San Antonio de Padua Novena, Oración, Milagros, Imágenes, Vida

San Antonio de Padua (también venerado como San Antonio de Lisboa en Portugal, nació el 15 de agosto de 1195 y murió el 13 de junio de 1231) es un santo católico nacido en Lisboa con el nombre de Fernando de Bulhoes en el seno de una familia pudiente descendiente del cruzado Goffredo de Bouillon.

Novena a San Antonio de Padua

Modo de rezar la Novena: durante nueve días rezarás los textos que a continuación se detallan, empezando cada día con la "Oración Preparatoria".

Oración Preparatoria

Oh Dios, distribuidor de los dones celestiales, que concediste al bienaventurado San Antonio de Padua fervorosa y arrebatadora elocuencia, nacida por aquel su amor a las Sagradas Escrituras que lo hacían no sólo hábil para argumentar, sino también eficaz a la hora de persuadir, ya que sabía dar así mismo testimonio con su conducta; infunde también en mi vida la bondad y la dulzura, la sencillez y pureza en mis costumbres, con la práctica de todas las virtudes cristianas para que arrepentido y dolorido de todas mis faltas siga fielmente los principios de la vida cristiana y pueda dar también testimonio con mi vida del mensaje de Jesús.

Día Primero

(Después de la oración preparatoria)

Meditación sobre el amor. Dice San Antonio en uno de sus sermones: "Hay un sólo amor a Dios y al prójimo. Dios, dice San Agustín, nos ordena amar a Dios por si mismo y al prójimo como a nosotros mismos, esto es, por los mismos motivos y por la misma finalidad con que nos amamos. ! Grande es el amor que Dios nos tiene! Nos envió a su Hijo para que le amásemos. Vivir sin Él es morir, pues quien no ama está muerto. Si Dios nos ha amado hasta el extremo de darnos a su Hijo, también nosotros debemos amarnos unos a otros".

Oración: ¡Oh amorosísimo San Antonio de Padua!, que recibisteis de Dios Espíritu Santo tan encendido amor a Dios, que con él trabajasteis infatigablemente en la salvación de las almas, y sobre todo una tan amorosa devoción al Santísimo Sacramento del Altar, con el cual aumentasteis en todas partes su culto, obtenedme un verdadero amor a Jesús y que anhele la gloria eterna en cada momento de mi vida.

A continuación se rezan tres Padrenuestros, Tres Avemarías y un Gloria. Se da gracias a San Antonio y se pide a Dios que por intercesión del santo nos de los beneficios que queremos conseguir. Después se dirá la:

Oración Final y Responsorio a San Antonio

Día Segundo

(Después de la oración preparatoria)

Meditación sobre el pecado. San Antonio dice: "Por pecadores entiendo los amadores de este mundo, los que llevados por la curiosidad y solicitud corren en pos de las riquezas y de los deleites. El corazón del pecador es como un mar alborotado: se hincha con la soberbia, se abrasa con el hervir de la lujuria, y los malos pensamientos traen sobre él el lodo. Así le causan un doble mal: pisotean la gracia e introducen la mancha del pecado. El pecado es como una araña que va extendiendo poco a poco sus hilos".

Oración: Oh gloriosísimo San Antonio de Padua!, que recibisteis de Dios Eterno Padre tan admirable poder sobre la naturaleza y sobre los enemigos del alma, que merecisteis el sobrenombre de Taumaturgo por tus milagros; alcanzadme la gracia para ser fuerte en mis momentos de flaqueza.

A continuación se rezan tres Padrenuestros, Tres Avemarías y un Gloria. Se da gracias a San Antonio y se pide a Dios que por intercesión del santo nos de los beneficios que queremos conseguir. Después se dirá la:

Oración Final y Responsorio a San Antonio

Día Tercero

(Después de la Oración preparatoria)

Meditación: la Palabra de Dios. Dice San Antonio: "Los pobres, los humildes, los sencillos, tienen sed de la Palabra de Vida y del Agua de la Sabiduría. Los mundanos, por el contrario, que se emborrachan con el cáliz del vicio, los que presumen de sabios sin serlo ... no se dejan anunciar el mensaje divino. Es muy buena señal de predestinación el escuchar de buen grado la Palabra de Dios. Como el desterrado, ansiando y escuchando con placer noticias de su tierra, demuestra amar a su patria, así podemos decir del cristiano que ansía escuchar a quien habla de la patria celestial".

