San Sebastián Mártir, Día, Biografía, Oración

Martir cristiano, del año 300, soldado del emperador Maximino.

Sebastián había nacido en Ostia, el puerto marítimo cerca de Roma. Fue atravesado a flechazos. De ahí viene el nombre de la localidad Donostia San Sebastian, más conocida como San Sebastián.

Biografía de San Sebastián Mártir

Ha sido y es uno de los santos antiguos más venerados en todos los tiempos y considerado como uno de los siete santos defensores de la Iglesia romana. Desde el punto de vista etimológico, el nombre de Sebastián viene de la palabra griega Σεβάσμιος, que significa “venerable”.

Desde los primeros siglos existen noticias suyas, aunque algunos textos son muy escuetos. El más antiguo es la “Depositio martyrum” del cronógrafo romano del 354, que dice: “Decimotercia Kalendas februarii, Fabiani in Callisti et Sebastiani in Catacumbae”. Este escueto texto da cuatro datos: el nombre (Sebastián), la cualidad (mártir), el lugar del sepulcro y culto (las catacumbas) y la festividad (20 de enero). Existen otros documentos posteriores que confirman el nombre y el lugar del culto al mártir: los calendarios Cartaginés y Jeronimiano, los sacramentarios Gelasiano y Gregoriano y los itinerarios romanos de la Edad Media, especialmente el “Notitiae ecclesiarum urbis Romae” y el “De locis sanctis martyrum”. Otro texto importante es el comentario de San Ambrosio al salmo 118, donde dice su origen milanés (hic mediolanensis oriundus est), su madre milanesa desposada con un funcionario romano oriundo de las Galias meridionales y admite que el martirio fue en Roma (ibi passus est), pero no da datos del martirio. ¿Y cuándo fue este martirio? O a finales del siglo III o a principios del IV. Resumiendo: martirio en Roma, sepultura en las catacumbas y festividad el 20 de enero.

Pero hay además, leyendas y tradiciones. La primera de ellas es una “Passio Sancti Sebastiani” compuesta por un romano anónimo del siglo V. Y es romano el autor porque por el texto se deduce que conoce con precisión el ambiente romano de la época. Esta “passio” es un romance “histórico” que aporta muchísimos datos de los que cabe destacar:

– Que nació en Milán o en Narbona (región mediolanense), que pertenecía a la guardia pretoriana siendo ascendido a oficial y que por su fidelidad y lealtad lo destinan a la guardia personal de los emperadores Diocleciano y Maximiano.

– Que era cristiano y que fue el sostén de los cristianos en la cárcel y apóstol entre las familias nobles y los magistrados, pues conforta a los mártires: a los hermanos Marcos y Marceliano (mártires en la Via Ardeatina), a Cástulo y a Tiburcio (mártires en la Via Labicana), a los Cuatro Mártires Coronados, a Victorino (mártir en Albano) y a Tranquilino y María (padres de Marcos y Marceliano).

– Convierte a nobles: Claudio, prefecto de Roma, Sinforosa (su esposa) y a Félix y Felicísimo (sus hijos), a Cromacio, nuevo prefecto romano y a su hijo Tiburcio y a otros, todos martirizados.

Todo esto que hace Sebastián no puede pasar desapercibido, por lo que es denunciado, sometido a juicio y sentenciado a muerte. Se le lleva a las afueras de la ciudad, a un campo, donde es atado desnudo a un palo y asaeteado. Dado por muerto, es recogido por Irene, viuda del mártir Cástulo, que se lo lleva a su palacio en el Palatino. Lo cura y le aconseja que abandone Roma a fin de salvar su vida, pero él hace caso omiso y un día en el que los emperadores estaban en el templo de Hércules, se presenta ante ellos confesando nuevamente su fe. Diocleciano, que lo daba por muerto, se sorprende, lo captura y lo matan a palos en el hipódromo del Palatino. Su cuerpo es arrojado a las cloacas de Roma, pero los cristianos recuperaron su cuerpo y lo sepultaron en las catacumbas. Hasta aquí lo que dice la “passio”. De este texto pueden deducirse muchas cosas: debió ser un joven astuto y decidido propagandista de la fe, que predica y convierte, siendo al mismo tiempo fiel y leal en su profesión y que debió tener claro que la caridad cristiana consistía, entre otras cosas, en ayudar a quienes estaban prisioneros y en sepultar a los mártires. Como fue mártir en tiempos de Diocleciano, su martirio debió acaecer un 20 de enero entre los años 284 al 305.

San Sebastián era hijo de familia militar y noble, oriundo de Milán (263). Fue tribuno de la primera cohorte de la guardia pretoriana, en la que era respetado por todos y muy apreciado por el Emperador, que desconocía su cualidad de cristiano.

