Autismo y Autistas: ¿Qué es Autismo? Autismo Infantil, Síntomas, Tipos, Causas

Autismo y Autista

El autismo (a veces llamado “autismo clásico”) es la enfermedad más común dentro del grupo de trastornos del desarrollo, conocido como trastornos del espectro autista. Es un trastorno del desarrollo que persiste a lo largo de toda la vida. El autismo se caracteriza por una escasa interacción social, problemas en la comunicación verbal y no verbal, actividades e intereses gravemente limitados, inusuales y repetitivos. Otros trastornos del espectro autista incluyen el síndrome de Asperger, el síndrome de Rett, el trastorno desintegrativo infantil y el trastorno general del desarrollo no especificado o atípico. Los expertos estiman que tres a seis de cada mil niños, padecerán de autismo. Los varones tienen cuatro veces más probabilidad de padecerlo que las mujeres.

Este síndrome se hace evidente durante los primeros 30 meses de vida y da lugar a diferentes grados de alteración del lenguaje y la comunicación, de las competencias sociales y de la imaginación.

Con frecuencia, estos síntomas se acompañan de comportamientos anormales, tales como actividades e intereses de carácter repetitivo y estereotipado, de movimientos de balanceo, y de obsesiones insólitas hacia ciertos objetos o acontecimientos.

El nivel de inteligencia y la gama de capacidades de las personas con autismo son muy variables aunque la inmensa mayoría (75 %) presentan una deficiencia mental asociada de diverso grado. En algunos casos, sin embargo, pueden ser normales en ciertos aspectos o incluso estar por encima de la media. Por otro lado, algunas personas pueden ser agresivas hacia sí mismas o hacia los demás.

Hay muy pocas personas con autismo que tengan capacidades suficientes para vivir con un grado importante de autonomía, y la mayoría requieren una gran ayuda durante toda la vida.

Los trastornos del espectro autista afectan, aproximadamente, a 1 de cada 1000 nacimientos y es mucho más frecuente en el sexo masculino que en el femenino, en una proporción de 4 a 1.

¿Qué es Autismo?

A grosso modo, el autismo se puede definir como un trastorno evolutivo que afecta la comunicación y la interacción de una persona con los demás. Quienes lo padecen no son capaces de relacionarse en forma significativa con aquellos que los rodean, lo que genera también una gran dificultad en otorgar sentido a la realidad en general. Lo anterior, permite comprender que las personas autistas no logran captar ni comprender los sentimientos de los demás, y si lo hacen , es sólo en forma muy limitada. Todos estos síntomas se relacionan también con una gran dificultad para el aprendizaje.

En forma consensual se ha determinado que existen tres áreas que provocan serios problemas a las personas autistas. En primer lugar se encuentra la interacción social. El autismo impide a las personas crear relaciones sociales, mostrándose como distantes e indiferentes frente a los demás, incluso con aquellos que les son más cercanos. Por otra parte, el área de la Comunicación Social es una de la que más problemas acarrea a estas personas, ya que no sólo se ve empobrecida la comunicación verbal, sino que también la no verbal, no pudiendo comprender el significado de gestos, tanto faciales como corporales, así como las diferencias en las tonalidades de la voz. Por último, como tercera área, encontramos a la Imaginación. En este ámbito se ha observado una importante dificultad en el desarrollo del juego y de la imaginación, tendiendo a copiar en forma perseverante y rígida lo que observan en el ambiente. De lo anterior se desprende una gran dificultad de las personas autistas de modificar su comportamiento, mostrando un gran apego a las rutinas.

Las causas de este trastorno no están realmente descritas, no obstante, se cree que existe una alta prevalencia genética, así como también alteraciones en el desarrollo cerebral antes, o bien, durante o poco después del nacimiento.

El autismo resulta difícil de detectar, sin embargo, es más simple observarlo durante la primera infancia, cuando los niños tienden a mostrar un apego, extrañamente grande, a ciertos objetos que no tienen una importancia o fin aparente. Es observable también cierta predisposición a concentrarse en sonidos o movimientos sistemáticos y repetitivos, además de la tendencia de poner objetos en filas o patrones que se repiten una y otra vez.

El tratamiento y la convivencia con personas autistas no resulta fácil, por lo que es indispensable la comunicación y asesoría constante con especialistas que conformen un equipo multidisciplinar de atención, tanto para la familia, como para quien padece el trastorno.

