Leyendas: ¿Qué es una Leyenda? Mitos y Leyendas Cortas y Urbanas, Definición y Concepto de Leyendas

Leyenda

La leyenda (del latín “legenda” que significa lo que es obligación leer”) es un relato oral o escrito, ficticio o irreal, generalmente de contenido histórico, que presenta elementos sobrenaturales o mágicos donde sus protagonistas son seres humanos, que luego sufren mutaciones. En esto se diferencia del mito, donde los personajes son “dioses” o héroes.

Se transmiten a través de las generaciones, y pueden sufrir por ello, alteraciones. Muchas veces poseen un contenido moral, siendo los protagonistas premiados o castigados por sus acciones. La historia se desarrolla en un tiempo y lugar específicos, datos que son reales, lo que las hace parte de las tradiciones lugareñas, pero los hechos que allí se desarrollan están teñidos de irrealidad, en mayor o menor grado.

Hoy en día, también se llama leyenda a aquellos seres humanos, reconocidos por sus facultades notorias para los deportes, la música o demás campos; y que se diferencian por éstas aptitudes, de los demás hombres. Un ejemplo es Pelé, llamado por muchos, una leyenda del fútbol.

Mitos y Leyendas

Definición de Leyenda

La etimología del término leyenda nos lleva al vocablo legenda, que pertenece al latín. Legenda puede traducirse como aquello que “debe ser leído”: por eso, en su origen, una leyenda era una narración que se plasmaba en un texto escrito para que pudiera ser leída públicamente, por lo general dentro de una iglesia o de otro edificio religioso.

Las leyendas no se caracterizan por narrar hechos reales con rigor y exactitud, sino que su finalidad era subrayar un componente espiritual o una intención asociada a la moral y las buenas costumbres.

La historia avanzó y la idea de leyenda comenzó a vincularse a una narración, ya sea escrita u oral, que se exhibe como verdadera (al sustentarse en lo real) pero que incluye ciertos componentes propios de la imaginación y de la ficción. Las leyendas se transmiten de generación en generación, lo que posibilita que se vayan modificando de acuerdo al contexto social y a la época.

Una leyenda, de este modo, permite explicar y respaldar una cierta cultura. Siempre se halla ligada a un personaje, un espacio geográfico o un objeto preciso, y muestra cómo dicho elemento concreto se integra a la historia o la vida cotidiana de la comunidad.

Teniendo en cuenta todo lo anteriormente expuesto, sí es necesario dejar patente que no existe un único tipo de leyenda sino varias categorías de ella que se caracterizan o definen básicamente por la temática entorno a la cual giran. De esta manera, podríamos subrayar que existen leyendas de corte histórico, míticas, de carácter religioso, las escatológicas que se refieren al mundo de los muertos o las llamadas etiológicas que son las que explican diversos fenómenos relacionados con la naturaleza.

Así, por ejemplo, con respecto a las primeras citadas, merece la pena subrayarse aquella que gira entorno a la figura de El Cid y que determina que este ganó una batalla después de muerto. La tradición oral ha llevado hasta nuestros días la historia que las tropas de El Cid tenían que llevar a cabo un enfrentamiento bélico después de que este falleciera. Una noticia esta, la de la muerte del caballero, que despertó la alegría de los rivales quienes estaban completamente seguros de su victoria.

Sin embargo, el ejército de aquel decidió jugar sus cartas y colocó el cadáver de El Cid sobre su caballo. De ahí que cuando se produjo la batalla y los soldados del bando contrario vieron a aquel que estaba presente en la contienda pensaron que aún muerto seguía luchando por lo que salieron huyendo despavoridos. Por ello se dice que ganó una batalla ya difunto.

Una de las leyendas más famosas a nivel mundial es el relato de Robin Hood, perteneciente al folclore inglés. De acuerdo a la leyenda, Robin Hood vivió en los bosques de Sherwood en la época de Juan Sin Tierra, dedicándose a robar a los más ricos para repartir el botín entre los campesinos más pobres. Los historiadores encontraron a varios sujetos con nombres parecidos, pero nunca pudieron demostrar la existencia histórica de Robin Hood.

