Santo Domingo, Oración, Rosario, Historia, Biografia, Imágenes

SANTO DOMINGO GUZMÁN

1170 - 1221

Festividad: 4 de agosto

Fundador de la Orden de los Predicadores

Fecha canonización: 13 de julio de 1234 por Gregorio IX

Nacionalidad: española

Santo Domingo de Guzmán. Religioso español y santo católico, fundador de la Orden de Predicadores, más conocidos como dominicos. Fue nombrado canónigo de la Iglesia de Osma.

Nació en Caleruega, provincia de Burgos, Reino de Castilla; alrededor del año 1170. Estudió teología en Palencia . Con su predicación y con su vida ejemplar, combatió con éxito la herejía albigense. Con los compañeros que se le adhirieron en esta empresa, fundó la Orden de Predicadores. Su padre, Félix de Guzmán, era noble acompañante del Rey. Su madre era la Beata Juana de Aza de quien Domingo recibió su educación primera.

Historia de Santo Domingo de Guzmán

Respecto a la persona de Santo Domingo, aunque cronológicamente lejano, es posible conocer los rasgos de su fisonomía espiritual, gracias a las abundantes fuentes dominicanas. Estas se encuentran en algunas biografías, en testimonios contenidos en los procesos de canonización y en el hermoso escrito de su primer sucesor como Maestro de la Orden, el beato Jordán de Sajonia. Este último es particularmente útil para conocer la personalidad de Domingo de Guzmán.

Una frase del “Libellus de principiis Ordinis Praedicatorum” describe una rara facilidad al fundador de la Orden, la que no resiste de transcribirla con mucho placer: “Domingo acogía a todos los hombres en el amplio pecho de su caridad… Nadie más que él gozaba en la compañía de sus hermanos durante el día, ni nadie era más ardiente que él en velar en la oración, ni en suplicar a Dios de muchas maneras… Distribuía el día en provecho del prójimo y la noche la dedicaba a Dios”.

De estas dimensiones emergen los rasgos esenciales de la persona de domingo. De ellos trataremos de decir en la forma más breve posible lo siguiente:

» Fue un hombre de infinito amor y compasión hacia los otros; capaz de sentir y de vibrar hasta el extremo a la vista de los sufrimientos y alegrías del prójimo; era capaz también de gestos muy concretos para acudir en ayuda del prójimo.

» Fue un gran contemplativo, muy atraído por la oración en todas sus formas.

» Fue un religioso de espíritu misionero, fascinado por el deseo de consagrar su vida a la evangelización de los pueblos paganos y no civilizados del norte de Europa. Este fue su primer impulso como joven canónigo de Osma y el último ardiente deseo de su vida de fundador, poco antes de morir.

» Fue un valiente predicador, deseoso de iluminar y convertir a los herejes valdenses, albigenses, cátaros, que encontró en su viaje misionero por el Mediodía de Francia. Fue, como llamó el mismo beato Jordán, un “vir envangelicus”, un varón evangélico, decidido, igual que su contemporáneo Francisco de asís, a hacer de las bienaventuranzas evangélicas, de los consejos y normas, en su pureza y radicalidad, la orientación de su vida.

» Fue un convencido operario y servidor de la Palabra, unido al testimonio de vida evangélica; la predicación de la verdad era su vocación y su tarea, que él cumplía infatigablemente y en medio de todos los sacrificios.

» Fue un sacerdote y un religioso profundamente marcado por la certeza de que no podía disputar con los herejes y llamarlos a la luz de la verdad, si no era profundizando él mismo esa verdad a través del estudio serio y responsable de la “sacra doctrina”, que es la teología, como lo enseñaba la Iglesia.

» Fue un enamorado de la vida apostólica, entendida esta expresión en el contexto medieval; o sea, el vivir según el modelo de los doce apóstoles de la escuela de Jesús. “Los escogió, dice S. Marcos, para permanecer con Él y ser enviados por Él”. La vida apostólica consiste en vivir en la intimidad con Jesús, sin huir de la predicación evangélica y consagrarse a ella, sin abandonar el “unicum necessarium”, de la intimidad con Jesús.

