Dieta: ¿Qué es una Dieta? Tipos de Dietas: Mediterránea, Bajar de Peso

¿Qué es una Dieta?

Una dieta es la alimentación diaria de las personas y es una de las funciones básicas de la vida. La dieta esta formada por los alimentos, combustibles del organismo, que nos proporcionan la energía necesaria para poder realizar todas nuestras actividades.

"El objetivo de la dieta es aprender una nueva forma de alimentarse en forma completa y con todos los nutrientes necesarios, no solo para reducir de peso sino para tener una vida sana y mantener un peso adecuado."

Hay tantos tipos de dietas como diversidad de hábitos alimentarios existentes. El hablar de una dieta, implica hablar de algun tipo específico de forma de alimentación o nutrición del cuerpo. Cuando una persona desea o necesita bajar de peso se le planea una dieta de reducción o hipocalórica. Lo mismo cuando sufre una enfermedad de alguna clase y requiere especial cuidado en algún aspecto de su alimentación. Esto se suma a que a todas las personas tienen gustos personales y eligen comer o no tal o cual cosa por causas que van desde lo físico, pasan por lo cultural, lo psicológico y llegan hasta lo religioso. El conjunto de todas estas razones es la justificación de la existencia de las dietas como tal, y por tanto de la especialidad profesional que el cuidado de todos esos detalles implica.

Para poder encarar cualquier tipo de dieta en forma eficiente, lo importante es respetar las necesidades del organismo y seguir varios consejos alimenticios.

La dieta es el conjunto de hábitos o comportamientos alimenticios o nutricionales de una persona o población.

Podemos decir que los términos dieta, ingesta, alimentación, nutrición y gastronomía, son términos semejantes, pero diferentes con ligeros matices.

Condicionantes de la dieta:

La conformación de la ingesta o dieta está condicionada por la disponibilidad de alimentos que, evidentemente, depende de las condiciones climáticas, edafológicas y de ubicación geográfica de cada región, pero también es consecuencia de razones religiosas, culturales e ideológicas o de fenómenos históricos, sociales,económicos y políticos.

La alimentación, consecuencia de muchos factores, se conforma también teniendo en cuenta aspectos individuales, que en la escala de preferencias son muy variables, condicionados por múltiples agentes que actúan en función de preferencias estéticas, gastronómicas, etc. que, a su vez, están influidas, entre otros, por la publicidad o la disponibilidad de medios.

Variedad de la dieta:

La variedad de la alimentación, incluso en un mismo país, región o familia, aun teniendo en cuenta los aspectos puntuales, hay una gran parte de la población que está afectada por condicionantes comunes que hace que las similitudes sean, a pesar de todo, tantas que permiten establecer las líneas generales de la nutrición, la alimentación, la dieta y la gastronomía, porque además de los factores que tienden a crear diferencias hay otros que, por el contrario, hacen que la alimentación tienda a ser homogénea, como es, por ejemplo, la necesidad de hacer comidas fuera de casa. Es cada vez más frecuente que, al menos cinco días a la semana, se coma primero en la guardería, que se siga haciendo lo mismo en el colegio, luego en la universidad, después en la empresa y, más tarde, en muchos casos, en la residencia para la tercera edad.

Globalización de la dieta:

Otro hecho importante de homogeneización alimentaria es, como en otras áreas, la tendencia a la globalización, cada vez más extendida, que hace que los alimentos tengan menos fronteras y que, en consecuencia, se puedan encontrar idénticos alimentos, a veces de las mismas marcas, en todos los países del mundo, apoyados por una publicidad lo suficientemente sugestiva como para tener más influencia en nuestra capacidad de decisión que muchos de los factores que tienden a individualizar nuestros consumos alimentarios.

