Anorexia y Anorexia Nerviosa: ¿Qué es la Anorexia? Consecuencias, Síntomas, Causas, Tratamiento, Definición

Anorexia y Anorexia Nerviosa

Comúnmente hablamos de anorexia refiriéndonos a la anorexia nerviosa, pero no son lo mismo.

Anorexia

Síntoma de situaciones fisiológicas o patológicas. Es la reducción del apetito, que lleva a su vez a la reducción de la ingesta de alimentos. Suele acarear una disminución de peso, y es síntoma de enfermedades como gastroenteritis, diarrea, diferentes tipos de demencias, enfermedades psicológicas como la depresión o simplemente en situaciones transitorias de la vida cotidiana. La anorexia es, por lo tanto, un síntoma que puede aparecer en muchas enfermedades y no una enfermedad en si misma.

Anorexia Nerviosa

Se caracteriza por los siguientes criterios de diagnostico:

Se rehúsa a mantener el peso corporal a un nivel medio o por encima del peso normal equivalente a su edad y altura (ejemplo: pérdida de peso, menor al 85% del peso corporal esperado o fracaso para ganar peso durante el período de crecimiento, peso corporal menor al 85% de lo esperado)

Miedo intenso a engordar o volverse obeso.

Distorsión en la forma en la que se percibe la forma o el peso del cuerpo.

Autoevaluación constante con la presencia excesiva de pensamientos referentes al peso o la forma corporal o negar que se tiene un peso corporal bajo.

En mujeres con períodos menstruales que no han pasado a la etapa de la menopausia, la ausencia de al menos tres ciclos menstruales consecutivos (amenorrea).

¿Qué es la Anorexia? Consecuencias, Síntomas, Causas, Tratamiento

La anorexia es una enfermedad o trastorno que ataca en primer lugar a la psiquis de la persona y se manifiesta más tarde en el cuerpo. La mayoría de los casos se da en mujeres adolescentes, pero también podría darse en hombres. Básicamente consiste en un trastorno alimenticio que presenta una distorsión de la imagen corporal. Se caracteriza por el temor a aumentar de peso, y por ende se desata una preocupación excesiva por la comida que no la ingieren. Tienen una percepción distorsionada y delirante del propio cuerpo que hace que el enfermo se vea obeso, aún cuando su peso se encuentra por debajo de lo recomendado. Puede ocurrir que una persona que padezca de anorexia pueda estar pensando en comida e incluso quiera estar cerca de ella, pero el miedo aumentar de peso y a la larga engordar es superior a este deseo. Si bien es cierto es un trastorno que se manifiesta en el rechazo a la comida, pero el objetivo último del enfermo es tener en parte control de su vida, ya sea sentimiento y emociones, y esto lo realizan ejerciendo este tipo de conductas.

Las causas de la anorexia son bien conocidos, se afirma que es por una presión del mundo actual, por conseguir belleza e imitar estereotipos como modelos o grandes figuras famosas que poseen un cuerpo esbelto. Sin embargo, vanidad y superficialidad está claramente implicado en el desarrollo de la trastorno y conocidos factores desencadenantes se refiere con el entorno social, las dietas y el temor a las burlas sobre el físico. Muchos de los factores coinciden con los de la bulimia, como los trastornos afectivos surgidos en el seno familiar, el abuso de drogas, la obesidad, la diabetes mellitus, determinados rasgos de la personalidad y las ideas distorsionadas del propio cuerpo.

Para detectar si una persona está comenzando a desarrollar una anorexia es necesario detenerse en los síntomas. Si bien es cierto son relativos a cada enfermo, pero los más comunes son: brusco bajo de peso; miedo a la gordura; en el caso de mujeres, el ciclo menstrual se interrumpe; disminución de la actividad física; extrañas costumbres alimenticias, creación de dietas, consumo excesivo de agua, etc; fatigas seguidas; la piel se torna de un color amarillo; el frío comienza a ser intolerable.

Ahora bien, para diagnosticar que una persona padece este problema, el profesional médico o bien si todavía no se llegó a ese estadio, la propia familia o el círculo cercano del presunto enfermo, debe contemplar dos cuestiones que resultan fundamentales a la hora del diagnóstico positivo. Por un lado, la actitud que la persona tiene frente a la comida, por ejemplo, si se niega recurrentemente a ingerir alimentos, o si comenta que se ve más gordo/a a pesar que su físico demuestre absolutamente todo lo contrario; y por el otro, el peso, cuando es muy evidente la pérdida del mismo. Entonces, si se reconocen presentes estas dos situaciones, es claro que estamos ante un caso de anorexia.