» Y, finalmente, Domingo fue un hombre profundamente arraigado y enraizado en la Iglesia; en concreto fue un hombre fuertemente en comunión con la jerarquía de su Iglesia. Esto lo demuestra su relación filial con el Obispo Fulco de Tolosa, con los papas Inocencio III y Honorio III y con el Cardenal Hugolino, futuro Gregorio IX.

Oraciones a Santo Domingo de Guzmán

ORACIÓN I

Gloriosísimo Santo Domingo de Guzmán,

elegido de Dios para sus grandes designios en el mundo,

predilecto de la Reina de los cielos, cuyas glorias y amor

publicaste y difundiste, obtiénenos nuevamente el triunfo

de la verdad sobre el error y aparta el brazo vengador

de la Divina justicia sobre los pecadores.

Vos, que fuiste columna de la Iglesia,

alcánzanos para ella eficaces y oportunos auxilios, gran fervor

y espíritu apostólico a sus ministros y piedad

y pureza de costumbres al pueblo cristiano.

Oh modelo de santidad y penitencia, hijo fiel y amante de María,

que mereciste que esta gran Señora cobijara en el cielo bajo

su manto amoroso a tus hijos, obtiénenos de Ella que

sostenga nuestra debilidad para no apartarnos

en la tierra de las enseñanzas del Evangelio.

Y ya que en la tierra fuiste poderoso en obras y doctrinas,

sea también eficaz en el cielo tu intercesión para alcanzarnos

una santa vida y dichosa muerte.

Amén.


Oración a Santo Domingo de Guzmán para pedir Humildad

Señor, Verdad eterna, haz que como Santo Domingo de Guzmán vivamos enamorados de la verdad que nos predicaste, deseosos de entregarla a nuestros hermanos y enteramente humildes ante ti y ante el mundo.

Amén.

ORACIÓN II

Oh Dios, que te dignaste iluminar a la Santa Iglesia con los méritos y doctrina de Nuestro Bienaventurado Padre Domingo, haz que por su intercesión nunca le falten los auxilios temporales, y reciba siempre espirituales incrementos. Por Cristo Señor nuestro. Amén.

ORACIÓN III

¡Oh glorioso patriarca Santo Domingo!, gloria de España, amparo de la fe y fundador de la sagrada orden de los Predicadores. Tu nacimiento fue lleno de prodigios divinos, tu niñez amable, tu vida admirable, tu doctrina más del cielo que de la tierra, con la cual, y con los ejemplos de tus heroicas virtudes e innumerables milagros que el Señor obró por ti, convertiste a la fe católica a innumerables herejes, reformaste las costumbres extraviadas de los fieles, instituiste una orden de varones apostólicos que sustentase la Iglesia que amenazaba ruina, y llevase por la redondez de la tierra la doctrina del Evangelio, resistiese a los enemigos de la fe y fuese sol y luz del mundo.

Yo te ruego y suplico, ¡oh padre santísimo!, que me alcancéis la gracia de aquel Señor que te adornó de tantas y tan grandes gracias y virtudes, para que yo te imite en la pureza de mi alma y cuerpo, y en aquella ardentísima caridad con que tan amablemente llorabas los pecados ajenos y te castigabas por ellos, y quisiste ser vencido por rescatar el hijo de la viuda, y deseaste y procuraste ser mártir por el Señor; y aquella profundísima humildad y menosprecio del mundo, en la penitencia, en la mortificación de mis pasiones, en la oración y devoción a la Santísima Virgen nuestra Señora, que tu en tan sublime grado tuviste, para que siguiendo tus pisadas con tu favor, sea partícipe de tus altos merecimientos y de la corona que tu posees en el cielo. Amén.

RESPONSORIO A SANTO DOMINGO

Oh admirable esperanza la que diste a los que te lloraban a la hora de tu muerte, prometiéndolos que desde el cielo ampararías a tus hermanos.

Cumple, Padre, lo que dijiste, socorriéndonos con tus plegarias.

Y, pues, tan esclarecido fuiste en obrar milagros, curando enfermedades corporales, cura nuestras almas enfermas y alcánzanos el amor de Jesucristo.

Cumple, Padre, lo que dijiste, socorriéndonos con tus plegarias.