Tipos de Autismo

Los trastornos generalizados del desarrollo (TGD), entre los que se encuentra el autismo, se caracterizan porque los afectados tienen dificultades para desenvolverse en diversas áreas: la comunicación (verbal y no verbal), la interacción social, y la realización de actividades, que se ve limitada en número y presenta un patrón repetitivo y monótono.

El Manual Estadístico y Diagnóstico de Trastornos Mentales (DSM) en su última revisión, DSM-IV, incluye cinco trastornos bajo la categoría de los Trastornos Generalizados del desarrollo: trastorno autista, síndrome de Asperger, síndrome de Rett, trastorno de desintegración infantil, y trastorno generalizado del desarrollo no especificado.

El diagnóstico diferencial entre los diversos trastornos se establece atendiendo aspectos como el grado de desarrollo del lenguaje, la edad en que aparecieron los primeros síntomas y la severidad del trastorno. No existen pruebas médicas específicas que determinen de qué trastorno se trata y, por lo tanto, el diagnóstico se basa en la observación de las manifestaciones clínicas y entrevistas con el paciente y su familia.

  • Síndrome de Asperger: forma bastante leve de autismo en la cual los pacientes no son capaces de interpretar los estados emocionales ajenos (carecen de empatía). Estas personas son incapaces de relacionar la información facilitada por el entorno y el lenguaje corporal de las personas acerca de los estados cognitivos y emocionales de estas.

  • Síndrome de Rett: trastorno cognitivo raro (afecta aproximadamente a 1 de cada 10.000 personas, principalmente del sexo femenino) que se manifiesta durante el segundo año de vida, o en un plazo no superior a los 4 primeros años de vida. Se caracteriza por la aparición de graves retrasos en el proceso de adquisición del lenguaje y de la coordinación motriz. En un porcentaje alto de los pacientes se asocia con retraso mental grave o leve. El proceso de deterioro cognitivo es persistente y progresivo.

  • Trastorno de desintegración infantil: aparece un proceso súbito y crónico de regresión profunda y desintegración conductual tras 3-4 años de desarrollo cognitivo y social correctos. Habitualmente existe un primer periodo de síntomas característicos (irritabilidad, inquietud, ansiedad y relativa hiperactividad), al que sigue la pérdida progresiva de capacidades de relación social, con alteraciones marcadas de las relaciones personales, de habla y lenguaje, pérdida o ausencia de interés por los objetos, con instauración de estereotipias y manierismos.

  • Trastorno generalizado del desarrollo no especificado (PDD-NOS). Se diagnostica a niños que presentan dificultades de comunicación, socialización y comportamiento, pero que no cumplen los criterios específicos para el diagnóstico de ninguno de los otros trastornos generalizados del desarrollo.

Características y Sintomas del Autismo

Las características por las que podemos reconocer a un niño o persona autista son variadas, pues como ya dijimos anteriormente, es un síndrome (conjunto de anomalías) y no es una enfermedad. Se considera que una persona es autista si tiene o ha tenido en alguna etapa de su vida, cuando menos siete de las siguientes características:

  • Lenguaje nulo, limitado o lo tenía y dejó de hablar.

  • Ecolalia, repite lo mismo o lo que oye (frases o palabras).

  • Parece sordo, no se inmuta con los sonidos.

  • Obsesión por los objetos, por ejemplo, le gusta traer en la mano un montón de lápices o cepillos sin razón alguna.

  • No tiene interés por los juguetes o no los usa adecuadamente.

  • Apila los objetos o tiende a ponerlos en línea.

  • No ve a los ojos, evita cualquier contacto visual.

  • No juega ni socializa con los demás niños.

  • No responde a su nombre.

  • Muestra total desinterés por su entorno, no está pendiente.

  • No obedece ni sigue instrucciones.

  • Pide las cosas tomando la mano de alguien y dirigiéndola a lo que desea.

  • Evita el contacto físico. No le gusta que lo toquen o carguen.

  • Gira o se mece sobre sí mismo.

  • Se queda quieto observando un punto como si estuviera hipnotizado.

  • Camina de puntitas (como ballet).

  • No soporta ciertos sonidos o luces (por ejemplo, la licuadora o el microondas).

  • Hiperactivo (muy inquieto) o extremo pasivo (demasiado quieto).

  • Agresividad y/o auto agresividad (se golpea a sí mismo).

  • Obsesión por el orden y la rutina, no soporta los cambios.

  • Se enoja mucho y hace rabietas sin razón aparente o porque no obtuvo algo.

