!

Nuestro Señor Jesucristo enseña en las revelaciones de Santa Brígida que todo aquel que usa maquillaje o vestimenta inmodesta será atormentado especialmente por cada una de las personas que lo han visto durante toda su vida, a menos que se enmienden antes del momento de su muerte, lo cual es, triste decirlo, imposible de saber cuándo será. ¡Eso puede ser miles y miles de personas que ejecuten venganza sobre ustedes en el infierno por toda la eternidad! ¡Qué horror! Eso, claro está, significa que no pueden ir y bañarse en público ya que ¡eso sería aún más inmodesto e inmoral! Realmente el mundo ha cambiado muchísimo en los últimos 100-200 años; sin embargo, nadie debería pensar que puede hacer estas cosas solo porque son aceptadas universalmente. ¿Quieren irse con la mayoría? Entonces, tristemente, ¡el Infierno los espera por toda la eternidad!

"La mujer no se vista de hombre, ni el hombre se vista de mujer; por ser abominable delante de Dios quien tal hace." (Deut 22:5).

Las mujeres no deberían vestirse ni actuar como hombres, porque esto es una abominación ante los ojos de Dios. Dios creó a la raza humana con dos géneros, con la intención que cada uno tuviese su propio lugar en la Creación. Los hombres y las mujeres no fueron hechos para que se comportasen o vistiesen de la misma manera. Parte de la belleza de la raza humana se encuentra en las diferencias entre los hombres y las mujeres.

Cada uno de nosotros vivimos dentro de una sociedad más grande. Cada uno estamos influenciados por la cultura que nos rodea. Sin embargo, la sociedad y la cultura a menudo nos enseñan cosas falsas, lo cual nos alejan de Dios. La mayoría de las mujeres (por lo menos en la sociedad y cultura Occidentales) se visten y actúan muy parecido a los hombres. Ellas buscan los mismo papeles en la sociedad, la familia y la Iglesia. Están siguiendo una enseñanza popular de nuestra cultura hoy, que las mujeres y los hombres están hechos para tener los mismos papeles, y especialmente que las mujeres están hechas para tomar los papeles que anteriormente tenían únicamente o principalmente los hombres. Están exhibiendo su adherencia a esta enseñanza al vestirse como hombres. Esta enseñanza de nuestra cultura es contraria a las enseñanzas de Cristo.

Dios quiere que los hombres y las mujeres actúen y se vistan de acuerdo a su género y al lugar que Dios les ha dado a cada uno en la Creación. La vestimenta y los peinados son expresiones del pensamiento, comportamiento y actitud de cada uno. Las mujeres no están hechas para comportarse como hombres ni para tener los mismo papeles que los hombres, por lo tanto, no deberían vestirse ni arreglarse como hombres. Y viceversa.

"No penséis que yo he venido a destruir la doctrina de la ley ni de los profetas: no he venido a destruirla, sino a darle su cumplimiento. Que con toda verdad os digo que antes faltarán el cielo y la tierra, que deje de cumplirse perfectamente cuanto contiene la ley, hasta una sola jota o ápice de ella. Y así, el que violare uno de estos mandamientos, por mínimos que parezcan, y enseñare a los hombres a hacer lo mismo, será tenido por el más pequeño, esto es, por nulo, en el reino de los cielos; pero el que guardare y enseñare, ése será tenido por grande en el reino de los cielos." (Mt 5:17-19).

Padre Pío acostumbraba a rehusar escuchar la confesión de mujeres que usaban pantalones o un vestido inmodesto.

EL PADRE PÍO SOBRE LA MODA MODERNA

1 Timoteo 2:9: “Así mismo oren también las mujeres en traje decente, ataviándose con recato y modestia…”

Gálatas 5:19: “Bien manifiestas son las obras de la carne, las cuales son adulterio, fornicación, deshonestidad...”

El Padre Pío tenía fuertes puntos de vista sobre la moda femenina en cuanto a vestidos. Cuando comenzó la locura de la mini falda, nadie se atrevía a ir al monasterio del Padre Pío vestida con tal moda inapropiada. Otras mujeres no venían en mini faldas sino en faldas que eran cortas. El Padre Pío también se disgustaba mucho con esto.