V. Ruega por nosotros, bienaventurado Padre Domingo.

R. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

Oración. Oh Dios, que te dignaste iluminar a la Santa Iglesia con los méritos y doctrina de Nuestro Bienaventurado Padre Domingo, haz que por su intercesión nunca le falten los auxilios temporales, y reciba siempre espirituales incrementos. Por Cristo Señor nuestro. Amén.

Historia del Rosario

El pueblo cristiano siempre ha sentido la necesidad de la mediación de María, Omnipotencia suplicante, canal de la gracia: se multiplican así a lo largo de los siglos las devociones marianas. Sin embargo, entre las devociones a María, con el paso de los años, una se destaca claramente: el Santo Rosario, el ejercicio piadoso por excelencia en honor de la Santísima Virgen María, Madre de Dios. Se compone, en su forma típica y plenaria, de quince decenas de Avemarías, intercaladas por el rezo del Padrenuestro y del Gloria y añadiéndose al final las invocaciones de las letanías lauretanas.



El Santo Rosario en la forma y método de que hoy nos servimos en su recitación solo fue inspirado a la Iglesia en 1214 por la Santísima Virgen que lo dio a Santo Domingo para convertir a los herejes albigenses y a los pecadores ocurrio de la forma siguiente según lo cuenta el Beato Alano de la Rupe en su famoso libro intitulado De dignitate psalterii (De la dignidad del Salterio de María) :

Viendo Santo Domingo que los crímenes de los hombres obstaculizaban la conversión de los albigenses, entró en un bosque próximo a Tolosa y permaneció allí tres días y tres noches dedicado a la penitencia, a la oración continua, sin cesar de gemir llorar y mortificar su cuerpo con disciplinas para calmar la cólera divina, hasta que cayo medio muerto. La Santísima Virgen se le apareció en compania de tres princesas celestiales y le dijo: "¿Sabes, querido Domingo de que arma se ha valido la Santísima Trinidad para reformar el mundo?"

¡Oh Señora, tu lo sabes mejor que yo, respondió el; porque después de Jesucristo, Tu Hijo, Tu fuiste el principal instrumento de nuestra salvación!

Pues sabe añadio Ella, que la principal pieza de batalla ha sido el salterio angélico (El Rosario), que es el fundamento del Nuevo Testamento. Por ello, si quieres ganar para Dios esos corazones endurecidos predica mi salterio.

Levantose el santo muy consolado. Inflamado de celo por la salvación de aquellas gentes, entro en la catedral. Al momento repicaron las campanas para reunir a los habitantes, gracias a la intervención de los ángeles. Al comenzar el sú predicación, se desencadeno una terrible tormenta, temblo la tierra, se oscurecio el sol, truenos y relámpagos repetidos hicieron temblar y palidecer a los oyentes. El terror de estos aumento cuando vieron que una imagen de la Santísima Virgen expuesta en un lugar prominente, levantaba por tres veces los brazos al cielo para pedir a Dios venganza contra ellos si no se convertian y recurrian a la protección de la Santa Madre de Dios.

Quería el cielo con estos prodigios promover esta nueva devoción del Santo Rosario y hacer que se la conociera más.

Gracias a la oración de Santo Domingo, se calmo finalmente la tormenta. Prosiguio el su predicación, explicando con tanto fervor y entusiasmo la excelencia del Santo Rosario, que casi todos los habitantes de Tolosa lo aceptaron, renunciaron a sus errores. En poco tiempo se experimento un gran cambio de vida y de costumbres en la ciudad.

Como Rezar el Santo Rosario

Recomendamos especialmente que se recen todas las quince décadas del Rosario diariamente. Nuestra Señora enfatizó recurrentemente en sus mensajes en Fátima la importancia del rezar el Rosario cada día. Incluso dijo que Francisco tendría que rezar “muchos rosarios” antes de que pudiera ir al Cielo. Rezar todas las 15 décadas del Rosario cada día puede lograrse de diversas maneras. Sin embargo, muchos lo logran al rezar una parte del Rosario en diferentes momentos del día. Por ejemplo, los misterios gozosos en la mañana, los misterios dolorosos al medio día y los misterios gloriosos en la noche. El Dios te Salve Reina y Madre solo debe rezarse al final del Rosario, en la noche.

