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La República Italiana o simplemente Italia es un país del sur de Europa que ocupa principalmente una península alargada y dos grandes islas en el mar Mediterráneo: Sicilia y Cerdeña. Por el norte está bordeado por los Alpes límite natural con Francia, Suiza, Austria y Eslovenia. Los estados independientes de San Marino y Ciudad del Vaticano son enclaves dentro del territorio italiano. Por la peculiar forma de la península italiana se conoce al país con el sobrenombre de la bota.


Capital (y ciudad más poblada)

Roma

41°54′ N 12°29′ E

Idiomas oficiales

Italiano

‎Gentilicio

Italiano, italiana

Forma de gobierno

República parlamentaria

PresidentePrimer Ministro

Giorgio NapolitanoMario Monti

Unificación • Fecha

17 de marzo de 1861

Superficie

Puesto 70.º

• Total

301 338 km²

• % agua

2,40%

Fronteras

1.932,2 km

Población total

Puesto 22.º

• Total

60.813.3262

• Densidad

201,69 hab/km²

PIB (PPA)

Puesto 8.º

• Total (2012)

US$ 2.066.934 millones

PIB (nominal)

Puesto 8.º

• Total (2012)

US$ 2.066.934 millones

• PIB per cápita

US$ 33,855

IDH (2012)

0,881 (25.º) – Muy alto

Moneda

Euro3 (€, EUR).

Huso horario

CET (UTC+1).

• en verano

CEST (UTC+2).

Código ISO

380 / ITA / IT

Dominio Internet

.it

Prefijo telefónico

+39

Prefijo radiofónico

IAA-IZZ

Siglas país para aviones

I

Siglas país para automóviles

I

Miembro de: Unión Europea, OTAN, ONU, OCDE, OSCE, G-8, COE

MAPA

Historia

Entre los años 2000 y 1000 a.C. la península italiana recibió el aporte de pueblos indoeuropeos provenientes de Europa Central. En ese período se desarrollaron dos áreas culturales homogéneas: una en la parte septentrional, que se caracterizó por la construcción de palafitos y la incineración de los restos mortuorios, y otra en la zona meridional, que se abrió a las influencias de las civilizaciones mediterráneas. A fines del segundo milenio a.C. fuertes corrientes migratorias debilitaron la cultura septentrional y fragmentaron a la meridional. Surgió una multiplicidad de culturas regionales (latina, ligur, véneta, villanoviana e ilírica entre otras). La fundación de colonias griegas a partir del siglo VIII a.C. se convirtió en un elemento culturalmente significativo. Por su parte las ciudades de Sicilia, originariamente poblada por los pueblos sicanos, sículos y elimios, y Cagliari, en Cerdeña, fueron fundadas por los fenicios.

Según la leyenda, en el año 753 a.C. Rómulo fundó la ciudad de Roma y durante el octavo siglo las colonias de las colinas Palatina, Esquilina, Quirinal y Capitolina comenzaron un proceso de unión, que tenía un lugar común de encuentro: el foro. La primera forma de gobierno fue una monarquía electiva –y no hereditaria– limitada por un Senado y una asamblea de los clanes, encargada de otorgar el imperium o mandato.

Existían dos clases sociales: los patricios, que podían integrar el Senado y los plebeyos, que debían unirse para defenderse de los abusos de los grandes propietarios de tierras.

Con el Rey Tarquinio Prisco (616-578), Roma entró en la Liga Latina. La pobreza de los plebeyos y el sistema de esclavitud por deudas llevó a que en el año 509 se expulsara a los reyes. En el siglo V se promulgaron las doce tablas de la ley, válidas también para los plebeyos. Tras violentas luchas, éstos lograron incluir sus derechos en las disposiciones legales.


En el año 330 el emperador Constantino trasladó la capital del Imperio hacia Bizancio –llamada Nueva Roma–, se convirtió al cristianismo, prohibió las crucifixiones y defendió las fronteras contra los francos, alemanes y godos. A la muerte de Teodosio (año 395), el Imperio se dividió en el de Occidente y el de Oriente.