Cantidad y calidad de la dieta:

Cuando una sociedad evoluciona positivamente tiene más opciones en la elección de alimentos y ello lleva aparejado que los más apreciados se consuman con más frecuencia. Sucede, además, que los alimentos más deseados suelen ser nutricionalmente más ricos, por lo que las enfermedades por falta de nutrientes tienen cada vez menor incidencia y por ello, en pocos años, han quedado en el recuerdo carencias que durante mucho tiempo estuvieron extendidas. La ingesta de alimentos más ricos, más concentrados en nutrientes, que nos proporcionan más placer, no supone que se consigan estados nutricionales perfectos, lo que ocurre es que cambian las patologías nutricionales. El mejor conocimiento de la nutrición, de los nutrientes, de la fisiología y, en general, de la relación alimentos-organismo, nos permite tomar las medidas oportunas para llegar a obtener los mejores resultados. Todas las cocinas, incluso las más autóctonas y tradicionales han evolucionado y en ellas se ha producido un fenómeno de desarrollo y refinamiento a través de las generaciones.

Tipos de Dietas

A lo largo de los años se han desarrollado o incluso se han inventado diversos tipos de dietas populares para conseguir una pérdida de peso rápida.

Estas dietas o combinaciones de alimentos que prometen la solución para la pérdida de peso están basadas en principios científicos infundados o en el mejor de los casos no demostrados científicamente. El uso terapéutico de las denominadas “dietas milagrosas” carece de validez científica en el tratamiento de la obesidad, ya que en la mayoría de los casos, pacientes obesos que se han sometido a estas dietas de moda, a la pérdida de peso le sigue una recuperación ponderal mayor que el adelgazamiento obtenido, y en el peor de los casos, carencias nutricionales y alteraciones metabólicas que pueden conducir a enfermedades severas e incluso hasta la muerte.

Estas dietas prometen hacer que se pierda mucho peso en poco tiempo, cuando lo consiguen es a costa de la salud y, además, enseguida se vuelve a recuperar, ya que no se puede perder en pocos días lo que se ha ganado en varios meses o años.

Aspectos comunes

La mayoría de las dietas poseen algunos aspectos en común:

  • Están prescritas por personas ajenas al campo de la nutrición.

  • Tienen una descripción muy imprecisa.

  • Auguran elevadas promesas de pérdida de peso para la motivación del paciente.

  • No poseen eficacia comprobada.

  • Poseen refutables fundamentos dietéticos.

La diferencia de llevar a cabo una “dieta milagrosa” o una dieta hipocalórica equilibrada avalada por un experto en nutrición es muy clara: con las dietas "milagrosas" existe la posibilidad de poner en riesgo la salud. Por tanto, es muy importante aprender a identificar este tipo de dieta y conocer el peligro de llevarlas a cabo.

La clasificación de las dietas "mágicas" puede hacerse desde múltiples y variados puntos  de vista, según las características de sus componentes, efecto conseguido, procedencia, composición o fundamento al que atribuyen su eficacia. Se pueden encontrar:

  • Dietas hipocalóricas desequilibradas:

    En estas se incluyen la dieta dela Clínica Mayo, Dieta “toma la mitad”, Dieta Gourmet, Dieta Cero. Estas dietas provocan un efecto rebote que se traduce en un aumento de masa grasa y pérdida de masa muscular, existiendo una adaptación metabólica a la disminución drástica de la ingesta energética, que se caracteriza fundamentalmente por una disminución del gasto energético. Estos regímenes suelen ser monótonos, además de presentar numerosos déficits en nutrientes sobre todo si se prolongan por largos períodos de tiempo.

  • Dietas disociativas o disociadas:

    Dieta de Hay o Disociada, Régimen de Shelton, Dieta Hollywood, Dieta de Montignac, Antidieta, etc. Se basan en el fundamento de que los alimentos no contribuyen al aumento de peso por sí mismos, sino al consumirse según determinadas combinaciones. No limitan la ingesta de alimentos energéticos sino que pretenden impedir su aprovechamiento como sustrato energético con la disociación. Evitan mezclar en una misma comida glúcidos y proteínas para que el organismo se vea obligado a quemar sus reservas de grasa para obtener más energía. Están basadas en conceptos totalmente erróneos y sin ninguna base fisiológica. La disociación de alimentos resulta un tanto utópica, ya que pese a existir alimentos ricos en proteínas y otros ricos en féculas, un mismo alimento puede contener ambos nutrientes. La Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) ha lanzado la voz de alerta sobre el peligro de estas dietas, afirmando que muchas son “pura fantasía”.