La anorexia es, junto a otras (como la drogadicción, el alcholismo o la bulimia) parte del grupo denominado “enfermedades sociales”. ¿Porqué este nombre? Porque la “enfermedad” no es ocasionada por ningún virus o bacteria, y tampoco puede ser transmitida por contagio. Es una situación de enfermedad corporal y deterioro del bienestar físico/calidad de vida ocasionado por problemáticas del mismo enfermo en relación al entorno social que lo rodea.

Entre los síntomas que más frecuentemente observan las personas que padecen anorexia, podemos enumerar los siguientes: pérdida de la masa corporal como consecuencia de la limitación que se impone en la ingesta de alimentos, inducción al vómito, ingesta de laxantes, distorsión en la manera que percibe su cuerpo.

En tanto, otra alerta importante a tener en cuenta es que al tratarse de una afección que involucra estrechamente al cuerpo, quien la padece, suele alejarse de su entorno social, aislándose, no participando de reuniones sociales, por temor a que los otros se rían de ella como consecuencia de ese significativo aumento de peso que ella solo ve.

A partir de estos síntomas anteriormente mencionados, las autoridades de un adolescente tienen un rol fundamental, ya sean padres, profesores, entrenadores etc. pues son los responsables en detectar el inicio de esta enfermedad de la vanidad y así cortarla antes de que se vuelva irremediable. El tratamiento de la anorexia resulta muy largo y arduo. Varía según el enfermo, pero principalmente trata de una terapia individual y familiar en las cuales se intenta modificar el comportamiento del paciente. Sumado a ésta, por el lado nutricional se debe recuperar el peso perdido hasta que se llegue a un peso razonable, no obstante esta recuperación debe ser paulatina, pues si se hace de manera brusca, el físico del paciente cambiará notablemente siendo esto un riesgo para que el enfermo caiga en crisis.

Aunque ciertamente serán los estudios, la observación y el tratamiento que indique un médico clínico para determinar la trastorno, la psicología, es una fiel aliada del médico a la hora del diagnóstico, y ni hablar de su importancia a instancias del tratamiento.

Si bien la anorexia, como muchas otras afecciones, no distinguen, ni discriminan entre hombres, mujeres, adultos, niños o adolescentes, es mucho más común que la misma se presente entre las mujeres, y sobre todo cuando éstas son adolescentes.

Si bien es cierto la anorexia es una trastorno que puede ser tratada y controlada, una vez desatada en una persona es difícil y se requiere de mucho trabajo una total recuperación, y siempre habrá un gran buena probabilidad de volver a reincidir, por lo que se requiere de un tratamiento interdisciplinario y un seguimiento constante para lograr el éxito.

Definición de Anorexia

El término anorexia tiene su origen en la lengua griega y está formado por dos vocablos: a/an (una negación) y orégo (“apetecer”). Se trata de un síntoma frecuente en distintas enfermedades, trastornos y estados fisiológicos que consiste en la reducción del apetito, lo que puede llevar a que la persona comience a ingerir menos alimentos.

La causa más frecuente de la anorexia es la saciedad natural que se experimenta después de comer una cierta cantidad de alimentos. Esta es una característica propia de la fisiología que se conoce como anorexia postprandial.

Sin embargo, la anorexia puede aparecer cuando el sujeto sufre de una inflamación de la mucosa de sus intestinos, una infección o un proceso neoplásico. También cuando la persona consume drogas o desarrolla ciertos desequilibrios psicológicos, como depresión o anorexia nerviosa. En este caso, según los estudios que se han realizado, se intuye que el principal factor que colabora con su desarrollo es la cultura, el estereotipo social de belleza. De todas formas, se considera que algunas personas tienen una predisposición a sufrir este trastorno (superficial, vano etc.), más allá de la presión que reciban.

Esta última enfermedad o trastorno, la anorexia nerviosa, es uno de los trastornos alimentarios más comunes. La persona enferma busca perder peso y se somete voluntariamente a la inanición. Este trastorno es detectado por un médico tras analizar la relación que se establece entre la conducta del individuo respecto a la comida y su propio peso. Cuando la anorexia nerviosa ocasiona una pérdida de peso muy pronunciada, el paciente experimenta todo tipo de problemas de salud e incluso puede llegar a morir.

Aunque decíamos que la anorexia hace referencia a la pérdida del apetito, en realidad este significado etimológico no es exacto en el caso de la anorexia nerviosa. Los enfermos pueden sentir hambre y deseos de comer con frecuencia, aunque reprimen esta intención y se niegan a comer ya que no desean engordar. Por otra parte, los afectados siempre piensan que están gordos, aún cuando la realidad sea muy diferente.