  • Se ríe sin razón aparente (como si viera fantasmas).

  • Comportamiento repetitivo, es decir, tiende a repetir un patrón una y otra vez en forma constante.

Concepto de Autismo

Autismo
El concepto de autismo abarca a una serie de trastornos que afectan las habilidades comunicativas, la sociabilización y la empatía de la persona. Los autistas tienen una personalidad replegada sobre sí misma de manera patológica.

Los pacientes que sufren de este síndrome cuentan con una serie de señas de identidad que determinan dicho padecimiento. En este sentido, destacaría, por ejemplo, que cuentan con un coeficiente intelectual generalmente por debajo de lo normal, que poseen un lenguaje y una gramática limitados o que muestran total desinterés por las relaciones sociales.

De acuerdo a la especialidad médica en cuestión, se tomará al autismo como la referencia excesiva de la propia persona por sobre lo que ocurre en el contexto o como la imposibilidad congénita para entablar una comunicación o desarrollar un vínculo afectivo con el prójimo.

Los trastornos autistas, por lo tanto, afectan las interrelaciones y propician conductas repetitivas en quienes los padecen, ya que necesitan conservar un entorno fijo y estable. Por lo general el autismo se manifiesta en los primeros años de vida y se mantiene durante toda la existencia ya que no existe una cura, aunque sí se pueden reducir las conductas anómalas y mejorar la interactividad social.

Las estadísticas señalan que el autismo afecta a entre dos y diez personas por cada 10.000 habitantes, con mayor aparición en los hombres que en las mujeres. Sus causan suelen ser desconocidas, aunque algunos expertos atribuyen el desarrollo del trastorno a una combinación entre la genética y ciertos factores del ambiente.

Las manifestaciones más leves del autismo, como el síndrome de Asperger, pueden pasar casi inadvertidas y ser confundidas con una personalidad excéntrica o un exceso de timidez. Los casos más severos, en cambio, incluyen la imposibilidad de expresarse mediante el habla y un comportamiento que no sólo es repetitivo al extremo, sino que también produce daños al propio paciente y genera agresiones a terceros.

Definición de Autismo

Se denomina autismo al desorden en el desarrollo del cerebro que tiene lugar en niños de menos de 3 años de edad con un impacto negativo en sus prácticas de comunicación verbal y no verbal y de interacción social, configurando un comportamiento restringido y a menudo introvertido.

Al momento no existe una “cura” definitiva para esta patología, sin embargo, la atención adecuada y la terapia de diverso tipo puede promover en la persona autista un desarrollo apropiado para su comportamiento.

Las causas de este padecimiento, que en casos es de orden psíquico y en casos neurológico, varían. Las investigaciones sugieren que, en primer término, hay una importante incidencia del autismo como desorden heredable, también hay un fundamento en causas estructurales, como diferencias en ciertas regiones del cerebro, por otra parte, se cree que hay factores ambientales que contribuyen al desarrollo de la enfermedad, como ciertos tipos de intoxicación por contaminación, o incluso problemáticas de crianza como una desconexión emocional entre el niño y sus padres.

Entre los síntomas de la enfermedad se cuentan la incapacidad de llevar adelante relaciones con pares, trastornos en conductas no verbales y corporales como la mirada, las expresiones y los gestos, falta de reciprocidad emocional, retraso del desarrollo del lenguaje, empleo repetitivo de las palabras, falta de juego y de conductas espontáneas, preocupación o conductas obsesivas en un foco de interés y varios otros.

En los últimos años y gracias a la difusión de Internet, grupos de autistas se reunieron en comunidades en línea para compartir sus experiencias y perspectivas al respecto. Entre otras cuestiones, ciertos grupos favorecieron el empleo de nuevos términos para referirse al autismo: en vez de “desorden”, “neurodiversidad” y, en lugar de “anormal”, “neurodivergente”.

Incluso se ha creado un grupo de identidad política que lucha por los derechos de los autistas en todas partes del mundo.

Autismo infantil – Qué es, Causas

El autismo infantil es un trastorno en el desarrollo de las funciones cerebrales del niño, que afecta a sus posibilidades de comunicación emocional con otras personas y a la organización de la conducta en su vida diaria.

El autismo puede manifestarse desde el primer año de vida y afecta a una proporción de niños del 0,5 al 2 ó 3 por mil según diferentes estudios, con una incidencia mayor hacia niños que hacia niñas. Los niños autistas tienen dificultades en las habilidades empáticas, son incapaces de percibir los estados emocionales de los demás y tienden a actuar de forma mecánica repitiendo rígidamente esquemas aprendidos.