Además de todo lo expuesto, también tenemos que dejar patente que el concepto de leyenda también es utilizado de manera frecuente para referirse a los textos que acompañan a cuadros, mapas o esquemas donde se explica parte del significado de los mismos.

Definición de Mito

Del griego mythos (“cuento”), un mito refiere a un relato de hechos maravillosos cuyos protagonistas son personajes sobrenaturales (dioses, monstruos) o extraordinarios (héroes).

Se dice que los mitos forman parte del sistema religioso de una cultura, que los considera como historias verdaderas. (El cristianismo y la Biblia no es un mito.) Tienen la función de otorgar un respaldo narrativo a las creencias centrales de una comunidad.

El antropólogo Claude Lévi-Strauss agrega que todo mito cumple con tres atributos: trata de una pregunta existencial, está constituido por contrarios irreconciliables y proporciona la reconciliación de esos polos para poner fin a la angustia.

En su origen, el mito es un relato oral. Con el correr del tiempo, sus detalles van variando de acuerdo a la transmisión del conocimiento de generación en generación. Una vez que las sociedades desarrollaron la escritura, el mito fue reelaborado en forma literaria, con lo que extendió sus versiones y variantes.

Cuando, en la antigüedad, las explicaciones científicas comenzaron a competir con las míticas, el término mito adquirió un contexto peyorativo, que comenzó a utilizarse como sinónimo de una creencia extendida pero falsa o de una patraña.

Por otra parte, el concepto de mito también suele utilizarse para referirse a personajes o hechos históricos, como un adjetivo. Por ejemplo: “Juan Manuel Fangio es una figura mítica del automovilismo”.

¿Qué es una Leyenda?

Una leyenda es un relato de hechos humanos que se transmite de generación en generación y que se percibe tanto por el emisor como por el receptor, como parte de la historia. La leyenda posee cualidades que le dan cierta credibilidad, pero al ser transmitidas de boca en boca, se va modificando y mezclando con historias fantásticas. Parte de una leyenda es que es contada con la intención de hacer creer que es un acontecimiento verdadero, pero, en realidad, una leyenda se compone de hechos tradicionales y no históricos.

El término “leyenda” proviene del latín legenda, que significa “lo que debe ser oído”. Originalmente, era una narración escrita que era leída en público en las celebraciones de las festividades de los santos. Desde el siglo XIX, la leyenda es considerada como un sinónimo de la llamada tradición popular. Como parte del género literario, la leyenda se considera como una narración de carácter ficticio con origen oral.

Una leyenda tiene como característica fundamental, que es de carácter oral, es decir, es un relato hablado que se transmite tradicionalmente en un lugar, un pueblo, una población. También se destaca en una leyenda, que señala en su historia lugares precisos, que son parte de la realidad. Además, se relaciona con hechos, lugares, monumentos, personas o comunidades. Los hechos relatados en una leyenda normal, son transformados con el correr de los años, a menos que las leyendas sean escritas, ya que no cuentan con esa característica. Algunas leyendas comienzan y continúan siendo de carácter oral, mientras que otras tienen el mismo origen pero posteriormente pasan a ser escritas.

Aunque la leyenda tiene historias maravillosas y a veces ficticias, normalmente se basan en la realidad, ya sea de una persona, de un lugar, de un fenómeno natural, etc. Así, se pueden contar leyendas de héroes, de la historia, de santos, etc., dándole a la leyenda la posibilidad de ser religiosa, profana, popular o erudita. Es esto lo que la diferencia del mito, del cual es pariente, ya que el mito es esencialmente un relato de hechos maravillosos, con personajes sobrenaturales y que trata de explicar el origen de las cosas, responder preguntas relacionadas con la creación o el fin del mundo, etc. La leyenda, en lugar de explicar algo sobrenatural, trata de dar a conocer, de manera llamativa, las características de un pueblo, región, etc. Es esa cercanía con la cultura de un lugar determinado, lo que hace a la leyenda parte del folclore.