La anorexia nerviosa afecta principalmente a las mujeres de clase media y alta y puede ser leve (es transitoria) o grave (es duradera). Suele iniciarse a los 12 años de edad (primera adolescencia)y es más común en gimnastas, bailarines y modelos. Existen dos subtipos de anorexia:

  1. Restrictivo: en el cual se consigue reducir el peso a través de dietas y ejercicio físico extremo.

  2. Compulsivo o bulímico: en el que el individuo ingiere compulsivamente cantidades de alimentos y recurre a la purga para eliminarlo de su organismo motivado por el sentimiento de culpa.

Algunos de los síntomas que presentan los enfermos de anorexia son pérdida brusca de peso, un temor a aumentar de peso (causado por una percepción distorsionada del propio cuerpo, que lo hacen verse excedido de peso y lo que lo llevan a matarse con ayunos y comer cada vez menos), ausencia de tres ciclos menstruales consecutivos, en el caso de las mujeres, y estreñimiento, dolor abdominal y vómitos, en pacientes de ambos sexos.

Además presentan una preocupación excesiva por la composición de los alimentos, en lo que a calorías se refiere y una obsesión por la imagen, el peso, el deporte y los estudios, se arman una rutina hiperactiva y evitan cuanto pueden hablar sobre la alimentación. Cabe agregar también que estas personas presentan un cambio en el comportamiento, se vuelven sumamente irritables y en algunos casos sufren también de trastornos cognitivos relacionados con la alimentación y el estado físico.

Los síntomas orgánicos que permiten a los especialistas diagnosticar este trastorno son: reducción en las pulsaciones cardíacas, arritmias, disminución de la presión arterial, amenorrea, disminución de la masa ósea, anemia, deshidratación y aparición de un vello fino y largo (lanudo) en los antebrazos, muslos, espalda, mejillas y cuello, entre otros. Para realizar el diagnóstico se requiere también de la presencia de un terapeuta que pueda determinar que la persona realmente tiene un trastorno de alimentación.

Las personas que padecen anorexia o bulimia presentan un comportamiento inmaduro, son sumamente dependientes del entorno familiar (en algunos casos no lo asumen) y tienen mucho miedo a la maduración sexual y a asumir responsabilidades. Sin embargo, es necesario tener en cuenta que ambas trastornos difieren entre sí.

El proceso que viven las personas con anorexia suele ser: primero abandonar los hidratos de carbono de la dieta, más tarde las grasas y las proteínas, hasta llegar a los líquidos (han existido casos de deshidratación extrema); se le suele sumar a estas medidas la de ingerir diuréticos, laxantes y medicamentos que ayuden a purgar el organismo, excesivo ejercicio físico y vómitos provocados. En los casos más graves de anorexia, la pérdida de peso puede alcanzar el 50% de la masa corporal. Es un trastorno con un origen psicológico y que puede detectarse en un cambio brusco del comportamiento, la estigmatización del cuerpo y complejos que se reflejan en la conducta emocional.

El tratamiento para terminar con la anorexia está enfocado en la corrección de la malnutrición y los conflictos psíquicos que llevaron al paciente a desarrollar este trastorno. Lo fundamental es conseguir que el paciente recupere su peso normal, pero una vez que se consigue esto no significa que la trastorno ha sido vencida, es necesario que el paciente reciba tratamiento psiquiátrico para comprender y superar definitivamente la anorexia.

En casos de que el paciente presente una desnutrición severa, es necesario que sea ingresado para un mayor control de su real recuperación; lo mismo se recomienda si las relaciones con la familia no son propicias para la recuperación y cuando los desórdenes psíquicos se acentúan.

Una vez que se ha conseguido que el paciente recupere el peso recomendado, se comienza con el tratamiento psicológico y espiritual, a través del cual se busca que el paciente reestructure sus ideas y consiga tener una percepción realista sobre su cuerpo, mejore su autoestima y desarrolle eficientemente habilidades sociales y comunicativas con su entorno.

En el tratamiento también deben participar los familiares y personas allegadas al enfermo, porque son fundamentales para la recuperación del paciente. Cabe aclarar que en muchas casos es la familia el factor desencadenante de ella. Es importante que el paciente aprenda a manejar su ansiedad y que la familia intente que la comida no se convierta en tema de discusión (lo peor para un anoréxico es que se le obligue a comer), debe recurrirse a la ayuda profesional y sobre todo, tener mucha paciencia.