Oración. ¡Oh sapientísimo San Antonio de Padua! que por vuestro profundo conocimiento de las Sagradas Letras fuiste llamado "El Arca del Testamento" y "Doctor Evangélico" que con tan sorprendente sabiduría, maravillasteis a toda la Iglesia; infunde en mi espíritu el sano afán de buscar en los Libros Sagrados la Palabra de Dios, para que pueda así saciar el hambre de felicidad y amor a los demás que anhelo desde el fondo de mi corazón, y así pueda alcanzar la plenitud de la luz.

A continuación se rezan tres Padrenuestros, Tres Avemarías y un Gloria. Se da gracias a San Antonio y se pide a Dios que por intercesión del santo nos de los beneficios que queremos conseguir. Después se dirá la:

Oración Final y Responsorio a San Antonio

Día Cuarto

(Después de la Oración Preparatoria)

Meditación sobre la fe. Dijo San Antonio: "La fe es la reina de la virtudes. Quien no cree, se parece a los hebreos que se rebelaron contra Moisés en el desierto. La fe es la vida del alma. La verdadera fe va siempre acompañada de la caridad. Hay que creer amando, abandonándose a Dios".

Oración. ¡Oh devotísimo San Antonio de Padua! Haced que prenda en mi corazón la llama intensa de la fe que tan heroica paciencia os dio soportando vuestras enfermedades y que tan vivo deseo os alimentó de verse libre de los lazos de este mundo para ir al Cielo, consumido en amor de Dios.

A continuación se rezan tres Padrenuestros, Tres Avemarías y un Gloria. Se da gracias a San Antonio y se pide a Dios que por intercesión del santo nos de los beneficios que queremos conseguir. Después se dirá la:

Oración Final y Responsorio a San Antonio

Día Quinto

(Después de la Oración preparatoria)

Meditación sobre la esperanza. Decía San Antonio: "Por la esperanza confiamos en que Dios nos dará los bienes prometidos... El que desespera no progresa en la virtud, el que ama el mal no puede tender a la gloria futura. Es necesario, no obstante, que la esperanza no degenere en presunción, en el presumir demasiado de uno mismo; ya que nadie puede llegar a gustar la dulzura del conocimiento si antes no ha gustado la amargura del temor".

Oración. Oh gloriosísimo San Antonio!, haz que despierte del sueño de la vida fácil y que encuentre en la esperanza la forma comprometida en vivir una auténtica vida cristiana, motivada siempre por una fe inquebrantable que venza todos los miedos, dudas y tentaciones para esperar confiados en los bienes prometidos de la otra vida, y sea para los demás testigo de la fe y esperanza en Cristo Jesús.

A continuación se rezan tres Padrenuestros, Tres Avemarías y un Gloria. Se da gracias a San Antonio y se pide a Dios que por intercesión del santo nos de los beneficios que queremos conseguir. Después se dirá la:

Oración Final y Responsorio a San Antonio

Día Sexto

(Después de la Oración preparatoria)

Meditación sobre la gratitud. Muchas veces San Antonio de Padua se ayudaba de los salmos para rezar a Dios y alabarlo. Fragmentos como éstos, sacados de los propios salmos, le ayudaban: "Te doy gracias, Señor, de todo corazón, quiero cantar tus maravillas; quiero alegrarme y recrearme en ti, ensalzar tu nombre, oh Dios altísimo. Oh Dios, a ti debemos alabarte, hasta ti, que escuchas las plegarias, todo mortal puede llegar. Bendeciré al Señor a todas horas, su alabanza estará siempre en mi boca, mi alma se gloría en el Señor, ensalcemos su nombre todos juntos".

ORACIÓN MATINAL: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Dios mío y Señor, yo te adoro como único Creador; te alabo como perpetuo benefactor, y os quiero como un padre, el más bueno. Gracias, Padre bondadoso por este nuevo día que me concedes, y también por todos los dones recibidos durante la vida. Haz que sepa aprovechar plenamente este día; que todo sea según tu voluntad y a Gloria vuestra. En compañía de San Antonio, escucha mi plegaria final, tal como nos enseñó Jesús: (se reza el Padrenuestro).