San Luis de Montfort (+1710): “El Bendito Alan de la Roche, quien era profundamente devoto de la Bendita Virgen había tenido muchas revelaciones de ella y sabemos que confirmó la verdad de estas revelaciones mediante un juramento solemne. Tres de ellas sobresalen con énfasis especial: la primera, que si las personas fallaban al recitar el Avemaría (el saludo angélico que ha salvado al mundo – Lc 1, 28) por descuido o por tibieza, o porque lo odian, este es un signo de que probablemente y, en verdad, en poco tiempo serán condenados al castigo eterno”.

Una parte esencial del Rosario es la meditación sobre los misterios, episodios en la vida de Nuestro Señor y de Nuestra Señora. Esto significa pensar acerca de ellos, visualizándolos, considerando las gracias y méritos contenidos en ellos, y utilizándolos como inspiración para conocer y amar más a Dios. También es común enfocarse en una virtud particular con cada misterio.

Como Rezar el Rosario

La Bendición
Con su mano derecha, trace una cruz tocando su frente, luego el pecho, hombro izquierdo y hombro derecho, diciendo: “En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.”

Credo de los Apóstoles
Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo su Único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo: Nació de Santa María Virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilato; fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos y está a la derecha del Padre; desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los Santos, el perdón de los pecados, la resurrección de los muertos y la vide eterna. Amén.

Padre Nuestro
Padre Nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre. Venga tu Reino, hágase tu Voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amén.

Rece tres Avemarías
Dios te Salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre: Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, Amén.

  • En el primer Avemaría añada después de la palabra “Jesús” ‘que aumenta nuestra fe.’

  • En el segundo Avemaría añada después de la palabra “Jesús” ‘que aumenta nuestra esperanza.’

  • En el tercer Avemaría añada después de la palabra “Jesús” ‘que aumenta nuestro amor.’

Gloria al Padre
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

- Anuncie el misterio (Misterios Gozosos, Dolorosos o Gloriosos

  • Primer Misterio Gozoso - La Anunciación (Oración acerca de la humildad)

  • Segundo Misterio Gozoso - La Visitación (Oración acerca del amor al prójimo)

  • Tercer Misterio Gozoso - El Nacimiento de Jesús (Oración acerca de la pobreza de espíritu)

  • Cuarto Misterio Gozoso - La Presentación del Niño Jesús (Oración acerca de la pureza de mente y de cuerpo)

  • Quinto Misterio Gozoso - El Hallazgo del Niño Jesús en el Templo (Oración acerca de la obediencia)

  • Primer Misterio Doloroso - La Agonía en el Huerto (Oración acerca de que se haga la voluntad de Dios)

  • Segundo Misterio Doloroso - Los Azotes que Recibió Jesús en la Columna (Oración acerca de la mortificación de los sentidos)

  • Tercer Misterio Doloroso - La Coronación de Espinas (Oración acerca del Reino de Dios en nuestro corazón)

  • Cuarto Misterio Doloroso - Jesús con la Cruz a Cuestas (Oración acerca de soportar las dificultades)

  • Quinto Misterio Doloroso - La Crucifixión (Oración acerca del perdón de las ofensas)

  • Primer Misterio Glorioso - La Resurrección (Oración acerca de la fe)

  • Segundo Misterio Glorioso - La Ascensión (Oración acerca de la Esperanza Cristiana)

  • Tercer Misterio Glorioso - El Descenso del Espíritu Santo (Oración acerca de los dones del Espíritu Santo)

  • Cuarto Misterio Glorioso - La Asunción (Oración acerca de Jesús a través de María)

  • Quinto Misterio Glorioso - La Coronación (Oración acerca de la Gracia de la Perseverancia Final)

- Rece un Padrenuestro

- Rece diez Avemarías mientras medita el primer misterio del Rosario; (después de la palabra ‘Jesús’ de cada Avemaría añada:

    Misterios Gozosos

  • ‘a quien tú, oh Virgen, has recibido por el poder del Espíritu Santo’...

  • ‘a quien tú, oh Virgen, has llevado a Isabel’...

  • ‘a quien tú, oh Virgen, has dado a luz’...

