Aparato Reproductor o Sistema Reproductor Femenino y Masculino

El aparato reproductor o sistema reproductor es el que permite la continuidad de las especies animales y humanos, contando para ello con un conjunto de órganos reproductores necesarios en la reproducción sexual, que se diferencian entre los que correspondan al macho y los de la hembra. Algunos animales son hermafroditas, poseyendo ambos sexos en si mismos, como sucede con el caracol.

En los humanos, la reproducción es sexual e interna, contando el aparato masculino con los siguientes órganos: testículo, el genital y próstata, mientras el femenino se integra con el ovario, las trompas de Falopio, la matriz o útero, el genital y la vulva.

El gameto femenino es el óvulo, célula que se forma a partir de células epiteliales de los folículos de Graaf (ováricos) a través de un proceso madurativo conocido como oogénesis, que las hace aptas para la fecundación; y el masculino es el espermatozoide, que posee dos partes: una cabeza que contiene el núcleo y una cola que se mueve por poseer un flagelo y así puede llegar hasta el óvulo maduro que ha logrado saltar hacia las trompas de Falopio, para fecundarlo, recorriendo aproximadamente ocho centímetros.

La fecundación ocurre cuando el núcleo del esperma se introduce en el óvulo. Sólo uno de los muchos espermatozoides que entran por el acto sexual será el que logre tal vez, fecundar el óvulo. Si el óvulo maduro no es fecundado tras pasar por las trompas de Falopio, llega hasta el útero y luego se expulsa, dando lugar a la menstruación.

Como producto de la fecundación se forma el huevo o cigoto, que irá originando un nuevo ser, tras sucesivas divisiones por mitosis.

Sistema Reproductor Masculino

En este artículo describimos uno de los organos necesario para la reproducción. En dicho proceso reproductor humano, participan dos tipos de células sexuales, o gametos, el gameto masculino, o espermatozoide, y el gameto femenino, u ovocito, los cuales al entrar en contacto en el interior del sistema reproductor femenino y logran fundirse entre si, logran el engendrando un nuevo ser.

Introducción

Los seres humanos, al igual que otros organismos, transmiten ciertas características de sí mismos a la siguiente generación a través de sus genes, estructuras especializadas en transmitir los rasgos humanos. Los genes que los padres trasmiten a sus hijos son los que determinan que estos últimos se parezcan a otros miembros de su familia, pero también son los que hacen único a cada ser humano.

Esos genes proceden del espermatozoide del padre y del ovocito de la madre, producidos por los sistemas reproductores masculino y femenino, respectivamente. Entender el sistema reproductor masculino: qué es, qué funciones desempeña y los problemas que puede presentar puede ayudarle a entender mejor la salud reproductora de su hijo.

Características

La mayoría de las especies tienen dos sexos: macho y hembra. Cada sexo tiene su sistema reproductor. Difieren en forma y estructura, pero ambos están específicamente diseñados para producir, nutrir y transportar, bien ovocitos o bien espermatozoos.

A diferencia de la mujer, cuyo sistema reproductor está localizado íntegramente en la pelvis, los órganos reproductores del hombre, o genitales, se encuentran tanto dentro como fuera de la pelvis. Para comenzar a conocer el sistema reproductor masculino hay que saber por qué órganos está formado:

  • Los testículos o gónadas.

  • Vías espermáticas: túbulos seminíferos, epidídimo, conducto deferente, conducto eyaculador, uretra.

  • Las glándulas anexas: que incluyen las vesículas seminales y la glándula prostática, glándulas bulbouretrales.

  • El pene.

Sistema Reproductor Femenino

Tanto el sistema reproductor masculino como el femenino son necesarios para la reproducción. En el proceso reproductor humano, participan dos tipos de células sexuales, o gametos. El Gameto masculino o espermatozoide , y el gameto femenino u ovocito, entran en contacto en el sistema reproductor femenino y se funden entre sí engendrando un nuevo ser.

Características

La mujer necesita a un hombre para fecundar el ovocito, a pesar de que es ella quien llevará al hijo en su interior a lo largo de todo el embarazo y quien se encargará de traerlo al mundo mediante el parto.

Los seres humanos, al igual que otros organismos, transmiten ciertas características de sí mismos a la siguiente generación a través de sus genes, estructuras especializadas en transmitir los rasgos humanos. Los genes que los padres trasmiten a sus hijos son los que determinan que estos últimos se parezcan a otros miembros de su familia, pero también son los que hacen único a cada ser humano.

