Cortes de Pelo, Cortes de Cabello Para Hombres/Mujeres, Peinados Para Cabello Corto/Largo

Cortes de Pelo

Es la técnica que se practica manualmente para cambiar el tamaño original del cabello por otro deseado. Para llevar a cabo esta operación se usan técnicas y bases que nos ayudan a lograr este objetivo de una manera profesional.

Para los humanos un corte de pelo normalmente describe el acortamiento o la modificación del tipo de peinado del pelo que cubre la cabeza. La actividad de la peluquería supone arreglar los cabellos y modificar con ello el aspecto exterior de la persona ya sea por necesidad o por vanidad. Implica diferentes tipos de intervenciones sobre los cabellos, entre las que cabe citar cortar, alisar, trenzar, depilar, teñir, decolorar, mezclarlos con cabellos falsos (ya sea mediante una peluca o extensiones postizas) o adornarlos de formas más o menos sofisticadas que dependen de las distintas culturas y las civilizaciones.

1 Pedro 3:1-5: “Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa. Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios. Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos.”

¿Es agradable para Dios que la hermana se corte el cabello?

En la Biblia leemos que Dios ama a los hijos fieles. Pero también castiga la desobediencia. Por esa razón creemos que a Dios no le agrada que la hermana se corte el cabello.

Nuestro Padre celestial hizo diferencia entre el hombre y la mujer (Gn. 1.27). El cabello sin cortar, en la mujer, es una muestra de esa diferencia.

¿Por qué razones la mujer cristiana no debe cortarse el cabello?

1. Por el orden y arreglo que Dios estableció (1 Co. 11.1-3). En el versículo dos Pablo prepara el camino felicitándoles por todas las cosas buenas y las instrucciones que han seguido. El versículo 3 dice: “pero quiero que sepáis que… Dios tiene poder para gobernar a Cristo; Cristo tiene poder para gobernar al hombre; el hombre tiene poder para gobernar a la mujer. Pablo quiere que la mujer sepa que el varón es su cabeza o autoridad.

El verso cinco muestra que la mujer que se corta el cabello y ora a Dios con su cabeza descubierta, afrenta o deshonra a su cabeza que es el varón.

Cuando la mujer se corta las puntas de su cabello es lo mismo como si se hubiera rapado; pues para Dios si se lo empareja, despunta o corta es igual. Dios mira descubierta su cabeza y con eso está demostrando desacuerdo en estar bajo la autoridad del varón.

“Si la mujer no se cubre que se corte, también, el cabello”, dice Pablo en el versículo seis. Algunos piensan que si no se cubre con un velo artificial, que se corte el cabello.

Pero el texto no se refiere a eso porque en el versículo cinco dice que toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta afrenta su cabeza, y es lo mismo que si se hubiese rapado.

2. Porque debe tener señal de autoridad por causa de los ángeles (1 Co. 11.10). El texto enseña que ella debe llevar señal de autoridad sobre su cabeza, ¿cuál señal?

Apocalipsis 9.7,8 dice que las langostas tenían cabello como de mujer, o sea cabello sin cortar.

Comprendemos así que el cabello de la mujer siempre ha sido diferente al del varón.

La mujer, al no cortar su cabello, demuestra que acepta a su cabeza como autoridad; está de acuerdo con el arreglo y la voluntad de Dios.

Sabemos que los ángeles son ministros de Dios, quienes velan por nuestro bien y que están sujetos a Su voluntad. Por causa de los ellos, las mujeres deben llevar señal de autoridad sobre su cabeza: no para seguir la moda o porque le guste, sino porque es un deber.

La vanidad

La vanidad es la necesidad de envolver la verdadera esencia de la persona bajo una capa deslumbrante de algo que no existe, con lo que se engaña a sí mismo a los demás. El engaño es la manifestación más profunda de la persona vanidosa y es al tiempo no querer darse cuenta de que no se tiene nada de lo que se está ofreciendo; es la dificultad de discernir lo que se siente de verdad e incluso quién es uno mismo.

La vanidad es la presentación de una "buena" imagen; brillar en el mundo, el afán por el éxito, ser más brillante que los demás, vivir según el principio de que se logran recompensas por lo realizado. El pecado de la vanagloria es una visión distorsionada de la realidad que reza "vales por los triunfos que logras y eres lo que has logrado". Es la convicción que la valía como persona depende sobre todo de los éxitos profesionales y del estatus social. Es la identificación no con lo que uno es, sino con lo que uno hace.

Definición conceptual

1. Vanidad, del latín vanitas, es la cualidad de vano (vacío, hueco o falto de realidad, sustancia o solidez). Este adjetivo está vinculado a lo insustancial, la arrogancia, la presunción y el envanecimiento.

2. La vanidad se define como la creencia excesiva en las habilidades propias o la atracción causada hacia los demás. Es un tipo de arrogancia, engreimiento, una expresión exagerada de la soberbia.