El Padre Pío no toleraba faldas apretadas ni vestidos cortos o con escotes bajos. También prohibía que sus hijas espirituales usaran medias transparentes. Sacaba a las mujeres del confesionario, aún antes que entraran, si discernía que sus vestidos eran inapropiados. Muchas mañanas sacaba a una tras otra – terminando por escuchar solo unas cuantas confesiones. También tenida puesto un rótulo en la puerta de la iglesia que declaraba: “Por deseo explícito del Padre Pío, las mujeres deben entrar en su confesionario usando faldas que lleguen a por lo menos ocho pulgadas (20 cm) por debajo de las rodillas. Es prohibido prestar vestidos más largos en la iglesia y usarlos para el confesionario.”

El Padre Pío censuraba a alguna mujeres con las palabras, “Vete y vístete.” A veces agregaba: “¡Payasos!” El no le daba pase a nadie, ya sea que fuesen personas que conocía o que veía por primera vez, o hijas espirituales de mucho tiempo. En muchos casos, las faldas estaban muchas pulgadas debajo de la rodilla pero aún así ¡no eran suficientemente largas para el Padre Pío! Los niños y los hombres también tenían que usar pantalones largos, si no querían que los sacaran a patadas de la iglesia. (De la Vida del Padre Pío, tomado de: www.todosjesus.info/santos/padre-pio.php)

Los inmodestos verdaderamente tienen un lugar especial esperándolos en el infierno, ya que son la fuente de los pecados más abominables de la carne, como nos enseña San Pablo en I Corintios,

“Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que cometa el hombre, está fuera del cuerpo; ¡pero el que fornica contra su cuerpo peca!” (1 Cor 6:18)

Esto, claro está, debe entenderse en el sentido de fornicación literal así como fornicación en la mente, ¡lo cual también es un pecado mortal y condenable! Serán responsables por cada ojo que los han visto si usaron maquillaje o vestimenta inmodesta. ¡Eso puede significar miles y miles de personas que ejecutan venganza sobre ustedes en el infierno por toda la eternidad! Aunque no usen maquillaje alguno ni se vistan vanamente, aún así Dios los juzgará al infierno si se deleitan en pensamientos vanos o tienen opiniones vanas sobre ustedes mismos. Si un solo pensamiento puede condenar a una persona, ¡cuánto más deberían ser condenados los que tientan con vestimenta inmodesta y maquillaje! Esto incluye toda clase de maquillaje que una persona puede usar por vanidad. ¡Cuán abominable es querer ser aceptados por su apariencia en vez de por sus opiniones! Oh, vanidad, pronto se podrirán en la tumba, pero sus almas se quemarán para siempre en el infierno, ya que pensaron que hacían su exterior bello y, al hacerlo, pervirtieron su interior.

Moda e Modéstia

En estos tiempos de confusión este es un tema del que poco y nada se habla. Los documentos magisteriales que hablan del tema son en general desconocidos e ignorados por muchos, por eso citamos el texto de varias encíclicas, alocuciones, y demás documentos sobre el tema.

El Papa Benedicto XV escribió en su encíclica Sacra Propediem (en inglés) el 6 de Enero, 1921:

"19. Desde este punto de vista, uno no puede deplorar suficientemente la ceguera de tantas mujeres de todas las edades y condiciones; enloqueciendo por el deseo de agradar, no ven hasta qué grado la indecencia de sus vestimentas choca a los varones honestos y ofende a Dios. Anteriormente, la mayoría de ellas se habrían avergonzado de dichas ropas por ser una falta grave contra la modestia Cristiana; ahora ya no es suficiente para ellas el exhibirse en público, sino que no les da miedo entrar en los umbrales de las iglesias, asistir al Santo Sacrificio de la Misa y aún portar la comida seductora de pasiones vergonzosas a la Mesa Eucarística, en donde se recibe al Autor celestial de la pureza. Y Nos no hablamos de aquellas exóticas y bárbaras danzas recientemente importada en los círculos de moda, una más impactante que la otra; no podemos imaginar nada más adecuado para desaparecer todos los restos de modestia."

