Budismo

BudismoReligión que tiene por meta la iluminación, volverse Buda. Generalmente se le asocia con el “Buda” histórico (Siddharta Gautama). La religión budista tiene varias vertientes siendo la más conocida por el mundo occidental la practicada (hasta hace unos años) en el Tíbet.

La religión Budista considera que el hombre debe sobrepasar la ilusión de este mundo. La única manera de dejar de sufrir es conseguir la iluminación, el nirvana.

Se basa en las doctrinas de las Cuatro “Verdades,” que permiten acceder a la unión del ser con el fundamento metafísico del mundo: la realidad del mundo es dolor; el origen del dolor es el apego a la vida; la liberación del dolor es posible mediante la extinción del deseo (nirvana); existe un camino para dicha extinción: la ley (dharma). El camino al nirvana debe pasar por ocho etapas, el denominado Óctuple Sendero: recta visión, recto pensamiento, recta palabra, recta acción, recto camino, recto esfuerzo, recto conocimiento y recta meditación. A las Cuatro Verdades y al Óctuple Sendero, se deben añadir las doce causas concatenadas de la existencia: ignorancia, predisposición innata, forma, facultad, percepción, sensación, sed y vínculo con la vida, existencia, nacimiento, vejez y muerte.

El primer concilio budista, que codificó la doctrina, se celebró en el año 477 a. de C., pero los denominados tipitakas, los textos definitivos del canon, no se fijaron hasta el tercer concilio, en el año 245 a. de C. Sin embargo, ya en el segundo, en el año 377 a. de C., se produjeron serias diferencias que provocaron la aparición de las diversas corrientes en que se fragmentó el budismo.

¿Qué es el Budismo?

El budismo es una religión que fue fundada por Siddharta Gotama (o Gautama) llamado Buda (“el despierto” o el sabio) o Zakyamuni (el solitario de los Zakyas). El nombre Siddharta se traduce como “el que alcanzó su aspiración”. Es hijo de una familia noble del clan Zakyas, orgullosos y beligerantes que en realidad no vivían en ciudades si no en aldeas de gran tamaño, con una organización más bien militar, y contando con un acervo cultural muy rico en leyendas.

Es en aquel ambiente que Siddharta (que muchos ven como un príncipe que se desilusiona del poder ejercido por los suyos, otros como un pastor de ganado que igualmente ve en poder de las castas algo muy frívolo) se preocupa por el dolor de las personas. Dice la tradición que el entonces príncipe se aventuró fuera de los límites del acomodado lugar donde vivía con la nobleza, donde tuvo contacto con el sufrimiento humano, y comprendió que debía hallarle un fin.

Alejado luego de la vida como príncipe, siguió el camino del yoga y las austeridades, para finalmente encontrar el “camino del medio” entre los extremos de la práctica espiritual, y tras una serie de experiencias alcanzó la “iluminación” espiritual, convirtiéndose en Buda (aquel personaje histórico, ya que el budismo plantea que la naturaleza de Buda, el despertar primordial, la tenemos todos los seres sintientes, y a través de la evolución y desarrollo de la conciencia se alcanza el despertar, o se realiza esta naturaleza siempre presente).

Según Buda hay cuatro cosas realmente verdaderas: la existencia del dolor, el origen del dolor, la supresión del dolor y el camino para suprimir el dolor; de esta manera organizó su doctrina, en lo que llamó las cuatro nobles verdades.

En el budismo se reconoce la realidad del dolor, pero se afirma que gran parte de este lo creamos nosotros mismos en nuestra existencia ligada al ego; superando este aferrarse, a las cosas, experiencias y fenómenos, la base del ego, se supera también el dolor, o el profundo efecto que este tiene sobre nosotros. Para progresar en este camino es que Buda planteó una serie de preceptos y recomendaciones para vivir la vida en armonía con la realidad, y la meditación es un pilar fundamental para lograr el objetivo final de la vida humana, la iluminación.