3. Cosa que solamente sirve para mostrar riqueza, lujo o poder y que carece de valor moral.

4. Engreimiento, cualidad de la persona que tiene orgullo propio y afán de ser admirado excesivos.

5. Frivolidad cualidad de lo que no tiene contenido, utilidad o justificación. Los programas sensacionalistas son pura vanidad.

6. Cosa que carece de valor moral y solo sirve para ostentar.

7. La vanidad es una manifestación de la soberbia y la arrogancia.

8. En algunas enseñanzas religiosas se la considera como una forma de idolatría, en que la persona en función de sus deseos y actos mundanos rechaza a Dios en su vida cotidiana.

La vanidad desde el punto de vista cristiano-catolico

De acuerdo a la teología Cristiana clásica, la vanidad consiste en depositar la confianza en forma excluyente en las cosas mundanas, lo que hace que el hombre no necesite de Dios.

Desde este mismo punto de vista, la vanidad hace que el hombre sienta que no necesita a Dios. Se trata de una especie de auto-idolatría: el vanidoso rechaza a Dios ya que se tiene a sí mismo. La vanidad, de hecho, es uno de los pecados capitales.

Evagrio Póntico cerca del año 375 creía que había ocho tentaciones terribles para el alma, y la vanidad era una de las más letales. Evagrio advirtió que la vanidad "corrompía todo lo que tocaba y la denominó un tumor del alma lleno de pus que al alcanzar la madurez se descompone en un desagradable desastre".

En 590, el papa Gregorio Magno reexaminó la lista y redujo los pecados a siete. Anteriormente, Evagrio las había denominado "tentaciones", pero el papa cambió el nombre por el de "pecados" y proclamó que eran mortales. Para el papa Gregorio, la vanidad era el peor de los siete pecados capitales, el que contiene la semilla de todo el mal. Él escribió: La vanidad es el comienzo de todos los pecados junto con la soberbia.

Versículos bíblicos acerca de la vanidad

1. Proverbios 31:30 Engañosa es la gracia, y vana la hermosura: La mujer que teme á Jehová, ésa será alabada.

2. 1 Samuel 16:7: Y Jehová respondió á Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho, porque Jehová mira no lo que el hombre mira, pues que el hombre mira lo que está delante de sus ojos, mas Jehová mira el corazón.

3. Jeremías 4:30: Y tú, destruída, ¿qué harás? Bien que te vistas de grana, aunque te adornes con atavíos de oro, aunque pintes con antimonio tus ojos, en vano te engalanas, menospreciáronte los amadores, buscarán tu alma.

4. 1 Timoteo 4:8: Porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, mas la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera.

5. Mateo 6:1-7: Mirad que no hagáis vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos: de otra manera no tendréis merced de vuestro Padre que está en los cielos. Cuando pues haces limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las plazas, para ser estimados de los hombres: de cierto os digo, que ya tienen su recompensa. Mas cuando tú haces limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, Para que sea tu limosna en secreto: y tu Padre que ve en secreto, él te recompensará en público. Y cuando ores, no seas como los hipócritas, porque ellos aman el orar en las sinagogas, y en los cantones de las calles en pie, para ser vistos de los hombres: de cierto os digo, que ya tienen su pago. Mas tú, cuando ores, éntrate en tu cámara, y cerrada tu puerta, ora a tu Padre que está en secreto, y tu Padre que ve en secreto, te recompensará en público. Y orando, no seáis prolijos, como los Gentiles, que piensan que por su parlería serán oídos.

6. Eclesiastés 5:10: El que ama el dinero, no se hartará de dinero, y el que ama el mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad.

7. Eclesiastés 2:11: Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacer las y he aquí, todo vanidad y aflicción de espíritu, y no hay provecho debajo del sol.

8. Gálatas 5:16-26: Digo pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis la concupiscencia de la carne. Porque la carne codicia contra el Espíritu, y el Espíritu contra la carne: y estas cosas se oponen la una á la otra, para que no hagáis lo que quisieres. Mas si sois guiados del Espíritu, no estáis bajo la ley. Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, disolución, Idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, Envidias, homicidios, borracheras, banqueteos, y cosas semejantes a éstas: de las cuales os denuncio, como ya os he anunciado, que los que hacen tales cosas no heredarán el reino de Dios. Mas el fruto del Espíritu es: caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe, Mansedumbre, templanza: contra tales cosas no hay ley. Porque los que son de Cristo, han crucificado la carne con los afectos y concupiscencias. Si vivimos en el Espíritu, andemos también en el Espíritu. No seamos codiciosos de vana gloria, irritando los unos á los otros, envidiándose los unos a los otros.