Oración. Oh gloriosísimo San Antonio!, acompáñame cada día, en el trabajo, en casa, con la familia, en mis tiempos de ocio y diversión, en mis vacaciones ... para que con tu protección sepa agradecer a Dios nuestro Señor, los bienes de esta tierra.

A continuación se rezan tres Padrenuestros, Tres Avemarías y un Gloria. Se da gracias a San Antonio y se pide a Dios que por intercesión del santo nos de los beneficios que queremos conseguir. Después se dirá la:

Oración Final y Responsorio a San Antonio

Día Séptimo

(Después de la Oración preparatoria)

Meditación sobre el arrepentimiento. Decía San Antonio: "¿Cómo debe ser tu contrición?. Escuchad al salmista: mi sacrificio es un espíritu apenado, un corazón dolorido y humillado, oh Dios, no lo desprecies... Es necesario la reconciliación del pecador, la contrición de todos los pecados y la humillación. El espíritu dolorido del penitente es holocausto agradable para el Señor".

Oración. ¡Oh gloriosísimo San Antonio de Padua! Vos que con el fervor de vuestra palabra a tantos pecadores convertías, muchos de los cuáles, al terminar los sermones, se arrojaban a vuestros pies arrepentidos para confesar sus pecados; haced que, arrepentido de todas mis faltas, permanezca alejado de todos los motivos y ocasiones que fuera motivo de volver a faltar y sea constante imitador de vuestras virtudes para ser merecedor de la gloria eterna.

A continuación se rezan tres Padrenuestros, Tres Avemarías y un Gloria. Se da gracias a San Antonio y se pide a Dios que por intercesión del santo nos de los beneficios que queremos conseguir. Después se dirá la:

Oración Final y Responsorio a San Antonio

Día Octavo

(Después de la Oración Preparatoria)

Meditación: Ser testigo de Cristo. Decía San Antonio: "Vosotros sois la luz del mundo. El sol es fuente de calor y de luz. Como de la fuente, de Cristo, así de los cristianos, sus testigos, debe brotar vida y doctrina para los demás. Vive ardientemente tu amor cristiano e instrúyete en la doctrina de Cristo! El cristal, iluminado por los rayos del sol, los reverbera. También el creyente, iluminado por el resplandor de Cristo, debe expandir el mensaje cristiano en palabras, en ejemplos.

Oración. Oh gloriosísimo San Antonio de Padua!, vuestra vida fue siempre de un auténtico testigo de Cristo, por ello os ruego intercedáis por mí para que pida a Dios que haga de mi un instrumento de paz y que tal y como dijo San Francisco de Asís: "donde haya odio, ponga amor; donde haya ofensa, ponga perdón; donde haya discordia, ponga unión; donde haya error, ponga verdad; donde haya duda, ponga fe; donde haya desesperanza, ponga esperanza; donde haya tinieblas, ponga luz; donde haya tristeza, ponga alegría; para que iluminado por la luz de Cristo, sea testigo de Él.

A continuación se rezan tres Padrenuestros, Tres Avemarías y un Gloria. Se da gracias a San Antonio y se pide a Dios que por intercesión del santo nos de los beneficios que queremos conseguir. Después se dirá la:

Oración Final y Responsorio a San Antonio

Día Noveno y Último

(Después de la Oración preparatoria)

Meditación sobre el camino de la Gloria. Decía San Antonio: "Oh alma cristiana, si eres fiel en las pruebas terrenas, un día contemplarás lo que jamás el ojo humano vio. Nos dice la escritura: "Ni ojo vio, ni oído oyó, ni mente alguna ha podido comprender los que Dios tiene preparado para los que le buscan confiadamente". Entonces satisfarás tu vista, porqué verás a Aquél que todo lo ve. Tu corazón se hinchará de infalibles alegrías. ! Grande es tu dulzura, oh Dios! Ahora nos la escondes para que la busquemos con más afán, la busquemos y la encontremos, y amándola, la gocemos eternamente...