El final del siglo V se caracterizó por las invasiones mongolas y de otras tribus del norte y las luchas de Bizancio por recuperar los territorios perdidos. A mediados del siglo VI, Italia volvió a ser una provincia, pero los lombardos, dirigidos por sus jefes militares llamados duces, conquistaron el norte de la península.

Desde el traslado de la capital imperial a Bizancio, los obispos romanos se presentaron como una alternativa de poder en la ciudad. Cuando los reyes lombardos empezaron a defender el cristianismo por las armas, contra los enemigos de la ciudad, los obispos –ya denominados papas– abandonaron la alianza, para mantener su poder temporal.

En el año 754 el Papa Esteban II pidió ayuda a Pipino el Breve y en reciprocidad lo coronó rey de los francos. Luego de derrotar a los lombardos, Pipino entregó al Papa el centro de la península. Carlomagno, hijo de Pipino, fue coronado Rey y Emperador de Roma en el año 800, pero las invasiones musulmanas de mitad de siglo dejaron a la región nuevamente sin gobierno.

A comienzos del siglo XVI la península fue atacada por franceses, españoles y austríacos, que se disputaban Italia. En 1794 Napoleón Bonaparte entró en el país y expulsó a los austríacos. Cuatro años después ocupó Roma y creó la República Romana y la República Partenopea en Nápoles. Sólo dos estados italianos quedaron fuera de la dominación napoleónica: Sicilia y Cerdeña, donde gobernaba Víctor Manuel I. El emperador francés abolió el poder temporal de los papas y deportó a Pío VII a Savona.

Después de la caída de Napoleón, en 1814, el Congreso de Viena (1815) restauró la situación pre-napoleónica, reincorporó Génova a Saboya y la zona del Véneto y Lombardía a Austria. La lucha por la independencia italiana recibió un nuevo impulso. En 1852 Víctor Manuel II (de Saboya) nombró a Camillo Benso Di Cavour presidente del consejo de ministros. Artífice de la unificación, Cavour logró que el reino sardo-piamontés se convirtiera en el Reino de Italia, del que sólo Roma y el Véneto quedaron excluidos. En 1870 los italianos invadieron Roma y ante la negativa del Papa Pío IX a entregar el poder temporal, lo confinaron en el Vaticano, donde sus sucesores permanecieron hasta 1929. El Rey Humberto I firmó la Triple Alianza con Austria-Hungría y Alemania en 1878 y comenzó la conquista colonial de Eritrea y Somalía en África.


En junio de 1940 Italia declaró la guerra a Gran Bretaña y a Francia, y en octubre invadió Grecia. Los fracasos militares en el norte de África y Grecia llevaron a Alemania a correr en su auxilio. Los aliados invadieron Sicilia en julio de 1943 y muy pocos días después el Gran Consejo Fascista pidió al rey que reasumiese sus poderes. Humberto I destituyó e hizo encarcelar a Mussolini y nombró primer ministro a Pietro Badoglio. Cuando Bodoglio concertó un armisticio con los aliados, los alemanes invadieron la península y rescataron a Mussolini. El Duce fundó entonces la República Social Italiana (en Saló), donde actuó como títere de los alemanes hasta que en abril de 1945 fue capturado y ejecutado por resistentes comunistas. Los resistentes, conocidos como partisanos –entre los que también había democristianos, socialistas, republicanos, radicales y liberales– jugaron un papel crucial en la caída del fascismo, especialmente entre 1943 y el final de la guerra.

En febrero de 1991, el PCI se convirtió en el Partido Democrático de Izquierda (PDS), que solicitó ingreso a la Internacional Socialista. En diciembre de 1991 un grupo disidente creó el Partido de la Refundación Comunista (PRC).

En las elecciones de abril de 1992, el oficialismo perdió la mayoría absoluta en el parlamento, por primera vez desde 1946. Días después, Giulio Andreotti anunció la dimisión de su gobierno y el presidente Cossiga renunció. El impacto nacional causado por el asesinato, a fines de mayo en Sicilia, del juez Giovanni Falcone, enemigo número uno de la Mafia, incidió para que una mayoría circunstancial eligiera presidente al demócrata Oscar Luigi Scalfaro.