Según el budismo no existe tan sólo una realidad sobrenatural o una solamente sensitiva o fenomenológica. Existen ambas en coexistencia (la forma es el vacío, y el vacío es la forma, dicen los filósofos budistas). Por medio de la contemplación el fiel rompe con el ciclo de la samsara (el “océano del sufrimiento” donde se lleva a cabo la transmigración del alma) y entonces los karmas (consecuencias de las acciones y pensamientos) pierden su razón de ser y por fin el alma entra en el nirvana, una realidad que está fuera de toda comprensión humana. Este sistema filosófico se revela contra el sistema de castas, ya que plantea la naturaleza de Buda para todas las personas. Hoy día cerca de 750 millones de personas son budistas, aunque diferentes tradiciones interpretan de manera muy diferente su legado.

¿Qué es el Budismo y en que Creen los Budistas?

El budismo es una de las principales religiones del mundo en términos de adeptos, distribución geográfica, e influencia socio-cultural. Mientras que por mucho tiempo ha sido una religión “oriental,” ha estado cobrando una creciente popularidad e influencia también sobre el mundo occidental. Es una religión única en el mundo por derecho propio, aunque tiene mucho en común con el hinduismo en que las dos pueden ser llamadas religiones “orientales,” que creen en el karma (causa y efecto éticos), māyā (la ilusoria naturaleza del mundo), y samsara (el ciclo de la reencarnación) entre otras cosas. Los budistas creen que la última meta en la vida es alcanzar la “iluminación” como ellos perciben su existencia.

Su fundador Siddhārtha Gautama nació dentro de la realeza en la India cerca de 600 años antes de Cristo. Según la historia, él vivió una vida de lujos y aún se casó y tuvo hijos teniendo muy poco contacto con el mundo exterior. Sus padres intentaron alejarlo de la influencia de la religión y de cualquier exposición al dolor y al sufrimiento. Sin embargo no pasó mucho tiempo, antes que su frágil refugio fuera penetrado y pudo entrever a un hombre viejo, uno enfermo y un cadáver. Su cuarta visión fue la de un pacífico monje ascético (quien se negaba al lujo y la comodidad). Viendo su apacible carácter, decidió convertirse él mismo en asceta. Abandonó su vida de riqueza e influencia y buscó la iluminación a través de la austeridad. Él era muy hábil en esta suerte de auto-mortificación e intensa meditación. Fue un líder entre sus semejantes. Eventualmente dejó que sus esfuerzos culminaran en un gesto final. Él se “consintió” a sí mismo con un plato de arroz y luego se sentó bajo una higuera (también llamada el árbol bodhi) para meditar hasta que alcanzara la “iluminación” o muriera en el intento. A pesar de su congoja y tentaciones, para la mañana siguiente, él ya había alcanzado la iluminación, por lo que fue conocido como “el iluminado” o el “Buda.” Basándose en su nuevo logro, comenzó a enseñar a sus compañeros monjes, entre quienes ya había ganado gran influencia. Cinco de sus compañeros se convirtieron en los primeros de sus discípulos.

¿Qué había descubierto Gautama? Que la iluminación yace en el “camino medio”, ni en lujosas complacencias, ni en la auto-mortificación. Más aún, él descubrió lo que sería conocido como las “Cuatro Nobles Verdades” – (1) vivir es sufrir (Dukha), (2) el sufrimiento es causado por el deseo (Tanha, o “atadura”), (3) uno puede eliminar el sufrimiento mediante la eliminación de todas las ataduras, y (4) esto se alcanza siguiendo el óctuplo noble sendero. El “óctuple sendero” consiste en tener una correcta: 1) comprensión, 2) pensamiento, 3) palabra, 4) acción, 5) ocupación, 6) esfuerzo (recanalizar los malos instintos y alimentar los buenos), 7) atención (meditación), y (8) concentración (enfoque). Las enseñanzas budistas fueron reunidas en la Tripitaka o “tres canastas.” [Win Corduan, Neighboring Faiths (IVP; 1998) :220-224].

Tras estas enseñanzas distintivas, hay enseñanzas comunes con el hinduismo, llamadas Reencarnación, Karma, Maya, y una tendencia a comprender la realidad como Panteísmo en su orientación. El budismo también ofrece una elaborada teología de deidades y seres exaltados. Sin embargo, al igual que el hinduismo, el budismo puede ser difícil de precisar considerando su opinión sobre Dios. Algunas corrientes del budismo podrían legítimamente ser llamadas ateístas, mientras que otras pudieran ser panteístas, y aún otras teístas, tales como el “Budismo de la Tierra Pura.” Sin embargo, el budismo clásico, tiende a guardar silencio acerca de la realidad de un ser superior y por lo tanto es considerado ateísta.