  • ‘a quien tú, oh Virgen, has llevado al templo’...

  • ‘a quien tú, oh Virgen, has recuperado en el templo’...

    Misterios Dolorosos

  • ‘quien por nosotros ha sudado sangre’...

  • ‘quien por nosotros ha sido flagelado’...

  • ‘quien por nosotros ha sido coronado con espinas’...

  • ‘quien por nosotros ha cargado la cruz’...

  • ‘quien por nosotros ha sido crucificado’...

    Misterios Gloriosos

  • ‘quien ha resucitado de entre los muertos’...

  • ‘quien ha ascendido al cielo’...

  • ‘quien nos ha enviado el Espíritu Santo’...

  • ‘quien te ha llevado a ti, oh Virgen, al cielo’...

  • ‘quien te ha coronado, oh Virgen, en el cielo’...

- Rece un Gloria al Padre

- Rece la “Oración de Fátima”
Oh mi buen Jesús, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno. Lleva las almas al cielo, especialmente las más necesitadas de tu misericordia. Amén.

- Repita esta secuencia para los misterios restantes

Salve
Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve, a ti llamamos los desterrados hijos de Eva. A ti suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea pues Señora, abogada nuestra. Vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre, oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María.

Ruega por nosotros Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar y gozar las promesas de Jesucristo. Amén.

Oremos
Oh Dios, cuyo único hijo engendrado, por su vida, muerte y resurrección, nos ha obtenido la recompensa de la vida eterna, concédenos, te suplicamos, que por la meditación de estos misterios del santísimo Rosario de la Bendita Virgen María, podamos imitar lo que contienen, y obtener lo que prometen, por el mismo Cristo Nuestro Señor. Amén.

- Finalice con la Bendición
Con su mano derecha, trace un a cruz tocando su frente, luego el pecho, hombro izquierdo y hombro derecho diciendo: “En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.”

Los Misterios Gozosos del Rosario

MISTERIOS GOZOSOS



PRIMER
MISTERIO

La Encarnación
del Hijo de Dios
en las purísimas entrañas de la Santísima Virgen María.


El fruto del Misterio:
La Fe y la humildad

El Angel entró en el lugar donde Ella estaba, y le dijo: "Salve, Llena de Gracia, el Señor es contigo". (San Lucas 1, 28)

(Padre Nuestro, diez Ave Marías, un Gloria)


SEGUNDO MISTERIO

La Visitación
de la Virgen María 
a su prima Santa Isabel.


El fruto del Misterio:
El amor hacia el prójimo

Cuando Isabel oyó el saludo de María, el infante saltó en su seno ... Y ella dijo a grandes voces: "¡Bendita Tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!". (San Lucas 1, 41-42)

(Padre Nuestro, diez Ave Marías, un Gloria)


TERCER MISTERIO

El Nacimiento 
de Jesús

en el Portal de Belén.


El fruto del Misterio:
La Pobreza

Y dió a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo reclinó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada. (San Lucas 2, 7)

(Padre Nuestro, diez Ave Marías, un Gloria)


CUARTO MISTERIO

La Presentación
del Niño Jesús 
en el Templo de Jerusalén.


El fruto del Misterio:
La Obediencia

Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: "Todo varón primogénito, será consagrado al Señor". (San Lucas 2, 22-23)

(Padre Nuestro, diez Ave Marías, un Gloria)


QUINTO MISTERIO

El Niño perdido
es hallado en el Templo


El fruto del Misterio:
El gozo en hallar a Jesús y seguirlo

A los tres días lo encontraron en el Templo sentado en medio de los doctores, oyéndolos y preguntándoles. (San Lucas 2, 46)

(Padre Nuestro, diez Ave Marías, un Gloria)




Los Misterios Dolorosos del Rosario

MISTERIOS DOLOROSOS

PRIMER
MISTERIO

La oración de Jesús
en el huerto de Getsemaní


El fruto del Misterio:
El dolor por el pecado

Entró en agonía y oraba más intensamente, sudaba como gotas de sangre que corrían por el suelo. Se levantó de la oración, fué a sus discípulos y los encontró dormidos por la tristeza. . (San Lucas 22, 44-45)