Entre las terapias utilizadas para tratar la anorexia se encuentran: la cognitiva conductista, terapia familiar, terapia de grupo, grupos de apoyo exclusivo para anoréxicos y tratamientos con medicamentos (antidepresivos, antipsicóticos y estabilizadores del ánimo).

Tratamiento de la Anorexia y Bulimia

SOBRE VANIDAD, VESTIMENTA INMODESTA Y MAQUILLAJE

“¡Los pecados del mundo son demasiado grandes! ¡Los pecados que llevan a la mayoría de las almas al infierno son los pecados de la carne! Surgirán ciertas modas que ofenderán muchísimo a Nuestro Señor. Aquellos que sirven a Dios no deben de seguir estas moda. La Iglesia no tiene modas; Nuestro Señor siempre es el mismo. Muchos de los matrimonios no son buenos; no complacen a Nuestro Señor y no son de Dios.” (Nuestra Señora de Fátima)

El adorno de las cuales no ha de ser por de fuera con los rizos del cabello, ni con dijes de oro, ni gala de vestidos. La persona interior escondida en el corazón es la que debe adornar con el atavío incorruptible de un espíritu de dulzura y de paz, lo cual es un precioso adorno a los ojos de Dios. Porque así también se ataviaban antiguamente aquellas santas mujeres [y hombres] que esperaban en Dios, viviendo sujetas a sus maridos. Al modo que Sara era obediente a Abrahán, a quien llamaba su señor: de ella sois hijas vosotras, si vivís bien y sin amedrentaros por ningún temor.” (1 Pedro 3:3-6)

La autoridad divina de la palabra de Dios exige que siempre se vistan humildemente, no usando vestimenta apretada que muestran sus senos ni su trasero ni mostrando demasiada piel que lleva a la tentación y que también se abstengan de usar cualquier clase maquillaje, joyas y accesorios (excepto Rosarios o Escapularios Marrones y cosas parecidas, lo que es una manera muy buena de protegerse contra el demonio) para no dar un mal ejemplo o tentar a su prójimo en lujuria carnal y pecado. Porque a cada una de las personas que han tentado con su apariencia inmodesta exigirá que Dios ejecute su venganza justa sobre ustedes ¡ya que la tentaron a tener pensamientos lujuriosos!

Nuestro Señor Jesucristo enseña en las revelaciones de Santa Brígida que todo aquel que usa maquillaje o vestimenta inmodesta será atormentado especialmente por cada una de las personas que lo han visto durante toda su vida, a menos que se enmienden antes del momento de su muerte, lo cual es, triste decirlo, imposible de saber cuándo será. ¡Eso puede ser miles y miles de personas que ejecuten venganza sobre ustedes en el infierno por toda la eternidad! ¡Qué horror! Eso, claro está, significa que no pueden ir y bañarse en público ya que ¡eso sería aún más inmodesto e inmoral! Realmente el mundo ha cambiado muchísimo en los últimos 100-200 años; sin embargo, nadie debería pensar que puede hacer estas cosas solo porque son aceptadas universalmente. ¿Quieren irse con la mayoría? Entonces, tristemente, ¡el Infierno los espera por toda la eternidad!

“La mujer no se vista de hombre, ni el hombre se vista de mujer; por ser abominable delante de Dios quien tal hace.” (Deut 22:5).

Las mujeres no deberían vestirse ni actuar como hombres, porque esto es una abominación ante los ojos de Dios. Dios creó a la raza humana con dos géneros, con la intención que cada uno tuviese su propio lugar en la Creación. Los hombres y las mujeres no fueron hechos para que se comportasen o vistiesen de la misma manera. Parte de la belleza de la raza humana se encuentra en las diferencias entre los hombres y las mujeres.

Cada uno de nosotros vivimos dentro de una sociedad más grande. Cada uno estamos influenciados por la cultura que nos rodea. Sin embargo, la sociedad y la cultura a menudo nos enseñan cosas falsas, lo cual nos alejan de Dios. La mayoría de las mujeres (por lo menos en la sociedad y cultura Occidentales) se visten y actúan muy parecido a los hombres. Ellas buscan los mismo papeles en la sociedad, la familia y la Iglesia. Están siguiendo una enseñanza popular de nuestra cultura hoy, que las mujeres y los hombres están hechos para tener los mismos papeles, y especialmente que las mujeres están hechas para tomar los papeles que anteriormente tenían únicamente o principalmente los hombres. Están exhibiendo su adherencia a esta enseñanza al vestirse como hombres. Esta enseñanza de nuestra cultura es contraria a las enseñanzas de Cristo.