Oración. Oh protector mío San Antonio de Padua! Alcanzadme ser un hijo fiel de la Iglesia y constante imitador de vuestras virtudes para salvar mi alma y llegar al final de mi vida a la gloria eterna. Enseñadme lo que debo hacer para mejor agradar a Dios, cumpliendo fielmente con mis deberes y aprendiendo de vuestras celestiales enseñanzas.

A continuación se rezan tres Padrenuestros, Tres Avemarías y un Gloria. Se da gracias a San Antonio y se pide a Dios que por intercesión del santo nos de los beneficios que queremos conseguir. Después se dirá la:

Oración Final y Responsorio a San Antonio

Oración Final

¡Oh Glorioso San Antonio de Padua!, acudo a vos en esta Novena guiado por el ejemplo incomparable de tu vida que llenaste de santidad, para que seas mi Santo protector y dejes caer sobre mí una mirada de bondad, implorando en favor mío la misericordia divina. Ayudadme a hacer fructificar la gracia de mi Bautismo, enséñame a que, a ejemplo vuestro, ame y sirva a Dios. Protegedme mientras viva y asistidme a la hora de la muerte, a fin que tenga la dicha de cantar eternamente con vos las alabanzas de la augusta Trinidad. Vos que obráis tantos milagros y sois la admiración del mundo, concededme la gracia que os pido en esta Novena si todo es para el bien mío, salvación de mi alma y mayor gloria vuestra, de Jesucristo y de Dios nuestro Señor.

Responsorio a San Antonio

Si buscas milagros, míralos: muertes y errores desterrados, miserias y maldades huidas, leprosos y enfermos sanos. El mar sosiega su ira, se remiden los encarcelados, miembros y bienes perdidos recobran mozos y ancianos. El peligro se retira, los pobres van remediados; cuéntenlo los socorridos, díganlo los paduanos. El mar sosiega su ira, se remiden los encarcelados, miembros y bienes perdidos recobran mozos y ancianos. Gloria al Padre, Gloria al Hijo. Gloria al Espíritu Santo. Ruega a Cristo por nosotros, Antonio santo, para que dignos así de sus promesas seamos. Amén.

Nota: si la necesidad de uno lo requiere puede añadir el acto de contrición:

Acto de Contrición

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero. Ante vuestra divina presencia reconozco que he pecado muchas veces y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa haberos ofendido. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo no volver a caer más. Amén.

Oraciones a San Antonio de Padua

Oración a San Antonio de Padua para encontrar algo perdido

San Antonio de Padua es el santo de las cosas perdidas. Se puede utilizar esta oración para invocarlo y recuperar algo que se haya perdido: un objeto, un trabajo, una amistad, etc.

Es conveniente escribir esta oración en un papel blanco con un lápiz y colocarla debajo de una imagen de San Antonio.

Oración:

¡Oh, glorioso San Antonio! Yo bendigo al Señor que te hizo aparecer en el mundo para bien de la humanidad. Dios se complació en derramar sus dones por tu conducto y valiéndose de ti, se mostró Padre cariñoso y solícito de los mortales.
¡Cuantos desconsolados recurrieron a tu Caridad para que les dieran alivio en sus penas!
 ¡Tú alcanzaste con tus oraciones que las cosas perdidas fueran halladas, que se restableciera en los matrimonios la paz… y lograste ser llamado el Santo de los Milagros por el gran número de ellos que Dios obró por tu medio para remediar las miserias y necesidades de las almas.
 Amén.

Rosario de San Antonio

El Rosario de San Antonio lo forman 39 cuentas, el mismo número de azotes que, según la Santa Tradición recibió Jesús en la Pasión. Son 13 grupos de 3 cuentas cada uno, en todos los cuales se hace una invocación y un Padrenuestro en la primera cuenta, un Avemaría en la segunda y un Gloria en la tercera.

Comenzamos el Rosario con la Señal de la Cruz y el Acto de contrición

(Si se añade como parte de la novena no es necesario repetir estas dos oraciones:)

Por la señal...

Señor mío Jesucristo...

Oración preparatoria propia del Rosario

Abrid, Señor, mis labios para bendecir vuestro Santo Nombre y el de vuestra Santísima Madre, la Bienaventurada Siempre Virgen María, al rezar los trece Padrenuestros, Avemarías y Glorias con sus trece invocaciones en honor de vuestro siervo San Antonio, cuyas virtudes deseo, con vuestra gracia, imitar en la tierra, para después gozar de vuestra gloria en el cielo. Amén.