Hay muchas leyendas que son específicas de algún país, ciudad, región o pueblo, pero hay otras muchas que son compartidas por todo el mundo, sí con un origen específico, pero debido a la globalización, se han vuelto más populares. Es el caso de leyendas como la isla de Atlántida, la ciudad de El Dorado, Robin Hood, el Rey Arturo, la Piedra Filosofal, Beowulf, entre otras. Muchas leyendas han sido la causa de hallazgos por parte de arqueólogos, de culturas que por mucho tiempo fueron consideradas solo una leyenda. Es el caso de Troya y su famosa guerra, Pompeya y su gran destrucción, entre otras.

¿Qué es un Mito?

Seguramente en más de una ocasión habréis oído hablar de diferentes personajes de la antigüedad como los dioses del Olimpo, las deidades romanas, los seres fantásticos, así como monstruos o héroes que han jalonado -y lo siguen haciendo- nuestra cultura clásica. Todos los relatos que podáis encontrar de carácter maravilloso protagonizados por ellos es lo que solemos llamar comúnmente como mito. Precisamente, la palabra mito proviene del término griego “mythos“, que significa historia. Así, encontramos mitos de diversa naturaleza en todas las culturas de los cinco continentes. Las mencionadas tradiciones grecorromanas dieron lugar a numerosas variaciones, volcadas en algunos casos a textos formales que permitían a sus contemporáneos explicar fenómenos no comprendidos de la realidad o incluso profundas tramas relacionadas con el psiquismo o con la sociedad de su tiempo. De igual modo, resulta apropiado destacar la variedad de la mitología escandinava, la cual, en cierto modo, reflejaba el modo de vida de los pueblos primitivos de la región y del poderoso avance posterior de los vikingos y los primeros reinos locales. No puede dejar de mencionarse en el marco de los mitos a los extensos panteones de deidades africanas, vinculados en muchos casos con cultos animistas que debieron ocultarse bajo la apariencia de sincretismos para escapar de persecuciones en tiempos de las conquistas europeas de sus tierras nativas. Por otra parte, las paganas tradiciones de Extremo Oriente pueden incluirse también bajo el amplio espectro de los mitos, si bien algunas de estas tradiciones podrían catalogarse como leyendas. Las variaciones de los mitos descritos en los antiguos pueblos amerindios representan también un ejemplo de la influencia de estos relatos en el modo de vida cotidiano de las civilizaciones.

Fundamentalmente, el mito siempre ha sido un relato muy enmarcado en la tradición oral, es decir, ha ido difundiéndose de boca en boca hasta llegar a nuestros días. En muchas ocasiones, lo hemos visto asociado a los grandes autores de la antigüedad clásica, fundamentalmente. Los mitos de los dioses griegos, las aventuras de los “grandes” héroes como Ulises o Hércules, o los relatos maravillosos del Minotauro, los Cíclopes y demás, forman parte de la historia cultural de los pueblos, que han ido recibiéndolos como parte de un legado mitológico. Las versiones finales de muchos mitos se han convertido en textos fundamentales de la literatura antigua, compilados por distintos literatos a lo largo de la historia. Si bien como consecuencia de distintos sesgos han sido los mitos grecorromanos los que nos han llegado en formato escrito convencional, las frondosas tradiciones de Oriente y de la antigua Mesopotamia se han expresado también en textos tangibles que pueden disfrutarse con fines académicos e históricos.