9. 2 Pedro 2:18: Porque hablando arrogantes palabras de vanidad, ceban con las concupiscencias de la carne en disoluciones a los que verdaderamente habían huído de los que conversan en error.

10. Santiago 1:22-27: Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porque si alguno oye la palabra, y no la pone por obra, este tal es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se consideró a sí mismo, y se fué, y luego se olvidó qué tal era. Mas el que hubiere mirado atentamente en la perfecta ley, que es la de la libertad, y perseverado en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este tal será bienaventurado en su hecho. Si alguno piensa ser religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino engañando su corazón, la religión del tal es vana. La religión pura y sin mácula delante de Dios y Padre es esta: Visitar los huérfanos y las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha de este mundo.

11. Eclesiastés 1:2: Vanidad de vanidades, dijo el Predicador, vanidad de vanidades, todo vanidad.

VANIDAD, VESTIMENTA INMODESTA Y MAQUILLAJE

"¡ Los pecados del mundo son demasiado grandes! ¡Los pecados que llevan a la mayoría de las almas al infierno son los pecados de la carne! Surgirán ciertas modas que ofenderán muchísimo a Nuestro Señor. Aquellos que sirven a Dios no deben de seguir estas moda. La Iglesia no tiene modas; Nuestro Señor siempre es el mismo. Muchos de los matrimonios no son buenos; no complacen a Nuestro Señor y no son de Dios.” (Nuestra Señora de Fátima)

"El adorno de las cuales no ha de ser por de fuera con los rizos del cabello, ni con dijes de oro, ni gala de vestidos. La persona interior escondida en el corazón es la que debe adornar con el atavío incorruptible de un espíritu de dulzura y de paz, lo cual es un precioso adorno a los ojos de Dios. Porque así también se ataviaban antiguamente aquellas santas mujeres [y hombres] que esperaban en Dios, viviendo sujetas a sus maridos. Al modo que Sara era obediente a Abrahán, a quien llamaba su señor: de ella sois hijas vosotras, si vivís bien y sin amedrentaros por ningún temor." (1 Pedro 3:3-6)

La autoridad divina de la palabra de Dios exige que siempre se vistan humildemente, no usando vestimenta apretada que muestran sus senos ni su trasero ni mostrando demasiada piel que lleva a la tentación y que también se abstengan de usar cualquier clase maquillaje, joyas y accesorios (excepto Rosarios o Escapularios Marrones y cosas parecidas, lo que es una manera muy buena de protegerse contra el demonio) para no dar un mal ejemplo o tentar a su prójimo en lujuria carnal y pecado. Porque a cada una de las personas que han tentado con su apariencia inmodesta exigirá que Dios ejecute su venganza justa sobre ustedes ¡ya que la tentaron a tener pensamientos lujuriosos!

Nuestro Señor Jesucristo enseña en las revelaciones de Santa Brígida que todo aquel que usa maquillaje o vestimenta inmodesta será atormentado especialmente por cada una de las personas que lo han visto durante toda su vida, a menos que se enmienden antes del momento de su muerte, lo cual es, triste decirlo, imposible de saber cuándo será. ¡Eso puede ser miles y miles de personas que ejecuten venganza sobre ustedes en el infierno por toda la eternidad! ¡Qué horror! Eso, claro está, significa que no pueden ir y bañarse en público ya que ¡eso sería aún más inmodesto e inmoral! Realmente el mundo ha cambiado muchísimo en los últimos 100-200 años; sin embargo, nadie debería pensar que puede hacer estas cosas solo porque son aceptadas universalmente. ¿Quieren irse con la mayoría? Entonces, tristemente, ¡el Infierno los espera por toda la eternidad!

"La mujer no se vista de hombre, ni el hombre se vista de mujer; por ser abominable delante de Dios quien tal hace." (Deut 22:5).

Las mujeres no deberían vestirse ni actuar como hombres, porque esto es una abominación ante los ojos de Dios. Dios creó a la raza humana con dos géneros, con la intención que cada uno tuviese su propio lugar en la Creación. Los hombres y las mujeres no fueron hechos para que se comportasen o vistiesen de la misma manera. Parte de la belleza de la raza humana se encuentra en las diferencias entre los hombres y las mujeres.

Cada uno de nosotros vivimos dentro de una sociedad más grande. Cada uno estamos influenciados por la cultura que nos rodea. Sin embargo, la sociedad y la cultura a menudo nos enseñan cosas falsas, lo cual nos alejan de Dios. La mayoría de las mujeres (por lo menos en la sociedad y cultura Occidentales) se visten y actúan muy parecido a los hombres. Ellas buscan los mismo papeles en la sociedad, la familia y la Iglesia. Están siguiendo una enseñanza popular de nuestra cultura hoy, que las mujeres y los hombres están hechos para tener los mismos papeles, y especialmente que las mujeres están hechas para tomar los papeles que anteriormente tenían únicamente o principalmente los hombres. Están exhibiendo su adherencia a esta enseñanza al vestirse como hombres. Esta enseñanza de nuestra cultura es contraria a las enseñanzas de Cristo.