Las trece Invocaciones

1ª.- San Antonio que resucitasteis a los muertos, ruega por los moribundos y por nuestros difuntos. Amén.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

2ª.- San Antonio apóstol celoso del Evangelio, presérvanos de los errores de los enemigos de Dios y ruega por nuestra Iglesia y por nuestra patria. Amén.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

3ª.- San Antonio que tanto puedes ante Dios líbranos de las calamidades que por nuestros pecados nos amenazan. Amén.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

4ª.- San Antonio que ahuyentas a los demonios, líbranos de todos sus lazos. Amén.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

5ª.- San Antonio lirio de celestial pureza, limpia las manchas de nuestra alma y guarda nuestro cuerpo de todo peligro. Amén.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

6ª.- San Antonio médico celeste, cura nuestros enfermos y consérvanos la salud. Amén.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

7ª.- San Antonio guía de caminantes conduce a puerto seguro a los que están en peligro de perderse y calma las agitadas olas de las pasiones que atormentan nuestras almas. Amén.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

8ª.- San Antonio redentor de cautivos, líbranos de la esclavitud del mal. Amén.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

9ª.- San Antonio que a mozos y ancianos devuelves el uso de los miembros, haz que usemos santamente los sentidos del cuerpo y las facultades del alma. Amén.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

10ª.- San Antonio que restituyes las cosas perdidas, haz que recobremos cuanto hubiéremos perdido en el orden espiritual o temporal. Amén.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

11ª.- San Antonio amado de María, apártanos de los peligros que amenazan a nuestro cuerpo y a nuestro alma. Amén.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

12ª.- San Antonio que socorres a los pobres, ayúdanos en nuestras necesidades y da pan y trabajo a los menesterosos que a ti acuden. Amén.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

13ª.- San antonio reconocidos proclamamos tu milagroso poder y agradecidos te suplicamos que nos protejas todos los días de nuestra vida y en la hora de la muerte. Amén.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Este rosario se termina con las tres Avemarías como en el Rosario a Nuestra Señora:

1ª.- Virgen purísima antes del parto, ruega por nosotros. Avemaría.

2ª.- Virgen purísima en el parto, ruega por nosotros. Avemaría.

3ª.- Virgen purísima después del parto, ruega por nosotros. Avemaría.

Rece el Responso ahora si no está siguiendo la novena.

Si a continuación desea rezar las letanías, puede omitir ahora la:

Oración final del Rosario de San Antonio

(Para rezar tras las Letanías)

Piadosísimo Dios que ilustras con esplendores indeficientes a tu siervo San Antonio, concédenos benigno que alcancemos eficazmente por su intercesión lo que confiadamente te pedimos por sus méritos. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.

LETANÍA A SAN ANTONIO POR COSAS PERDIDAS

Señor, ten piedad

Cristo, ten piedad

Señor, ten piedad


Por los que hemos perdido…


Nuestra salud.

R. San Antonio, ruega por nosotros.

Nuestra paz y sosiego.

R. San Antonio, ruega por nosotros.

Nuestra casa.

R. San Antonio, ruega por nosotros.

Nuestra seguridad financiera.

R. San Antonio, ruega por nosotros.

A un ser querido.

R. San Antonio, ruega por nosotros.

La esperanza.

R. San Antonio, ruega por nosotros.

Nuestros sueños.

R. San Antonio, ruega por nosotros.

Nuestro talento.

R. San Antonio, ruega por nosotros.

Nuestro celo inicial.

R. San Antonio, ruega por nosotros.

Nuestra templanza.

R. San Antonio, ruega por nosotros.

Nuestra fe.

R. San Antonio, ruega por nosotros.

Nuestra dignidad.

R. San Antonio, ruega por nosotros.

Nuestra perspectiva.

R. San Antonio, ruega por nosotros.

Nuestra inocencia.

R. San Antonio, ruega por nosotros.

Nuestra libertad.

R. San Antonio, ruega por nosotros.

La paz en nuestras familia.