    Mataix: una de las grandes falacias es la presunta incompatibilidad entre nutrientes y el éxito de las llamadas “dietas disociadas”. Estas teorías “tienen cierta base, pero no son estrictamente verdad. El que se las inventó no sabía nada de fisiología digestiva. No existe incompatibilidad entre nutrientes”.

  • Dietas excluyentes:

    Se basan en eliminar de la dieta algún nutriente. Estas dietas pueden ser:

    • ricas en hidratos de carbono y sin lípidos y proteínas, como la Dieta Dr. Prittikin y la Dieta del Dr. Haas;

    • ricas en proteínas y sin hidratos de carbono: Método Dukan, Dieta de Scardale, Dieta de los Astronautas, Dieta de Hollywood y la Dieta de la Proteína Líquida.

    • ricas en grasa: Dieta de Atkins, Dieta de Lutz. Se conocen como dietas cetogénicas. Pueden ser muy peligrosas para la salud, produciendo graves alteraciones en el metabolismo (acidosis, cetosis, aumento de colesterol sanguíneo, etc.).


Dieta Mediterránea

La explicación científica

La bajísima mortalidad por causa coronaria en la isla mediterránea de Creta asombraba a los científicos. Y la ciencia explicaría este fenómeno de buena salud y larga vida: sus hábitos alimentarios. A este modelo se le llamó “dieta mediterránea”, aunque no es exclusivo de esa región, sino también de países como Chile. 

El concepto de “dieta mediterránea” surgió de una investigación realizada en los años sesenta, denominada “Estudio de los siete países”. Se examinó la relación entre la alimentación y las enfermedades coronarias en Estados Unidos, Japón, Finlandia, Holanda, la ex-Yugoslavia, Italia y Grecia, centrándose exclusivamente en la dieta de más de doce mil hombres.

Los griegos, especialmente los cretenses, presentaron la menor mortalidad por enfermedad cardiovascular, seguidos por los japoneses. Los estadounidenses -con mejores condiciones de vida y servicios médicos-registraron las tasas más elevadas.

Al analizar las diferentes dietas aparecieron elementos comunes entre las naciones mediterráneas, diferentes del modelo occidental de alimentación de los Estados Unidos. A diferencia de esta última, las dietas “mediterráneas” se caracterizan por ser:

  • Bajas en grasas saturadas, presentes principalmente en mantequilla, leche entera y carnes rojas

  • Altas en grasas monoinsaturadas, contenidas principalmente en el aceite de oliva

  • Balanceadas en ácidos grasos poliinsaturados (Omega-3 y Omega-6), producto del consumo frecuente de pescados

  • Bajas en proteína animal

  • Ricas en antioxidantes, provenientes de frutas, verduras, vino tinto, especias y hierbas aromáticas

  • Abundantes en fibra, presente en alimentos vegetales.

Hoy se llama “dieta mediterránea” a aquellas que tienen estas características, usando los productos de cada región.

¿Por que las dietas mediterráneas son saludables?

Las dietas mediterráneas se caracterizan por incorporar gran variedad de productos en las preparaciones. Sus beneficios se basan en la interacción entre sus componentes nutricionales que, bien combinados, potencian al máximo sus propiedades.

Algunos de estos beneficios son:

  • Reduce el colesterol LDL (“malo”) y eleva el colesterol HDL (“bueno”) en la sangre

  • Aumenta la capacidad antioxidante de las células

  • Reduce la presión arterial y mejora la reactividad vascular o función endotelial

  • Estimula mecanismos que disminuyen el riesgo de cáncer

  • Disminuye el riesgo de trombosis vascular

  • Regula el sistema inmune y reduce la inflamación

Sus virtudes nutricionales se deben, en primer lugar, a la abundancia de frutas y verduras, al uso de aceite de oliva y al consumo moderado de vino tinto con las comidas. Es rica en antioxidantes, que nos protegen de los radicales libres que favorecen el cáncer, la ateroesclerosis, la diabetes, el Alzheimer y el envejecimiento en general. 