Dios quiere que los hombres y las mujeres actúen y se vistan de acuerdo a su género y al lugar que Dios les ha dado a cada uno en la Creación. La vestimenta y los peinados son expresiones del pensamiento, comportamiento y actitud de cada uno. Las mujeres no están hechas para comportarse como hombres ni para tener los mismo papeles que los hombres, por lo tanto, no deberían vestirse ni arreglarse como hombres. Y viceversa.

"No penséis que yo he venido a destruir la doctrina de la ley ni de los profetas: no he venido a destruirla, sino a darle su cumplimiento. Que con toda verdad os digo que antes faltarán el cielo y la tierra, que deje de cumplirse perfectamente cuanto contiene la ley, hasta una sola jota o ápice de ella. Y así, el que violare uno de estos mandamientos, por mínimos que parezcan, y enseñare a los hombres a hacer lo mismo, será tenido por el más pequeño, esto es, por nulo, en el reino de los cielos; pero el que guardare y enseñare, ése será tenido por grande en el reino de los cielos." (Mt 5:17-19).

Padre Pío acostumbraba a rehusar escuchar la confesión de mujeres que usaban pantalones o un vestido inmodesto.



EL PADRE PÍO SOBRE LA MODA MODERNA

1 Timoteo 2:9: “Así mismo oren también las mujeres en traje decente, ataviándose con recato y modestia…”

Gálatas 5:19: “Bien manifiestas son las obras de la carne, las cuales son adulterio, fornicación, deshonestidad...”

El Padre Pío tenía fuertes puntos de vista sobre la moda femenina en cuanto a vestidos. Cuando comenzó la locura de la mini falda, nadie se atrevía a ir al monasterio del Padre Pío vestida con tal moda inapropiada. Otras mujeres no venían en mini faldas sino en faldas que eran cortas. El Padre Pío también se disgustaba mucho con esto.

El Padre Pío no toleraba faldas apretadas ni vestidos cortos o con escotes bajos. También prohibía que sus hijas espirituales usaran medias transparentes. Sacaba a las mujeres del confesionario, aún antes que entraran, si discernía que sus vestidos eran inapropiados. Muchas mañanas sacaba a una tras otra – terminando por escuchar solo unas cuantas confesiones. También tenida puesto un rótulo en la puerta de la iglesia que declaraba: “Por deseo explícito del Padre Pío, las mujeres deben entrar en su confesionario usando faldas que lleguen a por lo menos ocho pulgadas (20 cm) por debajo de las rodillas. Es prohibido prestar vestidos más largos en la iglesia y usarlos para el confesionario.”

El Padre Pío censuraba a alguna mujeres con las palabras, “Vete y vístete.” A veces agregaba: “¡Payasos!” El no le daba pase a nadie, ya sea que fuesen personas que conocía o que veía por primera vez, o hijas espirituales de mucho tiempo. En muchos casos, las faldas estaban muchas pulgadas debajo de la rodilla pero aún así ¡no eran suficientemente largas para el Padre Pío! Los niños y los hombres también tenían que usar pantalones largos, si no querían que los sacaran a patadas de la iglesia. (De la Vida del Padre Pío, tomado de:

http://www.santos-catolicos.com/santos/padre-pio.php)

Los inmodestos verdaderamente tienen un lugar especial esperándolos en el infierno, ya que son la fuente de los pecados más abominables de la carne, como nos enseña San Pablo en I Corintios,

Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que cometa el hombre, está fuera del cuerpo; ¡pero el que fornica contra su cuerpo peca!” (1 Cor 6:18)

Esto, claro está, debe entenderse en el sentido de fornicación literal así como fornicación en la mente, ¡lo cual también es un pecado mortal y condenable! Serán responsables por cada ojo que los han visto si usaron maquillaje o vestimenta inmodesta. ¡Eso puede significar miles y miles de personas que ejecutan venganza sobre ustedes en el infierno por toda la eternidad! Aunque no usen maquillaje alguno ni se vistan vanamente, aún así Dios los juzgará al infierno si se deleitan en pensamientos vanos o tienen opiniones vanas sobre ustedes mismos. Si un solo pensamiento puede condenar a una persona, ¡cuánto más deberían ser condenados los que tientan con vestimenta inmodesta y maquillaje! Esto incluye toda clase de maquillaje que una persona puede usar por vanidad. ¡Cuán abominable es querer ser aceptados por su apariencia en vez de por sus opiniones! Oh, vanidad, pronto se podrirán en la tumba, pero sus almas se quemarán para siempre en el infierno, ya que pensaron que hacían su exterior bello y, al hacerlo, pervirtieron su interior.

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