Hay mitos de todos los tipos y estructuras. Están aquellos que intentan explicar de manera sencilla y para el pueblo la creación del mundo, otros acercan a los menos letrados las “divinidades” religiosas, la aparición del ser humano, etc (el cristianismo y la Biblia no es un mito)… Se reconoce que los mitos tienen una vertiente religiosa, ya que las distintas comunidades los han acogido para explicar de alguna manera las constantes preguntas que el hombre llega a plantearse sobre la vida y lo que le rodea. Algunos de estos mitos han dado lugar a cultos perpetuados durante milenios, como ha ocurrido con las arcaicas civilizaciones de Egipto y la Mesopotamia, o bien con la interpretación de la historia y la antigüedad por parte de otros pueblos. En ese marco se engloba la idea de la Atlántida y de otras presuntas naciones desaparecidas en los anales del tiempo. Vale reconocer que numerosas tradiciones y mitos de la remota antigüedad contienen información que ha sido aprovechada por los historiadores como herramienta para sus investigaciones, con resultados exitosos en distintas oportunidades.

Pero, aparte de estos relatos, en donde la metáfora trastoca la realidad en sugestivas y hermosas imágenes, es muy propio usar la palabra y el término mito para definir aquello que nos parece inalcanzable. Quizás como queriendo asemejar esta definición a la que nos acerca a las historias de los grandes héroes de cada cultura. Es por ello que también usamos la palabra mito, para darle un carácter más universal. Acaso sea interesante suponer que los historiadores del mañana describan muchas de nuestras conductas y manifestaciones como nuevos mitos, que serán recordadas de esa manera por las generaciones venideras. Como verdadera transición, algunos sociólogos consideran una suerte de mito a personajes destacados de la Edad Media o Moderna, en algunos casos incluso en términos de su recuerdo negativo (Atila, rey de los hunos; Vlad Tepes, inmortalizado como el Conde Drácula; los Borgia; Luis XIV, rey de Francia, símbolo del despotismo).

Por lo tanto, quizá sea interesante afirmar que los mitos no son sólo recuerdos borrosos y modificados de la visión de la realidad, sino una forma de asumir e interpretar el contexto cotidiano de forma subjetiva, cambiante y, al mismo tiempo, apasionante. Esta perspectiva permite abarcar a las antiguas leyendas de tiempos lejanos y a la generación cotidiana de los mitos modernos.

¿Qué es una Leyenda Urbana?

Las leyendas urbanas, son las historias mitológicas de la actualidad. Esto, ya que se basan en historias, que supuestamente habrían ocurrido. Las cuales muchas veces, por el narrador, son dadas como verdaderas. Las leyendas urbanas, se basan en personajes urbanos, como lo dice su nombre. Por lo mismo, las leyendas urbanas, siempre ocurren en ciudades o pueblos, los cuales uno conoce. Toda la historia, se cuenta de una manera, para crear la sensación de realidad, que haga pensar, que realmente ocurrió.

El pretexto perfecto, para que sean verosímil, es el hecho que la historia fue dada a conocer, por un amigo cercano. Y tiene que ser así, ya que al igual que los mitos, del pasado, estas leyendas urbanas, son contadas de boca en boca. Con lo cual, se han transformado, casi en verdaderas tradiciones orales. Ya que estas han circulado, desde no hace poco. Ya que se conoce de ciertas leyendas urbanas, que nacen a comienzos del siglo XIX. Pero por lo general, la leyenda urbana, no ocurren un pasado muy lejano. Siempre se da en un tiempo cercano al presente que se está viviendo. Con lo cual, la leyenda urbana, se hace más próxima al oyente.

El encanto de las leyendas urbanas, es que pueden sobrepasar la frontera, del país de donde se originó. Por lo mismo, no es raro escuchar la misma leyenda urbana, en América o en Europa. Esto se debe en gran parte, a la globalización que estamos viviendo.

Se cree que las leyendas urbanas, nacen por la necesidad del hombre de la urbe, de crear historias, como las mitologías que existían antes en los lugares más apartados o rurales de cada país. Por lo mismo, es que se dice, que las leyendas urbanas se han transformado parte del folklore urbano. Toda ciudad grande o metrópolis, tiene su leyenda urbana.