Dos meses después del asesinato del juez Falcone, la Mafia mató a Paolo Borsellino, sucesor de Falcone en las investigaciones contra el crimen organizado.

En 1993 una investigación permitió develar un complejo sistema de operaciones ilegales que involucraba a políticos de todas las tendencias, a empresarios y a la Mafia. Más de mil dirigentes políticos y empresariales fueron procesados en el operativo «Manos limpias», entre ellos los ex primeros ministros Bettino Craxi y Giulio Andreotti.

Entre 1980 y 1992, la corrupción arrebató de las arcas del Estado unos 20 mil millones de dólares. Además, a raíz de los pagos ilegales otorgados a funcionarios y políticos, las inversiones públicas italianas eran un 25% más costosas que en el resto de la Comunidad Europea.

GOBIERNO Y ADMINISTRACIÓN

La historía de la política contemporánea de Italia tiene como fecha marcada 1861, cuando se finaliza el proceso de unificación de todos los estados. Víctor Manuel II de la dinastía Saboya fue su primer rey de la recién estrenada monarquía parlamentaria, y en 1946 el último soberano, Humberto II daba paso a una nueva etapa política que cerraba la dictadura e intentaba cauterizar las heridas de la recién acabada segunda guerra mundial. En ese entretiempo se llevó a cabo el primer sufragio universal masculino en 1913.

Desde 1946 Italia paso a convertirse en una República parlamentaria con democracia representativa. Atras quedaba la monarquia y la dictadura fascista de Mussolini hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial. Los italianos depositaba de este modo la confianza en una solución política democrática, hastiados del juego que la monarquía había hecho al fascismo.

La Constitución de la República Italiana nace con su aprobación el 22 de diciembre de 1947, puesta en marcha el día 1 de enero de 1948. Se trata de la primera constitución pura italiana ya que antes tan sólo regía un documento llamado Estatuto albertino, una carta institucional del rey que fijaba una monarquía constitucional como modelo de gobierno.

La república italiana se caracteriza por las dos figuras que tutelan el país. Por un lado el Presidente, Jefe de Estado y encargado de representar la unidad nacional, en principio por encima de las tendencias políticas. Elegido por el Parlamento cada siete años, actualmente es Giorgio Napolitano quién ostenta el cargo. Algunas de sus labores son servir de enlace con las cámaras, marcando cuando se celebran sus elecciones, promulgar las leyes y dictar decretos, nombrar a determinados funcionarios del estado, gestionar los vínculos diplomáticos, tomar el mando de las Fuerzas Armadas, conceder indultos y conmutar penas, otorgar las distinciones honoríficas de la República o disolver las cámaras.

La otra figura es el primer ministro italiano, que viene a ser el mandatario más importante puesto que es nombrado por el parlamento que recoje los votos de los ciudadanos.

Como otros gobiernos bicamerales de Europa, Italia cuenta con la Cámara de los Diputados, (630 representantes) y el Senado, (315). Un tercer órgano representativo del poder judicial es el Tribunal Constitucional de Italia que imparte justicia.

GEOGRAFÍA

La República Italiana es un país perteneciente a la Unión Europea, cuyo territorio se encuentra, principalmente, en la península itálica, más algunas islas próximas. Limita al sur con los mares del Mediterráneo Tirreno, Jónico, al sur y el este, y al norte con el Adriático, Eslovenia y Austria y al noroeste con Francia, Suiza y el mar de Liguria, en el Mediterráneo. Dentro de la península itálica se encuentran, además, los países independientes de San Marino y Ciudad del Vaticano. La península está separada del resto de Europa por los Alpes.

La capital de Italia es Roma, el idioma oficial el italiano, la moneda el euro (anteriormente era la lira italiana) y la hora oficial la CET (UTC+1). La superficie total de Italia es de 301.270 km², tiene 1.932 km de fronteras y 7.600 de costa.