El budismo actual es muy diverso. Está más o menos dividido en dos grandes ramas de Theravada (pequeños vasos) y Mahayana (grandes vasos). El Theravada es la forma monástica en la que se reserva la iluminación última y el nirvana para los monjes, mientras que el budismo Mahayana, extiende sus metas de iluminación también a los laicos, esto es a los que no son monjes. Bajo estas categorías se pueden encontrar numerosas ramas, incluyendo el Tiantai, Vajrayāna, Nichiren, Shingon, Tierra Pura, Zen y Ryobu entre otros. Por tanto, es importante para los extraños que buscan entender el budismo, que no pretendan conocer todos los detalles de una escuela del budismo en particular, cuando todo lo que han estudiado es el clásico budismo histórico. [Corduan, 230].

Es importante estar conscientes de que Buda nunca se consideró a sí mismo como un dios, o un ser divino de cualquier tipo. Más bien, él se consideró a sí mismo como un ‘señalador de camino’ para otros. Sólo después de su muerte, él fue exaltado al nivel de un dios por algunos de sus seguidores, aunque no todos sus seguidores lo vieron de esa manera. Sin embargo con el cristianismo, está claramente establecido en la Biblia que Jesús es el Hijo de Dios (Mateo 3:17) - “Y hubo una voz de los cielos, que decía: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia” y que Él y Dios son uno (Juan 10:30) - “Yo y el Padre uno somos.” Uno no puede considerarse realmente un cristiano sin profesar la fe en Jesús como Dios.

Jesús enseñó que Él es el camino, y no simplemente uno que muestra el camino, como lo confirma Juan 14:6, “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Para cuando Gautama murió, el budismo había adquirido una mayor influencia en la India. Trescientos años después de su muerte, el budismo se había extendido tanto, que abarcaba casi toda el Asia. Las escrituras y los dichos atribuidos a Buda, fueron escritos cerca de cuatrocientos años después de su muerte. Este período posterior entre su muerte y los escritos o comentarios conteniendo sus mensajes, ocasionó que surgieran muchos desafíos de estudiosos, sobre la autenticidad y confiabilidad de los escritos budistas.

El Buda vivió y murió mucho antes del tiempo de Jesús. Sus viajes nunca lo llevaron más allá de doscientos kilómetros de su hogar. La Biblia y su mensaje parecen no haber sido conocidos por Buda, y de hecho, él nunca habló de Dios, o Jesús; consecuentemente, los budistas generalmente no hablan de Dios como lo hacen los cristianos. En su forma clásica, el budismo no habla de ningún Dios personal o Ser Divino.

El pecado es mayormente entendido como ignorancia. Y donde fue entendido lo consideraron como un “error moral,” el contexto dentro del cual el “bien” y el “mal” son entendidos, es inmoral. El karma es entendido como un balance natural y no es impuesto personalmente. La naturaleza no es moral; por lo tanto el karma no es un código moral, y a última instancia, el pecado no es moral. Por lo tanto podemos decir, de acuerdo al pensamiento budista, que nuestro error no es a última instancia moral, puesto que ultimadamente es sólo un error impersonal y no una violación interpersonal. La consecuencia de este pensamiento es devastadora. Para el budista, el pecado es más semejante a un error que a una transgresión contra la naturaleza de un Dios omnipotente. Este entendimiento del pecado no está de acuerdo con la conciencia moral innata de que el hombre está condenado por su pecado ante un Dios Santo (Romanos 1-2).