(Padre Nuestro, diez Ave Marías, un Gloria)


SEGUNDO MISTERIO

La Flagelación
de Jesús


El fruto del Misterio:
La Pureza

Entonces Pilato tomó a Jesús y mandó azotarle (San Juan 19, 1)

(Padre Nuestro, diez Ave Marías, un Gloria)


TERCER MISTERIO

La Coronación 
de espinas


El fruto del Misterio:
El Valor

Lo desnudaron, lo vistieron con una túnica de púrpura, trenzaron una corona de espinas y se la pusieron en la cabeza, y una caña en su mano derecha; y arrodillándose delante, se burlaban de El, diciendo: "¡Salve, Rey de los Judios!". (San Mateo 27, 28-29)

(Padre Nuestro, diez Ave Marías, un Gloria)


CUARTO MISTERIO

Jesús con la Cruz
a cuestas camino
al Calvario


El fruto del Misterio:
La Paciencia

Cargando El la Cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario, en hebreo Gólgota. (San Juan 19, 17)

(Padre Nuestro, diez Ave Marías, un Gloria)


QUINTO MISTERIO

La Crucifixión 
y Muerte de
Jesús


El fruto del Misterio:
La Perseverancia

Y Jesús con fuerte voz dijo: "Padre te encomiendo mi espíritu". Y al decir esto, expiró. (San Lucas 23, 46)

(Padre Nuestro, diez Ave Marías, un Gloria)

Los Misterios Gloriosos del Rosario

MISTERIOS GLORIOSOS



PRIMER
MISTERIO

La Resurrección
del Hijo de Dios 


El fruto del Misterio:
La Fe

Pero el les dijo: "No se turben, El que buscan, Jesús Nazareno, el crucificado, resucitó, no está aquí. Vean el lugar en que lo pusieron"
(San Marcos l6, 6)

(Padre Nuestro, diez Ave Marías, un Gloria)


SEGUNDO MISTERIO

La Ascensión 
del Señor al Cielo


El fruto del Misterio:
La Esperanza

El Señor Jesús, después de haber hablado con ellos, fué elevado al cielo, y se sentó a la diestra de Dios. (San Marcos 16, 19)

(Padre Nuestro, diez Ave Marías, un Gloria)


TERCER MISTERIO

La venida del Espíritu Santo 


El fruto del Misterio:
El Amor hacia Dios

Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en lenguas extrañas, según el Espíritu Santo les movía a expresarse.
(Hechos de los Apóstoles 2, 4)

(Padre Nuestro, diez Ave Marías, un Gloria)


CUARTO MISTERIO

La Asunción de la Virgen María

en cuerpo y alma al Cielo


El fruto del Misterio:
La Gracia de una muerte feliz

Una gran señal apareció en el cielo: Una mujer revestida de sol con la luna a sus pies y una corona de doce estrellas sobre la cabeza.(Apocalipsis 12, 1)

(Padre Nuestro, diez Ave Marías, un Gloria)


QUINTO MISTERIO

La Coronación de Nuestra Señora


El fruto del Misterio:
La confianza en la intercesión de María

¡Tú eres el orgullo de Jerusalén. La mayor gloria de Israel, el más grande honor de nuestra nación!. El Señor te ha mostrado su favor:
¡Que el Señor
 Todopoderoso te bendiga eternamente!(Judith 15 , 9-10)

(Padre Nuestro, diez Ave Marías, un Gloria)

Juan Pablo II cambió el Rosario

Misterios Luminosos


Juan Pablo II ¡¿venerando un pedazo de pan?!

Juan Pablo II también ha cambiado el Rosario. En octubre de 2002, Juan Pablo II añadió cinco nuevos misterios al Rosario, llamados “Misterios Luminosos”. En el documento que promulgó los misterios luminosos, Juan Pablo II declaró:

Quien contempla a Cristo recorriendo las etapas de su vida, no puede dejar de percibir en él la verdad del hombre”. (L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 23 de octubre de 2002, p. 5)

Cuando contemplamos los misterios de Cristo, no percibimos en Él la verdad sobre el hombre. Juan Pablo II dijo esto porque él enseñó que el hombre es Dios, y específicamente, que la verdad del hombre es que él es Jesucristo.