Claro está, que a lo mejor, parte de la leyenda urbana, es cierta. Pero lo atrayente son los hechos un tanto fantásticos, que la acompañan. Es aquello lo que atrae de las leyendas urbanas.

El hecho de que las leyendas urbanas sean transmitidas, es por lo entretenido de su historia. La cual, muchas veces, está acompañada de acontecimientos violentos o letales. Los cuales son aceptados y apetecidos, debido al morbo de la gente. Aparte del simple hecho, de querer congraciarse con un grupo determinado, por medio de una buena historia. No es inusual, el querer destacarse en un grupo social, por medio de una anécdota. Es parte de la vanidad, egocentrismo y competitividad innata del pecado original en mucho de nosotros. Por último, por el simple deseo de contar algo entretenido. Es así, como las leyendas urbanas, se han transformado en parte de la cultura globalizada.

¿Fue Jesús un Mito?

¿Fue Jesús simplemente una figura mítica, una fabricación de zelotes religiosos que querían un símbolo para correr detrás de cualquier razón que necesitaban en ese momento? ¿O fue Jesús una persona real que vivió en Israel hace 2.000 años? Con frecuencia, aquellos que niegan a Jesús como una figura histórica, denuncian los escritos del Nuevo Testamento, particularmente los Evangelios, como fabricaciones o historias altamente embellecidas transmitidas a través de los años. Y estas personas deben hacer esto, de lo contrario les tocaría reconocer que Jesús vivió.

En realidad, una persona debe entonces ignorar una gran cantidad de evidencia que establece la veracidad histórica de los Evangelios. Más sencillo, la sola Biblia es suficiente evidencia de que Jesús vivió, ya sea que los críticos lo quieran o no admitir. Pero hacer esta afirmación no la establece como hecho. Así que vamos a examinar las razones del por qué Jesús no es una creación mítica, sino un hombre real el cual vivió en Israel.

Los Evangelios como historia. Su fecha de autoría

De acuerdo a la tradición, los cuatro Evangelios fueron escritos por los apóstoles y/o por aquellos que estaban bajo la directa dirección de los apóstoles de Jesús. Esto significa que estos fueron escritos bajo la dirección de testigos de los eventos reales. Además, ninguno de los Evangelios menciona la destrucción del Templo de los Judíos en el año 70 D.C. Esto es significativo ya que Jesús había profetizado lo relacionado con el templo cuando dijo en Lucas 21:6: “En cuanto a estas cosas que veis, días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra, que no sea destruida.” (Ver también Mateo 24:1; Marcos 13:19). Si los Evangelios hubieran sido escritos después de esa fecha y si hubieran sido fabricaciones, seguramente entonces hubieran contenido el registro de la caída de Jerusalén y la destrucción del templo, los cuales eventos son conocidos como hechos históricos. Sin embargo, Mateo, Marcos y Lucas no contienen tal información. Lucas fue escrito antes que Hechos (Hch 1:14). El Libro de Hechos relata una parte de la historia de la Iglesia Cristiana, el cual tampoco menciona la caída de Jerusalén ni tampoco registra las muertes de Pablo, Santiago y Pedro las cuales sucedieron al inicio de los años 60. Esto significa que Hechos fue escrito por lo menos, en el 62 y Lucas fue escrito antes de eso. Por lo tanto, el tiempo entre los eventos y los escritos es alrededor de 30 años. Esto significaría además, que los que fueron testigos estaban todavía vivos y pudieron haber sido corregidos en cualquiera de sus declaraciones escritas en los Evangelios. Sin embargo, no tenemos conocimiento de nadie que haya hecho alguna corrección o haya declarado una contradicción en cuanto a los escritos en ese tiempo, negando los registros de los Evangelios. Para mayor información en esto, por favor, investigación cuándo fueron escritos los evangelio y por quién.

Por lo tanto, podemos concluir que los Evangelios fueron escritos mucho antes que al cierre del 1º siglo.