Puesto que el pecado es un error impersonal y corregible, no está de acuerdo con la doctrina de la depravación y el pecado original, que son doctrinas básicas del cristianismo. La Biblia nos dice que el pecado del hombre es un problema de eterna e infinita consecuencia. La opinión del budista sobre el pecado difiere grandemente. Por lo tanto no hay necesidad de un Salvador o un bautismo que rescate a la gente de sus pecados condenables. Para el cristiano, Jesús es el único medio de rescate de la condenación eterna por nuestros pecados personales (e imputados). Para el budista sólo hay una vida ética y el valerse de la meditación hacia seres exaltados para la esperanza de alcanzar tal vez la iluminación y eventualmente el nirvana. Pero lo más probable, es que uno tendría que pasar a través de un número de reencarnaciones para pagar la vasta acumulación de deuda del karma. Para los verdaderos seguidores del budismo, la religión es una filosofía de moralidad y ética, encapsulado dentro de una vida de renunciación al egocentrismo. Pero la realidad última es impersonal y no relacional, por lo que no es amorosa. No sólo Dios es visto como algo ilusorio, sino que al disolver el pecado en un error no moral y al rechazar toda la realidad material como māyā (“ilusión”) aún nosotros mismos perdemos nuestro “ser.” La personalidad misma se convierte en una ilusión.

Cuando se le preguntó ¿cómo comenzó el mundo, qué o quién creó el universo?, se dice que el Buda guardó silencio porque en el budismo, no hay principio ni fin. En vez de ello hay círculos interminables de nacimiento y muerte. Uno podría preguntarse ¿qué clase de Ser nos crearía para vivir, soportar mucho dolor y sufrimiento, y luego morir, una y otra vez? Puede llevarle a uno a considerar, ¿cuál es el objeto, por qué molestarse? Los cristianos saben que Dios envió a Su Hijo a morir por nosotros, solo una vez, para que nosotros no tengamos que sufrir por una eternidad. Él envió a Su Hijo para hacernos saber que no estamos solos, y que somos amados. Los cristianos saben que hay más en la vida que sufrir, y morir (2 Timoteo 1:10 “…pero que ahora ha sido manifestada por al aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio.”

El budismo enseña que el nirvana es el estado más alto del ser, un estado de existencia pura. Y es alcanzado por medios relativos al individuo. El nirvana desafía la explicación racional y el orden lógico y por lo tanto no puede ser enseñado, sólo realizado. En contraste, Jesús fue muy específico. Él nos enseñó que nuestros cuerpos físicos mueren, pero nuestras almas ascienden para estar con Él en el Cielo (Marcos 12:25) - “Porque cuando resuciten de los muertos, ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles que están en los cielos.” Para los budistas no hay un Padre misericordioso en el Cielo, quien envió a Su Hijo a morir por nuestras almas, por nuestra salvación, para proporcionarnos el camino para alcanzar Su gloria. El Buda enseñó que la gente no tiene almas individuales porque el ser individual o ego es una ilusión.

Ninguna Salvación Fuera de la Iglesia Católica

El dogma invariable, Fuera de la Iglesia Católica No Hay Salvación, así como la necesidad del Sacramento del Bautismo para la Salvación, fueron definidos por nuestro primer Papa, el mismo San Pedro, como una verdad.

... el nombre de Nuestro Señor Jesucristo… Y tampoco existe salvación en ningún otro.Porque no existe otro nombre, bajo el cielo, que les haya sido dado a los hombres, por el cual debemos de salvarnos.” (Actos 4:12).

No existe salvación fuera de Jesucristo, y la Iglesia Católica es Su Cuerpo Místico. Debido a que no hay ingreso en la Iglesia Católica de Cristo sin el Sacramento del Bautismo, esto significa que únicamente los católicos bautizados que mueren en estado de gracia (y aquellos que se vuelven católicos bautizados y mueren en estado de gracia) pueden esperar ser salvados.

El que no permanece en mí, será echado fuera como el sarmiento inútil, y se secará, y le cogerán y arrojarán al fuego y arderá.” (Juan 15:6)

Papa Pío XII, Mystici Corporis (#22), 29 de junio, 1943:Realmente, únicamente han de estar numerados entre los miembros de la Iglesia aquellos que han recibido la jofaina de la regeneración [bautismo de agua] y profesen la verdadera fe.”

Papa Pío XII, Mystici Corporis (#27), 29 de junio, 1943: “Él (Cristo) también determinó que a través del Bautismo (cf. Jn. 3:5) aquellos que creyeren serían incorporados en el Cuerpo de la Iglesia.”