Juan Pablo II enseñó que el hombre es Cristo

Juan Pablo II, primera homilía, marcando para siempre el inicio de su ministerio pastoral, el domingo 22 de octubre 1978: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo” (Mt 16,16). Estas palabras fueron pronunciadas por Simón, hijo de Jonás, en la región de Cesarea de Filipo… Estas palabras marcan el comienzo de la misión de Pedro en la historia de la salvación...”.

En este día y en este lugar esas mismas palabras deben ser pronunciadas y escuchadas de nuevo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo’. Sí, hermanos, hijos e hijas, en primer lugar estas palabras… por favor, escúchenlas una vez más hoy en este lugar sagrado, las palabras pronunciadas por Simón Pedro. En esas palabras está la fe de la Iglesia. En estas mismas palabras está la nueva verdad, en verdad, la verdad última y definitiva acerca del hombre: el Hijo del Dios viviente – ‘Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo’”. (L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 2 de noviembre de 1978, p. 1)

En su primera homilía como “Papa” en 1978, en el mismo discurso que marcará para siempre el inicio de su ministerio pastoral, el domingo 22 de octubre de 1978 Juan Pablo II proclamó al mundo que el hombre es el Cristo, el Hijo del Dios vivo de Mateo 16, 16. Él incluso dijo que esta es una “verdad nueva” – una nueva verdad que él estaba ahí para revelar. Según Juan Pablo II las palabras de San Pedro “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo” sobre nuestro Señor Jesucristo son las palabras que describen la verdad del hombre. Esto es muy significativo, porque demuestra que se han hecho realidad las palabras de nuestra Señora de la Salette.

Nuestra Señora de La Salette, 19 de septiembre de 1846: “Roma perderá la fe y convertirse en la sede de la anticristo… la Iglesia será eclipsada”.

De hecho, Juan Pablo II predicó que el hombre es Cristo en muchas maneras. A veces era muy sutil e inteligente, en otros momentos era muy evidente y audaz. Aquí presentamos sólo algunas citas:

Juan Pablo II, Audiencia general, 22 de febrero de 1984: “… para que las conciencias pueden ser liberadas en la plena verdad del hombre, que es Cristo, ‘paz y misericordia’ para todos”. (L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 27 de febrero de 1984, p. 1)

Juan Pablo II, 25 de diciembre de 1985: “¿Qué es la gracia? La gracia es precisamente la manifestación de Dios La gracia es Dios como ‘nuestro Padre’. Es el Hijo de Dios Es el Espíritu Santo La gracia es, también, el hombre…”. (L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 6 de enero de 1986, p. 1)

Gálatas 1, 8: “Pero aunque uno de nosotros o un ángel del cielo os anunciase otro evangelio distinto del que os hemos anunciado, sea anatema”.

Juan Pablo II estaba bajo anatema. Él predicó un nuevo evangelio, no el de Jesucristo, sino el del hombre en el lugar del de Cristo – el Evangelio del Anticristo.

Papa Pío X, E Supremi Apostolatus, 4 de octubre de 1903: “… el signo distintivo del anticristo, el hombre se pone con temeridad infinita en el lugar de Dios…”. (The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 3 (1903-1939), p. 6)

Ver: Las herejías de Juan Pablo II, el hombre que más viajó en la historia y quizás el más herético

Biografía de Santo Domingo de Guzmán

Nació en Caleruega (Burgos) en 1170, en el seno de una familia profundamente creyente y muy encumbrada. Sus padres, don Félix de Guzmán y doña Juana de Aza, parientes de reyes castellanos y de León, Aragón, Navarra y Portugal, descendían de los condes-fundadores de Castilla. Tuvo dos hermanos, Antonio y Manés.

De los siete a los catorce años (1177-1184), bajo la preceptoría de su tío el Arcipreste don Gonzalo de Aza, recibió esmerada formación moral y cultural. En este tiempo, transcurrido en su mayor parte en Gumiel de Izán (Burgos), despertó su vocación hacia el estado eclesiástico.

De los catorce a los veintiocho (1184-1198), vivió en Palencia: seis cursos estudiando Artes (Humanidades superiores y Filosofía); cuatro, Teología; y otros cuatro como profesor del Estudio General de Palencia.