A parte del núcleo de la península itálica, son italianas las islas de Sicilia y Cerdeña, así como otras muchas menores: Ágatas, Burano, Capraia, Caprera, Capri, Elba, Pianosa, Favignana, Ferdinandea, Giannutri, Giudecca, Santo Estefano, Egadas, Eolias, Lavezzi, Pelagie, Isquia, Lampedusa, Linosa, Lipari, Montecristo, Murano, Palmaria, Pandataria, Pantelaria, Pianosa, Procida, Salina, Stromboli, Tavolara, Tiberina, Tinetto, Tino, Tremiti, Ustica y Vulcano.


Italia ocupa un lugar central en el Mediterráneo, y como tal lo dominó durante siglos. Es la cuna del Imperio romano, que se extendió por todo el contorno del Mediterráneo, y está en el origen directo de la civilización europea occidental que predomina en el mundo. Durante la Edad Media y la Edad Moderna estuvo dividida en múltiples repúblicas, muchas de ellas muy poderosas: Génova, Venecia, Florencia, y sobre todo los Estados Pontificios, desde los que gobernaba la Iglesia católica el papa. Es, también, la cuna del Renacimiento y el Barroco, los estilos artísticos de referencia en el mundo occidental. Se unifica de nuevo en el siglo XIX, tras la invasión napoleónica, y se convierte, entonces, en uno de los principales países de Europa. Tras la segunda guerra mundial alcanza un nivel de desarrollo que le coloca entre los primeros del mundo. Es miembro fundador de la Unión Europea, ya que el tratado fundacional se firma en Roma en 1957.

Italia se divide en 20 regiones administrativas, y estas en provincias y éstas, a su vez, en municipios o comunas. Cinco de las regiones: Valle de Aosta, Friuli-Venecia Julia, Sicilia, Cerdeña y Trentino-Alto Adigio, tienen un estatus especial que les confiere una mayor autonomía política.

CLIMA

El clima en Italia es variado, desde un clima frío en las elevaciones de los Apeninos y los Alpes, hasta semitropical en la costa de Liguria.

El promedio de temperatura anual gana rangos de 11°C a 19°C; alrededor de 13°C en el valle del Po, 18°C en Sicilia y 14,5°C en las costas bajas.

Las condiciones climáticas en la península se caracteriza por variaciones regionales, resultado de las diferencias entre los sistemas montañosos y la influencia de los vientos de los mares.

En las regiones bajas los inviernos son suaves y las temperaturas se modifican por las brisas del Mediterráneo. Sin embargo, en las zonas altas las temperaturas son más frías, aún en las mismas latitudes.

En contraste con las condiciones semitropicales, cerca del Golfo de Génova el clima es continental, con veranos cálidos y severos inviernos y con muchas precipitaciones.


Recursos naturales

Italia posee pocos recursos naturales, el suelo y las condiciones climáticas son adversas para un buen desarrollo de la agricultura.

Tiene muy pocos recursos minerales aunque hay algunos yacimientos de gas natural, petróelo, lignito, sulfuro y pirita; otros depósitos incluyen zinc, mercurio, manganeso y bauxita. Muchos de estos se encuentran en las islas de Sicilia y Sardinia.

Sin embargo, Italia es rica en varios tipos de piedra para la construcción, posee mármoles de gran calidad y peces de alto valor comercial en las aguas territoriales.

Flora y fauna

La flora en las regiones central y bajas es típicamente Mediterránea. Las características de la vegetación es la existencia de olivos, algunas palmas y cítricos. Otras variedades comunes, especialmente en el sur, son la higuera, dátiles, granada, caña de azúcar, almendros y algodón. La vegetación cerca de los Apeninos se asemeja a la de Europa Central.

En Italia hay pocas variedades de animales, comparado con otras regiones de Europa; en pequeñas cantidad pueden encontrarse marmotas, cabras montesas. El oso, antes en grandes cantidades, se encuentra actualmente casi en extinción, pero los lobos y los jabalíes pueden encontrarse ún en cantidades considerables en las regiones montañosas. Otro animal común es la zorra.

Existen también variedades de aves depredadoras, águilas, buitres, gallinazos y falcones, así como diversas especies de reptiles.


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