En segundo lugar, proporciona un aporte balanceado de ácidos grasos Omega-6 y Omega-3 que previene el riesgo cardiovascular, a diferencia de las dietas occidentales excedidas en Omega-6. El uso del aceite de oliva como principal fuente grasa la hace rica en ácidos grasos omega 9.

Por último, aquellos nutrientes asociados a probabilidad de trastornos cardíacos -como el azúcar, la sal y las grasas saturadas de la mantequilla, crema y carnes rojas grasas- se usan menos, privilegiando el uso de hierbas y especias como sazonadores, de frutas como postre y de pescados como fuente de proteína animal.

Está comprobado que la dieta mediterránea nos protege de las enfermedades crónicas y nos permite vivir más y mejor.

Esto se debe principalmente a la abundancia relativa de algunos nutrientes o alimentos, a la vez que a cantidades reducidas de otros, pero como cualquier dieta, el consumo de calorías totales no debe sobrepasar nuestros requerimientos personales.

En resumen, sus principales características son:

1.  La presencia de cuatro componentes o nutrientes define a las dietas mediterráneas:

  • Antioxidantes, provenientes principalmente de verduras, frutas, especias y consumo moderado de vino

  • Ácidos grasos omega 9 y omega 3, provenientes del uso del aceite de oliva (o aceite Canola muy rico en oleico) como principal fuente grasa y del consumo moderado de pescados y frutos secos.

  • Fibra, proveniente principalmente del consumo de verduras, frutas y cereales integrales

  • Fitoesteroles, presentes en aceites, y frutos secos (nueces, almendras, avellanas, etc.) entre otros

2. La reducción al mínimo posible de otros componentes o nutrientes es también esencial en las dietas mediterráneas:

  • Reducción de azúcar y de carbohidratos refinados

  • Reducción de aceites vegetales que contengan principalmente ácidos grasos omega 6 (aceites de maravilla, soya, maíz y otros)

  • Reducción de carnes grasas, crema de leche y mantequilla.

3.  Calidad gastronómica. Característica  esencial de las dietas mediterráneas es su calidad gastronómica que favorece el hábito de consumirlas por el placer que producen.


Bajar de Peso

Cómo Hacer Para Bajar De Peso: 6 Trucos Que No Fallan

¿Te preguntas cómo hacer para bajar de peso de forma definitiva? No te pierdas entonces estos 6 trucos que tienes que aplicar desde ahora si quieres ver resultados rápidos y perder esos kilos de más de una vez por todas.

Las recomendaciones que voy a darte a continuación han demostrado ser las más efectivas, y son muy simples de incorporar a tu vida diaria. No tienes la obligación de implementarlas todas al mismo tiempo, incluso quizá sea mejor si vas de a poco para asegurarte de que cada uno de estos hábitos saludables se instale de forma definitiva a tu estilo de vida, y ya no vuelvas a recuperar los kilos perdidos nunca más.

Los 6 pasos que te mostrarán cómo hacer para bajar de peso

Bien, espero que estés tranquilo, concentrado y puedas tomar nota de lo que voy a enseñarte hoy, porque justamente te diré cómo hacer para bajar de peso de forma definitiva. Desde el primero hasta el último, todos estos trucos no son más que hábitos saludables que deberían formar parte de tu vida cotidiana si es que quieres mantenerte en forma y tener un buen estado físico.

1. Define tu objetivo y haz el firme compromiso de alcanzarlo. Yo reconozco que soy un poco ... con el tema de la planificación, pero esto es fundamental. Si no tienes una meta claramente definida, es muy difícil que sepas por dónde ir ni por qué tienes que hacer lo que vas a hacer. Así que toma un papel en blanco, y escribe de la forma más explícita y clara posible cuál es tu objetivo.