Al terminar la carrera de Artes en 1190, recibida la tonsura, se hizo Canónigo Regular en la Catedral de Osma. Fue en el año 1191, ya en Palencia, cuando en un rasgo de caridad heroica vende sus libros, para aliviar a los pobres del hambre que asolaba España.

Al concluir la Teología en 1194, se ordenó sacerdote y es nombrado Regente de la Cátedra de Sagrada Escritura en el Estudio de Palencia.

Al finalizar sus cuatro cursos de docencia y Magisterio universitario, con veintiocho años de edad, se recogió en su Cabildo, en el que enseguida, por sus relevantes cualidades intelectuales y morales, el Obispo le encomienda la presidencia de la comunidad de canónigos y del gobierno de la diócesis en calidad de Vicario General de la misma.

En 1205, por encargo del Rey Alfonso VIII de Castilla, acompaña al Obispo de Osma, Diego, como embajador extraordinario para concertar en la corte danesa las bodas del príncipe Fernando. Con este motivo, tuvo que hacer nuevos viajes, siempre acompañando al obispo Diego a Dinamarca y a Roma, decidiéndose durante ellos su destino y clarificándose definitivamente su ya antigua vocación misionera. En sus idas y venidas a través de Francia, conoció los estragos que en las almas producía la herejía albigense. De acuerdo con el Papa Inocencio III, en 1206, al terminar las embajadas, se estableció en el Langüedoc como predicador de la verdad entre los cátaros. Rehúsa a los obispados de Conserans, Béziers y Comminges, para los que había sido elegido canónicamente.

Para remediar los males que la ignorancia religiosa producía en la sociedad, en 1215 establece en Tolosa la primera casa de su Orden de Predicadores, cedida a Domingo por Pedro Sella, quien con Tomás de Tolosa se asocia a su obra.

En septiembre del mismo año, llega de nuevo a Roma en segundo viaje, acompañando del Obispo de Tolosa, Fulco, para asistir al Concilio de Letrán y solicitar del Papa la aprobación de su Orden, como organización religiosa de Canónigos regulares. De regreso de Roma elige con sus compañeros la Regla de San Agustín para su Orden y en septiembre de 1216, vuelve en tercer viaje a Roma, llevando consigo la Regla de San Agustín y un primer proyecto de Constituciones para su Orden. El 22 de Diciembre de 1216 recibe del Papa Honorio III la Bula “Religiosam Vitam” por la que confirma la Orden de Frailes Predicadores.

Al año siguiente retorna a Francia y en el mes de Agosto dispersa a sus frailes, enviando cuatro a España y tres a París, decidiendo marchar él a Roma. Allí se manifiesta su poder taumatúrgico con numerosos milagros y se acrecienta de modo extraordinario el número de sus frailes. Meses después enviará los primeros Frailes a Bolonia.

Habrá que esperar hasta finales de 1218 para ver de nuevo a Domingo en España donde visitará Segovia, Madrid y Guadalajara.

Por mandato del Papa Honorio III, en un quinto viaje a Roma, reúne en el convento de San Sixto a las monjas dispersas por los distintos monasterios de Roma, para obtener para los Frailes el convento y la Iglesia de Santa Sabina.

En la Fiesta de Pentecostés de 1220 asiste al primer Capítulo General de la Orden, celebrado en Bolonia. En él se redactan la segunda parte de las Constituciones. Un año después, en el siguiente Capítulo celebrado también en Bolonia, acordará la creación de ocho Provincias.

Con su Orden perfectamente estructurada y más de sesenta comunidades en funcionamiento, agotado físicamente, tras breve enfermedad, murió el 6 de agosto de 1221, a los cincuenta y un años de edad, en el convento de Bolonia, donde sus restos permanecen sepultados. En 1234, su gran amigo y admirador, el Papa Gregorio IX, lo canonizó.

Vídeos Gratis
www.Santos-Catolicos.com
¡DVDs, Artículos y Libros Gratis!
FREE DVDS & VIDEOS
WATCH & DOWNLOAD ALL THE DVDS & VIDEOS FOR FREE!