Esos genes proceden del espermatozoide del padre y del ovocito de la madre, producidos por los sistemas reproductores masculino y femenino, respectivamente. Entender el sistema reproductor masculino: qué es, qué funciones desempeña y los problemas que puede presentar puede ayudarle a entender mejor la salud reproductora de su hijo.

La mayoría de las especies tienen dos sexos: macho y hembra. Cada sexo tiene su sistema reproductor.

Difieren en forma y estructura, pero ambos están específicamente diseñados para producir, nutrir y transportar, bien ovocitos o bien espermatozoos.

A diferencia del hombre, la mujer tiene el sistema reproductor localizado íntegramente en la pelvis. La parte externa de los órganos reproductores femeninos se denomina vulva, que significa cubierta. Ubicada en la entrepierna, la vulva cubre la obertura del sistema reproductor femenino y otros órganos reproductores localizados en el interior del cuerpo.

Generalidades Aparato Reproductor

El aparato reproductor es aquel encargado principalmente de permitir que una especie se mantenga en el tiempo, gracias a la generación de nuevos individuos. En el caso humano, el aparato reproductor tanto masculino como femenino puede ser dividido en genitales internos y genitales externos. Los genitales internos incluyen las gónadas, que en las mujeres corresponden a los ovarios, y en los hombres a los testículos, que producen los gametos y diferentes hormonas que mantienen características sexuales secundarias y el desarrollo de los gametos correspondientes.

APARATO REPRODUCTOR MASCULINO

El sistema reproductor masculino se encuentra formado por genitales internos, que son los testículos, el epidídimo, el ducto deferente, las vesículas seminales, las glándulas bulbouretrales y la próstata, y por genitales externos, que incluye al pene y a la bolsa escrotal.

Los testículos son las gónadas masculinas, que producen los espermios y la testosterona, que es una hormona que mantiene las características sexuales secundarias masculinas. Los gametos formados son almacenados en el epidídimo, y luego continúan su trayecto por el ducto deferente, el cual ingresa a la cavidad pélvica, pasando por el canal inguinal, para unirse con los conductos de la vesícula seminal, formando así el conducto eyaculador. Los conductos eyaculadores desembocan en la uretra prostática, a nidel del colículo seminal. A este nivel, los espermios han recibido las secreciones de la glándula seminal y de la próstata. A medida que avanzan por la uretra, reciben la secreción de la glándula bulbouretral, y continúan su camino hasta que salen al exterior.

Para el desarrollo de los espermios son importantes tanto las glándulas accesorias (vesículas seminales, glándula bulbouretral y próstata) como el saco escrotal. Las primeras, mediante sus secreciones, aportan sustancias nutritivas y un ambiente propicio para que el espermio se desarrolle y sea capaz de fecundar al ovocito. Por otro lado, la bolsa escrotal mantiene los testículos a una temperatura más baja que la del cuerpo, ya que la temperatura corporal destruye los espermios en desarrollo.

APARATO REPRODUCTOR FEMENINO

El sistema reproductor femenino se encuentra formado por genitales internos, que son el ovario, la trompa uterina, el útero y la parte privada, y por genitales externos, los cuales se agrupan en la vulva: labios mayores, labios menores, monte del pubis, glándulas vestibulares, vestíbulo y bulbo del vestíbulo etc.

Los ovarios son las gónadas femeninas, y en ellos se encuentran los folículos primordiales que contienen ovocitos detenidos en profase I. Debido a cambios hormonales, especialmente gracias a la FSH y LH, los folículos primordiales maduran y unos de ellos libera su ovocito, detenido en metafase II, a la cavidad peritoneal, mediante la ovocitación, donde es captado por las fimbrias de la tuba uterina, y transportado al lumen de ésta. En caso de que sea fecundado en la zona ampular de la trompa uterina, el cigoto se anidará en la capa interna del útero (endometrio). En caso contrario, continuará su camino pasando por el útero y el canal genital, hacia el exterior.

Es importante señalar que una de las grandes diferencias entre los gametos femeninos y los masculinos es que la mujer nace con todos sus gametos ya formados, los cuales comienzan a madurar en la pubertad, mientras que el hombre comienza a formar gametos recién en la pubertad.

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