Dios quiere que los hombres y las mujeres actúen y se vistan de acuerdo a su género y al lugar que Dios les ha dado a cada uno en la Creación. La vestimenta y los peinados son expresiones del pensamiento, comportamiento y actitud de cada uno. Las mujeres no están hechas para comportarse como hombres ni para tener los mismo papeles que los hombres, por lo tanto, no deberían vestirse ni arreglarse como hombres. Y viceversa.

“No penséis que yo he venido a destruir la doctrina de la ley ni de los profetas: no he venido a destruirla, sino a darle su cumplimiento. Que con toda verdad os digo que antes faltarán el cielo y la tierra, que deje de cumplirse perfectamente cuanto contiene la ley, hasta una sola jota o ápice de ella. Y así, el que violare uno de estos mandamientos, por mínimos que parezcan, y enseñare a los hombres a hacer lo mismo, será tenido por el más pequeño, esto es, por nulo, en el reino de los cielos; pero el que guardare y enseñare, ése será tenido por grande en el reino de los cielos.” (Mt 5:17-19).

Padre Pío acostumbraba a rehusar escuchar la confesión de mujeres que usaban pantalones o un vestido inmodesto.

1 Timoteo 2:9: “Así mismo oren también las mujeres en traje decente, ataviándose con recato y modestia…”

Gálatas 5:19: “Bien manifiestas son las obras de la carne, las cuales son adulterio, fornicación, deshonestidad...”

El Padre Pío tenía fuertes puntos de vista sobre la moda femenina en cuanto a vestidos. Cuando comenzó la locura de la mini falda, nadie se atrevía a ir al monasterio del Padre Pío vestida con tal moda inapropiada. Otras mujeres no venían en mini faldas sino en faldas que eran cortas. El Padre Pío también se disgustaba mucho con esto.

El Padre Pío no toleraba faldas apretadas ni vestidos cortos o con escotes bajos. También prohibía que sus hijas espirituales usaran medias transparentes. Sacaba a las mujeres del confesionario, aún antes que entraran, si discernía que sus vestidos eran inapropiados. Muchas mañanas sacaba a una tras otra – terminando por escuchar solo unas cuantas confesiones. También tenida puesto un rótulo en la puerta de la iglesia que declaraba: “Por deseo explícito del Padre Pío, las mujeres deben entrar en su confesionario usando faldas que lleguen a por lo menos ocho pulgadas (20 cm) por debajo de las rodillas. Es prohibido prestar vestidos más largos en la iglesia y usarlos para el confesionario.”

El Padre Pío censuraba a alguna mujeres con las palabras, “Vete y vístete.” A veces agregaba: “¡Payasos!” El no le daba pase a nadie, ya sea que fuesen personas que conocía o que veía por primera vez, o hijas espirituales de mucho tiempo. En muchos casos, las faldas estaban muchas pulgadas debajo de la rodilla pero aún así ¡no eran suficientemente largas para el Padre Pío! Los niños y los hombres también tenían que usar pantalones largos, si no querían que los sacaran a patadas de la iglesia. (De la Vida del Padre Pío, http://www.santos-catolicos.com/santos/padre-pio.php)

Los inmodestos verdaderamente tienen un lugar especial esperándolos en el infierno, ya que son la fuente de los pecados más abominables de la carne, como nos enseña San Pablo en I Corintios:

“Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que cometa el hombre, está fuera del cuerpo; ¡pero el que fornica contra su cuerpo peca!” (1 Cor 6:18)

Esto, claro está, debe entenderse en el sentido de fornicación literal así como fornicación en la mente, ¡lo cual también es un pecado mortal y condenable! Serán responsables por cada ojo que los han visto si usaron maquillaje o vestimenta inmodesta. ¡Eso puede significar miles y miles de personas que ejecutan venganza sobre ustedes en el infierno por toda la eternidad! Aunque no usen maquillaje alguno ni se vistan vanamente, aún así Dios los juzgará al infierno si se deleitan en pensamientos vanos o tienen opiniones vanas sobre ustedes mismos. Si un solo pensamiento puede condenar a una persona, ¡cuánto más deberían ser condenados los que tientan con vestimenta inmodesta y maquillaje! Esto incluye toda clase de maquillaje que una persona puede usar por vanidad. ¡Cuán abominable es querer ser aceptados por su apariencia en vez de por sus opiniones! Oh, vanidad, pronto se podrirán en la tumba, pero sus almas se quemarán para siempre en el infierno, ya que pensaron que hacían su exterior bello y, al hacerlo, pervirtieron su interior.

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