R. San Antonio, ruega por nosotros.

La paz en nuestra sociedad.

R. San Antonio, ruega por nosotros.

Nuestra confianza en otros.

R. San Antonio, ruega por nosotros.

Nuestra virtud.

R. San Antonio, ruega por nosotros.

Nuestro hogar.

R. San Antonio, ruega por nosotros.

(Mencione aquí su pérdida personal)

R. San Antonio, ruega por nosotros.


Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo.

R. Ten piedad de nosotros.


Oración final:


Dios, todo Amor y Bondad, que nos has dado a San Antonio como santo patrono de las cosas perdidas, suplicamos por medio de este glorioso intercesor Tu misericordia. Escucha su voz cuando clame a Ti a favor nuestro y, concédenos aquello que nos ayude a crecer en Tu amor.


Amén.

Oración

Dios y señor mío, alegre a tu Iglesia la intercesión votiva de San Antonio tu confesor, para que siempre se halle fortalecida con socorros espirituales; y merezca alcanzar los gozos eternos, por los merecimientos de Nuestro Señor Jesucristo. Amén

Padre Nuestro y Ave María.

¡Oh Santo de los milagros! Alivia la congoja de mi corazón; haz que yo viva como verdadero amante de mi Jesús, para después gozarle en el cielo. Amén.

Para el ofrecimiento del pan para los pobres

A ti recurrimos, San Antonio, en cuyo pecho ardió sublime llama de caridad hacia Dios y hacia los pobres; a ti, que mereciste tener entre los brazos al niño Jesús, el cual quiso nacer pobre; a ti, llenos de confianza nos dirigimos, a fin de que ruegues al buen Jesús, que tenga compasión de nosotros en las muchas tribulaciones en que nos encontramos.

Alcánzanos la gracia que humildemente imploramos (mencionar la gracia que se pide). Si no la obtuvieras, ¡glorioso San Antonio! te ofrecemos el pan para los pobres, a quienes tu tanto amaste en la tierra.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

Oración

Dios todopoderoso y eterno, que diste a tu pueblo un predicador insigne del Evangelio en San Antonio de Padua, y un intercesor eficaz que lo asistiera en sus dificultades, concédenos, por su intercesión, que seamos fieles a las enseñanzas del Evangelio y que contemos con tu ayuda en todas las adversidades. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

San Antonio obtenme de la Misericordia de Dios esta gracia que deseo (mencione el favor que pide). Como tú eres tan bondadoso con los pobres pecadores, no mires mi falta de virtud antes bien considera la Gloria de Dios que será una vez más ensalzada por ti al concederme la petición que yo ahora encarecidamente hago.

Glorioso San Antonio de los milagros, padre de los pobres y consuelo de los afligidos, te pido ayuda. Has venido a mi auxilio con tan amable solicitud y me has aliviado tan generosamente que me siento agradecido de corazón.

Acepta esta ofrenda de mi devoción y amor. Renuevo la seria promesa de vivir siempre amando a Dios y al prójimo.

Continúa defendiéndome benignamente con tu protección y obtenme la gracia de poder un día entrar el Reino de los Cielos, donde cantaré enteramente las misericordias del Señor. Amén.

Milagros de San Antonio de Padua

EL MILAGRO DE LA MULA

En estos años de estancia en Rímimi (1223) tuvo lugar uno de los milagros más famosos en la vida de San Antonio, el conocido como milagro de la Eucaristía o de la Mula, que se cuenta que también ocurrió durante su estancia en Toulouse.

San Antonio debe su fama y popularidad a los numerosos prodigios que realizó durante su vida y después de su muerte. Uno de ellos fue este que vamos a relatar. Cristo concedió el don de milagros a los primeros predicadores del Evangelio, para marcar su predicación con el sello divino.

Cierto día, discutía San Antonio con un hereje, que se negaba a admitir el misterio de transubstanciación (conversión del pan y el vino en el cuerpo y sangre de Jesucristo). Antonio acumulaba pruebas de la Sagradas Escrituras y de la Tradición, pero todos sus esfuerzos chocaban con la obstinación de aquél infeliz; en vista de ello decidió cambiar de táctica y le propuso una prueba:

Usted tiene una mula que utiliza para montarla. Voy a presentarle una hostia consagrada; si se postra ante el Santísimo Sacramento, ¿admitirá la presencia real del Salvador en las especies eucarísticas?