Un objetivo bien definido en este caso debe responder a dos preguntas primordiales: ¿Cuántos kilos quieres perder? ¿En cuánto tiempo? Sé realista, porque si planteas un objetivo físicamente imposible de alcanzar vas a frustrarte muy pronto. Una vez que lo tienes escrito, léelo todos los días, apenas te despiertas y varias veces más durante la jornada. Sé firme, y proponte lograrlo cueste lo que cueste.

2. Toma 2 litros de agua por día. El agua no sólo sirve para saciar la sed, sino que es un elemento fundamental para todos los procesos fisiológicos del organismo. Y en un plan de dieta para perder peso se convierte en un aliado de primer nivel. Lleva siempre contigo una botella con agua y bebe al menos 8 vasos cada día.

3. Come 5 a 6 veces al día. Así es, come muchas veces, pero en poca cantidad. Asegúrate de que cada comida que hagas contenga mucha proteína, algunos carbohidratos y muy poca grasa (de la buena). Con esto te asegurarás de mantener tu metabolismo siempre en marcha y quemando calorías.

4. Realiza una actividad aeróbica 3 a 4 veces por semana. Pero si me preguntas, no hagas cualquier tipo de cardio: el mejor de todos es el entrenamiento por intervalos de alta intensidad. Con 20 a 30 minutos de este ejercicio, de 3 a 4 veces por semana, tendrás mejores resultados que haciendo largas sesiones de trote, caminata o bicicleta.

5. Haz entrenamiento de fuerza y no subestimes el poder de las pesas. Muchas personas creen que las pesas no sirven para perder peso, pero esto no es así. Si bien mientras levantas pesas no estás quemando muchas calorías, lo que sí haces es preparar al cuerpo para quemar más grasa después. Porque los músculos requieren más energía que la grasa para funcionar, así que tu cuerpo quemará más calorías por el simple hecho de tener más masa muscular.

6. Reduce las calorías que consumes cada día. Sé que no es lo más práctico, pero para bajar de peso necesitas saber cuántas calorías necesita tu cuerpo para mantenerse cada día, y tienes que comer un poco menos de eso para que tu cuerpo comience a quemar la energía almacenada. Comienza bajando unas 200 calorías, y si no ves los resultados que esperas, baja 100 calorías más y comenzarás a notar la mejoría.

Bien, ahora que ya sabes cómo hacer para bajar de peso, sólo falta que tomes la decisión de comenzar. ¿Por qué esperar al lunes, si ya mismo puedes empezar a aplicar los 3 primeros trucos que te di? Y es más, ¿por qué no te decides y haces la mejor inversión posible para perder peso seriamente?

¿Cuál Es La Mejor Dieta Para Bajar De Peso En Una Semana?

Es muy probable que si hace tiempo que buscas una dieta para bajar de peso en una semana, ya hayas escuchado algo sobre el famoso “índice glicémico” de los alimentos. Teniendo en cuenta esta propiedad de las comidas, se puede implementar una dieta que impacte directamente en el nivel de glicemia del organismo y ayude a perder grasa más rápidamente.

Pero quizá este tema te resulte un poco confuso y no sepas cómo organizar un plan de alimentación que te brinde todos los beneficios de una dieta glicémica, así que voy a ayudarte a poner un poco de luz en el tema.

El índice glicémico es un valor que se le da a los alimentos basándose en el tiempo que tarda la glucosa que ellos generan, en llegar al torrente sanguíneo. Así, las comidas que liberan rápidamente la glucosa tienen un índice glicémico (IG) más elevado, mientras que los que la liberan de forma más gradual generalmente tienen un IG más bajo. Y ahora veamos qué tiene que ver todo esto y cómo se integra en nuestra dieta.