Los Evangelios como historia. Contenido histórico

Los Evangelios no tienen sentido de mito. Si cualquier cosa, estos fueron escritos como registros por parte de testigos. Considere los primeros cuatro versículos del Evangelio de Lucas los cuales declaran claramente que es un documento investigado:

Lucas 1:1-4: “Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra, me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh excelentísimo Teófilo, para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido.”

Esta no es la forma como los mitos son hechos. Esta es la forma como se saca a la luz la evidencia y cómo la misma se registra. Lucas examinó los testigos, los entrevistó y revisó los hechos.

Note la siguiente información histórica verificable:

Lucas 2:1-2: "Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado. Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria.”

Lucas 3:1-2: “En el año decimoquinto del imperio de Tiberio César, siendo gobernador de Judea Poncio Pilato, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe tetrarca de Iturea y de la provincia de Traconite, y Lisanias tetrarca de Abilinia, y siendo sumos sacerdotes Anás y Caifás, vino palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.”

Vemos claramente numerosas declaraciones históricas que han sido verificadas a través de la arqueología. Este es el mantenimiento de registros precisos, no de adiciones extravagantes. De hecho, “Sir William Ramsey ha mostrado que al hacer referencia a 32 países, 54 ciudades, y 9 islas, él no cometió errores.”[1] Sir William Ramsey (1851-1939) fue un erudito clásico y arqueólogo. Enseñó en Oxford Inglaterra, Aberdeen. Fue autor de muchos libros académicos que tratan con la arqueología y tuvieron una gran influencia sobre ésta como ciencia.

Sin embargo, existen muchas cosas verificables encontradas en los registros del Evangelio:

  1. Herodes el Tetrarca, rey de Judea (Mt 14:1; Lc 1:5).

  2. Herodías, esposa de Felipe y hermano de Herodes (Mt 14:3).

  3. El estanque de Betesda (Jn 5:7).

  4. El estanque de Siloé, que traducido es, Enviado (Jn 9:7).

Existen muchas más citas las cuales han sido verificadas por la arqueología y que demuestran la exactitud de los Evangelios. Cuando estos mencionan eventos que se relacionan con gobernantes, lugares, censos, quién fue gobernador, etc., son exactamente históricos.

Los Evangelios como historia. Exactitud en la transmisión

Un tema muy importante es si los Evangelios han sido o no exactamente transmitidos desde sus escritos originales a las copias que tenemos hoy día. Sin lugar a dudas sí han sido transmitidos exactamente a nosotros. La verdad es que los documentos del Nuevo Testamento son 99.5% textualmente puros. Esto significa que sólo la mitad de ese 0.5% de todos los documentos, de todas las copias en existencia presentan alguna pregunta acerca del texto. Si esto lo comparamos con otros escritos antiguos, el Nuevo Testamento tiene una gran ventaja sobre estos. Para mayor información acerca de esto, investigación por favor de la evidencia superior en la fiabilidad de los manuscritos del Nuevo Testamento.

Sin embargo, la exactitud es aún mayor que el 95.5% considerando que muchas de las copias que tienen errores de ortografía, pequeñas omisiones y adiciones en palabras, etc., son copiadas, y estas copias contienen estos errores menores. Así por ejemplo, si un manuscrito tiene “Jesucristo” y es copiado con solamente la palabra “Jesús”, entonces, los manuscritos siguientes contendrán solamente la palabra “Jesús” mientras que los otros manuscritos podrían contener “Jesucristo”. Todo lo que se necesita es mirar en una copia más antigua que esas copias y el error se aclarara. Por lo tanto, podemos saber fácilmente saber lo que dice el original. De igual manera, si 10 copias contienen el mismo error de copia, entonces, el número total de copias con el error aumentará. Pero en la realidad, si trazamos una línea de regreso al texto a través de los manuscritos matrices que han sido descubiertos por la arqueología, podemos descubrir manuscritos que arrojan luz sobre cuál traducción es correcta.