El 12 de Enero, 1930, la Sagrada Congregación del Concilio, por mandato del Papa Pío XI, emitió instrucciones enfáticas a todos los obispos sobre la modestia en el vestir:

Recordamos que un vestido no puede llamarse decente si tiene un escote mayor a dos dedos por debajo de la concavidad del cuello, si no cubre los brazos por lo menos hasta el codo, y escasamente alcanza un poco por debajo de la rodilla. Además, los vestidos de material transparente son inapropiados. Que los padres mantengan a sus hijas lejos de los juegos y concursos gimnásticos públicos; pero, si sus hijas son obligadas a asistir a dichas exhibiciones, que observen que van vestidas totalmente y en forma modesta. Que nunca permitan que sus hijas se pongan indumentaria inmodesta.”

El Papa Pío XII dijo el 17 de julio de1954:

Ahora, muchas niñas no ven nada malo en seguir ciertos estilos desvergonzados como lo hacen muchas ovejas. Seguramente se ruborizarían si tan sólo pudiesen adivinar las impresiones que hacen y los sentimientos que evocan en aquellos que las miran.”

Los obispos canadienses escribieron en Mayo de 1946:

El propio varón no se escapa a la inclinación de exhibir su carne: algunos van en público, desnudos hasta la cintura, o en pantalones muy apretados o en calzonetas muy pequeñas. Así, cometen ofensas en contra de la virtud de la modestia. También pueden ser una ocasión de pecado (en pensamiento y deseo) para nuestro vecino.”

Tenemos que aceptar que los católicos somos efectivamente de otro mundo "Si de mundo essetis, mundus, quod suum est, diligeret; quia vero de mundo non estis, sed ego elegi vos de mundo, propterea odit vos mundus." "Si ustedes fueran del mundo, el mundo los amaría como cosa suya. Pero como no son del mundo, sino que yo los elegí y los saqué de él, él mundo los odia." (Jn 15, 19).

Tenemos una cruz que llevar para ser santos. Es difícil, en realidad, imposible con nuestras fuerzas. Pero con la gracia podemos. Imploremos a la Santísima Virgen, que nos alcance la gracia de ser siempre fieles a Cristo, y Ella, con seguridad, nos la obtendrá.

La modestia es una virtud que regula los movimientos del cuerpo, la vestimenta, los gestos y las palabras. Como fruto del Espíritu Santo, todo esto lo hace sin trabajo y como naturalmente, y además dispone todos los movimientos interiores del alma, como en la presencia de Dios. Nuestra espíritu, ligero e inquieto, está siempre revoloteando para todos lados, apegándose a toda clase de objetos y charlando sin cesar. La modestia lo detiene, lo modera y deja al alma en una profunda paz, que la dispone para ser la mansión y el reino de Dios: el don de presencia de Dios. Sigue rápidamente al fruto de modestia, y ésta es, respecto a aquélla, lo que era el rocío respecto al maná. La presencia de Dios es una gran luz que hace al alma verse delante de Dios y darse cuenta de todos sus movimientos interiores y de todo lo que pasa en ella con más claridad que vemos los colores a la luz del mediodía.

La Sagrada Escritura dice: "¡Ay de aquél que cause el escándalo!" (Math XVIII-7). El escándalo es algo que hace tropezar al prójimo, que lo lleva a incurrir en pecado. La inmodestia atrae tentaciones, provoca malos pensamientos y malos deseos sexuales en otros. Excita la concupiscencia y después lleva, incluso, al prójimo a cometer actos impuros. El católico no debe vivir como todo el mundo y debe alejarse de ser causa de que otros ofendan gravemente a Dios. Quien provoca el pecado mortal, peca gravemente.

Y los padres que se han convertido en canes mudos que no educan a sus hijos en esta virtud, pecan también por su grave omisión.

Y no olvidemos que la modestia incluye no sólo la vestimenta, sino también los movimientos del cuerpo, las posturas, los gestos y las palabras. Le da honor y valer a la mujer. Y dignidad al caballero.

Finalmente, tomemos como ejemplo a la dulcísima Virgen María y a San José en esta necesaria virtud y demos testimonio de nuestra fe sin miedo alguno a las críticas y criterios del mundo, pues éste es uno de los tres enemigos del alma. No busquemos el límite en esta virtud. Seamos siempre generosos con Dios y valientes ante el mundo y la sociedad, dando testimonio claro de nuestra fe.

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