El índice glicémico y la dieta para bajar de peso en una semana

Según las últimas teorías científicas, una dieta para bajar de peso en una semana debe contener alimentos con un IG bajo, pues estos evitan los picos de azúcar en la sangre. Sin embargo, el valor del IG no nos dice nada sobre la cantidad de azúcar que tiene el alimento en sí, así que asegúrate siempre de leer las etiquetas para verificar que el azúcar no sea elevado.

Y ahora que ya está hecha esa aclaración importante, veamos cómo debes organizar tu nueva dieta. Como todo plan de alimentación saludable, tendrás que incluir los tres macronutrientes fundamentales: proteínas, grasa saludable y carbohidratos. Y vas a tener que prestar especial atención, y seleccionar los carbohidratos con el menor IG posible.

En esta dieta vas a calcular las porciones de la siguiente forma:

  • El 40% del total de calorías que tienes que consumir a diario, va a provenir de carbohidratos no complejos: granos integrales, frutas y vegetales. Nada más.

  • El 30% de las calorías, va a provenir de proteínas animales: pollo, carnes rojas y magras, huevos y tofu.

  • El 30% restante de las calorías, tiene que provenir de grasas saludables: paltas, aceite de oliva y nueces.

Teniendo en cuenta estas proporciones, tendrás que incluir los tres tipos de nutrientes en cada una de las comidas. De esta forma te asegurarás de mantener el nivel de azúcar estable en la sangre, y evitarás picos que te generan antojos y deseos irrefrenables por comer cosas que engordan.

Cómo Perder Peso En Una Semana En Un Solo Paso

Si mantienes una alimentación saludable y en porciones adecuadas y realizas actividad física al menos tres veces por semana, seguramente puedas tener un peso estable y un cuerpo delgado y sano. Pero si últimamente has comido de más o no pudiste hacer tu deporte favorito, quizá te preguntas cómo perder peso en una semana?

Bueno, si estás tan ansioso por bajar esos kilos de más, yo te diré cómo hacerlo, pero primero necesito que te comprometas a ser constante y a seguir estas recomendaciones.

Verás que puedes seguir comiendo un montón de alimentos que no necesariamente son feos y sosos, y además vas a combinarlos de muchas formas distintas así que la dieta no será aburrida en absoluto.

Cómo perder peso en una semana: ¿Comer grasa elimina la grasa corporal?

Si quieres saber cómo perder peso en una semana sin tener que comer todo el día pollo hervido y huevos duros con un poco de lechuga, tienes que seguir leyendo lo que tengo para recomendarte.

La alimentación para adelgazar tiene que ser variada, porque de hecho debe convertirse en tu estilo de vida si quieres alcanzar tu estado físico ideal y mantenerte así para siempre. Y te sorprenderá saber que hay alimentos llenos de grasa (saludable, por supuesto) que son especialmente útiles para perder peso rápidamente y por eso deberías incluirlos en tu dieta todos los días.

¿De qué alimentos estoy hablando? De todo tipo de nueces (salvajes), semillas, aceite de coco, aceite de canola, paltas o aguacates e incluso la mantequilla orgánica y natural. Este tipo de grasas no sólo no te engorda, sino que ayuda a perder grasa corporal, aunque te suene muy extraño. Eso sí: es fundamental que al elegir estos productos, selecciones los de mejor calidad y que sean orgánicos siempre que puedas.

Grábate muy bien esto en tu mente: Las fuentes naturales de grasa no son las que te engordan. Los que sí engordan y envenenan tu cuerpo son el azúcar, los aceites refinados, y todos los productos envasados en general.

El verdadero secreto de cómo perder peso en una semana

Si quieres que te diga cómo perder peso en una semana y para siempre, aquí tienes el mayor secreto: Elimina de tu dieta todo lo que contenga azúcar, todas las comidas que vienen envasadas, refinadas y procesadas con químicos y conservantes, y todos los aceites refinados y artificiales. Hazlo, y no sólo eliminarás la grasa corporal de forma asombrosamente rápida sino que tu salud en general mejorará: tendrás más energía, tu concentración será óptima y hasta tu piel tendrá mejor aspecto.

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