A continuación hay un cuadro parcial detallando varias de las copias de varios escritos antiguos, Será claro que los documentos del Nuevo testamento están extremadamente bien preservados. Por lo tanto, si el Nuevo Testamento no puede ser considerado fiable, entonces ninguno de los escritos enumerados a continuación:

Autor

Fecha en que fueescrito

La copia más temprana

Tiempo aproximado entre el original & la copia

Número de Copias

Exactitud de las Copias

Platón

427-347 A.C.

900 D.C

1200 años

7

----

César

100-44 A.C.

900 D.C.

1000

10

----

Aristóteles

384-322 A.C.

1100 D.C.

1400

49

----

Homero

900 A.C.

400 A.C.

500 años

643

95%

NuevoTestamento

1 Siglo D.C. (50-100 D.C.)

aprox. 130 D.C.

menos de 100 años

5600(en Griego)

99.5%

Para un cuadro más amplio, por favor, investigar la evidencia superior en la fiabilidad de los manuscritos del Nuevo Testamento.

Información Variada

El reconocido experto de Oxford en literatura y mitos, C.S. Lewis dijo: “He estado leyendo poemas, romances, literatura de visión, leyendas, mitos, toda mi vida. Yo sé cómo son estos. Sé que ninguno de estos es como este [los Evangelios].”[2]

Con relación al evangelio de Marcos: “Una fecha anterior al 50 D.C., no deja tiempo para el embellecimiento mitológico de los registros. Estos deberían ser aceptados como históricos.”[3] “Los libros del Nuevo Testamento aparecieron dentro del período de vida de los testigos y los contemporáneos. Lucas fue escrito alrededor del año 60, sólo 27 años después de la muerte de Jesús, antes de Hechos entre el 60-62. 1ª Corintios fue escrita entre el 55-56, sólo 22 o 23 años después de la muerte de Jesús (Compare 1ª Corintios 15:6-8). Aún el erudito radical del Nuevo Testamento John A. T. Robinson registra las fechas básicas del registro de los Evangelios entre el 40 y el 60…no hay tiempo o forma para que una leyenda se desarrollara mientras los testigos todavía vivieran para refutar la historia.”[4]

Conclusión

No existe ninguna razón para dudar de la realidad de Jesús como una figura histórica. El registro de los Evangelios son cuatro registros diferentes de cuatro personas diferentes quienes escribieron como testigos de los hechos o bajo la dirección de los testigos. Estos mismos Evangelios fueron distribuidos alrededor de la región muy rápidamente y no tenemos ningún registro, en ningún lugar, de las personas contemporáneas tratando de refutar cualquiera de los hechos escritos en estos; incluyendo aquellos registros que tratan con los milagros de Jesús. Para que Jesús fuera un mito, se hubiera tenido que demostrar que el registro de los Evangelios fue altamente embellecido y copiado erróneamente y transmitido a nosotros. Pero considerando que existen otros registros no bíblicos que mencionan a Jesús, sería muy difícil para alguien demostrar que Él nunca vivió.


[1]. Geisler, N. L., y Thomas A. Howe, “Cuando los Críticos Preguntan: Un Manual Popular acerca de Dificultades Bíblicas” (“When Critics Ask: A Popular Handbook on Bible Difficulties”), Wheaton, IL: Victor Books, 1992, página 384.

[2]. Lewis, C. S., “Reflexiones Cristianas” (“Christian Reflections”), Grand Rapids: Eerdmans, 1967, 154-55, citado en Geisler, N. L., y A. Saleeb, “Respondiendo al Islam: La Media Luna Roja a la Luz de la Cruz” (“Answering Islam: The Crescent in Light of the Cross”), Segunda edición, Grand Rapids: Baker Book, 2002, página 244.

[3]. Geisler, N. L. “Enciclopedia de Apologética Cristiana” (“Baker Encyclopedia of Christian Apologetics”), Grand Rapids: Baker Books, 1999, página 188.

[4]. Ibid., página 518.

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