Cumplía con la disciplina militar, pero no participaba en los sacrificios idolátricos. Como buen cristiano, no solo ejercitaba el apostolado entre sus compañeros, sino que también visitaba y alentaba a los cristianos encarcelados por causa de Cristo.

Fue a partir del encarcelamiento de dos jóvenes, Marco y Marceliano, cuando el Santo Mártir empezó a ser reconocido públicamente como cristiano. Los dos jóvenes fueron arrestados y les fue concedido un plazo de treinta días para renegar de su fe en Dios o seguir creyendo en Él. San Sebastián, enterado de la situación, bajó a los calabozos para dar palabras de ánimo a los muchachos.

A partir de ese momento, se produjeron muchas conversiones y, como terrible consecuencia, martirios, entre ellos el de los dos muchachos encarcelados, Marco y Marceliano.

Martirios de san Sebastián

Sebastián fue atado a un árbol en el centro del Campo Marte y fue blanco de los arqueros. Sin embargo, este doloroso tormento no le quitó la vida. De esto se dio cuenta la viuda Irene, quien lo curó. Días después, cuando Sebastián ya estaba recuperado decidió enfrentársele al emperador para reprocharle su crueldad con los cristianos. Entonces Diocleciano mandó a apedrear a Sebastián hasta que expiró.

Luego el cuerpo del mártir fue echado a la cloaca, para que su cuerpo no se convirtiera en una reliquia, pero cuenta la tradición que esa noche se le apareció a una dama ilustre llamada Lucina a la que le dijo donde se encontraba su cuerpo, por lo que lo fueron a rescatar para darle santa sepultura. Fue enterrado en la Vía Apia, en el cementerio subterráneo, que hoy lleva el nombre de Catacumba de San Sebastián.

Día de San Sebastián Martir

El culto a San Sebastián es muy antiguo y está muy extendido; es invocado contra la peste y contra los enemigos de la religión, y que es uno de los santos más reproducidos por el arte en general.

Los primeros cristianos de Roma perseguidos llegan a las Islas del Mediterráneo y traen, con fe cristiana, su devoción al mártir Sebastián.

Su fiesta se celebra el 20 de enero y ha estado siempre unida a la de san Fabián, en la festividad de los Santos Mártires.

Oración a San Sebastián Mártir

Himno a San Sebastián


Gloria a tí San Sebastián poderoso

gran atleta sin par de Señor

de ... sus hijos con gozo

te proclaman su fiel protector.

Gloria honor, este pueblo de aclama su

patrono y seguir siempre fiel

tu ... promete y proclama,

tus pisadas seguir y tu ley.


Oración a San Sebastián

Querido Gran Soldado de la corte del emperador romano, que elegiste ser también soldado de Cristo, que te atrevistes a predicar la fe junto con los primeros cristianos en el imperio de los reyes, por lo cuál el emperador te condenó a morir. No obstante, tu cuerpo atlético probó ser más fuerte que las flechas que te perforaron. Por lo que tus enemigos tuvieron que utilizar otros medios para que así tu dieras tu vida por Nuestro Señor. Gran Soldado pide para que los habitantes de ... y de toda ... siempre sean fuertes en la fe como tu claramente fuisteis. Amén.

Oracion

Atiende, oh Dios Todopoderoso, a nuestra debilidad, y pues nos oprime el peso de nuestros pecados, alívianos de él, por la intercesión del bienaventurado mártir san Sebastián. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.


Oracion a San Sebastian para necesidades y problemas


Dios y Señor lleno de misericordia,

que a vuestro mártir San Sebastián

tan poderosamente le fortificasteis en la fe,

que por ningunas terrenas promesas,

ni amenazas, ni tormentos, ni saetas,

pudo ser de ella movido ni separado,

humildemente os rogamos

que por vuestros dignos merecimientos:

en nuestras tribulaciones tengamos ayuda,

en nuestras persecuciones y traiciones defensa,

en nuestros problemas y dificultades solución,

y, en todo tiempo,

en las grandes necesidades obtengamos remedio;

para que así podamos resistir

las asechanzas del adversario valientemente,

alejar enemigos, males y peligros

vencer al que nos quiere dañar,

las difamaciones y malas lenguas menospreciar,

y los recelos, malos ojos y envidias rechazar.


Dios y Señor,

imploramos suplicantes tu misericordia

y por la intercesión del valiente mártir san Sebastián

concédenos aquellas gracias y auxilios

convenientes a nuestras presentes necesidades,

tanto espirituales como materiales o corporales,

en particular, te rogamos nos concedas:


(decir el favor que se quiere alcanzar)


así como todos los bienes que nos conduzcan

a nuestra eterna salvación,

para que finalmente podamos

alcanzar la gloria celestial.

Por nuestro Señor Jesucristo,

que contigo vive y reina

por los siglos de los siglos.


Amén.


Rezar el Credo, Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

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