Sin duda, respondió el incrédulo, que esperaba poner en una situación embarazosa al apóstol con semejante apuesta.

Acordaron realizar la prueba tres días después, tiempo que aprovechó el hereje, para tener a la mula sin comer y garantizarse el éxito en la apuesta.

Antonio durante esos días se preparó redoblando sus oraciones y sacrificios. En el día y hora fijados nuestro santo salió de la iglesia con la custodia en sus manos, para ir al encuentro del incrédulo, que venía del otro lado de la ciudad, sujetando a la hambrienta mula.

Una multitud considerable se agrupaba en la plaza, llena de curiosidad por presenciar espectáculo tan singular. Con una sonrisa en los labios, el dueño de la mula colocó, delante de la misma, un saco de avena, pero la mula, pese a llevar tres días sin comer, se desvió del alimento y se dirigió hacia Antonio, que sostenía la custodia, y dobló las patas ante el augusto Sacramento, para no levantarse hasta que recibió permiso del Santo.

El efecto que produjo el milagro en la multitud fue grandioso y el hereje mantuvo su palabra y se convirtió, lo mismo que varios de sus correligionarios, que abjuraron de sus errores.

En 1417 en la ciudad de Rímimi se construyó una capilla destinada a conmemorar y recordar este acontecimiento.

EL PAN DE LOS POBRES

Tiene su origen en uno de los muchos prodigios atribuidos a San Antonio de Padua. Un niño, dejado sólo cerca de un recipiente lleno de agua, cayó dentro y se ahogó. La madre, desesperada, recurrió a su fe al Santo e hizo el voto de dar a los pobres tanto trigo como pesaba su hijito, si el niño resucitaba (cf. Rigauld, Vita, cap. X, 3). Y así fue. Nació entonces la devoción llamada "pondus pueri", el peso del niño, con fines benéficos.

Los padres prometían a San Antonio tanto pan como el peso de sus chiquillos, para que los protegiera de las epidemias y de otros males. La pía práctica, disminuyó en la edad media y después desapareció.

Sólo hacia finales del siglo XIX renació, por mérito principalmente de don Antonio Locatelli, difundiéndose en todo el mundo, hasta el punto de que en muchas iglesias, junto a la imagen o estatua de San Antonio, se encuentra la cajita con el letrero: "Pan de San Antonio".

Vida de San Antonio de Padua

Apenas cumplidos los quince años, resolvió seguir a Cristo en la orden de los canónigos de san Agustín, con quienes se inició en la vida religiosa, hizo sus votos y finalmente se ordenó sacerdote.

Antonio fue entonces destinado a morar en el ermitorio de Montepaolo. Allí vivió en retiro entregado a la contemplación y al estudio, hasta que un buen día predicó de repente, por obediencia, sin previa preparación, un sermón tan rico en doctrina y tan conmovedor, que al punto los superiores lo destinaron a la predicación.

Desde entonces recorrió la Italia central y septentrional, así como parte de Francia, provocando numerosas conversiones. Antonio no vivía para sí, sino para socorrer con la palabra viva del evangelio a toda clase de cristianos. Su palabra, como la de san Pablo, no era según la humana sabiduría, sino que se fundaba sobre el poder de Dios, que confirmaba sus discursos con espléndidos milagros. Su frágil salud no pudo resistir tan abrumadoras fatigas y, el 13 de junio de 1231, cuando apenas contaba unos 36 años de edad, rindió su espíritu al Señor.

Un año más tarde el papa Gregorio IX lo canonizó solemnemente en vista de los continuos milagros, que después de su muerte, el Señor obraba por su intercesión. La fama de san Antonio continuó creciendo a lo largo de los siglos y el año de 1946, el papa Pío XII le concedió el título de doctor evangélico, que resume la vida del gran taumaturgo: vivir y enseñar el evangelio.

Vídeos Gratis
www.Santos-Catolicos.com
¡DVDs, Artículos y Libros Gratis!
FREE DVDS & VIDEOS
WATCH & DOWNLOAD ALL THE DVDS & VIDEOS FOR FREE!