Las siguientes declaraciones que se encuentran en Fuera de la Iglesia Católica No Hay Salvación son de la más alta autoridad educadora de la Iglesia Católica. Existen los decretos Papales ex cátedra (decretos del Trono de San Pedro). Por lo tanto, constituyen las enseñanzas dadas a la Iglesia Católica por Jesucristo y los Apóstoles. Dichas enseñanzas son invariables y están clasificadas como parte del magisterio solemne (la autoridad educadora extraordinaria de la Iglesia Católica).

Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia,Cantate Domino”, 1441, ex cátedra (declaración infalible del Trono de Pedro):La Santa Iglesia Romana firmemente cree, profesa y predica que todos aquellos que están fuera de la Iglesia Católica, no solo los paganos sino también los judíos y herejes o cismáticos, no pueden compartir la vida eterna y se irán al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles, a menos que se unan a la Iglesia antes del fin de sus vidas; que la unidad de este cuerpo eclesiástico es de tal importancia que solamente para aquellos que moran en él contribuyen los sacramentos de la Iglesia a la salvación; y el ayuno, la caridad y otras obras de piedad y prácticas de la milicia cristiana producen recompensas eternas; y que nadie puede ser salvado, sin importar cuánto haya regalado en beneficencia y cuánta sangre haya derramado en nombre de Cristo, a menos que haya perseverado en el seno y en la unidad de la Iglesia Católica.”

Como podemos ver a partir de esta declaración infalible por parte del Trono de Pedro, nadie puede ser salvado a menos que se unan a la Iglesia antes del fin de sus vidas... Sin embargo, muchas personas hoy en día que se llaman a sí mismos católicos o cristianos, temeraria y obstinadamente afirman el opuesto directo de esta declaración y claman que los protestantes, herejes, judíos, cismáticos y aún los paganos pueden alcanzar la vida eterna.

Papa Gregorio XVI, Summo lugiter Studio (#2), 27 de mayo, 1832: “Finalmente algunas de estas personas malguiadas intentan persuadirse a sí mismos y a otros que los hombre no son salvados únicamente en la religión Católica, sino que aún los herejes pueden alcanzar la vida eterna.”

Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, El Credo Atanasio, Sesión 8, 22 de noviembre, 1439, ex cátedra: “Quien quiera que desee ser salvado, necesita sobre todo sostener la fe católica; a menos que cada uno preserve esto completo e inviolado, sin duda alguna perecerá en la eternidad.” (Decretos de los Concilios Ecuménicos, Vol. 1, pp. 550-553; Denzinger 39-40).

Papa Inocente III, Cuarto Concilio Laterano, Constitución 1, 1215, ex cátedra:Ciertamente hay una Iglesia universal de los fieles, fuera de la cual nadie se salva, en la cual Jesucristo es tanto el sacerdote como el sacrificio.”

Papa Bonifacio VIII, Unam Sanctam, 18 de noviembre, 1302, ex cátedra: “Con la Fe urgiéndonos, somos forzados a creer y sostener la única, santa, Iglesia Católica y que, apostólica y firmemente creemos y simplemente confesamos esta Iglesia fuera de la cual no hay salvación ni remisión de los pecados... Además, declaramos, decimos, definimos y proclamamos a toda criatura humana que ellas, por absoluta necesidad para la salvación están enteramente sujetas al Pontífice Romano.”

Aquellos que rehusan creer en el dogma Fuera de la Iglesia No Hay Salvación hasta que ellos comprenden cómo está la justicia en el mismo, simplemente están reteniendo su Fe en la revelación de Cristo. Aquellos con la verdadera Fe en Cristo (y en Su Iglesia) aceptan Su enseñanza primero y luego comprenden la verdad en ellas (es decir, el por qué es verdadera). Un católico no retiene su creencia en la revelación de Cristo hasta que la puede comprender. Esa es la mentalidad de un hereje sin fe que posee un orgullo insufrible. San Anselmo resume la verdadera perspectiva católica sobre este punto.

San Anselmo, Doctor de la Iglesia, Prosologion, Capítulo 1: “Porque no busco comprender lo que pueda creer, sino creo para poder comprender. Porque también creo esto, a menos que crea, no debiera comprender.”

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