Aunque las causas del autismo son aún desconocidas, se barajan diversas teorías:

  1. El autismo infantil puede ser consecuencia de las relaciones del niño autista y su entorno y medio social.

  2. El autismo infantil puede ser producto de deficiencias y anormalidades cognitivas, ya que parece tener una base neurológica, aún no demostrada.

  3. El autismo infantil puede surgir a partir de determinados procesos bioquímicos básicos, por ejemplo, un exceso de secreción de Serotonina encontrado en las plaquetas de los niños autistas.

Autismo Infantil – Síntomas

Los síntomas del autismo infantil son claros: el niño autista tiene una mirada que no mira pero que traspasa. De bebé suele presentar un balbuceo monótono y tardío del sonido, falta de contacto con su entorno y ausencia de lenguaje gestual. En la etapa preescolar, el niño autista se muestra extraño y no habla. Además, le cuesta asumir el yo e identificar a los demás, no muestra contacto y puede presentar conductas agresivas incluso a sí mismo.

Esta descripción puede verse acompañada de otros síntomas que pueden indicar la presencia de autismo:

  • Al niño autista le cuesta reconocer la existencia y los sentimientos de los demás.

  • El niño autista no busca consuelo en momentos de aflicción.

  • El niño autista es incapaz de imitar o establecer actividades imaginativas, como jugar a ser adulto.

  • El niño autista rechaza el juego social.

  • El niño autista carece de vías de comunicación adecuadas.

  • El niño autista presenta una marcada anormalidad en la comunicación no verbal, anomalías en la emisión del lenguaje con afectación y en la forma y contenido del lenguaje.

  • El niño autista realiza movimientos corporales estereotipados.

  • El niño autista muestra una preocupación persistente por parte de objetos.

  • El niño autista presenta una intensa aflicción por cambios en aspectos insignificantes del entorno.

  • El niño autista insiste irrazonablemente en seguir rutinas con todos sus detalles.

  • El niño autista tiene una limitación marcada de intereses, concentrándolos en un interés particular.

Tipos de Autismo Infantil

Actualmente existen 4 tipos de autismo infantil que entran dentro del denominado espectro autista. Los tipos de autismo infantil serían el Síndrome de Asperger, el Síndrome de Rett, el trastorno de desintegración infantil y, por último, el trastorno generalizado de desarrollo no especificado.

El Síndrome de Asperger es un trastorno de autismo leve, que se caracteriza por la falta de empatía respecto a la sociedad, la obsesión por determinadas acciones o actividades y por desarrollar un coeficiente intelectual por encima de la media. Por norma general, los niños autistas con Síndrome de Asperger pueden llevar una vida completamente normal, salvo con las dificultades propias sobre la comunicación con otras personas.

Además, esta afección suele descubrirse años más tarde que otros tipos de autismo, debido a que no lleva implícito ningún retraso mental ni ninguna complicación excesiva.

Por otro lado, el Síndrome de Rett aparece fundamentalmente en mujeres, y, aunque es una afección rara, se suele manifestar a partir del segundo año de vida. El síndrome de Rett es uno de los tipos de Autismo Infantil que conlleva una gran dificultad del desarrollo de la capacidad del lenguaje, así como de las propias habilidades motrices. Por esta misma razón, es habitual que las personas que padezcan dicho trastorno tengan algún tipo de retraso mental, cuyo grado dependerá de cada caso en particular. Lamentablemente, el deterioro de dicha capacidad persiste durante toda la vida de la persona que padece el síndrome de Rett, por lo que únicamente un buen tratamiento puede alargar esa situación, aunque no pueda curarla.

En cuanto al Tipo de autismo infantil relacionado con el Trastorno de desintegración infantil o Trastorno desintegrativo infantil, cabe destacar que aparece a partir del tercer año de vida del paciente, y se caracteriza por un profundo deterioro de las capacidades y habilidades adquiridas en general. Por norma general los pacientes pierden el habla y la capacidad de comunicación con la sociedad.

Por último el Trastorno generalizado del desarrollo no especificado es aquel que se caracteriza por la dificultad de los niños en la comunicación. A pesar de existir varios tipos de autismo infantil cuanto antes se analicen los síntomas de los niños autistas más rápido se podrán tomar precauciones y seguir las recomendaciones necesarias para el buen desarrollo del paciente.

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